EN ESTA ENTREGA

NOTICAS DE ULTIMA HORA SOBRE LA REPRESA PAK MUN
Los "guardias" de la empresa eléctrica queman el pueblo de los manifestantes

LA DEUDA

El micro crédito equivale a micro deuda
Por Chanida Chanyapate Bamford

Las Falacias de la Renegociación de la Deuda Externa Ecuatoriana
Por Alberto Acosta

La turbulenta y abismal historia de los préstamos del Banco Mundial para el ajuste estructural en Filipinas
Por Maria Teresa Diokno – Pascual

Dando balance al poder del dinero
Por Menno Salverda

Que hay de nuevo desde Focus on the Global South


 

 

Para un gran numero de países de ingresos bajos o medianos, la deuda es uno de los mayores obstáculos apara su desarrollo. Durante los últimos cuatro o cinco años la campaña del Jubileo 2000, que está por terminar, ha logrado algunos avances extraordinarios en cuanto a poner el asunto de la deuda en las agendas de algunos países del Primer Mundo. Sin embargo, el desfase entre la retórica y el accionar político es grande, y la mayoría de los países ven que su situación relacionada con la deuda queda igual o peor. Más aún, los niveles de endeudamiento relativamente bajos de algunos países asiáticos (Tailandia, Indonesia, Corea del Sur) ahora, después del colapso financiero de 1997, se encuentran triplicados o cuadruplicados en relación al PNB. Y esto sin mencionar a Rusia!

Los activistas, tanto del Norte como del Sur, que trabajan en asuntos de la deuda y la justicia social se dan cuenta de la necesidad de aumentar la presión, no sólo para cancelar la deuda del Tercer Mundo, sino para que éste salga de la trampa de la deuda, y para vincular esta presión con el movimiento social más amplio en contra de las políticas de liberalización comercial y financiera, y la privatización. Jubileo Sur, la red internacional de campañas contra la deuda en el Sur, realizó su primer encuentro Asia-Pacífico en Bangkok a inicios de Octubre, en la cual activistas e investigadores venidos desde Pakistán hasta Fiji, lanzaron la Coalición Asia Pacifico sobre la Deuda y el Desarrollo. El mes próximo en Dakar, Senegal, La Red Africana sobre la Deuda , se encontrará para consolidar y planificar su trabajo para el período después del 2000. Mucha gente de las campañas del Jubileo 2000 y Jubileo Sur asistirá a esta reunión, que constituye un momento clave para la construcción de una agenda común, la consolidación de líneas de entendimiento y para desarrollar estrategias para el período más allá del 2000.

En esta entrega de Enfoque Sobre Comercio, Chanida Bamford analiza el problema crónico de la deuda de los agricultores de Tailandia, Alberto Acosta deja al desnudo las negociaciones del Ecuador con el Club de Paris y los tenedores de los Bonos Brady, Maria Teresa Diokno Pascual cuenta la triste y larga historia de la deuda el ajuste estructural en Filipinas, y al final Menno Salverda demuestra en su articulo sobre el significado de la moneda, que sí son posibles las alternativas.

Pero primero, sólo una semana después de que la Comisión Global sobre las Represas (CGR) publicó su informe final que concluye, entre otras cosas, que no se debe construir más represas sin el acuerdo de la gente directamente afectada, matones actuando a nombre de la Autoridad Tailandesa Eléctrica (EGAT) intimidaron a campesinos y quemaron sus casas en el sitio de la protesta contra la represa Pak Mun. La protesta de los campesinos fue apuntalado hace dos meses, cuando una comisión independiente auspiciada por la CGR declaró que el proyecto de Pak Mun padece de defectos importantes, y que procedió sin la debida consulta y en base de proyecciones incorrectas e inapropiadas de los impactos. No obstante, el proyecto sigue adelante, defendido férreamente tanto por el gobierno tailandés como el Banco Mundial, a pesar de que le Presidente del Banco, James Wolfensohn, personalmente se ufana por haber establecido el CGR!

Y finalmente noticias de última hora sobre las publicaciones de Focus on the Global South.

Por más información ver la página web http://www.focusweb.org

 


 

 

El Lado Sucio de la Tierra de las Sonrisas: Los "guardias" de la empresa eléctrica queman el campamento de protesta

Este articulo está compuesto por testimonios de testigos de la Asamblea de los Pobres que protestaban en el sitio de la Represa Pak Mun, y por reportajes noticiosos del Bangkok Post y La Nación (Tailandia)

El día 19 de noviembre, cerca de 200 hombres auto denominados "guardias" de la propiedad de la Autoridad Generadora de Electricidad de Tailandia (EGAT), entraron repetidamente y atacaron los campamentos de protesta Mae Mun Man Yuen 1 y Mae Mun Man Yuen 7 en el sitio de la represa Pak Mun. Se realizaron los ataques cuando la mayoría de los hombres de los campamentos estaban afuera cosechando, y por tanto sólo estuvieron mujeres y ancianos.

Los guardias de la EGAT empezaron demoliendo cinco casas y luego procedieron a quemar otras casas del campamento. Cuando los moradores intentaron proteger sus hogares, fueron agredidos. Más de 300 de ellos resultaron heridos, tres gravemente. Muchos manifestantes perdieron sus casas, ropa y enseres domésticos, de hecho, sus pocas pertinencias. Actualmente más de 150 moradores y manifestantes afectados por la Represa Pak Mun siguen ocupando la cima de la represa en el campamento de Mae Mun Man Yuen 1.

Aquí reproducimos la cronología de los eventos como fueron descritos por los manifestantes.

Los primeros incidentes ocurrieron a las 5.30 de la mañana del 19 de noviembre, cuando por primera vez los guardias de la EGAT entraron al campamento, derribaron cinco casas y prendieron fuego a otras. A las tres de la tarde un grupo de mas de 100 guardias de la EGAT invadieron otra vez el campamento y amenazaron a los moradores, pidiéndoles que salgan, A pesar de las peticiones de los habitantes que no destruyeran sus pertenencias; los guardias de la EGAT atacaron a los campesinos y prendieron fuego al pueblo entero. En ese incidente más de 10 campesinos resultaron heridos.

A las 5.30 de la tarde, se escucharon disparos en el campamento y luego se prendió fuego al pueblo entero otra vez. Esta vez se hirieron a más de 20, tres de gravedad. A las 7.50 de la noche alrededor de 572 casas del pueblo Mae Mun Man Yuen 1 ya estaban completamente quemadas. Los residentes salieron del Mae Mun Man Yuen y se trasladaron al pueblo de Baan Ha Hue a una distancia de 1,7 Kilómetros. Unidades de bomberos estuvieron presentes pero no se hizo ningún esfuerzo para apagar los incendios. Cerca de diez policías también llegaron al escenario pero éstos también ignoraron los acontecimientos.

El día 20 de noviembre a las seis de la mañana, los "guardias" de la EGAT otra vez prendieron fuego al pueblo Mae Mun Man Yuen 1 y el sitio entero fue consumido por las llamas.

A las diez de mañana del mismo día, el señor Rungrit Makarapong, el gobernador de la provincia de Ubon Rachathani (en la cual está localizado la represa) llegó al sitio de la represa para pedir más información sobre el incidente. Cuando le preguntaron quien sería el culpable de los acontecimientos, el señor Rungrit aclaró que no tenía autoridad para tratar sobre esa violencia. Los residentes del pueblo le exigieron que renuncie o salga a otra provincia.

Después de que el gobernador dejó el sitio, la situación se volvió tensa otra vez. Cerca de 30 hombres, armados de porras y cuchillos se congregaron cerca del pueblo de Mae Mun Man Yuen 7, empezaron a construir un albergue y a observar la actividad del pueblo. Cuando el señor Pana Chaitrong, uno de los líderes de la protesta, entro al área, intentaron atacarle. Cuando Somphorn Khamsawat, otro líder, y fotógrafo de la Asamblea de los Pobres, sacó fotos de las casas quemadas, también intentaron atacarle, pero afortunadamente sin éxito. Además, los moradores del Pueblo Hua Hew reportaron que los funcionarios y guardias contratados de la EGAT trajeron dos costales grandes llenos de escopetas. Las armas fueron depositadas en la oficina de la EGAT, al oeste de la represa Pak Mun. Esto puede anunciar un ataque más fuerte en el futuro.

Al decir del Bangkok Post, ayer (el 19 de noviembre) la EGAT admitió que el grupo que atacó a los que protestan contra la Represa Pak Mun el día domingo, fueron sus empleados. Boonlert Mongkholvit, el asistente en jefe de relaciones públicas de la EGAT, informó al Bangkok Post que los involucrados en el ataque, "los guardias", fueron contratados para ayudar a la agencia en el cuidado de la represa. Según la EGAT, ésta mandó al grupo contratado a pedir "cortésmente" a los manifestantes, que salieran del sitio. El señor Boonlert dijo al Bangkok Post que el insistir a los manifestantes que salgan del sitio de la represa fue correcto. "este acto fue justificado porque la EGAT y el gobierno han cumplido con todas las demandas de los manifestantes". Continuó que "es hora de que ellos se vayan a su casa. Su presencia ha impedido nuestro trabajo; sus chozas en nuestra propiedad y en las afueras de la Casa del Gobierno son una vergüenza". Boonlert negó que los guardias hayan utilizado armas o que hubieran prendido fuego a las casas. También añadió que los informes de la oficina local de la EGAT señalan que la policía estuvo presente cuando se armó la batalla, pero fueron incapaces de intervenir y no se pudo establecer la causa del incendio. (Bangkok Post 20 de noviembre 2000).

La policía local negó ser parte de una conspiración con la EGAT. El General Mayor de Policía Bamrung Sukpanich, sub comandante de la fuerza policial de Ubon Ratchathani, dijo que los manifestantes les impidieron entrar al sitio durante la batalla, y la policía fue reducida a observar los acontecimientos desde afuera debido a la confusión. Sin embargo, ayer la policía desplegó unidades para separar a los das partes, y prevenir más violencia. Los dirigentes de los manifestantes entablaron un reclamo para que la policía investigue el incidente y actúen contra los invasores.

En Bangkok, un grupo de manifestantes contra la represa presentaron una petición al senado. El senador Chermsak Pinthong, quien recibió la petición, dijo que había evidencia de que los funcionarios de la EGAT estuvieron detrás de la agresión debido a la manera sistemática de su conducción. Según él, "el problema de Pak Mun se ha hecho interminable durante los últimos años, pero todavía no he visto que Savit Bhodivihok, el Ministro del despacho del Primer Ministro, haga algo para resolverlo. Esto equivale a apoyar el uso de violencia por parte de la EGAT, contra los manifestantes de la Asamblea de los Pobres." (Bangkok Post 20 de noviembre 2000)

El Senador Chermsak pidió a la policía rechazar el uso de la violencia como vía de solución, y tomar acción contra los guardias contratados de la EGAT. Dijo que presentaría el asunto a la comisión del Senado sobre la administración, justicia y derechos humanos. No obstante, es improbable que esta violencia cese en el futuro cercano pues el grupo contratado por la EGAT se encuentra en la oficina local de la EGAT y puede atacar otra vez a los manifestantes.

