EN ESTA ENTREGA

La dimisión del Dr Ravi Kanbur, autor del Informe de Desarrollo Mundial de este año, será interpretada por muchos como una muestra de la lucha virtuosa entre reformadores y conservadores dentro del Banco.

En realidad, su salida será considerada, por los que hacen el conteo, como poco más que un problema de relaciones públicas y de daño colateral en la batalla del Banco por sobrevivir. En esta entrega de Enfoque sobre el Comercio Nicola Bullard intenta desenredar qué es lo que está pasando en Washington.

Han pasado tres años desde la crisis financiera que resquebrajó a Tailandia, y desde aquel tiempo varias comunidades pequeñas en el Nordeste rural han venido trabajando por un sistema monetario comunitario con el cual ellos esperan ser menos dependientes de la economía del dinero en efectivo. Sin embargo, algunos funcionarios del Banco de Tailandia están muy nerviosos por este sistema monetario 'alternativo'. Harrison George cuenta la historia. Y yendo de lo micro a lo macro - pero quedándose en la región--Kirsten Nordhaug mira la propuesta para establecer un sistema de intercambio de dinero regional asiático y especula sobre si ésto podría ser un reavivamiento del Fondo Monetario Asiático. Él también sugiere que la razón real por la que EE.UU. bloqueó la propuesta en primer lugar, fue el temor de que las ventas masivas de los bonos del tesoro de E.E.U.U. para financiar el fondo, pudieran elevar las tasa de interés en E.E.U.U. y retardar el crecimiento económico del gigante norteamericano.

Y respecto al tema del interés de EE.UU., Walden Bello revisa el libro de Chalmers Johnson, "Blowback: : Costos y Consecuencias del Imperio Americano." El libro es un escalofriante recordatorio del expansionismo (algunos dirían sobre-expansionismo) de la influencia de EE.UU.. También es oportuno, dada la respuesta de EE.UU. a las conversaciones históricas de la última semana entre Corea del Norte y Corea del Sur (anunciando que ellos no tienen ninguna intención en reducir su presencia en la península aun cuando haya reunificación) y el entusiasmo del candidato presidencial Bush por el re-armamentIsmo masivo. Ambos garantizarán que el "blowback" perdure por mucho tiempo.

También con respecto a este tema, Nicola Bullard examina la actitud esquizofrénica de Occidente hacia China, y el secretario general de la ICFTU, Bill Jordan, responde a Peter Waterman.

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EN ESTA ENTREGA

Otro muerde el polvo: el daño colateral en la batalla por el Banco

por Nicola Bullard

El resurgimiento del Fondo Monetario Asiático?

por Kristen Nordhaug

El Mazo y la Nuez

por Harrison George

China: el país que todos amamos odiar

por Nicola Bullard

"Blowback": Ensayo sobre la Guía de un Desertor Académico a la Política de EE.UU. para Asia

por Walden Bello

Una Contestación de Bill Jordan a Peter Waterman

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OTRO MUERDE EL POLVO: EL DAÑO COLATERAL EN LA BATALLA POR EL BANCO

por Nicola Bullard

La reputación del Banco Mundial está por los suelos esta semana luego de la noticia de que el Dr Ravi Kanbur, líder del equipo y autor principal del Informe Anual de Desarrollo Mundial, había renunciado como protesta frente a los intentos del tesoro de EE.UU.de estropear su mensaje.

Mientras la renuncia de Kanbur no se hizo pública hasta el 14 de Junio, los eventos que forzaron su salida ocurrieron varias semanas antes, cuando el Informe de Desarrollo Mundial fue presentado a la Junta del Banco. En esta reunión tanto el presidente del Banco, James Wolfensohn, como el gerente general, Jeff Goldstein (contratado para el cargo en la misma empresa inversiones bancarios de Wolfensohn en Wall Street) presionaron para que se de mayor énfasis al "crecimiento" en vez de a "la reducción de la pobreza". El 23 de mayo hubo una reunión entre Kanbur y Goldstein (y posiblemente algunos otros empleados del Tesoro de EE.UU.). Luego de la reunión Kanbur se fue a su casa y no regresó más al Banco. Él renunció el 25 de mayo.

A la salida de Kanbur le siguió la del economista principal Joseph Stiglitz. Parece que el Banco, a pesar de que se está autocalificando como una institución "dispuesta a escuchar" está teniendo dificultad en oír a su personal más importante, especialmente cuando ellos expresan puntos de vista que se desvían ligeramente de la línea de "El Crecimiento es Bueno" tanto dentro como fuera del Banco.

El Banco en la Cuerda Floja

El Banco está en crisis, en parte por sus propias acciones y en parte debido a la configuración particular de eventos políticos que se arremolinan alrededor de Washington en este momento.

El debate que se ha suscitado sobre las recomendaciones de la Comisión Meltzer de reducir radicalmente el tamaño del Banco y el FMI (vea Enfoque sobre Comercio #48) ha quedado estancado en el Congreso. El secretario del Tesoro, Larry Summers --hablando para la administración--ha rechazado las propuestas de la Comisión aduciendo que éstas "debilitarían al FMI, al Banco Mundial y a otros bancos de desarrollo regionales hasta el punto de comprometer los intereses vitales de EE.UU., pues reducirían su capacidad de responder eficazmente para la promoción del desarrollo orientado hacia el mercado mundial". Usted debe de estar de acuerdo que hay algo en lo que dice Larry. Su franqueza desarma y su desvergonzado esfuerzo para vincular los intereses de EE.UU. con el desarrollo orientado hacia el mercado no deja lugar a dudas por donde la administración está proyectando sus intereses.

Por otro lado, a los Republicanos no les gusta ni el FMI ni el Banco Mundial por una serie de razones (a partir de haber sido contaminados como la ONU por la tendencia izquierdista, y hasta interferir en el mercado libre), y las recomendaciones Meltzer encajan bien con sus tendencias neo-aislacionistas. Y parece que ellos quieren bloquear los rubros del presupuesto para aliviar la deuda y para programas contra el SIDA en el Tercer Mundo (ambos se congracian con "el corazón sangrante" de los Demócratas ') para forzar concesiones desde los Demócratas.

Así que la ecuación queda más o menos así: El Banco y Summers quieren cerrar el debate Meltzer antes de las elecciones porque ellos saben que una administración Republicana sería mucho más benevolente con las propuestas de la comisión y podría montar incluso un asalto general sobre el Banco.

Los Demócratas quieren exprimir la última gota de ventaja política del sistema para aumentar sus propias oportunidades electorales, y si esto significa hacer un trato con los Republicanos para llegar a aprobar algunos rubros presupuestarios de corte populista, ellos simplemente lo harán.

Y por supuesto que los Republicanos están sintiéndose seguros de que "Dubya" estará en la Oficina Oval en Navidad y puede probablemente mantener la línea política de la Comisión Meltzer hasta que las condiciones sean favorables

Sin duda aguas turbias, pero todo es relevante a lo que está pasando en el Banco en las últimas semanas.

Los Amigos Poderosos Son Mejores Que Las Ideas

No hay duda de que el presidente Wolfensohn debe estar preocupado por lo que una administración Republicana podría hacerle al Banco. Después de todo él tiene otros cinco años por delante y no quiere pasarlos frente al timón de una nave que se está hundiendo. Para mantener la nave a flote él tiene que caminar entre los dos principales tendencias políticas. La primera es la de los críticos (y aunque Wolfensohn pueda sentirse personalmente "traicionado" por las protestas del 16 de abril después de todo lo que él ha hecho para "abrir el Banco y escuchar a sus críticos" ellos no se marcharán). El segundo es la del Tesoro de EE.UU.. Usted no necesita ser un economista del Banco Mundial para hacer un análisis de costo-beneficio.

Para salvar al Banco y su propia reputación (Wolfensohn siempre ha enfocado su trabajo en el Banco como una "misión" personal o, según sus propias palabras "el trabajo de Dios") es esencial que las políticas del Banco y las declaraciones públicas no se alejen demasiado de lo que dice su accionista principal y protector político, el Tesoro de EE.UU..

Mientras que Larry Summers también debe estar preguntándose sobre su futura post elección, y esta contando sus amigos en el Congreso, él también sabe por su propia experiencia que las instituciones multilaterales domadas dan a la política exterior de EE.UU. una influencia económica barata, algo que los Republicanos aislacionistas no entienden por completo. Y Summers tiene su propia historia en el Banco, y no hay duda de que quiere conservar su herencia intelectual (ejemplificada por su ahora legendario memorándum sobre la lógica impecable del mercado de tirar basura tóxica en el Tercer Mundo). Los pretendientes al trono, y especialmente aquéllos que quieren introducir ideas heréticas tales como redistribución, necesitan ser puestos de nuevo en la línea.

El problema central del debate es crecimiento versus reducción de pobreza. En este sentido, el desafío de Kanbur al sistema es mucho mayor que el de Stiglitz. Aunque Stiglitz agitó al sistema, él también creyó en los beneficios de una economía abierta y globalizada. Lo que él argumentó era que el mercado por sí mismo no puede lograr esto, por lo que es necesario incluir factores no-económicos tales como capital social, participación y democracia. El énfasis que hace Kanbur en "el empoderamiento" (código para redistribución) es un ataque mucho más letal a la ortodoxia. Y por supuesto, traduciendo esto al contexto de EE.UU. podemos entender por qué Summers está tan nervioso: los datos de crecimiento para EE.UU. son impresionantes, pero la brecha entre ricos y pobres se está profundizando. EE.UU. no puede darse el lujo de apoyar una crítica al crecimiento y globalización que tendrían implicaciones dramáticas aún para sus propias políticas económicas.

Según Larry Summers "las discusiones sobre reducción de pobreza que no ponen énfasis en el crecimiento económico son como Hamlet sin el príncipe." Quizás la analogía es mejor de lo que Summers se imagina si nosotros recordamos la historia de Hamlet. La escena es Elsinore (Washington, o el Banco Mundial quizás) un semillero de marañas políticas, lleno de corrupción e intriga. El Rey Bueno es asesinado por su esposa y su amigo, mientras que el héroe, el Príncipe Hamlet, camina las murallas, hablando con fantasmas, haciéndose más paranoico y eventualmente sucumbiendo a sus propios engaños. Como dijo el héroe, hay algo podrido en el estado de Dinamarca.

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EL RESURGIMIENTO DEL FONDO MONETARIO ASIÁTICO?

por Kristen Nordhaug

En el último fascículo de Enfoque sobre Comercio (#50) Walden Bello informó sobre la propuesta del Banco de Desarrollo Asiático para establecer un sistema de intercambio de monedas que proteja las monedas regionales contra las crisis financieras. Este sistema incluiría a los países de ASEAN, Japón, Corea del Sur y China. Puesto en contexto, la propuesta Chiang Mai puede ser vista como una versión debilitada de la propuesta japonesa de 1997 para un Fondo Monetario Asiático (FMA), a partir de un financiamiento de US $100 billones. En contraste, el arreglo del intercambio de monedas requeriría US $20-40 billones de dólares.

El esfuerzo anterior para establecer un FMA en medio de la crisis financiera asiática fue frustrado eficazmente por el Tesoro de EE.UU., lo cual favoreció el control exclusivo de los fondos de emergencia para la región por parte del FMI. De nuevo el Tesoro de EE.UU. parece estar menos que contento sobre la presente discusión, ahora que el nuevo gerente del FMI, Horst Koehler, dio cautamente una contestación positiva a la propuesta, con ciertas reservas para moverse demasiado rápido.

Algo está cocinandose, pero qué? Es útil recapitular la lucha sobre el FMA en 1997, y su telón de fondo en términos de interdependencia económica a largo plazo, para ver si esto puede dar nuevas luces sobre los eventos actuales. Un buen punto de arranque sería entonces la situación de interdependencia económica EE.UU.-Japón que surgió en los años ochenta.

La Alianza EE.UU.-Japón

Durante el periodo de Reagan (1981-9) el excesivo gasto militar y los ajustes de impuestos elevaron al déficit fiscal de EE.UU. a niveles record. Esto continuó con deficits enormes en las cuentas comerciales y corrientes, mientras que Japón se convirtió en un país con grandes excedentes de capital, con enormes superávits comerciales, especialmente con Estados Unidos. Grandes proporciones del superávit capital japonés se invirtieron en activos americanos, especialmente en bonos a largo plazo del Tesoro de EE.UU. (de ahora en adelante llamados como "Treasuries"). Los principales inversionistas fueron las compañías aseguradoras japonesas. Estas inversiones ayudaron a financiar el déficit del presupuesto estadounidense, controlaron las tasas de interés y devolvieron una parte del déficit en la cuenta corriente a casa. Estas también beneficiaron a los intereses comerciales japoneses, pues la administración de EE.UU. se volvió más dispuesta aceptar los superávits comerciales y el proteccionismo de Japón, aunque de mala gana. Además, la demanda japonesa de dólares que resultó de la compra de Treasuries, ayudó a estabilizar un poco la tasa de cambio yen/dólar.

No obstante, enormes déficits de la cuenta corriente en los Estados Unidos, y los enormes excedentes en la cuenta corriente de Japón empujaron la tasa de cambio a favor del yen en relación con el dólar durante la mayoría del período 1985-95. La industrialización de los vecinos de Japón en el Este Asiático se benfició de un yen más fuerte pues los productores japoneses respondieron a la competitividad decreciente de las exportaciónes, trasladando los centros de producción hacia Asia Oriental. Pero a mediados de 1995 la debilidad económica de Japón condujo a una reordenación aguda de la tasa de cambio yen-dólar.

A principios de los años noventa el sistema financiero japonés cayó en la trampa de la deuda. No había una crisis de grandes proporciones dado que las normas de contabilidad liberales permitieran a los bancos refinanciar a los prestatarios insolventes. En cambio Japón experimentó un estancamiento económico prolongado. La crisis en Japón también influyó en la economía de EE.UU. cuando las compras japonesas de bonos a largo plazo declinaron. Como resultado, las tasas de interés estadounidenses a largo plazo se elevaron.

En 1993 la nueva administración Clinton empezó a atacar estos problemas intentando reducir los déficits presupuestarios y comerciales de EE.UU. Lo último incluyó una " estrategia de mercado orientada al resultado" hacia Japón, y permitiendo que el dólar se debilité relativo al yen. En 1995 los exportadores japoneses estaban padeciendo de la fuerza del yen y el problema de la deuda de Japón estaba reapareciendo con una serie de quiebras entre las instituciones financieras medianas.

Los hacedores de la política de EE.UU. temieron un colapso financiero japonés con la consiguiente venta masiva de los Treasuries en manos japonesas, con severas consecuencias para su economía. Durante la primavera de 1995 los bancos centrales de Japón y EE.UU. y los ministerios de finanzas cooperaron para prevenir un colapso financiero. El Banco de Japón bajó las tasas de interés para estimular la bolsa japonesa, debilitar al yen y permitir que los bancos usen dinero barato para comprar bonos gubernamentales seguros. La tasa de descuento fue cortado de 1.75% en marzo de 1995 a 0.50% en agosto. El Banco de Japón empezó a comprar grandes cantidades de Treasuries. Cuando las instituciones financieras se convencieron de que el yen caería, ellos también empezaron a comprar los Treasuries. La demanda internacional del dólar resultante de estas compras elevaron la tasa de cambio del dólar relativo al yen. Desde abril de 1995 a mayo del 1997 el yen declinó en casi un 40%. También se acordó dar una tregua amplia a los conflictos de comercio entre los dos países para sostener las exportaciones japonesas.

En 1996 la economía japonesa parecía resurgir de sus problemas. Las tasas de interés bajas de Estados Unidos ayudadas por las compras japonesas a gran escala de Treasuries estimuló a la economía en el momento justo para la re-elección de Clinton en 1996. La alianza EE.UU.-Japón se fortaleció, pero tuvo serios efectos colaterales en Asia Oriental.

Exportando la burbuja de Japón

La mayoría de los dineros asiáticos orientales se fijaron al dólar, por consiguiente, la subida del dólar redujo la competitividad de las exportaciónes de Asia Oriental en Japón y su competitividad frente a las exportaciones japonesas en los mercados terciarios. Las laxas políticas monetarias japonesas post-burbuja también crearon un superávit de liquidez que "se regó" a Asia Oriental. Los bancos japoneses prestaron grandes cantidades de dinero a la región a tasas de interés bajas, tanto a las subsidiarias japonesas como a las empresas locales. Mientras que la inversión extranjera directa y los préstamos a Asia Oriental fueron dominados por Japón, la mayoría de las inversiones extranjeras en acciones vino de Estados Unidos y de Europa. Pero todavía una gran proporción del financiamiento para estas inversiones vino del Japón. Los inversionistas obtuvieron préstamos a tasas de interés bajas en Japón, cambiaron yenes a dólares y re-invirtieron esos dólares por todo el mundo. Una gran cantidad de los fondos fueron al área Asiática Oriental de alto crecimiento. La mayoría de los países asiáticos orientales (excepto China y Taiwán) emprendieron una liberalización significativa de las cuentas capitales para atraer estos fondos desde principios de los años noventa.

La deuda externa del Este de Asia se disparó como resultado del ingreso de los préstamos realizados. Una gran parte de estos préstamos eran a corto plazo (de un año o menos) los cuales eran usados para financiar inversiones a largo plazo y renovados regularmente. La mayoría de los préstamos no fueron "hedged" contra las tasas de cambio. Las líneas de defensa de las reservas monetarias se estaban poniendo cada vez más débiles. En Indonesia, Tailandia y Corea del Sur, que al final recibirían "paquetes de rescate" del FMI, la cantidad de deuda a corto plazo excedió las reservas monetarias. Su estabilidad económica volvió a depender de la buena voluntad de los prestamistas extranjeros para renovar los préstamos a corto plazo. Además, los préstamos hechos por los bancos locales se estaban expandiendo a un paso muy rápido y muchos de estos préstamos fueron financiados por crédito "offshore". Por consiguiente, una crisis de la deuda externa tendría repercusiones domésticas fuertes.

El yen que declinó desde mediados de 1995 y la devaluación del peso mexicano después de la crisis mexicana de 1994/5 redujeron la competitividad de la exportaciones en la región. Esto pudo haber reducido la confianza de los inversionistas, sobre todo en el caso de Tailandia que tuvo un crecimiento negativo de exportaciones en 1996.

Es significativo que la crisis se activó en mayo de 1997 cuando las autoridades japonesas insinuaron un aumento de la tasa de descuento japonés. La amenaza nunca se materializó, pero indujo a los inversionistas globales que habían estado aprovechando de los márgenes de las tasas de interés entre el yen y los monedas regionales para vender las monedas del Sudeste Asiático. Durante mayo y junio varias instituciones financieras tailandesas importantes quebraron. El 2 de julio el Banco de Tailandia flotó al baht.

Conforme la crisis tailandesa evolucionó, los inversionistas extranjeros "descubrieron" que muchos países en la región tenían cantidades grandes de deuda pendientes y reservas monetarias modestas. Los fondos "hedge" especularon contra las monedas y acciones regionales, mientras que "buscadores de seguridad" más pequeños huyeron de la región. Los prestamistas se negaron a renovar los préstamos próximos a vencerse. El "dumping" de gran escala de activos y monedas bajaron el valor de las acciones y obligaron a los bancos centrales a flotar sus dineros. Un flujo neto de capital privado en 1996 hacia Corea del Sur, Tailandia, Malasia, Indonesia de US $93.0 billones se convertió en una salida neta de US$12.1 billones en 1997. Los países cayeron en círculos viciosos de la depreciación del dinero, una deuda externa aumentada y el consiguiente colapso de los sistemas financieros locales. Entonces tuvieron que acudir al FMI para pedir créditos de emergencia. Acuerdos stand-by fueron firmados por Tailandia (5 de agosto), Indonesia (31 de octubre) y Corea del Sur (4 de diciembre).