Para más información sobre la Represa PAK MUN, por favor póngase en contacto con la Red para los Rios Sud Asiáticos – Local Tailandia (South Asia Rivers Network –Thailand Chapter), 78 Moo 10, Suthep Road, Muang Chiang mai 50200, Tailandia. Tel. 66-53-278334, Fax 66-53-283609 e-mail: searin@chmai.loxinfo.co.th, http://www.searin.org


 

El micro crédito equivale a micro deuda

Por Chanida Chanyapate Bamford*

Uno de los resultados de la crisis económica en Tailandia es la vigilancia pública más estrecha en torno a quien tenga el derecho de ser el sujeto de una operación de salvataje con fondos públicos. Se ha hecho evidente que además de perder 500 millones de Baht en préstamos extendidos a las empresas financieras debilitadas, ahora el gobierno está a punto de perder otra vez de 1 a 2 billones de Baht después de clausurar 56 de esas empresas y asumir la responsabilidad de liquidar sus activos y pasivos. Todo esto porque el gobierno anterior aprobó una ley que proporciona una garantía estatal para el 100% de los depósitos.

Entre los que rechazaron más vigorosamente este proceso de nacionalización de la deuda privada (que está acompañado de una política del FMI para la privatización de los bienes estatales) son los 5 millones de familias agricultores que deben 40 millones de Baht al Banco para la Agricultura y las Cooperativas Agrícolas (BAAC) que es propiedad del Estado. Con la caída de los precios en este año de todos los principales productos agrícolas hasta niveles por debajo de los costos de producción, y los actuales daños extensivos causados por las inundaciones que afectarán las expectativas de la cosecha del año próximo, sus voces son cada vez más fuertes. Ellos piden al gobierno que explique por qué están obligados a sufrir las pérdidas y todavía reembolsar puntualmente los préstamos al BAAC, cuando las circunstancias que rodean a sus pérdidas están evidentemente fuera de su control. La injusticia parece clara.

La percepción pública es, como dice el BAAC, que "el sector agrícola no ha sido tan golpeado por los impactos de la crisis económica; por otro lado el sector ha servido para absorber, en cierta medida, los impactos en otros sectores." No obstante, "hay restricciones en la estructura de la producción y la productividad, es decir, los agricultores están ocupados en la producción de unas pocos cosechas sin mucha variedad, con niveles de productividad más bajos que en otros países."

Un representante local del BAAC se ufanó de que mientras quebraron los clientes de los bancos comerciales, los del BAAC sobrevivieron la crisis porque son mayoritariamente pequeños deudores. Las cifras proporcionadas por el BAAC sobre su cartera vencida lo confirma. La cartera vencida del BAAC es sólo un 15 a 16 % del la cartera de, comparado con el 30 a 40 % en los bancos comerciales, aunque esto representa un incremento de 60% comparado con los años anteriores a la crisis.

El proceso de deuda esclavisante

El mismo funcionario informó que en su sub distrito, donde la mayoría de los agricultores se dedican a la producción, por contrato, del maíz enano para exportación, el préstamos promedio entregado por el BAAC por familia fue 60,000 Baht. Es muy conocido que de cada cien Baht se usa 20 en actividades no relacionadas con la productividad agrícola, pero los funcionarios tienen una muy buena relación con los clientes, y son conciliadores en cuanto a sus necesidades. Los préstamos en mora suman sólo 6.8% del total, lo que implica que sembrar maíz enano es todavía viable aun con precios más bajos. En otro sub distrito donde los agricultores intentan todo, como el ajo, la cebolla blanca, verde y roja, la tasa de mora es más alta, de 14%.

Sin embargo, el jefe del sub distrito cuenta otra historia. Cuando se vencen los préstamos del BAAC la mayoría de los agricultores no tiene lo necesario para pagarlo. La práctica normal es pedir otros préstamos en una cantidad más alta para pagar el capital del préstamo vencido más el interés de 12% y todavía tener algo para gastar, en particular para cubrir los gastos del colegio de los hijos. Él se dio cuenta del peligro del endeudamiento creciente, pero dijo que para las familias con hijos de una edad escolar no hay opción. Por otro lado otro jefe local en el mismo distrito señaló a la actual proliferación en los hogares de maquinas lavadoras, después de los televisores y refrigeradoras, como ejemplo del incremento en el consumo lo que conlleva un creciente endeudamiento.

Efectivamente la práctica normal según los agricultores es pedir un préstamo de los usureros locales, con tasas de interés de entre 5 y 10 % por mes, para pagar los préstamos del BAAC cuando ésos vencen en marzo de cada año. Luego esperan unos meses para recibir nuevos préstamos del BAAC justo a tiempo para la próxima siembra. Este se utiliza para pagar a los usureros. Por supuesto esta práctica hace aún más improbable que el préstamo del BAAC se utilice para mejorar la productividad.

Aparte del hecho de que las tasas de interés del BAAC son un tanto más bajas que las de la banca comercial, y mucho más bajas que las tasas informales, para los agricultores es importante tomar al Banco por el lado bueno, debido al requisito de cancelar el préstamo antiguo antes de recibir un nuevo préstamo.

Lo que es más importante, un buen cliente puede pedir un préstamo más grande cada vez que pague puntualmente. Es probable que esto explique por qué una encuesta realizada por dos instituciones académicas en 1998 y 1999 encontraron que entre el 75% y 80% de los clientes del BAAC creen que sus condiciones familiares han mejorado desde que se adjuntaron al esquema de préstamos BAAC.

Le preguntaron a un funcionario local del BAAC si el creía que sería posible que los agricultores salgan del endeudamiento "Estar endeudado es algo natural, de lo que se puede salir cuando uno muere" respondió. Efectivamente el BAAC ha asegurado que los deudores sean miembros de clubes funerarios, obligando de esa manera a los clientes a asegurar sus préstamos con el Banco. Cuando muere el deudor, los miembros de la familia reciben una suma global, que se pretende que cubra no sólo los gastos del funeral sino también la deuda pendiente con el BAAC.

Tendencias preocupantes

Un estudio realizado por la Oficina de Economía Agrícola del Ministerio de Agricultura y Cooperativas, demuestra claramente la tendencia a la acumulación de deudas entre las familias de agricultores. Durante el período que media entre el primero y el sexto Plan Nacional para el Desarrollo Económico y Social (1961-1991) el nivel promedio de deuda por familia agricultora se incrementó diez veces, más o menos al mismo ritmo que el incremento en el ingreso neto por familia. Sin embargo entre 1991 y 1999, el incremento de la deuda sigue a una tasa de entre 40 y 60% por año, mientras las cifras proporcionadas por la misma fuente indican que el ingreso neto promedio por familia que proviene de la actividad agrícola disminuyó en un 6% entre 1992 y 1997.

El estudio analizó el impacto de la crisis económica en la capacidad de los agricultores para servir sus deudas comparando entre los activos por familia entre las temporadas agrícolas de 1995/96 y 1998/99. Se encontró que la relación entre los activos y los pasivos agrícolas bajó en un 47% en dos años, algo parecido a los impactos sufridos por otros sectores productivos. Esto se ve en base al hecho de que mientras los bienes domésticos disminuyeron en un 20% durante el período, el nivel de deuda se incrementó en un 50%. La Oficina de Economía Agrícola advirtió que si esta tendencia continúa, el sector agrícola encarará la insolvencia de igual manera que los otros sectores. Están preocupados que a largo plazo esto tenga un impacto en la productividad agrícola del país debido a que "una deuda acumulada e impagable es una barrera al mejoramiento de la productividad pues las posibilidades de buscar nuevos recursos para mejorar la productividad de este sector son limitadas."

Otra tendencia preocupante, es el incremento en la dependencia a los prestamistas informales. Previo a la crisis, las estadísticas demostraron que el 91% de los préstamos de los agricultores provinieron de instituciones formales; de hecho, según el BAAC uno de sus logros fue reducir la dependencia de los agricultores a los usureros. No obstante, después de la crisis la proporción de la deuda informal subió a 17% del total.

Un banco es un banco.

Sin embargo, en el contexto de esas tendencias preocupantes, el Banco para la Agricultura y las Cooperativas Agrícolas parece cambiar su actitud conciliatoria hacia sus clientes. A nivel local, un funcionario reportó que ha recibido órdenes de asegurar que los préstamos acaten más estrictamente las reglas, y de recurrir a la acción legal cuando sea necesario. Muchos agricultores convocados a un seminario reciente sobre deuda pública y deuda de los agricultores, al mismo tiempo que bromeaban sobre cómo brincaban cada vez que asomaba una visita, estuvieron, aparentemente, sufriendo de mucho estrés. Una madre soltera narró como los funcionarios del BAAC le persiguieron para que pague 15,000 Baht como parte de una garantía colectiva en beneficio de un miembro que estaba en mora, mientras ella misma tuvo dificultad para pagar su propio préstamo de 10,0000 Baht. Un hombre realizó un préstamo de diez años para remplazar sus plantas de Casaba por una plantación de Caucho. Él logró reembolsar 200,000 Baht hasta la fecha. Pero a su deuda de 400,000 Baht se había añadido otros 430,000 Baht en intereses.; con los bajos precios del caucho, sus posibilidades de cancelar su deuda parecían pocas. Lo que más le fastidiaba a él ,fue que el esquema para reemplazar la Casaba fue financiado por una donación de la Unión Europea, que el BAAC había convertido en prestamos con intereses. Por lo tanto, los agricultores asumen solos los riesgos, mientras el Banco cosecha los beneficios en forma de intereses.

Sin duda el BAAC ha sido exitoso a lo largo de sus 33 años de operación. Fue capaz de utilizar préstamos a bajo costo (menos de 1%) proporcionados por el gobierno japonés para aumentar su capital y logró convertirse en un verdadero banco, 60% de cuyo capital actualmente proviene de los depósitos de sus clientes. Sus 600 sucursales están localizadas en edificios modernos y una planta de 13,000 empleados lo ha convertido para muchos de sus deudores en la representación de una institución capitalista prospera en el escenario rural.

Desde una perspectiva teórica, los niveles más altos de endeudamiento de los agricultores apuntan a un nivel más alto de inversión en la producción agrícola, lo que debe ser "bueno". Muchos negocios se endeudan para expandir; una producción agrícola progresiva y comercial cuadraría en el mismo modelo de comportamiento. El crédito agrícola ha sido la herramienta del gobierno para fomentar la adopción de nuevas tecnologías que, según lo previsto, debe incrementar las cosechas y por lo tanto los ingresos de los agricultores que provienen de la venta de los productos. Desde el punto de vista empresarial, la relación entre los activos y pasivos de los agricultores, que se encuentra en 20.86 en el año agrícola 1998/99, no es un problema; de hecho un académico confirma que, según las normas aceptadas, ésta todavía demuestra un nivel relativamente alto de seguridad financiera.

A nivel de la política, en 1999 el BAAC anunció una expansión de su línea de crédito "en apoyo a la política del gobierno de acelerar la recuperación económica a través del incremento en la productividad del sector agrícola, reduciendo el desempleo en las áreas rurales, incluyendo la extensión de crédito al sector no agrícola, para aumentar los ingresos de las familias de agricultores" mientras al mismo tiempo se mantienen "niveles apropiados de estabilidad financiera, liquidez, y márgenes de beneficio". Su visión es transformarse en un "Banco Verde", cualquier cosa que esto signifique.

Los costos reales del crédito

Una gran proporción de los préstamos BAAC fue parte de paquetes de extensión agrícola diseñados para promocionar determinados cultivos y tecnologías en los que el gobierno tenía interés en experimentar. En estos casos, los préstamos fueron otorgados muchas veces como insumos (semillas, fertilizantes, e insecticidas) antes que dinero, aunque obligaron que el reembolso siempre sea en dinero. No obstante, la mayoría de esos proyectos de extensión fracasaron en las tres décadas ejecución de tales políticas crediticias. Sólo a través de la presión constante y coordinada de los agricultores para que el gobierno reconozca su responsabilidad en los fracasos, se consideró seriamente la posibilidad de condonar la deuda de 10 mil millones de Baht destinada a cosechas como nueces Cashew, sericultura, brotes de bambú y ganado de carne y leche. Sin embargo, a pesar de estos fracasos el gobierno sigue con su política de incluir préstamos del BAAC en sus proyectos de extensión, por ejemplo muy recientemente en proyectos financiados con un préstamo de 600 millones de dólares otorgado por el Banco Asiático de Desarrollo, negociado como parte del proceso de reestructuración después del colapso económico del 97. Hay evidencia de que el gobierno está efectivamente transformando el préstamo del BAD en deuda de os agricultores.