Medicina equivocada

Los programas de estabilización del FMI estaban basados en la premisa de que las estructuras institucionales estaban agrietadas y que era necesario una reforma institucional de amplio espectro. Por lo tanto el FMI insistió en cerrar instituciones financieras y fortalecer normas de regulación estrictas. Estas políticas reforzaron el pánico de los inversionistas como se vio en Indonesia donde el cierre abrupto de dieciséis bancos comerciales causó un pánico y una demanda generalizado en el sistema bancario entero.

El FMI también exigió políticas de reducción fiscal y aumentos en las tasas de descuento en un esfuerzo fallido por estabilizar las monedas del Este Asiático. Exigencias insistentes de superávits presupuestarios, que los países no pudieron lograr, no reforzó la confianza de los inversionistas. Las elevadas tasas de interés hicieron que los inversionistas temieran problemas por crecientes deudas nacionales.

En vez de organizar la re-negociación de la deuda, el FMI intentó ser un prestamista internacional de último recurso, pero no cumplió con su promesa. El préstamo de "salvataje" fue cortado en partes a ser distribuidas durante el período del programa, dependiendo del cumplimiento del ajuste. Sin embargo, esos desembolosos fueron demasiado pequeños comparados con la deuda por pagar, lo que hizo imparable el pánico y el desembolso fue retrasado por negociaciones complicadas y largas.

El FMI fue respaldado por la administración de Clinton, la cual había desarrollado una política externa más pro-activa, sistemática y coherente que sus predecesores. El recientemente establecido Consejo Económico Nacional (modelado conscientemente alrededor de la agencia de la Guerra Fría, el Consejo Nacional de Seguridad) coordinaba el establecimiento de las políticas económicas externas. Un número de "mercados emergentes", sobretodo en el este de Asia, fueron el objetivo de una ofensiva con mayor énfasis en los intereses de inversión externa de EEUU. La administración apoyó activamente a las agencias multilaterales tales como: el FMI, OECD, OMC y APEC en promover la liberalización financiera internacional. Como estaban vigentes los instrumentos políticos, alianzas y la estrategia de dirigirse a los mercados en el Este de Asia, el Tesoro de EEUU tenía una fuerte posición para usar al FMI para aprovechar de la crisis financiera a través de la promoción de la liberalización financiera. Esto permitiría que las empresas estadounidenses compren barato empresas en una región desesperada por capitales.

FMA vs. FMI.

Algunos países del este de Asia, notablemente China, Taiwan, Hong-Kong y Singapur, tuvieron enormes excedentes en sus balanzas de pago y en sus reservas monetarias. Al igual que Japón ellos invirtieron muchos de estos excedentes en Treasuries, especialmente en los ‘90. Los bancos centrales regionales fueron mayores compradores de los Treasuries . En el otoño de 1997 el Banco Central de Hong Kong tenía inversiones de alrededor de USD 60 billones de su reserva monetaria en seguros de EE.UU, en su mayoría Treasuries, mientras que el Banco de Japón tuvó 170 billones de dólares en Treasuries.

¿Pero qué hubiese pasado si los bancos centrales del Este Asiático hubiesen cambiado las reglas del juego e invertido en otro lado? En agosto de 1997 los países del ASEAN propiciaron un Fondo Monetario Asiático regional permanente (FMA) financiado por los países del Este Asiático. No obstante, la iniciativa real vino del Ministerio de Finanzas Japonés. La idea era que el FMA operara a nivel regional para mantener una estabilidad monetaria. Su fondo total sería alrededor de 100 billones de dólares, siendo Japón su mayor contribuyente.

Tokio tenía un gran interés en estabilizar los sistemas financieros de la región. En 1996 los bancos japoneses tenían pendientes 265 billones de dólares en préstamos dados a los países del Este Asiático y 83,9 billones de dólares a los tres países que al final tendrían que ser sacados de sus apuros económicos, Tailandia, Indonesia y Corea del Sur. Un colapso financiero regional hubiese aumentado el problema de la deuda japonesa. Tokio aparentemente desconfió del FMI para resolver estos problemas. La propuesta del FMA también demostró el deseo japonés de tomar el liderazgo regional y tal vez de crear una "zona del yen" regional. El promotor fue el poderoso vice-ministro de finanzas para Asuntos Externos Japonés, Eisuke Sakakibara. Él ya había argumentado que el " modelo asiático" era más favorable para los países en vias de desarrollo, que el modelo liberal anglosajón apoyado por el FMI y el Banco Mundial. El FMA defendería este "modelo asiático" como también otorgaría créditos de emergencia rápidos sin demandas estrictas de reforma.

El Japón planteó la idea del FMA durante la reunión del G7 en Hong-Kong en septiembre de 1997. Los países de la U.E. y el FMI se opusieron inmediatamente a la propuesta. Durante la reunión anual del FMI y del Banco Mundial en Hong-Kong en septiembre/octubre, el entonces vice-secretario del Tesoro de EE.UU, Larry Summers, se resistió fuertemente a la iniciativa. Durante la reunión, Sakakibara convocó a un grupo de autoridades de los países del Este Asiático para discutir la propuesta del FMA sin informar a EE.UU. Cuando Summers se enteró que los asiáticos desobedientes se habían escabullido para conspirar por su propia cuenta, abandonó inmediatamente su propia reunión y se metió en el salón de ellos, se sentó y dijo: "¿dónde estabamos?. Uno debería haber sido una mosca en aquellas paredes".

El FMI, Summers y otros argumentaron que dos fondos monetarios rivales crearían "problemas de riesgo moral" al permitir a los países tener acceso a fondos de emergencia aun si ellos fracasan al adoptar reformas económicas duras. Desde el punto de vista del Tesoro de EE.UU, el FMA reduciría su influencia en los procesos de ajuste e impediría la liberalización del comercio y las finanzas. Es posible que la preocupación de EE.UU. en relación con su dependencia a la posesión asiática de Treasuries, habría sido igualmente importante. Si los bancos centrales regionales, liderados por el Banco de Japón, hubiesen vendido sus enormes posesiones de Treasuries para financiar esta operación tan costosa, los intereses de esos bonos y las tasas de interés a largo plazo se habrían disparado y habrían parado el mejoramiento económico americano.

El Tesoro intentó complacer a los países del Este Asiático asumiendo una mayor responsabilidad sobre los fondos de emergencia, a cambio de abandonar el plan del FMA. Japón respondió con el retiro de la propuesta del FMA y otros países asiáticos lo fueron siguiendo gradualmente. La iniciativa del FMA fue abandonada en noviembre de 1997. La reunión del APEC en Vancouver del 23 al 24 de noviembre respaldó el liderazgo del FMI en las operaciones del rescate financiero. Poco después de eso, Tokio anunció que su contribución al Fondo de Emergencia Regional sería solo de 20 billones de dólares.

Pero el costo de bloquear la iniciativa del FMA fue alto. Es posible que el contagio de la crisis financiera de Taiwan pudo haberse reducido significativamente si el acuerdo del FMA se hubiese hecho en septiembre/octubre de 1997. El conocimiento por parte de los inversionistas extranjeros acerca de una línea de defensa de 100 billones de dólares lista para hacer entregada a corto plazo hubiese calmado el mercado en un período en el que las monedas regionales, excepto el baht tailandés, eran relativamente estables. En cambio, la crisis financiera asiática reforzó la crisis japonesa a finales de 1997 y Japón pasó a preocuparse de nuevo por su propio sistema financiero inestable .

 

¿Un FMA clandestino?

A pesar de la derrota de la propuesta FMA de 1997 han habido algunos nuevos esfuerzos de baja intensidad desde el otoño de1998. En octubre de 1998 las autoridades japonesas emprendieron un plan redactado por el Ministro de Finanzas Kiichi Miyazaiva, para una iniciativa de ayuda de 30 billones de dólares, fue lanzado durante la reunión de G7 de bancos centrales y ministros de finanzas en Washington. Los países designados como receptores fueron, Indonesia, Malasia, Filipinas, Tailandia y Corea del Sur. Tokio intentó minimizar la resistencia de Washington y el FMI, formulando cuidadosamente la idea en el contexto de un esfuerzo más amplio, que incluiría tanto a los países industrializados del G7, como al FMI y al Banco Mundial. La coyuntura fue favorable debido a que el FMI se estaba quedando sin fondos y el Congreso de EE.UU. todavía no había aprobado un desembolso de 14, 5 billones de dólares para esa institución. La iniciativa japonesa fue inclusive apoyada por el FMI. El lado de EE.UU fue menos positivo, pero esta vez Washington no intentó derrotar la propuesta.

Los préstamos hechos bajo el plan estarían denominados en yenes y atados a proyectos que involucrarían a compañías japonesas. Al elevar los montos de deudas en yenes, Japón esperó internacionalizar su moneda. Recientemente se discutió en Japón la utilización de préstamos de ayuda en yenes para promover las exportaciones denominadas en yenes desde los países pobres del Este Asiático hacia el Japón. Esto protegería a aquellos países de las incertidumbres relacionadas con los cambios abruptos en las tasas de cambio del yen respecto al dólar, mientras también promoviendo el rol del yen en el comercio regional. Esto puede ser visto como movimientos cautelosos que apuntan a conformar a un bloque del yen en el Este Asiático, así como la nueva propuesta para cambio de monedas y los fondos de emergencia.

Sin embargo existen muchos obstáculos en el camino. Capitales mucho mayores que aquellos propuestos serían requeridos si el objetivo real es establecer un bloque del yen, y parece improbable que el gobierno japonés tan endeudado sea capaz de dotar de esos fondos. El rival de Japón por la hegemonía regional, la República Popular China, no estaría muy feliz con un bloque del yen. Tokio mismo se mantiene ambiguo, ya que le interesa su relación con los EEUU. El poder estadounidense para ir en contra de cualquier forma de integración económica regional, que sea contraria a sus intereses, es tan fuerte como en otras ocasiones. Esta fuerza está sustentada en la confianza de la dependencia de la región a las exportaciones de productos manufacturados hacia EEUU, lo cual se refleja en un relativamente bajo nivel de comercio inter-regional. Un bloque del yen requeriría un mayor comercio inter-regional basado en un consumo creciente de productos manufacturados en la región, y Japón tendría que tomar el papel de impulsador regional. Todo esto aparece extremadamente remoto en este momento, aunque el cuadro podría cambiar si la burbuja financiera de EE.UU revienta.

Finalmente, hay que recalcar que existe por lo menos un argumento que se opone a mi discusión de los eventos sobre el FMA en 1997. Merill Lynch, economista de Ron Bevacqua argumenta que la propuesta japonesa del FMA no fue sincera en un primer momento. Las autoridades japonesas anticiparon que la iniciativa del FMA sería bloqueada por los EEUU, y que este se vería forzado a asumir una mayor responsabilidad financiera en la crisis. Yo estaré muy agradecido por cualquier tipo de información que apoye o refute su opinión.

Universidad de Roskilde, Dinamarca. E-mail: knord@ruc.dk

 

EL MAZO Y LA NUEZ

Por Harrison George

Reportes sobre una moneda común en un pueblo del nordeste dieron avisos de alarma al Banco de Tailandia. "Bia Kudchum", en la forma de billetes con dibujos de niños escolares, sirven para comercializar bienes y servicios producidos localmente. A pesar de que es válido sólo en la comunidad y diseñado para ser usado paralelamente al baht antes que que reemplazarlo, los economistas del gobierno anuncian fatales consecuencias.

El Banco Comunitario de Kudchum ha emitido alrededor de 9,000 "bia", los cuales tienen un valor igual al baht, pero no pueden ser cambiados por éste. En comparación con los NPLs que suman billones y billones de baht y la deuda estatal de billones de dólares, el monto de biá puede parecer tan pequeño e insignificante, pero las autoridades del gobierno no están muy seguros, diciendo que el esquema implica una "amenaza para la seguridad financiera nacional".

Los funcionarios del Banco de Tailandia apuntan hacia una ley que posiblemente vuelva ilegales a los billetes bia. La Ley estipula que nadie puede usar ningún material o símbolo como dinero sin el permiso del Ministro de Finanzas. Aún ahora, las autoridades no pueden explicar el proceso de obtener este permiso y se han rehusado a decir si el "Bia Kudchum" verdaderamente rompe la ley. En privado, algunos funcionarios del gobierno y de los bancos dicen que ellos no piensan que los habitantes de ese pueblo estén violando la ley y que ese esquema es claramente bien intencionado y es para el beneficio de la comunidad. El Banco de Tailandia, sin embargo, ha demandado que la moneda sea retirada mientras ellos estudian el caso.

Algunos comentaristas han hecho notar que los cupones de descuento, bonos y tarjetas de almacenes también caerían fuera de la misma ley, pero el Banco de Tailandia nunca los ha cuestionado. Obviamente, si una compañía grande utiliza cupones como una manera de maximizar sus ganancias, esto no representa amenaza alguna para el sistema financiero, pero una pequeña comunidad que trabaja en conjunto para mejorar su propia economía tiene que ser vista con suspicacia.

Las autoridades del Banco de Tailandia han identificado la existencia de otra ley que sólo permite a los bancos oficialmente registrados usar la palabra "banco" como parte de su nombre. Los pobladores dicen que no estaban al tanto de esto. Ellos habían visto a las agencias gubernamentales promover bancos de arroz, bancos de búfalos, bancos de fertilizantes, bancos de medicina, etc. en cientos de ciudades. Todos usaron la palabra "banco" abiertamente. Por supuesto, el gobierno está por sobre la ley y no implica amenaza alguna al orden público. Sólo cuando grupos comunitarios bien intencionados copian inadvertidamente al gobierno, surge el peligro.

El proyecto Bia Kudchum fue abierto en marzo y unos pocos días después la Ministra adjunta a la oficina del Primer Ministro Khunying Supatra Mastid, le dio sus bendiciones. Senadores recientemente electos, académicos, trabajadores para el desarrollo comunitario y columnistas de periódicos notaron que las monedas comunitarias tienen muchos beneficios – estimulan la producción local para la auto-suficiencia; promueve la cooperación comunitaria; ayuda a frenar el consumerismo; apoya los principios budistas (los billetes bia están firmados por el abad local) y tal vez lo más importante, debido a que el bia está libre de intereses, los pobladores pueden pedir préstamos y empezar a comerciar sin ningún temor de caer en la trampa de un endeudamiento.

Quizás sorprendentemente, los funcionarios del gobierno están de acuerdo con esto. Ellos aceptan que los pobladores han actuado con la mejor de las intenciones y admiten que el proyecto va a traer muchos beneficios a la comunidad. Pero a pesar de esto, ellos han exigido que las autoridades tengan el derecho de tomar decisiones sobre qué es lo que puede hacer una comunidad con sus propios recursos y han demandado que el Banco de la Comunidad de Kudchum se mantenga cerrado mientras ellos toman esta decisión.

Los pobladores se han apresurado señalar que existe sólo un grupo que no se beneficiará de la moneda local – los prestamistas de dinero. Así que cerrando temporalmente el Banco de la Comunidad de Kudchum, el gobierno está protegiendo a la gente que presta ilegalmente a tasas de interés usureras.

Las autoridades del Banco Estatal para la Agricultura y las Cooperativas agrícolas que visitaron el pueblo para investigar la moneda de la comunidad, estuvieron interesados principalmente en el monto de bia que fue prestado. Cuando ellos descubrieron que la comunidad se puso un límite de 500 bia por miembro, ellos se sintieron aliviados. Tales préstamos tan pequeños no amenazan los programas de crédito de BAAC, recalcaron. Si la comunidad hubiese amenazado de alguna forma ofrecer un servicio superior a una agencia gubernamental, entonces por supuesto que ellos habrían esperado que todo el peso de la burocracia les caiga encima.

Los investigadores gubernamentales están preocupados por un posible efecto multiplicador. Si el "Bia Kudchum" se hace popular, agregan ellos, podrían extenderse y desafiar al baht. Los pobladores señalan que la moneda es válida sólo en la comunidad y está respaldada por la confianza entre sus habitantes.

Ellos no creen que la moneda pueda extenderse. Pero, por supuesto, otras comunidades podrían copiar el ejemplo de Kudchum y la zona rural de Tailandia podría ver cientos de monedas comunitarias apareciendo repentinamente y ayudando a revitalizar las economías locales.

Pero se puede confiar que las autoridades de gobierno no van a permitir semejante cosa. Gracias a las acciones rápidas de las autoridades gubernamentales, podemos descansar en paz, seguros de saber que los 9,000 Bia Kudchum han sido sacados de circulación para proteger la seguridad financiera nacional. Las intenciones de los pobladores podrían haber sido las mejores, pero las buenas intenciones no pueden ser permitidas cuando se interponen en el camino del capitalismo global.

 

CHINA: EL PAÍS QUE OCCIDENTE AMA ODIAR

Por Nicola Bullard

 

Cuando el filósofo Kierkegaard escribió: "Si te casas te vas a arrepentir de ello y si no logras casarte te arrepentirás", él bien pudo estar describiendo la actitud del Occidente hacia China. Si bien EE.UU. ha estado atrapado por muchos años en su propia esquizofrenia de continencia o acercamiento, Europa parece sufrir ahora de la misma calamidad.

A menos de un mes después del trato "atrapar al ratón" entre U.E y China (no se preocupe por los detalles) el comisionado europeo para el comercio, Pascal Lamy, dijo al Consejo Transatlántico de Negocios que él quería "un comienzo rápido" de la siguiente ronda de negociaciones de la OMC, porque "una ronda con China será más difícil que una ronda sin ella".

Entonces por qué está ahora el comisionado de comercio – visto recientemente celebrando un acuerdo que llevará seguramente a china a entrar a la OMC – acelerando las negociaciones antes de que China entre? Existen muchas explicaciones. La más probable es que el Sr. Lamy sabe que China es un duro negociador y él quiere asegurarse que la agenda para la tan deseada nueva ronda de comercio sea acordada y movida antes de que China se una. Al mismo tiempo, él está utilizando el espectro de China para forzar a otros, especialmente a EE.UU., a hacer un acuerdo sobre una agenda antes de que China pueda poner trabas en el asunto.

El comisionado de comercio podría estar asumiendo un enfoque de largo plazo, y por eso está nervioso de que otros países en vías de desarrollo, especialmente el tan franco grupo de ideas comunes (Like Minded Group) que incluye a la India, Pakistán, Malasia, Egipto, República Dominicana y Uganda, se siente mas valioso gracias a la presencia de China en la OMC. A pesar de que ellos enfrentan una posible pérdida grande con la entrada de China (mucho más, por ejemplo que EE.UU.) la estrategia política de usar a China como un rompe – hielos para quebrar la línea frontal U.E. – EEUU podría abrir nuevos espacios para negociaciones que podrían beneficiar a todos. Esto significa que un equipo revivido del Tercer Mundo con China a la cabeza podría empezar a ganar unos pocos partidos más.

En la misma exposición ante el Consejo Transatlántico de Negocios, el Sr. Lamy confesó que la parte poca reconocida de los acuerdos que hemos hecho con China es el alcance de la cooperación U.E. – EEUU para evitar que los chinos utilicen las tácticas de dividir y vencer. Él advirtió que el desafío es "(asegurar) que China implemente sus compromisos de lleno". Pero casi en el siguiente respiro, el Sr. Lamy describió la situación post- Seattle en la OMC como una "fase de construcción de confianza", lo cual es "muy importante para los países en vías de desarrollo. Tenemos que ganar su confianza". Está claro que el Sr. Lamy piensa que algunos países tienen demasiada confianza y necesitan estar bajo la mira de la "cooperación" U.E. – EEUU. Si China está, aunque sea remotamente, interesada en asumir un papel de liderazgo en la OMC, todavía está por verse. China no tiene una tradición expansionista, y no existe ningún indicio de que quiera enfrentar la hegemonía de EE.UU. (si los negociadores comerciales chinos realmente creen en tales cosas) a través de la OMC.