En cuanto a los ingresos de los agricultores que provienen de la producción respaldada por crédito, parece no haber informes disponibles sobre algún tipo de seguimiento o análisis de impacto directo de las políticas crediticias en los ingresos agrícolas de los deudores. Hay que admitir que no es un requisito que el Banco haga el seguimiento de los ingresos de sus clientes mientras éstos sigan pagando. Pero, salvo las estadísticas macro económicas que demuestran una disminución en el ingreso neto promedio relacionado a la agricultura, aún antes de la crisis, el número creciente de protestas en este año contra la baja de los precios de los productos, revela la posición desesperada de la mayoría de los agricultores. Es sentido común que, para pagar una deuda, los agricultores necesitan tener una ganancia que, por lo menos, equivalga al interés que debe pagar sobre su inversión, es decir, para la mayoría de agricultores, del 9 al 12%. Algunos agrónomos dudan que el nivel de fertilidad del suelo en las partes más pobres del país jamás les permita alcanzar ese nivel, aún bajo las mejores condiciones. La información más reciente de los periódicos indica que los agricultores están sufriendo pérdidas en todas las cosechas principales; arroz, maíz, caucho, caña, y casaba. En una economía todavía estancada después de la recesión, los ingresos no agrícolas que solían respaldar a los agricultores a lo largo de un año de préstamos y reembolsos, ha diminuido hasta un 20% según algunas estimaciones. Esto quita un flujo de caja que amortiguaba la economía rural y exacerba el problema de la deuda.

En esta economía los agricultores no tienen control alguno sobre los precios del mercado, ni sobre los insumos ni sobre sus productos. Lo que ellos producen, sin embargo, ha sido muy influenciado por las políticas del gobierno, las cuales han promovido consistentemente la producción comercial para la exportación. Estas cosechas típicamente requieren niveles de insumos más altos que las cosechas tradicionales de subsistencia, lo cual incrementa la demanda de los agricultores por crédito para financiar cada ciclo de producción. Una vez atrapado en la red de endeudamiento resulta muy difícil que los agricultores salgan de ella. Una mala cosecha o el colapso de los precios, puede producir una crisis de endeudamiento.

Lo peor, es que a largo plazo, la agricultura intensiva promovida por las políticas gubernamentales revela problemas ambientales persistentes. La aplicación repetida de plaguicidas aumenta la probabilidad de producir resistencia de las plagas, lo que a su vez conduce al uso aún más intensivo de plaguicidas y/o pérdida de cosechas, es decir, costos más altos y/o ingresos más bajos. El fertilizante artificial (muchas veces entregado como parte de los préstamos del BAAC, en vez de dinero) puede reducir la fertilidad del suelo. La agricultura en muchas partes del país se acerca a una crisis ambiental.

Por lo tanto, muchos agricultores expresaron su interés por trasladar su producción hacia una agricultura de bajos insumos en base a cultivos nativos, sistemas autosuficientes de control de plagas, la conservación de la fertilidad del suelo y del agua, y la producción principalmente para el consumo doméstico antes que el mercado. La manera de lograr este cambio en las principales condiciones agro-ecológicas de Tailandia ya es bastante bien conocida, como resultado del trabajo de los "Gurús" campesinos y de las ONGs, antes que el del gobierno.

Sin embargo, para muchos agricultores su deuda existente es una barrera insuperable para la conversión en sistemas agrícolas orgánicos, sostenibles, y de bajo insumos, los cuales al inicio no pueden garantizarles un ingreso adecuado para pagar su deuda. Irónicamente, al vincular el crédito con proyectos de extensión equivocados, otorgar crédito en forma de plaguicidas y fertilizantes artificiales, y haber promovido una agricultura casi exclusivamente orientada hacia la economía crematística, el gobierno tailandés, a través del BAAC es el principal autor de la crisis actual de la economía rural y el medio ambiente.

Sin duda, el éxito principal del sistema de crédito rural concebido por el gobierno es el de la integración total de la producción y consumo de las familias rurales en la economía monetaria orientada hacia el mercado. Por lo menos el gobierno podría reparar los daños y permitir que estos agricultores empiecen una nueva vida libre de deuda y proveer el apoyo apropiado para que los sistemas agrícolas verdaderamente sostenibles echen raíces y crezcan.

*Chanida Chanyapate Bamford es miembra asociada al Programa de Tailandia de Focus on the Global South

 


 

Falacias en las renegociaciones de la deuda externa ecuatoriana

*Por Alberto Acosta

 

"La guerra es la continuación de la política por otros medios"

"La guerra es un acto de violencia cuyo objetivo es forzar al adversario a hacer nuestra voluntad" Karl von Clausewitz (1780-1831) "El arte de la guerra"

Con bombos y platillos, recibiendo la ovación de la gran prensa y de varios organismos multilaterales, el gobierno ecuatoriano presentó como un gran triunfo los resultados de las renegociaciones de la deuda externa comercial y bilateral en el año 2000. El gran objetivo de dichas renegociaciones, reconocido expresamente por el régimen, es "encaminar al Ecuador hacia la reapertura del acceso a los mercados internacionales (manteniéndose al día con el pago de obligaciones internacionales)"(1); hoy mucho más urgente con un esquema de dolarización. De paso, también se buscó aliviar las cuentas fiscales, al menos en el corto plazo, al tiempo que se mejoraban relativamente los índices de sustentabilidad de la deuda, concretamente caería el peso de la deuda en relación con el PIB (2), que tendría un crecimiento promedio esperado para los próximos cinco años de menos del 3% (3).

Adicionalmente, como otro de los subproductos de estas acciones asoma la disminución de la prima de riesgo país para alentar inversiones extranjeras directas y, a su vez, la posibilidad de financiar inversiones sociales utilizando los recursos que se liberarían del menor servicio de la deuda y de su canje, que sería aprobado en un futuro no lejano. Desde esta perspectiva, el gobierno, en concreto, ofrece un manejo financiero de la deuda enmarcado en la lógica de la "globalización", barnizándolo con una suerte de preocupación social para apuntalar la tarea acometida.

Como veremos a continuación, lo obtenido es muy limitado, sino negativo para el país... Una vez más, como afirmaba Simón Bolívar, al referirse a la deuda externa surgida "por obra de usureros y mercaderes, (vemos como) los prestamistas y sus intermediarios, sabios en artes de alquimia, convierten cualquier guijarro en joya de oro."

 

El renacimiento de la deuda externa

Hasta hace poco, en muchos países de América Latina, se creía firmemente que el problema de la deuda externa había sido resuelto. Si bien la deuda no había desaparecido, ésta al menos había pasado a un segundo plano. Y dentro de este espíritu optimista se habló incluso del fin de la crisis económica, en la medida que la región, entre 1990 a 1994, experimentó una ligera expansión de sus economías y una reducción de la inflación, en medio de un significativo reflujo de capitales.

La regularización del servicio de la deuda en casi todos los países de la región sirvió para ratificar esta apreciación. A partir de 1992, la mayoría de países en mora encontró formas para regularizar el servicio de su deuda y con ello se revirtió el proceso de acumulación de atrasos. Esta situación se consolidó, en especial, a partir de las renegociaciones logradas en el marco del Plan Brady, en el cual el Ecuador fue acogido entre 1994 y 1995.

El mensaje resultante fue claro: la crisis de la deuda no sería irresoluble. Es más, habría una solución técnica al problema, en especial con la utilización de los mecanismos planteados por el Plan Brady u otras opciones complementarias. En estas condiciones se abrieron nuevas posibilidades de financiamiento externo con la emisión de bonos soberanos, como los Eurobonos; emitidos por el Ecuador en 1997. Con esto cobró más fuerza la viabilidad de los ajustes ortodoxos orientados a lograr la apertura y la liberalización a ultranza.

Este entusiasmo sufrió en 1995 un primer remezón con la crisis mexicana y sus secuelas, conocida como el "efecto Tequila". Por otro lado la proporción aún elevada del servicio de la deuda, la concentración del reflujo de capitales en pocos países, por no mencionar las tasas de crecimiento sumamente modestas que se mantenían en la mayoría de economías de la región, parecían indicar que no era prudente precipitarse a sacar conclusiones sobre esta cuestión. Sin embargo, superado el susto del "efecto Tequila", la "normalidad" retornó a la economía latinoamericana.

Esta tranquilidad recuperada, no obstante, duraría poco. Desde mediados de 1997, comenzaron a llegar noticias fragmentadas de una crisis lejana, inentendible. A poco los países del sudeste asiático entraron en una franca descomposición financiera. El susto fue mayúsculo cuando Rusia cayó en una acelerada espiral recesiva y los temblores financieros empezaron a sacudir a economías aparentemente sólidas como la brasileña, argentina, peruana, colombiana y chilena; el Ecuador, plagado además por una serie de problemas internacionales -la caída de los precios del petróleo y la misma crisis asiática-, naturales -el fenómeno de El Niño-, políticos -la inestabilidad y la resistencia social-, económicos - el propio ajuste neoliberal-, y morales -el salvataje bancario- se adentró en una de las peores crisis de su historia.

En este contexto no sorprende, entonces, que se haya agudizado la crisis de la deuda en Ecuador. De lo que inicialmente, en 1982, se estimaba con un problema coyuntural de iliquidez, se pasó a una situación más difícil que ha exigido un tratamiento más diversificado, en el cual las salidas aceptadas siempre estuvieron inspiradas por los intereses de los acreedores. El enfoque inicial de renegociación de los términos de la deuda con miras a conseguir mejores condiciones de pago para los compromisos adquiridos, aliviando el peso del servicio a los países deudores, se transformó en el mecanismo permanente, al cual se sumó una serie de herramientas financieras aparentemente novedosas (canje de deudas para inversiones sociales, por ejemplo). Simultáneamente, esta aproximación, sea en el marco del Club de París (deuda bilateral u oficial) o en los comités de gestión y ahora desde el canje de los Bonos Brady por Bonos Global (deuda comercial), que (casi) siempre requería el beneplácito del FMI, sirvió de palanca para la aplicación de los programas de estabilización y de ajuste estructural.

Frente a todo esto, la única opción efectiva (pero no suficiente) puesta en marcha por acción de los deudores ha sido la moratoria. Una y otra vez, casi todos los países endeudados -incluido el Ecuador- han recurrido a suspensiones temporales del servicio de la deuda, casi siempre por incapacidad de pago antes que como resultado de una estrategia alternativa. Las varias propuestas de solución conjunta desde el punto de vista de los deudores, por diversas razones y complicidades, no han superado el nivel propositivo. En estas circunstancias, si nos remontamos a la experiencia histórica, podemos afirmar que la historia de las relaciones de los países latinoamericanos con los mercados financieros internacionales es la historia de las moratorias, las cuales han sido vistas como una peste a ser superada inmediatamente, aceptando condiciones que muchas veces terminarían por hacer inviable el propio acuerdo conseguido; como sucedió con los Bonos Brady en el caso ecuatoriano.

Así, luego de la moratoria en que incurrió Ecuador en la segunda mitad del año 1999, con una nueva y hasta atropellada renegociación convencional, entre julio y septiembre del 2000, se canjearon los Bonos Brady y Eurobonos por Bonos Global, al tiempo que se reprogramó la deuda en el Club de París.