Los vínculos laborales profundizarán las divisiones pero no solucionarán el problema. Pero China no es todavía la traba más grande en la maquinaria de la OMC. La mayoría de comentaristas están de acuerdo en que el rompimiento de los diálogos de la OMC en Seattle y el actual estancamiento en Ginebra se deben a los desacuerdos entre EEUU y Europa. Su reciente "Declaración sobre una nueva ronda" (31 de Mayo) fue hecha conjuntamente y está compuesta por tan sólo 3 pequeños párrafos: una medida precisa del poco acuerdo que hay entre los dos lados del Atlántico en estos días.

Un punto, sin embargo, en el cual hay unidad es que "la agenda de la OMC incluya aspectos sociales de trabajo y medio ambiente, no como proteccionismo sino como justicia social y sustentabilidad".

Al vincular el comercio con parámetros laborales y ambientales está fuertemente rechazado por muchos países del Tercer Mundo, quienes ven eso como un oculto proteccionismo y fuera del mandato de la OMC. La insistencia U.E. – EEUU de mantener esos puntos en la agenda garantiza que se profundizan tales divisiones. De hecho, tan obvia es esta conclusión que uno se pregunte si esto es una estrategia deliberada de U.E. y de EE.UU. para avivar el fuego dentro de la OMC o es simplemente un regalo para los sindicatos y los ambientalistas que apoyan a Al Gore pero perdieron la votación sobre las relaciones comerciales entre China y EE.UU. en el Congreso de este?

Es también obvio que una vez que China se una a la OMC, el debate sobre los "vínculos" tomaría casi proporciones histéricas. A pesar de que las Relaciones de Comercio Normal Permanente de China (PNRT) fueron aprobadas por el Congreso de EE.UU., los grupos de DDHH, los sindicatos y los reaccionarios anti – China no descansarán. Cada remezón en la economía estadounidense, cada insinuación de pérdida de empleos en EEUU o del "dumping" de mercancías chinas, reportes de violaciones a los derechos humanos o desempleo masivo en China, o aún signos de obstinación (ni siquiera firmeza) por parte de China, desencadenará una nueva ola de críticas a China.

Y esto será así en la medida en que estos grupos continúen poniendo sus atención en el punto incorrecto.

No es que China sea la principal amenaza para los trabajadores, el medio ambiente y las fuentes de trabajo de EE.UU., sino el sistema económico en sí mismo, del cual la OMC es el pilar central. La inescapable lógica de la liberalización del comercio apoyada por la OMC, es que los trabajadores compitan unos contra otros dentro de una economía global crecientemente competitiva e inestable. Añadir estándares laborales a un sistema que es de por sí parcializado e injusto y donde las reglas son establecidas por unos pocos para otros muchos, no solucionará los problemas sino simplemente los parchará. Peor aún, extender el mandato a aspectos laborales y ambientales, legitimará y dará más poder a una institución cuya sola existencia debería estar bajo examen.

Una vez que China se una a la OMC habrá indudablemente un incremento de la preocupación por los derechos de los trabajadores chinos (la cual es improbable que se extienda a todos los trabajadores, porque se asume que es mejor ser explotado por los capitalistas que por los comunistas). Pero la OMC no puede resolver el problema ya que es parte del problema.

Tenemos que estar preocupados por nuestro los trabajadores, donde sea que ellos estén. Pero el mejor camino para mejorar las condiciones, materialmente más que retóricamente, de todos los trabajadores es desafiando a las instituciones (tales como la OMC y el FMI) y a las ideologías (tales como comercio libre y liberalización financiera) que son la fuente del fundamento ideologico para poner los derechos del mercado por encima de los derechos de la gente.

* Nicola Bullard es la sub-directora de Enfoque en el Sur Global (Focus on the Global South), un programa de investigación política asociado con el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Chulalongkorn.

 

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"Blowback ": Ensayo de revisión a una Guía sobre la Política de EE.UU para Asia Hecho por un Desertor Académico : por Walden Bello*

En su discurso del 4 de julio de 1821, el presidente de EE.UU., John Quincy Adams alertó a la joven república no "ir en busca de monstruos para destruirlos".

Tal trayectoria, dijo él, involucraría a Washington, "más alla de su poder de retirarse, en todas las guerras, intereses e intrigas, y de la avaricia, envidia y ambición individual". Como resultado, "ella podría convertirse en dictadora de todo el mundo. No volvería a controlar su propio espíritu" (1)

Mi rememoranza sobre la advertencia de Adams me vino cuando leía Blowback: Los Costos y Consecuencias del Imperio Norteamericano (Nueva York: Henry Holt and Co., 2000). Porque esta excelente pieza académica documenta como EEUU, ignorando el consejo de un gran grupo de distinguidos pensadores americanos, desde Adams hasta Mark Twain y el Senador J. William Fulbright, se ha convertido realmente en "dictador de todo el mundo", que está fuera de control y ya no es más "quien rige su propio espíritu".

Este libro, uno de los trabajos más significativos de las relaciones EEUU – Asia impreso en los últimos años, es importante no sólo por lo que dice, sino por quién lo dice. Chalmers Johnson es uno de los expertos americanos más eminentes sobre Asia. Su "Nacionalismo Campesino y Poder Comunista" fue uno de sus trabajos más perspicaces sobre las bases sociales de la Revolución China.

Sus obra MITI y el milagro Japonés institucionalizó el modelo de Japón como una economía capitalista sui generis cuyo ascenso no podría ser entendida utilizando el paradigma de la economía neoclásica estandar, sin hacer referencia al papel central de un estado activista e intervencionista.

Y sin embargo, muy temprano en su carrera, Johnson y su trabajo estuvieron profundamente asentados en el establecimiento de la ciencia política americana, que tenía relaciones muy estrechas con Washington y para él cual el rol de la academia era no sólo entender al mundo, sino entender al mundo de manera que EEUU pudiera controlar los eventos globalmente. Siendo profesor de la Universidad de California en Berkeley, un semillero del activismo estudiantil en los 60s, Johnson estaba convencido de que "EEUU no podía soportar perder ante Vietnam". Ahora él cree que esa fue "una posición desastrosamente incorrecta", y, retrospectivamente, "yo quisiera haber estado con el movimiento de protesta antiguerra".

En este cambio dramático, Johnson sigue a George Kennan, el formulador de la estrategia de Contención, y a Robert McNamara, anterior Secretario de Defensa, en adoptar un punto de vista más crítico sobre la política de EE.UU después de su retiro del servicio público. Pero Johnson va más allá de Kennan y McNamara, al caracterizar el comportamiento estadounidense durante la Guerra Fría y la post Guerra Fría no tanto como equivocada sino "imperial". Este cambio fundamental él lo atribuye al mayor conocimiento que ha logrado en los últimos años sobre el trabajo real del gobierno de EE.UU, particularmente su Departamento de Defensa.

El Asia de EE.UU.

El cuadro que él pinta de América en Asia y el mundo es incesantemente negativa. ¿Por qué mantiene EEUU 39 bases en Okinawa, una pequeña isla del tamaño de los Ángeles? ¿Para proteger a Japón? ¿Para contener a Japón? Ninguno de estos. Las verdaderas razones van desde la mundana -Okinawa facilita un estilo de vida lujoso al personal militar americano que sería insostenible en los EEUU., hasta lo trascendente: "para proyectar el poder americano por toda Asia al servicio de una gran estrategia de facto de EE.UU. para perpetuar o incrementar el poder hegemónico americano en esta crucial región ".

¿Por qué está EEUU en Corea? ¿Para alcanzar la fórmula trinitaria del Pentágono de asegurar la estabilidad, promover la paz y la proteger la democracia? A duras penas, pues la masiva presencia militar americana realmente promueve la inestabilidad, asegura que la península esté constantemente al filo de la guerra, y habiendo ayudado poner y mantener en el poder regímenes autoritarios en los últimos 50 años, ciertamente no tiene nada que ver con la protección de la democracia. Washington está en Corea por las mismas razones que los que se mantiene en Okinawa, y una Corea del Norte, que es retratada como un régimen impredecible y incontrolable, provee una importante razón para mantener 30,000 tropas en la península. Mantener a Corea estructuralmente dividida insinúa Johnson, en parte del plan de juego del Pentágono para perpetuar su presencia de medio siglo en la parte continental de Asia.

Un sistema militar que está fuera de control, es ahora la fuerza determinante detrás de la política externa de EE.UU. en Asia. Y no sólo en Asia: mire, dice Johnson, el modo en que el Pentágono bloqueó el apoyo de Washington para una corte criminal internacional llamada a hacer justicia con los soldados y líderes políticos con cargos de crímenes a la humanidad, y como vetó la firma americana para el tratado de diciembre de 1997 sobre la prohibición de las minas terrestres. El Departamento de Defensa también está llevando a cabo una operación de entrenamiento militar semi – clandestino que le da enlaces operacionales estrechos con ejércitos en todas partes del mundo, incluyendo a la notoria unidad de Kopassus del ejército de Indonesia que fue responsable de numerosos abusos contra los derechos humanos durante el régimen de Suharto.

Y el Pentágono se mantiene en la cima de una compleja industrial-militar extremadamente rentable, una de cuyas actividades, la venta masiva de armas, es una de las mayores fuerzas de desestabilización en la era post – Guerra Fría.

Poder Estratégico

El énfasis de Johnson sobre el rol del Pentágono pone un balance saludable frente a los puntos de vista de aquellos analistas que enfatizan la primacía de intereses corporativos en la determinaciòn de la política externa de EE.UU. En realidad, aún cuando él examina los acontecimientos en la economía regional, Johnson encuentra consideraciones geoestratégicas de importancia central para explicar la conducta americana. En el caso de la crisis financiera asiática, por ejemplo, en principio uno puede interpretar la política de EE.UU. de promover el libre mercado y la libre circulación de capitales como resultado de un proyecto ingenuo, incluso utópico, de rehacer la economía asiática a imagen de la de EE.UU . O alternativamente, "uno podría concluir que habiendo vencido a los Fascistas y los Comunistas, EEUU ahora debe vencer a sus últimos rivales para un domino global: las naciones del Este Asiático, que aprovecharon de las condiciones de la Guerra Fría para enriquecerse. Desde este ultimo punto de vista, los intereses de EE.UU no están en la globalización, sino en poner de rodillas a sus competidores que tenian una creciente confianza en si mismos". Esta explicación, agrega Johnson, es la más creíble, y como quien ha visto a la crisis en términos menos superficiales, yo tendría que estar de acuerdo con él en que esta explicación tiene mucho peso.

Adoptar una perspectiva geoestratégica no significa, sin embargo, que uno sostenga que el ejército tiene el control al determinar la política externa estadounidense en todos o casi todos los debates de política externa sobre Asia, como parece que Johnson dice. A veces los intereses corporativos son la fuerza predominante y la agenda de las corporaciones transnacionales de EE.UU. podrían entrar en conflicto con las preferencias militares. El caso de la reciente batalla sobre el estatus comercial permanente para China, por ejemplo, fue una victoria táctica para las fuerzas corporativas, impulsados por la ilusión (y sí es una ilusión) de acaparar el mercado chino bajo el paraguas una política de acercamiento, y un revés para aquellas, incluyendo a los elementos claves en el Pentágono, que están a favor de una estrategia de "contencíon" que limitaría el acceso de China a la inversión extranjera y a los mercados de exportación que son claves para fortalecer la posición geoestratégica de ese país.

La Dimensión desconocida:

La obsesión de Johnson con los militares de EE.UU. como un actor de la política externa, le impide juzgar más allá de un análisis superficial a la dimensión ideológica de la hegemonía global de Washington. La dimensión ideológica es también, según mi percepción, un pilar central de la noción de imperio, porque EE.UU. está dirigida no sólo a la consecución de poder militar o económico, sino también por un idealismo misionado que sale para rehacer el mundo en la imagen de EEUU. Cuando los objetivos geoeconómicos, tales como debilitar a competidores económicos de EEUU en Asia, o abrir sus mercados, son justificados por la ideología de libre mercado, esto no es sólo instrumental. Cuando el "exportar democracia" es invocada como una consideración central en la política americana hacia Haití, Burma, Iraq o Indonesia, no es simplemente como una cortina de humo para los intereses estratégicos o corporativos de EEUU.

La poca atención brindada a los factores ideológicos conduce a Johnson a descuidar totalmente las acciones de EE.UU. desde mediados de los 80 en adelante, cuando trasladó su apoyo de dictaduras autoritarias hacia regímenes formalmente democráticos, desde Manila hasta Santiago. El apoyar el establecimiento de democracias elitistas, modeladas formuladamente a imagen de Westminster o Washington, logró varios objetivos: neutralizar movimientos revolucionarios sin cambiar las estructuras conservadoras de clase, crear bases nuevas y más amplias de apoyo local para los EEUU, y hacer la política externa de EE.UU. más acorde con la propia imagen de ella como un bastión de la democracia.

Es contra la tela de fondo de esta dimensión ideológica, de este sentido de una misión global, lo mal guiada que sea, que tenemos que interpretar la declaración de la Secretaria de Estado Madeleine Albright citada por Johnson: "Si tenemos que usar la fuerza, es porque somos América. Nosotros somos la nación indispensable. Nosotros nos paramos alto. Nosotros vemos más allá del futuro".

O la aclaración del sociólogo Seymour Martin Lipset que dice que EEUU se mantiene como "la nación excepcional". (2) O la aseveración del columnista del New York Times Thomas Friedman, que dice que EEUU es el "modelo del mundo" en la era de la globalización.(3)

Esta volátil y a veces impredecible interacción entre impulsos militares, corporativos e ideológicas semi – autónomos, conduce a que a menudo se mueven juntas, pero a veces el conflicto es lo que hace al imperialismo de EE.UU. tan complejo, tan dinámico, tan desestabilizante y tan confuso para el resto del mundo. Cuando la democracia, como un mecanismo de crear "consenso" desde los dominados, se convierte en un arma esencial del imperio, estamos tratando con una fuerza que es muy diferente de los viejos poderes imperiales. Este es, al fin y al cabo, un imperialismo que está conducido no simplemente por la búsqueda de primacía estratégica, no solo por el expansionismo corporativo, sino también por una hegemonía ideológica global - un complejo afievrado que surge de los orígenes contradictorios de EEUU como una colonia inexorablemente expansionista de europeos blancos, rebelándose contra el Imperio Británico en nombre de alcanzar y difundir la "libertad" y la "democracia" entendidas según los términos del siglo 18.

Señalando que el trabajo de Johnson tiene limitaciones en ayudarnos a revelar la dinámica del imperio de EE.UU, no debe, sin embargo, minimizar la importancia crítica del mensaje central de que en la era de la post – Guerra Fría, Washington se ha tornado más unilateral, menos sujeto a las leyes e institucionales internacionales, más desestabilizador, y más fuera de control.

" Blowback "

Pero a pesar de que aparenta estar en el apogeo de su poder, EEUU realmente se encuentra a sí mismo, dice Johnson en una condición de " sobre expansión imperial", un término utilizado por Paul Kennedy. Hechos y políticas pasados están volviéndose en contra de ellos mismos, sea en forma de una bomba en el World Trade Center en Nueva York por terroristas islámicos Mujaheddin que antes fueron ayudados por la CIA en Afganistán, la exportación de cocaína a EEUU por los "contras" que habían sido entrenados por Washington para derrocar a los Sandinistas en Nicaragua, la degradación del discurso democrático en las justificaciones oficiales de Washington sobre sus políticas externas, lo cual ha conducido a una mayor desconfianza ciudadana hacia el gobierno, "Blowback ", un término utilizado por la CIA para el efecto boomerang de políticas pasadas, está transformando a EEUU en un Gulliver que está sangrando por mil y un cortaduras. Y más blowback espera Wall Street y Washington: "Los americanos comprando ........ propiedades hipotecadas en el Este Asiático creen que están únicamente respondiendo a los signos de las fuerzas del mercado, pero serían tontos si creen que los vendedores están de acuerdo con ellos". En realidad, " es sólo cuestión de tiempo antes de que las pequeñas naciones del Este Asiático se deshagan de esta actuación del matón americano y encuentren un líder apropiado para crear una coalición anti EE.UU."

Para evitar los trastornos para Asia y EEUU de la resistencia inevitable contra el poder estadounidense, y la respuesta con puño de acero por parte de Washington hacia esa resistencia, Johnson sugiere que EEUU abandone sus bases del Aste asiático, y en el caso de Corea en particular, acople su salida con un apoyo para la unificación de la península. Tal política civilizada, dice Johnson, estabilizaría la región porque una "Corea unificada y económicamente exitosa ayudaría a asegurar un balance genuino del poder en el Este Asiático en vez de la hegemonía o de China, Japón o EEUU. Tal política sería un camino más efectivo de inculcar prudencia en la política externa de una China emergente más que nuestra actual pretensión de que tenemos la voluntad, el dinero o la paciencia para contener a China."

"Visión 2020"

Grandioso. Pero, ¿qué posibilidades tiene Johnson de ser atendido por Washington? Virtualmente cero, si creemos en un reciente reportaje del Washington Post sobre la reciente "guía de defensa" del Pentágono. En este documento, aún no publicado, titulado " Visión Conjunta 2020", el Pentágono concibe a Asia, en vez de a Europa, como el foco principal de las Fuerzas Armadas de EE.UU en las siguientes décadas, identifica a China como un "competidor análogo", y proyecta una presencia militar indefinida en Corea y Japón, aun si la "amenaza" de Corea del Norte desaparece. (4)

Ahora existen más submarinos de ataque desplegados hacia Asia que a Europa y más juegos de guerra y estudios estratégicos enfocados en Asia. Además, el Pentágono ha estado ocupado construyendo el marco diplomático y político para el "regreso militar estadounidense al Sudeste Asiático". En esta conexión, recalca el reportaje del Post, la relación militar americana renovada con las Filipinas representada por el Acuerdo de Fuerzas Voluntarias (VFA) será un modelo para el Sudeste Asiático. En vez de construir bases del tipo de Okinawa "con boleras y Burger Kings que están prohibidos a los locales", las fuerzas de EE.UU conducirán ejercicios conjuntos frecuentes para entrenar a sus tropas y a los filipinos para operar todo en conjunto desde la atención tras un desastre hasta un combate a gran escala". (5)

Y con qué fin? Como siempre, para "mantener la estabilidad regional", para utilizar tres de las más usadas palabras en el léxico del Pentágono. El Blowback de Chalmers Johnson devela el verdadero trasfondo: la realidad que sostiene "Vision 2020" es que luego de 50 años de haber sido desplegadas en Asia, las legiones americanas son reacias a la idea de ir a casa, y sus jefes harán lo que sea, incluso crear nuevos enemigos para crear la ilusión de su indispensabilidad.

(1) Citado en Walter McDougall, Promised Land, Crusader State (New York: Houghton Mifflin, 1997), p.p. 11-12.

(2) Seymour Martin Lipset, "Still the Exceptional Nation?," Washington Quarterly, Winter 2000, pp. 31-45.

(3) Thomas Friedman, The Lexus and the Olive Tree (New York: Farrar Straus Giroux, 1999), p. 352.

(4) Thomas Ricks, "Changing Winds of US Defense Strategy," Washington Post Service reproducido en International Herald Tribune.

(5) Ibid.

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Una respuesta de Bill Jordan a la de Peter Waterman (ver enfoque sobre comercio #49)

Estimado Peter Waterman:

Le estoy escribiendo para dirigirle algunos de los puntos expuestos en su carta abierta dirigida a mí con motivo de nuestro reciente Congreso en Durban, Sudáfrica.