 

En la mira estaba en el bolsillo de los acreedores, no en el interés del Ecuador

La rápida aceptación de la propuesta ecuatoriana por parte de los acreedores privados era obvia. Era una operación asegurada de antemano; contaba con la bendición del FMI y con el respaldo de importantes firmas consultoras encargadas de auscultar los intereses de los acreedores. No estaba en su agenda el interés nacional, al parecer ni siquiera se reflexionó cuánto podía y debía pagar el Ecuador.

En términos de la mecánica financiera, el gobierno cambió los Bonos Brady (4) y los Eurobonos (5) por los Bonos Global. Con esta sustitución de bonos prematuramente envejecidos por nuevos bonos se habría alcanzado una reducción en el servicio de la deuda de unos 1.500 millones en los próximos 5 años: 300 millones de dólares anuales, en promedio (6). Según la Comisión Renegociadora de la Deuda Externa, el descuento superaría el 40%. Y todo esto se habría conseguido en menos de un mes desde que se formuló públicamente la propuesta, un tiempo récord que sería otra demostración del éxito gubernamental...

Tanta maravilla, sin embargo, no resiste un análisis serio.

Para empezar a los acreedores se les liberó antes de su vencimiento los bonos cupón cero del Tesoro norteamericano, unos 750 millones de dólares o más, que debían recibirlos recién en el año 2025. Así, los tenedores de papeles de la deuda ecuatoriana cobraron anticipadamente el capital adeudado por concepto de los Bonos Brady (par y discount), que estaban colateralizados (garantizados) por los bonos norteamericanos.

En lo que se refiere al descuento logrado, las cifras son contradictorias. Según documentos oficiales de julio y de agosto del 2000, presentados públicamente, se debían emitir Bonos Global B (a 12 años) por 1.250 millones de dólares y Bonos Global A (a 30 años) "aproximadamente" por 2.700 millones de dólares (7); la suma de estas cifras nos da un valor total de 3.950 millones para los Bonos Global, lo cual comparado con los 6.946 millones de dólares que representaban los Bonos Brady y los Eurobonos (8), significaría una rebaja de un 43%, descuento que podría ser mayor por efecto de la recompra programada de los nuevos bonos en el mercado secundario.

Si se aceptan las cifras oficiales mencionadas y la lógica de su cálculo, así como el hecho de que el Ecuador ya entregó los colaterales para pagar el capital, nos encontramos con que el descuento no sería del 43%, sino de apenas un 30%. Pero eso no es todo, de conformidad con las cifras del Decreto Presidencial N° 618, publicado en el Registro Oficial N° 147 del 22 de agosto, el gobierno emitirá 1.250 millones de dólares en Bonos Global B y 4.500 millones de dólares en Bonos Global A, destinados "exclusivamente" para el canje con los Bonos Brady (par, discount, PDI e IE) y con los Eurobonos. Esto nos daría un nuevo total en Bonos Global de 5.750 millones de dólares y no de 3.950 millones de dólares, como sostenía inicialmente el gobierno. Esta variación, explicable por "la mecánica de la renegociación" según voceros gubernamentales, implicaría un descuento del 17%...

En cualquier caso, aún si se acepta que la reducción habría sido de alrededor del 40%, el descuento conseguido es mínimo para los intereses nacionales. Los mismos acreedores -tal como se conocía a través varias notas de prensa- esperaban que al menos se solicite un 50% de rebaja real; descuento que no era mayor si se considera que los papeles de la deuda externa ecuatoriana tenían una cotización inferior al 70 y 75% de su valor nominal. Por eso, a la postre, los acreedores, en especial quienes especularon con la compra de papeles baratos de la deuda externa ecuatoriana, sobre todo durante los casi 12 meses que duró la moratoria, hicieron un negocio redondo. Así, para mencionar un caso, la Telefónica de México (Telmex), que habría adquirido 675 millones de Bonos Brady (11% de la deuda comercial del Ecuador) durante el período de moratoria, con un descuento cercano al 70%, habría hecho multimillonarias ganancias con el simple anuncio del acuerdo alcanzado que elevó las cotizaciones de los papeles ecuatorianos (9).

Pero eso no es todo. También nos interesa estimar cuánto será el monto del servicio de la deuda, ahora que ya se ha pagado el capital correspondiente a los Bonos Brady. Si calculamos el valor nominal del servicio pendiente, constatamos que el servicio de los Bonos Global comparado con el servicio de los Bonos Brady, luego de una reducción en el corto plazo (5 años), vuelve a crecer. Y a la postre el servicio total de los Global sería superior en 3.000 millones de dólares al de los Brady, lo que representa, en la práctica, un nuevo endeudamiento...

Adicionalmente, los nuevos papeles, con vencimientos semestrales, ofrecen una serie de ventajas y alicientes para sus tenedores (extranjeros y nacionales), como lo veremos a continuación:

Así endulzados, los Bonos Global mantienen elevada su cotización y, de paso, bajan el índice de "riesgo país", fiel reflejo del grado de sumisión y generosidad del gobierno ecuatoriano.

Mucho ruido y muy pocas nueces en el Club de París

Como complemento de la renegociación de la deuda comercial, el equipo renegociador avanzó a renglón seguido al Club de París (11), en donde, de acuerdo a los voceros oficiales y oficiosos, los resultados también habrían sido formidables. Nuevamente un análisis detenido nos demuestra, empero, que lo conseguido en París, en septiembre, no es novedoso, ni suficiente. Para obtener el acuerdo dentro de los Términos de Houston, nada más había que colocarse en la fila...

Dicho cartel de acreedores, por séptima ocasión desde julio de 1983 (12), aceptó una reprogramación convencional de sus acreencias con el Ecuador. Los créditos comerciales se cancelarán, con tasas de mercado, en 18 años, con un período de gracia de 3 años. Los créditos considerados de ayuda para el desarrollo (ODA) se pagarán en 20 años, con 10 de gracia, en términos concesionales (13). Se habrían consolidado unos 880 millones de dólares por atrasos y por pagos pendientes hasta el 31 de abril del año 2001.

No hay ninguna reducción nominal de deuda, menos aún del valor presente neto en términos de su servicio. Lo que se ofreció fue algunos canjes a ser negociados bilateralmente, con la posibilidad de conseguir una conversión del 100% en la deuda concesional (90 millones de dólares) y en la comercial hasta por un 20% (160 millones de dólares). Y, al tenor del discurso oficial, en abril del año 2001, cuando se dé paso a una nueva renegociación dentro de un programa de Facilidad Extendida con el FMI, el Ecuador volvería a conversar con los acreedores en el Club de París (14), esperando los resultados obtenidos en la renegociación que se avecinan en el mismo Club con Rusia y Nigeria...

Los intereses no pagados durante el período de gracia, se capitalizarán. Entonces, cuando empiecen los pagos, el Ecuador enfrentará cuotas mucho mayores. Es más, el país, que no estaba pagando una parte sustantiva de la deuda bilateral, servirá este año 109 millones de dólares de los 459 millones solicitados en mayo por el Club de París; el saldo también se capitaliza. Eso son, en definitiva, los Términos de Houston.

La transformación de canje de una fracción de la deuda en inversiones sociales recae en el ámbito bilateral. No es tarea del Club de París, aunque allá llegó el gobierno con su propuesta de canje suscrita también por dos organismos de Naciones Unidas: UNICEF y PNUD, así como por una organización de la sociedad civil (15), que lideró la elaboración de la propuesta en mención, pero que no habría autorizado expresamente su uso por parte del gobierno. Con esta acción, el equipo renegociador pretendió dar la imagen ante los acreedores internacionales que el régimen de Gustavo Noboa contaba con el respaldo de actores importantes de la sociedad civil(16).

Además, hay que señalar que la posibilidad de canje para inversiones sociales estaba abierta desde antes, pero no fue utilizada por las autoridades nacionales debido a las dificultades internas para liberar los recursos requeridos... recordemos que, en el marco de las deudas bilaterales, hace años los belgas ya condonaron toda la deuda al Ecuador sin condiciones, los suizos lo hicieron estableciendo un fondo de contravalor para inversiones sociales y los alemanes han borrado fracciones de una deuda que no se les paga...

Los montos que se consigan por esta vía siempre serán limitados y espaciados en el tiempo, por más que los infle la demagogia oficial; montos que, por lo demás, deberán ser financiados internamente. Como se puntualizó anteriormente, el monto que podría ser sujeto de canje para inversiones sociales sería de aproximadamente 250 millones de dólares. No obstante, los pocos recursos que se destinen a inversiones sociales darán la oportunidad al gobierno para que, a través de su frente social, con un amplio despliegue populista y con prácticas clientelares, se asegure respaldos de los grupos más empobrecidos de la sociedad e intente doblegar la resistencia de amplios sectores organizados, mientras radicaliza las privatizaciones y el ajuste neoliberal.

Recordemos que todo este proceso de renegociaciones contó con el apoyo y la asesoría del FMI: la urgencia de concretar aceleradamente estas conversaciones con los acreedores ya estaba contemplada en la Carta de Intención suscrita en abril del 2000 y de la cual se deriva la receta básica para acelerar el ajuste estructural y las privatizaciones. Además, el acuerdo logrado tendrá validez únicamente si el FMI certifica que el país continúa aplicando su receta. En esa línea recae también una posible reestructuración de la deuda que haya estado impaga en una fecha posterior al 30 de abril del 2001.

Una posición alternativa estaba de antemano descartada. El gobierno no intentó nada novedoso y tampoco le interesan los términos del Programa para Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC, en sus siglas en inglés) (17): para algunos voceros oficiales era inconveniente asumir una posición de "pordioseros", pues habría significado un alejamiento de las inversiones extranjeras… aunque otros funcionarios oficiales (el ministro de Bienestar Social, por ejemplo) dicen que, al haber demostrado la situación de pobreza del país, ayudaron a lograr los resultados mencionados...

Alcances reales de las renegociaciones

Entonces, ¿tanto ruido para qué? ¿Simplemente para tener la opción de volver a endeudarnos? Sí, efectivamente. Para eso sirven los "éxitos" de las renegociaciones, para contratar nueva deuda externa, que en poco tiempo será indispensable para financiar la dolarización. Pues, lejos de ser la dolarización una pócima poderosa para todos los problemas, como afirman ciertas personas, con ella no desaparecen los desequilibrios fiscales o externos (18). Es más, parecería que con un esquema de tipo de cambio rígido o irrevocable, como lo es la dolarización, se produce una suerte de adicción al endeudamiento externo. Esto se observa en aquellas economías que han optado por la dolarización o la convertibilidad, tal como se experimenta en Panamá y Argentina.

Así, si el servicio de la deuda sube en un futuro previsible, el país podrá optar nuevamente por la tradicional forma de postergar el problema a través de refinanciaciones sucesivas: abrir un hueco para tapar otro, una y otra vez. Pero antes se espera obtener recursos con las privatizaciones para disminuir el peso de la deuda (vía recompras) y atender su servicio. Un complemento urgente en este operativo financiero es la entrega de los campos en producción de Petroecuador (con los llamados contratos de producción compartida o joint venture: un atraco en toda la línea), a cambio de los cuales el país recibiría en el corto plazo un cuantioso bono petrolero; y, la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) para transportar una mayor cantidad de petróleo como garantía para el cumplimiento de los compromisos adquiridos, tal como aparece en alguna de las propuestas de construcción del OCP. Servicio de la deuda y contratación de nuevos créditos, mayor producción de petróleo (ya se habla inclusive de un tercer oleoducto) y privatizaciones forman una trilogía inseparable para apuntalar el esquema monetario de dolarización oficial de la economía.