La lucha del Movimiento Sindical y el Acercamiento a los Empresarios y Gobiernos: Yo no veo contradicción alguna entre la lucha del movimiento sindical y el acercamiento a los empresarios y los gobiernos, si éste se da a niveles nacionales o internacionales. Nosotros tenemos que estar en las calles y en la mesa de negociaciones.

No sé de dónde le vino a Ud. la impresión de que el movimiento sindical no estuvo involucrado en las manifestaciones que se dieron en Seattle a propósito del encuentro ministerial de la OMC. Si bien es cierto que los miembros del movimiento sindical no estuvieron rompiendo ventanas ni intentando bloquear las reuniones. Sin embargo, los participantes en la concentración y en la marcha, al inicio del encuentro de ministros, fueron abrumadoramente sindicalistas.

Nuestro afiliado de EE.UU., el AFL – CIO, hizo un esfuerzo grande y exitoso para movilizar a los miembros de sus sindicatos en un show verdaderamente impresionante de insatisfacción no sólo con la OMC, sino también con una globalización desequilibrada e injusta que sirve al capital y no a los trabajadores. Yo hablé durante la manifestación y marché por las calles de Seattle junto con los representantes de sindicatos de todas partes del mundo. De hecho, nosotros mantuvimos la reunión de nuestra Junta Ejecutiva en Seattle para asegurar que se de la atención apropiada, dentro del movimiento sindicalista y por parte de los gobiernos, a la reunión de la OMC.

Nos encontramos, sin embargo, con Mike Moore y muchos otros representantes gubernamentales que estaban participando de las conversaciones en Seattle, pero también dialogando con otros elementos de la sociedad civil. Seattle es un buen ejemplo de todo lo que somos nosotros, confrontación, cuando sea necesario, y dialogo cuando sea posible. No siempre es fácil esta política, pero tampoco es imposible. Sólo requiere un cierto grado de coordinación.

Acerca de la pregunta sobre qué es lo que estamos haciendo en el movimiento sindical , le debo advertir a Ud. no aceptar todo lo que se dice en la prensa. Ésta no siempre da la información completa, ni descripciones claras y certeras de los motivos y acciones de los sindicatos. De hecho, están pasando muchas cosas en el mundo, especialmente en el movimiento sindical, a las que ellos eligen no dar cobertura.

El AMI es un ejemplo perfecto. Como Ud. sabe, el Acuerdo Multilateral sobre Inversiones se estaba negociado dentro de la OECD durante el período 1995 a 1998. A lo largo de este período el Comité asesor sindical de la OCED (TUAC en ingles) hizo un esfuerzo mayor para influir en la estructura y el contenido de las discusiones sobre tal acuerdo mucho antes de que la gran mayoría de ONGs hubieran escuchado de él.

Es con cierto temor que yo trataré de señalar algunos aspectos acerca del AMI. Estoy plenamente consciente que para muchos es evidente que la globalización es un complot y no un proceso. De hecho, habia mucho trabajo hecho para allanar el camino de las empresas transnacionales relacionado a las inversiones mucho antes del AMI, incluyendo cerca de 1600 acuerdos bilaterales sobre inversiónes. Ninguno de estos acuerdos tiene incluye protección para ningún derecho, salvo los de la propiedad. También existen acuerdos regionales comerciales, como NAFTA, que protegen los derechos de los inversionistas.

El MAI no era ni una contra-revolución ni una conspiración secreta del capital para controlar el mundo. Fue un intento para consolidar estos malos acuerdos en una escala mayor. Como tal, fue mal concebido, desequilibrado y peligroso. El TUAC planteó poderosos argumentos contra esta propuesta. La ICFTU participó en este esfuerzo y puede dar fe de la determinación y efectividad de TUAC a lo largo de esta larga y difícil lucha.

¿Significa esto que nosotros hablamos con los representantes gubernamentales que estaban negociando el acuerdo? Sí, lo hicimos. Entonces, ¿significa esto que el TUAC, con el apoyo de la ICFTU, instaba a sus centros nacionales afiliados a abordar estos asuntos en los niveles más altos de sus gobiernos? Sí, así es. A pesar de que las negociaciones fracasaron, en el transcurso del acercamiento de los sindicatos, se dio un avance importante y no sólo con un par de palabras o cambios en la puntuación.

Por primera vez, casi todos los gobiernos de la OECD reconocieron que fue un error bajar los estándares laborales domésticos para atraer las inversiónes. Y estándares laborales esenciales fueron también reconocidos como vinculados, no irrelevantes, a la liberalización. Quizás para muchos, esto no es importante, pero para millones de trabajadores, mayoritariamente mujeres, que trabajan en zonas de procesamiento de las exportaciones, donde la violación a sus derechos fundamentales es usada como un incentivo para la inversión, fue un avance que pudo haber cambiado sus vidas.

Nada de esto está dirigido a minimizar la campaña de muchas ONGs para derrocar al AMI y el efecto positivo que la campaña tuvo sobre la opinión pública, sino para demostrar que no existe un camino exclusivo y legítimo para actuar en aspectos globales y nacionales. Acerca de la OMC, tanto como del AMI y otros innumerables aspectos, hemos escogido expresar los puntos de vista del movimiento sindicalista en una variedad de formas.

Quisiera comentar sobre la interacción entre el movimiento sindicalista y las ONGs que se desarrolló alrededor del AMI. Las ONGs jugaron un papel importante en ampliar la conscientización sobre el asunto en juego. No todas las ONGs estaban opuestas abiertamente a cualquier forma del AMI y muchas se sumaron a los sindicatos a niveles nacionales e internacionales para abordar los mismos problemas. Sin embargo, he perdido la cuenta del número de personalidades en el movimiento de ONGs que ha reclamado la responsabilidad por la muerte del AMI. Si les ayuda vender libros, bien, y porqué dejar que la verdad interumpa un buen cuento ? Pero al final del día el AMI colapsó por una serie de razones incluyendo contradicciones internas. Su muerte se dio por una combinación de enemigos incluyendo aquellos dentro de Ministerios aparte de los de Economía y Comercio cuando se dieron cuenta de lo que sus colegas estaban planificando.

Por su parte la secretaría del TUAC compartió información con las ONGs y participó en reuniones tanto formales como informales con las ONGs donde dio datos actualizados sobre las posiciones negociadoras de los gobiernos y otra información vital. Esto fue cooperación práctica y produjo una buena relación que aún sigue vigente en la revisión actual de los parámetros de la OECD para empresas multinacionales. Sin prejuzgar el desenlace y la posición final que muchos sectores tomarán, a mi juicio las ONGs que estuvieron a lado del TUAC dentro de la carpa, han tenido un impacto en la dirección de la revisión de esos parámetros, mucho mayor que si no hubiesen escogido dialogar.

 

Existe una pregunta fundamental sobre si el movimiento sindical debe intentar dialogar con empleadores y gobiernos a nivel internacional. Es, de hecho, la misma pregunta formulada hace muchas generaciones atrás sobre si la negociación colectiva era una forma de colaboración de clase. Para algunos, este dilema filosófico e ideológico nunca ha sido resuelto. Pero la mayoría de los miembros de los sindicatos hallaron que la negociación colectiva no era un dilema, sino un propósito de la organización colectiva. Los sindicatos no podían estar aislados y desconectados de las principales influencias en las vidas de sus miembros y de la demanda laboral por derechos y beneficios reales y no abstractos. La Falta de dialogo, así como rehusarse a pelear, no era un lujo que los trabajadores podían darse.

Yo creo que la globalización nos obliga cambiar nuestra orientación. Puede ser, por ejemplo, que un trabajador debería empezar a ver a la secretaría internacional de un sindicato en la misma forma en que una sindicato local o nacional es visto en este momento. Si éste es el caso, existe un apremiante caso para campañas internacionales contra multinacionales, pero también un caso para dialogar con estas compañías.

Similarmente, en la medida que la política, incluyendo la política nacional, se ve influida e incluso, determinada por cuerpos intergubernamentales tales como instituciones financieras internacionales, la OMC y otras, sería irresponsable por nuestra parte no dialogar, separarnos de nuestros miembros, el rehusarnos a ser su voz.

Si nosotros pudiéramos evitar ese dialogo, sería mucho más fácil para muchos de nosotros. Hablar exclusivamente entre nosotros es más cómodo y menos estresante, La irrelevancia conlleva una cierta satisfacción, hasta un sentido de . ? ? ? ?

Hacer campaña versus el dialogo es una elección falsa. El hacer campaña tiene como objetivo lograr cambios en hábitos, prácticas e instituciones. No es un fin en sí mismo. Nuestro objetivo no es abandonar a uno para abrazar al otro, sino hacer las dos cosas más efectivamente.

La Sociedad Civil y el Compromiso Social; al haber nacido y surgido en Gran Bretaña, el término "compromiso social " no sale fácilmente de mi boca. Eso era algo para Europa. Un continente que todos conocíamos, en aquellos días, y que estuvo al otro lado del canal. Sin embargo, el uso del término no es simplemente ceder a una graciosa terminología continental. Puede servir en la medida que nosotros no nos olvidemos de la realidad.

¿Qué no es el compromiso social? No es una situación donde los empleadores hacen todo unilateralmente, saben más, no consultan ni negocian. "Social" significa que existe más de uno. En demasiados países y regiones del mundo, existe sólo un socio y un partido en la mesa.

Además, un compromiso social es social. Se basa en una noción que hay algo más involucrado en los 2 lados de la industria que réditos económicos, y que los trabajadores son más que costos de producción.

Sin embargo la realidad es frecuentemente cruda. Sabemos que "compromiso social" es muchas veces un término que solo refleja aspiraciones . Por supuesto, uno podría decir que la "sociedad civil" no siempre es muy "civil".