En este contexto hay que leer los alcances de la renegociación de la deuda comercial y también los arreglos alcanzados en el Club de París. El saldo de tan promocionados acuerdos es, entonces, muy pobre para el desarrollo nacional, aunque puede abrir la puerta para permitir el acceso a nuevos créditos. Es, pues, un eslabón más dentro de la larga cadena de la "deuda eterna". No demuestra creatividad. No considera la capacidad real de pago de la economía nacional. No hay cláusulas de contingencia para prever una caída del PIB o una reducción del precio del petróleo u otro fenómeno del Niño. No se pensó en un período de gracia hasta que se recupere la economía ecuatoriana, que experimentó una caída aparatosa del 8% en el PIB el año pasado y del 9,8% en términos del ingreso per cápita; situación que aún no ha sido superada. Tampoco incorpora otros temas como la legalidad de la deuda o el reclamo de la deuda ecológica. Como en tantas otras ocasiones, se entregó amplios beneficios a los acreedores.

El país, en suma, perdió una gran oportunidad para impulsar una respuesta diferente a las instrumentadas tradicionalmente hasta ahora. Desperdició un momento histórico para propiciar un arreglo definitivo de su deuda. Ecuador pudo ser el motor de un proceso sustentado en la justicia y la transparencia, que podía desembocar en un arbitraje internacional ante el fracaso reiterado de los espacios tradicionales de renegociación, como ha sucedido ya seis veces antes con el mismo Ecuador en el Club de París. Y desde esa perspectiva, con una verdadera política de Estado, el país pudo abordar con creatividad incluso el sobrepeso de las deudas con los organismos multilaterales de crédito.

Un punto importante radica en las condicionalidades de política económica que se imponen en todos los procesos de manejo de la deuda. El interés último de los acreedores, sin dejar de exigir el pago, fue y sigue siendo promover una reinserción sumisa de las economías endeudadas en el mercado mundial. Estas condicionalidades, como lo ha experimentado el Ecuador desde la década de los ochenta, se manifiestan en una mayor internacionalización del mercado de capitales, una apertura comercial casi indiscriminada, una exagerada liberalización financiera y una modernizada forma de reprimarización de sus economías. En este contexto actúan la dolarización y la renegociación de la deuda, presionando para que el país complete el proceso de "modernización" del Estado, eufemismo detrás del cual se esconden las privatizaciones.

La deuda, vista así las cosas, no es sólo un problema cuantitativo, sino que también representa un problema cualitativo, un verdadero reto político e ideológico que exige respuestas éticas y no simplemente medidas aisladas propias de un pragmatismo cómplice. En concreto, una vez más queda demostrado que la deuda es, parodiando a Karl von Clausewitz, la continuación de la política con otros medios, por sus efectos provocados desde afuera y desde dentro en la sociedad del país deudor. Y su manejo engarza con otro axioma del mismo Clausewitz, que para nuestros fines podríamos leerlo como que la deuda es un acto de violencia cuyo objetivo es forzar al país deudor a hacer la voluntad de los acreedores. Bien sabemos que no interesa tanto el cobro de la totalidad de los créditos, cuanto el hecho de que países como Ecuador acepten sumisamente las condiciones de la nueva división internacional del trabajo, conocida como "globalización". Y lo que es más perverso, esta gestión, gracias al canje de deuda y a la demagogia que se nutre de las posibles inversiones sociales derivadas de dicho canje, sería hasta motivo de gratitud para con los acreedores.

*Alberto Acosta es economista ecuatoriano, profesor en varias universidades del país y autor de numerosos libros, informes y artículos relacionados con la problemática de la Deuda Externa en el Ecuador

 

NOTAS

1. Faltaría por renegociar unos 70 millones de dólares que están en manos de la Agencia de Garantía de Depósitos, que asumió las deudas de una serie de bancos controlados por el Estado.

2. En el 2000, la relación de la deuda externa pública representa el 145% del PIB, si se incluye la deuda privada la relación bordea el 180%. En el año 2001 esta relación, luego de las renegociaciones, de acuerdo a cifras oficiales, todavía estará sobre el 100% del PIB; y, en la proforma presupuestaria para dicho año el servicio de la deuda representa 54% de los ingresos del Estado...

3. El crecimiento esperado por el gobierno es de 3,5% en el 2001, de 2,5% en el 2002 y en el 2003, y de 3% en el 2004 y en el 2005; pobres expectativas, por cierto…

4. La emisión de estos bonos, que sirvieron para canjearlos por la anterior deuda comercial, que también estaba en moratoria desde 1987, data de 1995, menos de 5 años de vida para una duración programada de 30 años. Negociación que en su época también fue sonoramente promocionada.

5. Estos bonos, conocidos como bonos soberanos, fueron colocados en dos operaciones durante en el mercado financiero durante 1997.

6. En el año 2000 la reducción sería de 330 millones de dólares, 2001: 110 millones, 2002: 505 millones, 2003: 300 millones, 2004: 300 millones.

7. Por cada 100 Bonos Global A, los acreedores podrán optar por 65 Bonos Global B.

8. PDI 2.877 millones, PAR 1.739, IE 155, Discount 1.597, Euro02 405 y Euro03 173.

9. A modo de referencia, el precio de los bonos "par" (para los bonos "discount" los valores están entre paréntesis) que había alcanzado con 30,00 (32,90) el valor más bajo y que tuvieron un promedio de 33,10 (35,23) en los tres meses anteriores, pasaron a 35,41 (37,50) el 24 de julio y a 38,44 (46,69) el 28 de julio del 2000. Los Eurobonos pasaron en tan pocos días de 36,00 a 50,00.

10. Para esto se ha conseguido poner en vigencia -en forma autoritaria- un cuerpo legal sumamente amplio -conocido como la Ley Trole II-, que contiene una gran cantidad de reformas muchas de ellas anticonstitucionales y que permitirán por su entreguismo superar largamente otros procesos de privatización realizados en la región.

11 Los acreedores de Ecuador son Alemania, Canadá, EEUU, España, Israel, Francia, Reino Unido, Italia, Japón, Noruega. Como observadores en la cita participaron los gobiernos de Dinamarca, Bélgica, Brasil y de la Federación Rusa, así como representantes del FMI, del Banco Mundial, de la UNCTAD y de la OCDE.

12. El primer arreglo se logró el 28 de julio de 1983 (plazo de 8 años con 3 de gracia), el segundo el 24 de abril de 1985 (iguales condiciones que el primero), estos dos acuerdos ya no operan. El tercer acuerdo se alcanzó el 20 de enero de 1988 (plazo 10 años con 5 de gracia), el cuarto el 24 de octubre de 1989 (iguales condiciones que el tercero), el quinto el 20 de enero de 1992 (concesionales 20 años con 10 de gracia; comerciales 10 años con 8 de gracia), el sexto el 27 de junio de 1994 (iguales condiciones que en el quinto) y el séptimo el 15 de septiembre del 2000 (concesionales 20 años con 10 de gracia; comerciales 18 años con 3 de gracia).

13. La deuda oficial representa 1.339 millones de dólares, la comercial 936 millones y los atrasos 849 millones: principal 532 millones e intereses 317 millones.

14. El propio renegociador ecuatoriano, el ingeniero Jorge Gallardo, días después habría de reconocer en Praga que lo obtenido en dicho Club fue "profundamente convencional" (Diario Expreso, 27.9.2000).

15. Jubileo 2000 Red Guayaquil.

16. Esta maniobra fue desvirtuada en París mismo, pues, mientras la Comisión Renegociadora sesionaba con los acreedores, llego una delegada de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y de otras muchas organizaciones populares y de la sociedad civil a entregar una propuesta a los pueblos y gobiernos que conforman el Club de París, en la cual se exige la inmediata y total cancelación de la deuda, aplicando una serie de condicionalidades positivas para el uso de los recursos que se puedan liberar. Igualmente, en este planteamiento se incorpora el pedido de un arbitraje internacional, tal como se ha planteado por parte de organizaciones vinculadas a la Campaña Jubileo 2000 en Europa, especialmente.

17. Los indicadores de deuda permitirían calificar sobradamente al Ecuador para el HIPC, hasta su producto interno per cápita se acerca a los límites establecidos. Lo que aún le faltaría es cumplir con todas las exigencias del ajuste neoliberal, sobre todo en el campo de las privatizaciones y de la reforma fiscal.

18. Bastaría ver la evolución de la inflación que ha llegado a los mayores niveles registrados luego de la dolarización: de enero a octubre la inflación ya lleva un monto de 82,5 puntos acumulados, en el año anterior ésta fue de 60,7%; la inflación mensual anualizada desde el mes de junio se ha mantenido sobre el 100%.

 


 

La turbulenta y abismal historia de los préstamos del Banco Mundial para el ajuste estructural en Filipinas

Por Maria Teresa Diokno – Pascual

Desde 1962, cuando obtuvo su primer préstamo "stand by" del Fondo Monetario Internacional (FMI), Filipinas ha sido sometida a algún tipo de programa de estabilización del FMI. El gobierno de Ramos (1992-1998) se ufanaba de que en breve el país no recurriría más a los préstamos del FMI, pero antes de que esto ocurriera vino la crisis financiera asiática, y el gobierno de Ramos se encontró tocando las puertas del FMI por otro programa de estabilización. Hasta la fecha no hemos logrado zafarnos de la "supervisión" del FMI.

En cuanto al ajuste estructural, Filipinas ha sido desde principios de los ´80 un conejo de indias para el Banco Mundial. Ha recibido del Banco más de diez préstamos de ajuste estructural , con uno más en camino (bajo negociación, pero no aprobado). Los primeros préstamos de ajuste estructural para Filipinas, acompañados de un préstamo de estabilización del FMI, fueron orientados hacia los sectores agrícola, financiero y energético, durante los últimos años de la dictadura de Marcos. Esto significó que a cambio del dinero del Banco Mundial para respaldar el déficit fiscal y el déficit de la balanza de pagos, el gobierno filipino cedió los sectores agrícola, bancario y energético al Banco Mundial. El Banco revisó las políticas de estos sectores y luego informó al gobierno qué políticas se debían cambiar y como hacerlo. Los préstamos de ajuste estructural del Banco, en particular durante la dictadura de Marcos, fueron negociados en secreto y con poca transparencia. Ni los burócratas del gobierno supieron lo que estaba haciendo el Banco Mundial. Al Banco y al gobierno filipino no les interesó mucho informar al pueblo filipino aun cuando las políticas impuestas iban a tener un impacto serio en nuestras vidas. No nos debe sorprender que el Banco califique a los primeros dos préstamos de ajuste estructural a Filipinas como "insatisfactorios".

Con el derrocamiento de la dictadura de Marcos, la economía quedó en ruinas, devastada por los grandes préstamos que en la mayoría desaparecieron bajo la forma de fuga de capitales, y empeorada por el nepotismo y la corrupción. La pobreza alcanzó su punto más alto, con el 60% de la población por debajo de la línea de pobreza. El desempleo en el distrito metropolitano de Manila, donde se concentra la mayoría de las fuentes de trabajo, alcanzó un nivel tan alto como el 25%. El gobierno de Aquino obtuvo del Banco Mundial un "Préstamo para la Recuperación Económica" para respaldar su programa de recuperación económica, una vez más, acompañado por un préstamo de estabilización económica del FMI. El Banco y el FMI encontraron que el gobierno de Aquino estuvo más dispuesto que el régimen de Marcos a cumplir con sus políticas (después de haber persuadido a la Presidenta Aquino a apartar a su Ministro de Planificación Económica, Solita Collas-Monsod, quien instaba al gobierno a que optara por una política de deuda más independiente) En este período, el Banco y el FMI embarcaron a Filipinas en un ajuste estructural más intensivo.

Esta nueva política incluyó (entre otras) las siguientes políticas mayores: la introducción del IVA ("racionalización" del sistema impositivo); la liberalización de las importaciones; la eliminación de las restricciones cuantitativas al comercio; reformas en la estructura tarifaria para promover las actividades orientadas hacia la exportación; la rehabilitación del Banco Nacional de las Filipinas (BNF) y el Banco de Fomento de las Filipinas (BFF), bancos estatales que quebraron por préstamos dados al círculo de poder. Sin embargo, para la rehabilitación fue necesario que el gobierno asuma las deudas incobrables y en mora de estos dos bancos, mientras los beneficiarios de los préstamos indebidos y los funcionarios de los bancos que prestaron el dinero quedaron libres de cualquier acción legal.

Aún al decir del Banco, el Préstamo de Recuperación Económica no logró mejorar la administración impositiva y fracasó en su intento de elevar las rentas impositivas. No logró subir la inversión gubernamental al nivel necesario para apuntalar la recuperación económica. Y redujo la pobreza en sólo 3 puntos entre 1985 y 1988. Adicionalmente, no fue capaz de prevenir que el país cayera en otra crisis en el año 1991, en gran medida debido a los préstamos rotundamente fracasados del gobierno de Marcos que el de Aquino fue obligado a absorber.

Préstamos otorgados por el Banco Mundial para el Ajuste Estructural de Filipinas

Monto (US$Mills.) Fecha de aprobación

Reforma de ahorros contractuales 100.0 en proceso

Reforma del sistema bancario 300.0 03-Dic-98

Integración económica 200.0 10-Dic-92

Manejo de M.Amb. & Rec Naturales 224.0 25-Jun-91

Programa de manejo de la deuda 200.0 21-Dic-89

Ajuste al sector financiero 300.0 04-May-89

Programa para las empresas estatales 200.0 15-Jun-88

Programa de recuperación económica 300.0 17-Mar-87

Sector Agrícola/insumos 150.0 04-Sep-84

Préstamo de Ajuste Estructural (SAL) II 302.3 26-Abr-83

Préstamo de Ajuste Estructural (SAL) I 200.0 16-Sep-80

Total 2,476.3

(Fuente: Banco Mundial)

Durante este período Filipinas también tuvo un préstamo de ajuste al sector financiero (aprobado en mayo de 1989). Mientras se implementaba este préstamo bajo la supervisión estricta del Banco Mundial, el Banco Central de Filipinas quebró. Sus pérdidas acumuladas fueron del orden de 180 mil millones de pesos filipinos, PF, (entre 1983-1993) y equivalieron a 12.2% del PIB. Las pérdidas fueron el resultado del fracasado programa de préstamos del Banco Central, que obtuvo préstamos que los entregó como préstamos a los bancos locales (y por tanto, a la familia Marcos y sus amigos) pero después no pudo recuperar el dinero de estos bancos. El plan del préstamo de ajuste al sector financiero del Banco Mundial de ninguna manera preveía que el Banco Central quebrara; al final su liquidación y reconstitución como Bangko Sentral ng Pilipinas fue un ejercicio muy costoso. Hasta la fecha los ciudadanos de Filipinas están pagando el precio.

El próximo paso fue el préstamo para el Programa de Manejo de la Deuda de Filipinas, aprobado por el Banco en 1990. Esta fue la séptima "operación de ajuste" del Banco en Filipinas, que supuestamente iba a reducir el peso de la deuda. Efectivamente el programa facilitó que el gobierno filipino pidiera préstamos, de los cuales algunos salieron del Banco para recomprar papeles con descuento en los mercados globales de deuda,. El gobierno después convirtió estas deudas en Bonos Brady, que tuvieron que ser respaldados colateralmente bajo la forma de bonos del Tesoro de EE.UU. Así que el gobierno filipino también tuvo que pedir préstamos para comprar estos bonos. Al final hubo poca reducción y muchas de las deudas incobrables de Filipinas, incluyendo aquellas fraudulentas que involucraban a Marcos y sus amigos, fueron despolitizadas a través de este proceso. Efectivamente, el objetivo principal del préstamo del programa de manejo de la deuda fue permitir que otra vez Filipinas obtenga deuda nueva. En este estrecho y mendicante sentido el préstamo fue exitoso: la deuda del país creció.

La reciente crisis financiera que golpeó Asia engendró muchos nuevos programas de ajuste con el Banco Mundial. Estos incluyen: el Préstamo para la Reforma del Sistema Bancario (aprobado el 3 de diciembre 1998); el Préstamo para el Ajuste de los Sectores Financiero y Corporativo (para la reforma financiera de los ahorros contractuales; en camino) Préstamo para la Reforma del Sector Público (anteriormente en proceso de negociación, pero ahora abandonado).

Sin embargo, la prestación actual del Banco Mundial hacia Filipinas no siempre necesita un préstamo de ajuste estructural para impulsar políticas que están dentro del marco del modelo neoliberal, un modelo que, de hecho, ha sido cuestionado por la reciente crisis financiera asiática. Actualmente tenemos que luchar contra la privatización de la empresa eléctrica estatal y la desregulación/reestructuración de la industria eléctrica; la privatización de las cooperativas eléctricas rurales, la Autoridad Nacional de Alimentos, el Ferrocarril Nacional de Filipinas y dos instituciones financieras gubernamentales que manejan los fondos de jubilación de los trabajadores. Los distritos locales de agua, también son el blanco para la penetración del capital extranjero. Y la soberanía alimentaria de Filipinas está aún más amenazada por la campaña de "modernizar" la agricultura.

Todo esto conforma la Estrategia de Asistencia al País (Country Assistance Strategy, CAS) del Banco Mundial para Filipinas, su marco para proveer ayuda al país. Citando un documento del Banco Mundial sobre Filipinas, "para facilitar que la economía alcance su crecimiento potencial, afianzar su capacidad de soportar las exigencias domésticas y globales, y reducir la pobreza, el Banco debe enfocar su apoyo en facilitar que el gobierno continúe y profundice su agenda no terminada de reforma.......... se deben suavizar o eliminar las restricciones en los sectores sociales, en agricultura, en el manejo de los recursos naturales " (Giani Zanini: Filipinas: De Crisis a oportunidad – Country Assistance Review, Washington D.C.. Banco Mundial , 1999, p 27- énfasis nuestro)

 

Nuestro análisis de la prestación para el Ajuste Estructural

Las campañas y el activismo del FDC se basan en el siguiente análisis del problema de la deuda y la condición económica de nuestro país:

a). el problema de la deuda sigue siendo tan serio hoy en día como cuando se fundó la coalición en 1988. Es claro que la problemática de la deuda no se manifiesta de la misma manera que a principios de las ochenta. Pero sigue siendo un problema, un gran dolor de cabeza, en particular para el gobierno. Y esto sigue impactando duramente en la vida de la gente.

La crisis de deuda y la falta de liquidez de los años ochenta condujeron a una debacle económica que vio una caída en el PIB real per capita hasta niveles más bajos que los del 82. Desde este entonces hemos tenido una escalada tumultuosa para recuperar lo que desperdicio la dictadura. En las dos últimas décadas del siglo 20 sufrimos una crisis energética, por lo menos dos recesiones económicas y más recientemente una crisis financiera. Hoy en día, a la entrada del siglo 21 estamos todavía lejos de recuperar la caída del PIB per capita. Y el gobierno de Estrada da muestras de sufrir una crisis fiscal profunda al mismo tiempo que encara una crisis de credibilidad.

Gracias, en gran medida, a un rebrote del clientelismo, el gobierno de Estrada no viene cumpliendo con sus metas fiscales. El año pasado, el déficit en las rentas alcanzó PF12 mil millones. Este año se revela un patrón similar. De enero a septiembre del 2000 las rentas gubernamentales alcanzaron PF376.5 mil millones, PF 43.6 mil millones (10.4%) menos que la meta de los nueve meses de PF420 mil millones (Departamento de Finanzas/DOF). Su déficit de PF113 mil millones en el ´99 fue siete veces la meta original, y más del doble del déficit de 1998. Para septiembre del 2000 el déficit alcanzó PF83 mil millones, sobrepasando la meta para el año entero de PF62.5 mil millones. Es el tercer año consecutivo que el gobierno enfrenta un déficit.

Los crecientes déficits del gobierno de Estrada no se deben a la estimulación económica, sino que son un resultado directo de su incapacidad de recaudar impuestos, en particular en el sector empresarial y las personas ricas. Los datos de enero a septiembre del 2000 demuestran que el gobierno ha recortado el gasto (en PF8.1 mil millones). Durante el mismo período el gobierno de Estrada recibió préstamos de PF134.5 mil millones desde fuentes domésticas e internacionales para financiar su déficit. Las cantidades recibidas en los primeros nueve meses de este año ya exceden la meta planificada para el año entero.

Hoy también vemos una nueva forma de endeudamiento, cuya magnitud amenaza con sobrepasar cualquier cosa que hayamos sufrido en una historia llena de debacles. Nos referimos a las garantías a las que el gobierno se comprometió con algunas empresas del sector privado bajo una forma de contrato BOT (Construir-Operar-Transferir). Tales contratos facilitaron que el gobierno de Ramos terminara con los apagones de inicios de los noventa que se volvieron más perjudiciales que las amenazas de golpe durante los años de Aquino. Pero ahora nos informan que para atraer a la participación del sector privado el gobierno acordó comprar un nivel de capacidad garantizado, a un precio mucho más alto en dólares que el costo oficial para generar la misma capacidad. El gobierno también garantizó el costo del combustible y otros riesgos del negocio.

El resultado de esas garantías son obligaciones que alcanzan miles de millones de Pesos cada año. No conocemos las cantidades exactas; nos han dicho que ni el mismo gobierno las conoce. Pero nos estamos percatando del continuo sangrado financiero de la empresa estatal Corporación Nacional Energética, de partidas presupuestarias para honrar similares garantías, y préstamos pedidos a fuentes bilaterales y multilaterales, además del mercado de bonos, para financiar esos compromisos. De hecho, para que el pueblo acepte la privatización de la empresa estatal energética, la Cámara Baja del Congreso propone transferir de PF150 a PF200 mil millones de tales pasivos al Tesoro Nacional. Esto es una fuerte reminiscencia de la manera en que el Gobierno Nacional absorbió los préstamos heredados y fraudulentos de la era de Marcos, entre ellos la Planta Nuclear Bataan, y transfirieron las pérdidas por la quiebra del Banco Central a los ciudadanos filipinos.

b). La manera como se manejó la crisis de los ochenta ha resultado en costos altos para nuestro pueblo y nuestra economía. Por ejemplo, el gobierno sólo gasta PF4,540 por estudiante en las escuelas primarias, que equivale a sólo la séptima parte del gasto tailandés por estudiante que suma PF28,000. El Secretario de Educación Andrew González, estima que el gobierno necesita gastar PF20 mil millones más cada en año solo para superar el atraso, una falta de 9,760 maestros en todo el país durante 1999, y un déficit de 14,615 aulas. "Necesitamos por lo menos PF20 mil millones para superar el déficit, una vez que esto se realice, tenemos que incrementar cada año nuestro presupuesto en 9 por ciento, o por lo menos en 5 por ciento, sólo para acomodar el incremento en el número de estudiantes" (Today, 31 de enero 2000).