Nunca he creído que los trabajadores y empleadores tengan intereses similares. No creo que eso quede implícito en el término "contrapartes sociales". Existe un conflicto naturalmente inherente entre trabajadores y aquellos que les emplean. Por eso los trabajadores necesitan que los sindicatos sean un instrumento de su voluntad, su voz y les den poder para acceder a sus derechos, defender sus intereses y hacerse socios sociales. De hecho, yo nunca he sido tan ingenuo como para creer que en "un estado de los trabajadores", la gente no necesitaría sus propios sindicatos libres e independientes.

Me gusta la vieja noción de "democracia industrial". Sin embargo, no importa si uno usa compromiso social, interlocutores, o algún otro término, el punto esencial es que los trabajadores tienen que tener influencia, poder y un estatus por lo menos igual al capital. La noción de socios reconoce un conflicto de clases. No lo niega; fluye de él.

Otro aspecto relacionado es la necesidad de fortalecer el tripartidismo, no sólo el OIT, donde una de nuestras más grandes prioridades es fortalecer su rol en el mundo, sino también a niveles nacionales y regionales. En los últimos años, muchos gobiernos han considerado que hablar con la empresa privada, es lo mismo que hablar con el sector privado. Ellos han ignorado virtualmente a los trabajadores y sus representantes. El compromiso social y el tripartidismo es claramente una gran mejora respecto a eso.

A pesar de que hablar de clase ya no es de moda, es todavía fundamental para cualquier análisis valedero sobre la situación del mundo actual. En nuestra presentación frente a nuestro Congreso, enfaticé que no deberíamos dejar que toda la discusión Norte versus Sur esconda lo del capital versus los trabajadores. De hecho ahí es donde la línea se traza entre el progreso social y el económico, entre los derechos de los trabajadores, y los del comercio y las inversiones.

Una mayoría de nuestras organizaciones miembros están en el sur. Si Ud. cree a la prensa, ellos deberían estar en contra de un vínculo entre los derechos de los trabajadores y el comercio porque ellos son del sur. Sin embargo, ellos están muy a favor. Similarmente, usando el mismo enfoque simplista, yo supondría que las transnacionales, proveniendo mayoritariamente del norte, deberían estar a favor de la protección de los derechos fundamentales de los trabajadores y de la utilización del comercio y la inversión para elevar los estándares en vez de bajarlos. Pero están opuestos. Así de simplistas son los argumentos Norte - Sur.

Nosotros hemos tenido una enorme influjo de miembros del Sur en los últimos tiempos así como desde los países en transición. La ICFTU está actualmente trabajando, más que nunca, sobre el reto y la oportunidad de involucrar en la membresía y el liderazgo, a las mujeres sindicalistas y motivar a la gente joven, que sean activos en nuestro movimiento. Pero se necesita más progreso para organizar a todos estos trabajadores a niveles nacionales e internacionales. Sin embargo, uno no debería concluir que ese influjo actual es debido a que nosotros cerraramos las puertas en el pasado. En ciertas partes del Tercer Mundo el sindicalismo libre fue suprimido por los dictadores. Similarmente en lo que nosotros ahora llamamos países en transición, los trabajadores no escogieron tener sindicatos cautivos, sus dirigentes les impusieron esa decisión. Nosotros nunca nos olvidamos, sin embargo, de nuestra obligación de hablar y de pelear por sus derechos hasta que estuvieran libres de hablar por si mismos y ganar el derecho y la oportunidad de unirse con los trabajadores del mundo.

Usted se habría dado cuenta que mencioné a la "sociedad civil" y que también hago referencia a las ONGs. Ustedes están equivocados, sin embargo, al sugerir que estoy usando dos términos para indicar un cambio desde "orientación" hacia "relaciones políticas" - sea lo que fuese para ustedes. La razón para utilizar dos términos es porque estoy hablando sobre dos cosas diferentes. Las ONGs no son los únicos componentes de la sociedad civil - por ejemplo las religiones y los partidos políticos también pueden ser componentes. Yo estoy cada vez más preocupado de que el error de no discriminar entre las ONGs y la sociedad civil está allanando el camino para los que ahora están por redefinir la sociedad civil al costo de los trabajadores.

La sociedad civil no se fortalece cuando los gobiernos democráticos trasladan las responsabilidades propiamente suyas, hacia ONGs creadas, financiadas y controladas por ellos. Donde las ONGs se conviertan en un vehículo para que el gobierno no rinda cuentas, entonces las oportunidades de lograr una sociedad civil serán minimizadas. Paralelamente, la sociedad civil no se enriquecie cuando los empresas fabrican "socios" por crear o controlar a las ONGs.

Sin ir más allá sobre la necesidad de construir coaliciones dentro de la sociedad civil, el punto principal que quisiera reafirmar aquí, como lo hice en mi presentación original a la conferencia electrónica "Organización Laboral", es que los sindicatos son un eje de la sociedad civil, y , al mismo tiempo son diferentes a los otros elementos de la sociedad civil. Muchos grupos pueden abogar por los derechos de los trabajadores, por ejemplo, y aliarse con nosotros, pero los sindicatos tienen también que representar a los trabajadores y rendir cuentas a sus miembros. La naturaleza particular de los sindicatos tiene que ser entendida, si se van a construir coaliciones efectivas.

Los líderes sindicales elegidos adquieren su autoridad democraticamente, pero sus propios miembros les imponen restricciones y les guían .Los miembros también están financian en gran medida las actividades de los sindicatos. Si este no fuera el caso, se podrían eliminar a los sindicatos por un simple acto del gobierno. Los centros afiliados la ICFTU pagan los costos de la ICFTU. De lo que conozco, ninguno de ellos usan fondos del gobierno para pagar sus membresías. Las cuentas de la ICFTU son enteramente públicas para cualquiera que quiera verificar estas afirmaciones ; no sé qué fuentes pocos confiables le contaron a Ud. que la mitad de nuestro presupuesto provenía de los gobiernos.

Valores Sindicales: como se indicó en mi presentación original y es citado en la carta de usted, los principios sindicales permanecen constantes a pesar de otros cambios. Por ejemplo, hemos adoptado nueva tecnología para ayudarnos en nuestro trabajo y difundir nuestro mensaje. Lo hemos hecho con un pequeño retraso, pero la mayoría de nuestros problemas se relacionan con la brecha que existe en el mundo en cuanto a la disponibilidad de la tecnología informática. A pesar de que la situación está cambiando, en el momento en que nosotros establecimos una página web y nuestra capacidad extensiva de correo electrónico, un gran número de nuestros afiliados, en el mundo en vías de desarrollo, no tenían posibilidad alguna de acceder a esa información. Uno de los aspectos que estamos evaluando es cómo cerrar esa brecha tecnológica. Por supuesto, esto es sólo un ejemplo de una brecha que es poco discutida en el contexto de la globalización. Pero, nuevas formas de comunicación no cambian el sentido del sindicalismo.

Similarmente, el capital global está emergiendo como una fuerza aún más grande. La ITS, con nuestra cooperación activa, esta enfrentando cada vez más al capital global de la misma manera que los sindicatos locales, con campañas, compromisos e inclusive con un puñado significativo de acuerdos-marco globales.

Los seres humanos no se han convertido en otra especie debido a la globalización. La economía global no ha eliminado el conflicto básico entre trabajo y capital ni tampoco ha aplastado a la solidaridad o la lucha por la justicia social. El tema de nuestro congreso era "Globalizando la Justicia Social ". No proponemos reemplazar la idea de la justicia social o de los derechos laborales, sólo actuar más inteligentemente o más efectivamente a nivel global, para apoyar las luchas a nivel nacional.

Solo puede haber una crisis de valores, en un contexto de cambio, si uno se define a si mismo en base a lo que uno se opone. Si el sindicalismo es definido por estar en contra del colonialismo o totalitarismo u otras formas de dictadura, y esa situación cambie, habrá una crisis. Similarmente si uno se define por estar contra el capital privado uno nunca podría defender sus derechos de los empleados del sector público o de las empresas estatales.

Pero si el sindicalismo es una herramienta para los trabajadores, para todos los trabajadores, para liberarse, para superar cualquier fuerza que les oprima, lograr derechos y dignidad, y para construir familias y comunidades más fuertes y saludables, no hay una crisis de valores. No existe, por supuesto, un prospecto razonable para una victoria rápida y final.

La gente no nace en este mundo para servir a la economía. La economía es una creación humana, y debería servir a la humanidad. Eso no cambia si la economía es rural, de ciudades pequeñas y pueblos, de ciudades grandes, naciones, estados o del mercado global.

Es un maravilloso sentimiento para los trabajadores, ser capaces de tener a su jefe en la mira y decirle lo que piensen. Pero hoy en día tal vez el jefe esté en otro país. Para cada vez más trabajadores lograr este sentimiento requerirá solidaridad internacional. Crear organizaciones permanentes y democráticas seguirá siendo la máxima expresión de solidaridad entre trabajadores, y fuertes, libres y dinámicas organizaciones sindicales internacionales son esenciales para poner en práctica el principio encarnado en la Declaración de Philadelphia de la OIT que declara que el trabajo de un ser humano no es una mercancía para ser comprada y vendida en el libre mercado.

Sinceramente

Bill Jordan Secretaria General, ICFTU .

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Enfoque Sobre Comercio es un boletín que proporciona noticias y análisis sobre las tendencias del comercio y el sector financiero global, enfatizando el análisis de esas tendencias desde una perspectiva integral e interdisciplinaria que es sensible no solo a los asunto económicos sino también a los aspectos ecológicos, políticos, sociales y de género. Sus contribuciones y comentarios serán bienvenidos. Favor ponerse en contacto con nosotros : c/o CUSRI, Wisit Prachuabmoh Building, Chulalongkorn University , Bangkok 10330, Thailand. Tel : (66 2) 218-7363/7364/7365, Fax : (66 2) 255 9976. E-mail ; admin@focusweb.org. Website : http//focusweb.org. Focus on the Global South es un programa autonomo de investigación y acción sobre las políticas, del Instituto de Investigación Social (CUSRI) de la Universidad de Chulalongkorn, con sede en Bangkok.

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ENFOQUE SOBRE COMERCIO

Número 51, Junio del 2000