A través de apropiaciones automáticas para el servicio de la deuda, los acreedores tienen la prioridad más alta, por sobre los pobres y las necesidades de desarrollo social tales como la educación y la salud. Son los acreedores, no los pobres, los que cuentan con una red de seguridad en forma de apropiaciones automáticas. Al asignar una prioridad alta a los acreedores el desarrollo ha sido relegado durante más de una década. Aún peor, nos da lecciones equivocadas después de haber pasado por la crisis de la deuda de los ´80 y las crisis subsecuentes:

  1. que es posible ser un dictador corrupto o su amigo y no sufrir las consecuencias
  2. que es posible prestar dinero a un dictador corrupto, a sus amigos y a su régimen en quiebra y aún así ser pagado, en gran medida gracias al Banco Mundial y el FMI.
  3. que una empresa extranjera/multinacional puede ser parte del círculo de poder y todavía ser sujeto del salvataje por parte del gobierno y toda la comunidad de acreedores.
  4. Que siempre es posible trasladar el costo al pueblo.

c). El paquete de políticas neoliberales y de ajuste estructural al que está obligado a adoptar e implementar el gobierno, en su mayoría - pero no sólo- a través de los programas de ajuste estructural, simplemente exacerba el problema. No ayudará a la recuperación de la economía, y no reducirá la pobreza. En realidad, es más probable que la pobreza empeore.

Primero una advertencia: no estamos en contra de nivelar el campo de juego. Al contrario como nos gustaría que exista una verdadera cancha nivelada, tanto dentro de nuestras fronteras como en el mundo entero. Pero sabemos que nunca hubo la intención de convertir la retórica en realidad. Lo que nos lleva al punto principal: en Filipinas, para lograr una cancha nivelada se necesita más que reformas orientadas hacia el mercado. Se necesita una redistribución de bienes y riqueza, tanto como un cambio del orden existente pues refuerza la riqueza, los ingresos y el poder de pocos.

Lo que nos lleva al siguiente punto: las reformas orientadas hacia el mercado sin programas para abordar la desigualdad sólo sirven para incrementar la exclusión de los ya excluidos. Además, dado el carácter elitista de la gobernabilidad en Filipinas, sabemos que tales reformas son invariable e inevitablemente diluidas al gusto de los que ya ejercen el control del sector o la industria que está por ser privatizado, desregulado o liberalizado. En resumen, vemos pocos beneficios para el pueblo.

Creemos que a nuestro país le falta desesperadamente un cambio estructural hacia algo más justo y equitativo. Sabemos que esto sólo se puede lograr con un programa de políticas que empiecen con el pueblo, un programa en el cual la gente importe más que el mercado. Esto no es el modelo neoliberal.

Luego de mas de 10 años de supervisión del Banco Mundial – IMF, el ajuste estructural ha logrado poco en cuanto a la reducción de la pobreza en Filipinas, y ha fracasado totalmente en abordar los problemas de desigualdad, que siempre se empeoran durante una crisis.

Otro supuesto objetivo del ajuste estructural es lograr un alto crecimiento sostenible. Una vez más, el registro de préstamos para el ajuste estructural es abismal. La economía de Filipinas ha soportado repetidamente los ciclos de crisis y recuperación, Entre mediados de las setenta y la fecha, el crecimiento más alto del PIB ha sido 6.8%, en 1998. Todavía esperamos un crecimiento sostenido del PIB de más de 5% por 5 años seguidos. Hasta ahora, no hemos recuperado los niveles del PIB real per capita de PF12,869 que se alcanzó en 19982. Aún el auge de 1996 duró poco y ahora queda claro que la fuente del mismo fue el flujo de capitales altamente volátiles que impulsaron el sector de bienes inmuebles. La desaparición subsecuente de capital de cartera y la crisis financiera que arrancó en el 97 sólo demuestran la naturaleza débil e inconsistente de tal crecimiento.

Hoy la vida de la gente es más vulnerable que nunca. El empleo es escaso, y los trabajadores tienen menos estabilidad debido a la introducción del empleo contractual y la noción de la flexibilidad laboral. Los pocos trabajos disponibles se encuentran mayoritariamente en Manila, la capital, y en las áreas que rodean el distrito metropolitano de Manila. Aquí los precios de los alimentos son altos. Los obreros calificados terminan emigrando, y no sólo para trabajos calificados, siempre y cuando sea posible. Ellos se convierten en la verdadera red de seguridad de la familia que se queda. Los consumidores se encuentran cada vez más sin el amparo del gobierno debido a la desregulación de la industria petrolera, la privatización del Distrito de Agua de Manila, la débil regulación a los bancos, empresas estatales. En el tope de esta entrega de los servicios sociales por parte del gobierno están la educación, salud, y vivienda y la habilidad que tiene éste para mantener carreteras adecuadas mientras la infraestructura para el transporte y la comunicación se encuentra enredada por la corrupción y altamente restringida por el servicio de la deuda.

En el campo, donde viven la mayoría de los pobres el sector agrícola ha visto poco avance en lo que tiene que ver con reforma agraria. Los agricultores y pescadores no sólo confrontan un estrés adicional por la destrucción del medio ambiente sino se ven obligados a competir con los agricultores altamente subvencionados de EE.UU, la UE y otros países. Los indígenas, a pesar de la legislación a su favor continúan experimentando dificultades para el reconocimiento de sus territorios ancestrales. Su vida está amenazada por el fomento de la inversión minera multinacional por parte del gobierno.

 

Nuestra lucha contra el ajuste estructural en Filipinas

Nuestra lucha contra el ajuste estructural en Filipinas es de largo plazo, y tiene muchas formas. Es necesario traducir muchas políticas de ajuste en ley, o en modificaciones de leyes existentes. Entonces una arena importante de lucha es el Congreso filipino, compuesto por la Cámara de Representantes y el Senado. Sin embargo, los hombres y mujeres del Congreso son mayoritariamente políticos tradicionales, ambiciosos de poder y dinero y poco interesados en la opinión pública a menos que sea la hora de los comicios. Entonces, en la FDC llevamos la batalla a los medios, a través de la prensa, radio y televisión. Esto presiona a los políticos, especialmente cuando se mencionan sus nombres. También enfatizamos nuestra presencia en las calles. Creemos que la protesta pública hace más consciente a la gente común sobre las decisiones que se están tomando sin su conocimiento o participación.

Y si estas políticas provienen del Banco Mundial, el FMI y el Banco Asiático de Desarrollo, también llevamos nuestra protesta a sus oficinas en Manila. Les enfrentamos a un diálogo crítico cuando hay oportunidad o cuando les encontramos en foros públicos. No obstante estas instituciones se mantienen mayoritariamente indiferentes a nuestras críticas. Estamos conscientes de que ellos han encontrado "la utilidad" de las ONG, particularmente para vigilar sus proyectos y servir como un aliados por ejemplo en procesos vis-a-vis con los gobiernos corruptos. Pero se han mantenido intransigentes en discusiones sobre su ideología y su marco de acción. Por lo tanto estamos empezando a cuestionar la utilidad del diálogo, no importa su contenido crítico, y encontramos los llamados internacionales hacia la clausura de esas instituciones cada vez más relevante.

En la mayoría nuestras campañas son campañas nacionales, pero las arenas de lucha son cada vez más locales. Por ejemplo, la privatización de las cooperativas energéticas rurales y los distritos de agua locales a lo largo del país, proyectos de represas en áreas ricas en recursos, proyectos mineros en los territorios de los indígenas, se realizan lejos de los medios de comunicación y la vista de Metro Manila. Entonces se ve la necesidad de conducir nuestra campaña de manera que junte las micro realidades con las macro políticas. Es un área que todavía se necesita afianzar, pero estamos bien conscientes de la necesidad de fortalecer nuestras capacidades al respecto.

También nos percatamos que muchos de los problemas que confronta nuestro país, como deuda, comercio y problemas relacionados al medio ambiente requieren soluciones regionales e internacionales. Por eso nuestras campañas necesitan una dimensión global/internacional. En cuanto a la deuda fuimos muy activos en el establecimiento de Jubileo Sur el año pasado. Esta es una red de movimientos de Africa, Asia y el Pacifico, América Latina y el Caribe, que trabajan frente a la deuda y el desarrollo, que tiene como objetivo fortalecer y empoderar a estos movimientos tanto a nivel internacional como en sus propios países. Durante los próximos años seguiremos con nuestros esfuerzos para afianzar Jubileo Sur. Hemos hecho lo posible para participar en un número cada vez mayor de campañas internacionales y movimientos cuyo objetivo es la clausura del Banco Mundial, el FMI, la OMC y otros.

Recientemente, la Coalición para la Liberación de la Deuda (Freedom From Debt Coalition) ha encaminado varias campañas para desafiar el marco neoliberal que vienen imponiendo a nuestro gobierno el banco Mundial, el FMI, y otras instituciones financieras multilaterales. Específicamente en cuanto al ajuste estructural hemos formado parte de una iniciativa llamada Evaluación Ciudadana del Ajuste Estructural (CASA,en inglés). Hemos tomado la iniciativa con la campaña CASA en Filipinas. Esta está vigente, y estamos por terminarla en los próximos meses. Ayudamos en la convocatoria de dos asambleas nacionales para discutir el asunto del ajuste estructural con muchos sectores de base. Estamos en proceso de evaluar áreas específicas como la de los servicios sociales y la inversión social, los pueblos indígenas y la minería, y Estado y mercados. Estos esfuerzos se terminarán en una Asamblea Nacional concluyente.

En 1996, hasta 1997, entablamos una "batalla legislativa" con el Congreso filipino cuando abordó un paquete integro de reforma tributaria que formó parte del programa de estabilización del FMI. Presionamos por el alivio de impuestos para los trabajadores de ingresos fijos, basando nuestros argumentos en el concepto de un salario vital que consta en la Constitución Filipina. También abogamos por una política y estructura impositiva progresiva, e instamos al Congreso a cerrar los resquicios en la administración tributaria que tradicionalmente permiten a los ricos evadir los impuestos. Debido a nuestros esfuerzos el Congreso se vio obligado subir el nivel de ingresos sobre los cuales no se pagan impuestos a la renta. Pero, tenemos que admitir que nuestro éxito fue limitado.

También luchamos contra la aprobación de una ley para la desregulación de la industria petrolera, pero no logramos impedirla. Sin embargo, después cuestionamos la validez de la ley ante la Corte Suprema, y sorprendentemente, hizo caso a nuestra petición. Consecuentemente, el Congreso tuvo que enmendar la ley acorde con la decisión de la Corte Suprema. Otra vez los resultados no nos satisfacen plenamente. Continuamos vigilando la industria petrolera, porque sigue siendo un monopolio, a pesar de que la intención de la ley fue permitir la competencia en la industria. En el contexto del incremento de los precios de los combustibles que ya no están controlados por el Estado estamos preocupados de que una vez más los consumidores no tengan protección.

Una campaña permanente es en contra de la privatización de la empresa estatal Corporación Nacional de Energía y la reestructuración de la industria eléctrica. Otra vez la idea es introducir competencia para bajar las tarifas eléctricas, las segundas más altas de Asia, después de Japón. Hemos desafiado la idea de competencia en muchos foros públicos organizados por nosotros y los auspiciantes de esta ley. Hemos cuestionado la veracidad de las declaraciones de los protagonistas, presentando hechos relacionados con experiencias de desregulación en las industrias eléctricas de Reino Unido y más recientemente California. Hemos realizado mucha investigación para esta campaña especialmente porque nos dijeron los proponentes de la ley que los problemas eran "demasiado técnicos" para nosotros. Logramos exponer muchos de los mitos que propagaron los auspiciantes de la ley. Sin embargo no logramos pararla en la Cámara Baja. Estamos contentos de que el actual escándalo de "Jueteng gate" que ha expuesto al Presidente Estrada como el señor supremo del juego, ha desviado la atención del Senado en esta ley.

Hemos aprendido muchas lecciones, en particular de la campaña contra la privatización de la Corporación Nacional de Energía. Encontramos que nuestro trabajo de cabildeo se dificultó debido a los muchos intereses involucrados, empresarial y del círculo de poder, tanto nacionales como extranjeros. La cantidad de dinero usado para ejercer influencia fue tremenda. Los proponentes de la ley lograron que la Cámara Baja pase la ley a cambio de la coima, lo que nosotros llamamos "payola", y se reportó que las cantidades involucradas no tuvieron precedente. Esto lo expusimos con el ayuda de dos miembros de la oposición de la Cámara Baja. La ley de privatización de la Corporación Nacional Energética también estuvo sujeta a la intervención del FMI. Supimos que en diciembre de1999 el FMI escribió al presidente del Comité de Energía de la Cámara Baja, quejándose del lento progreso para la aprobación de la ley. Denunciamos la intervención del FMI y pusimos a la defensiva al presidente del Comité.

La ofensiva del BM, el FMI, el Banco Asiático de Desarrollo y los gobiernos del mundo desarrollado, para promover el marco neoliberal en nuestro país, actualmente es más agresiva que nunca, después de la crisis financiera asiática. Nosotros en la FDC vemos que hay mucho trabajo duro por delante. Estamos preparados para una lucha dura y larga.

* Maria Teresa Diokno Pascual es presidenta de la Coalición Filipina para la Liberación de la Deuda

Preparado para el Foro sobre Economía y Comercio, ASEM 2000 Foro del Pueblo, 18 DE Octubre 2000, por María Teresa Diokno-Pascual,

Freedom from Debt Coalition, 34 Matiyaga St.,Central District,

Quezon City, 1101 Phillipines. Tel: +632-921-1985, +632-433-5537 Fax: +632-924-6399

E-mail: mail@fdc.org.ph


 

Dando balance al poder del dinero

Por Menno Salverda*

Se sabe que no siempre es posible expresar el "valor" en términos monetarios; algunas actividades u objetos podrían ser valorados en un "precio" mayor o menor del que ostentan. Sin embargo, nuestros procesos de toma de decisiones con impactos en nuestra vida social y económica se basan casi enteramente en la esfera monetaria.

Según el informe de 1998 de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la disparidad de ingresos entre el 20% más rico y el 20% más pobre es de 150:1, el doble de hace 30 años. Las 225 personas más ricas del planeta tienen una riqueza combinada que equivale a los ingresos de la mitad de la humanidad. El nivel de desigualdad en Tailandia es uno de los más altos del mundo, mientras Indonesia encara una desigualdad de ingreso creciente desde el inicio de la crisis.

En muchos países la deuda nacional supera lo que ellos reciben en la economía real, lo que hace casi imposible el pago de esas deudas. El problema de la deuda no sólo se destaca a nivel macro, en Tailandia 4.7 de 5.7 millones de familias agrícolas en el campo están enfrentando un largo ciclo largo de deuda.

Los bienes se transportan a distancias enormes antes de llegar al consumidor. Por ejemplo en este año Gran Bretaña exportará 111 millones de litros de leche y 47 millones de kilos de mantequilla, mientras ha importado 173 millones de litros de leche y 49 millones de kilos de mantequilla. ¿Por qué? Hemos diseñado un sistema de precios tal que esto tiene sentido económico.

No se puede subestimar el rol del dinero como causante de estos problemas. Este artículo postula que es necesario reducir el poder del dinero para revertir el proceso de alienación de los espacios sociales y económicos en los cuales se da nuestra producción económica, y para reajustar los mecanismos de reparto para que los recursos se distribuyan más justamente. Muchas veces, simplemente aceptamos el sistema monetario actual como algo determinado, una creación inmutable de la naturaleza. De hecho el sistema monetario es una creación falible de la humanidad. Este articulo analiza algunas de las alternativas económicas actualmente en practica. La "banca islámica", "demurrage", o la imposición de un impuesto sobre el dinero, y los sistemas monetarios comunitarios nos permitirá reexaminar la función que puede y debe tener el dinero. Pero antes de esta discusión, empecemos por analizar algunas de las funciones tradicionales del dinero.

El crédito y las tasas de interés

El crédito funciona para dar recursos financieros a los que necesitan capital ... dinero. Al mismo tiempo nos dicen que el crédito es algo que no se debe regalar. Por tanto, las tasas de interés.

Pero, ¿por qué no se puede otorgar crédito gratis? Los economistas dicen que se justifican las tasas de interés debido a la "preferencia de tiempo del dinero". Se utiliza este término para describir la idea de que una persona que está dispuesta a dejar de consumir hoy para ahorrar, debe ser compensada por esta falta temporal de dinero, así ella puede consumir mañana.

Con tasas de interés positivas se puede ganar dinero sin hacer nada a cambio. Los que necesitan crédito, y los sectores más pobres siempre lo necesitan, y piden préstamos a los acreedores. Para pagar esas deudas más el interés, es obvio que a los deudores les toca trabajar. Si se destruye la cosecha por una tormenta o es aplastada por un elefante, - factores de riesgo de la vida - les toca trabajar aún más. Por supuesto las reglas del juego no cambian, la deuda sólo se incrementa con el tiempo, entonces uno paga la deuda o pierde la tierra (colateral). Ubon Uwaa, un líder de una ONG en el Norte de Tailandia señaló que los préstamos "baratos" a los agricultores, a través de un banco del Estado, con sus tasas de interés de doble dígitos, son poco realistas comparados con la capacidad física del clima, la calidad del suelo, y cosechas e insumos adecuados disponibles para los agricultores para que paguen el préstamo y su interés.

Los acreedores no enfrentan el riesgo de la pérdida de la cosecha, ni les toca pagar el costo de la depreciación de la maquinaria (la oxidación), la semilla almacenada (el moho), etc. Los acreedores se protegen del riesgo gracias a mantener el poder de negar un préstamo a un agricultor que no sea "solvente". Con las tasas de interés, el dinero mantiene su valor y el acreedor puede relajadamente esperar hasta que el prestatario más rentable aparezca. El prestatario no tiene ese mismo lujo; las lluvias vienen, hay que comprar la semilla, y los bueyes necesitan forraje para fortalecerse y arrastrar el arado. Hay que recordar que con la preferencia de tiempo del dinero hay incentivo para vender todos los bienes y existencias que no se necesita inmediatamente, después de todo es mejor tener dinero para depositar en el banco donde produce más dinero, que tener bienes cuyo valor se reduce. Sin embargo lo más probable es que el agricultor ya haya vendido sus productos inmediatamente después de la cosecha para pagar la deuda (la llamada "venta por necesidad" o "comercio obligado"). El líder de la ONG arriba mencionado dijo que las agendas de pago de las deudas sobrepasan el ingreso y los gastos de una unidad agrícola. Efectivamente, una vez endeudado el agricultor, nunca sale.

Una de las preguntas que debemos plantearnos es la siguiente. ¿Por qué debería la gente sin dinero estar contenta de pagar intereses a la gente con dinero que se lo presta? Hay que invertir esta racionalidad. ¿Por qué los acreedores no pagan una comisión a los que utilizan el dinero, porque, sin gente prestataria, qué harían con su dinero?

Creando dinero sin valor

Con el dinero se pueden comprar bienes y servicios. Como tal, el dinero representa una "demanda" a la economía real. Si demandamos demasiado, la economía real no puede soportar la presión; provoca una subida en los precios o conlleva a una sub-valoración del capital ambiental o social. Se requiere un equilibrio entre la economía real y la economía monetaria, a través de la cual se genera la demanda. Hemos visto que la imposición de tasas de interés es un factor que provoca el desequilibrio, pero no es el único.

Desde 1971, cuando fue abandonado el patrón oro, se crea el dinero por fíat; por decreto, y no está respaldado por nada material. Los gobiernos crean el dinero a través de la emisión de bonos, que constituyen demandas sobre la economía real; demandas sobre los ciudadanos de las generaciones actuales y futuras. Muchas veces, las cifras relacionadas con la deuda de los países han sobrepasado el total de los ingresos anuales de la economía real, en esos países.

El proceso de creación del dinero (es decir, el proceso de creación de deuda) se impulsa a través de la banca de reservas fraccionadas, como se practica en la banca comercial. A través de este mecanismo, la banca comercial está obligada a mantener en reserva un cierto porcentaje de los depósitos. Con un requisito de reserva fraccionada de 10%, los bancos comerciales pueden emitir 10 dólares en préstamos por cada dólar en depósitos. Estos préstamos se utilizan para comprar bienes y servicios, terminando como depósitos en otro banco. Y el proceso arranca otra vez. De esta manera, la mayoría del dinero que se encuentra en nuestros bolsillos, o en las libretas, fue creado por los bancos comerciales como deuda —sin respaldo de oro ni otro recurso real, ni una base de valor real. Su valor depende solamente de la confianza que la gente tenga en ello. Nadie sabe por qué la gente sigue confiando. Pero, inevitablemente, en algún momento las crecientes deudas tienen que ser servidas– por el sector real! Esto requiere que la economía crezca cada vez más rápidamente, al costo de nuestras reservas de capital social, cultural y físico.

La locura del sistema monetario radica en el hecho de que en todo el mundo por cada $1 que circula en la economía productiva, hay de $20 a $50 circulando en la economía de las "finanzas puras", aunque no se sabe la relación a ciencia cierta. La subasta de activos es otra manera de crear dinero sin valor: "mientras se da el crecimiento (del flujo de dinero), se expande el poder financiero o el poder de compra de los que controlan el nuevo dinero, en tanto los otros miembros de la sociedad están creando valor, pero su compensación real y relativa va disminuyendo".

La crisis asiática del 97 fue creada por una década de flujos monetarios excesivos. El crac vino cuando se cayó en la cuenta de que la economía real no podría posiblemente asimilar este crecimiento. Los dedos acusadores apuntaron hacia los capitalistas que eran parte del círculo del poder y hacia los especuladores extranjeros, pero no al sistema global de creación de dinero, que impulsa este ciclo de auge y caída.

 

La Renta

Las fincas o cualquier tipo de negocio que se encuentra bajo la presión de pagar deudas, ponen su atención en actividades que generan ganancias. Muchas veces las ganancias que surgen de este tipo de actividades se sacan a costa del medio ambiente y de las relaciones sociales y culturales. No son tan populares los eucaliptos o la casava por su alto valor. Por el contrario agotan el suelo. Son populares porque son rentables. No se pueden cuantificar fácilmente factores como la calidad del suelo y por lo tanto son externalizados de las ecuaciones del sistema monetario.

Las relaciones sociales y los factores culturales subyacen en muchas de nuestras actividades económicas: por ejemplo ayudando al vecino a deshierbar la finca, o donando arroz al templo para ayudar a los pobres. En el pensamiento comercial el tiempo invertido en esas actividades es considerado como dinero "perdido" y es por lo tanto una amenaza a la capacidad de pagar las deudas. La implicación es que los factores culturales son los que inhiben la rentabilidad de los negocios, o en otras palabras, el sistema social existente debe acatar las reglas del dinero! (ver cuadro 2)

 

En este informe no juzgamos las normas sociales y culturales de una comunidad. Sin embargo, la moral del negocio rentable es bastante clara. Dependiente de generar dinero, induce a la avaricia y socava los valores de las externalidades. Lo que necesitamos hacer es crear otra forma de dinero que reduzca nuestra dependencia a la moneda nacional. Una moneda que respalde una distribución más equitativa de los recursos, una moneda que no determine nuestras relaciones sociales, una moneda que se use para representar valores más que precios. Entonces, cómo creamos este nuevo dinero?

Efectivamente, debemos estar claros en que no necesitamos dinero!. Lo que necesitamos son bienes y servicios, para el consumo