El Éxito de Ser Peligroso: La Resistencia a los Regímenes de Libre Comercio e Inversión

Por Gerard Greenfield

Durante la edad de hielo neoliberal, desde inicios los años ochenta hasta fines de los noventa, los capitalistas globales y sus ayudantes expresaron una confianza extrema en su victoria sobre nosotros. Esta confianza se refleja en los afiches y vallas lanzados por el Financial Times a mediados de los noventa declarando "Capitalistas del Mundo Uníos!". Al tomar nuestro lema (Trabajadores del Mundo Uníos!) e invertirlo, de alguna manera ridiculizaron nuestro internacionalismo. Proclamaron con fuerza que el internacionalismo de la post Guerra Fría fue un internacionalismo construido y defendido por y para los capitalistas.

Sin embargo, recientemente, esta confianza se ha visto sacudida, sino rota. El editorial principal en una edición reciente de The Economist ve a las protestas anti capitalistas como "enojadas y efectivas". Es más, el editorial advierte que la globalización no es inevitable e irreversible como los ideólogos neoliberales han insistido durante las últimas dos décadas. Más bien, el solo hecho de que pueda revertirse la globalización hace tan peligrosos a los movimientos anti-globalización.

"Los manifestantes tienen razón en que el problema moral, político y económico más acuciante de nuestra época es la pobreza del Tercer Mundo. Y sí tienen razón en que la marea de la globalización, a pesar de lo poderosos que sean los motores que la impulsan, puede ser revertida.

La verdad de esas dos declaraciones es lo que hace a los manifestantes, y crucialmente, a la capa de la opinión pública que les apoya, tan peligrosos" (The Economist, 23 de septiembre, 2000)

The Economist pone en relieve que en la actualidad las abiertas declaraciones de confianza de los capitalistas son dañinas. En vez de ellas, se necesita restaurar la legitimidad de la globalización, y crucialmente, la del capitalismo. La táctica para lograr eso es poner hincapié en la pobreza tercermundista. Es por eso que The Economist argumenta que los mayores beneficiarios de la globalización son los pobres del Tercer Mundo, y los manifestantes anti-globalización son quienes les condenan a la continua pobreza.

La OMC post Seattle también se dio un baño de imagen como organización aliada con la gente pobre y marginada. Como afirmó Mike Moore:

"Son los pobres en los países pobres quienes aprovechan las oportunidades proporcionadas por el comercio y la tecnología, para mejorar sus vidas. Los trabajadores rurales mexicanos que recogen fruta en California, las costureras de Bangladesh que confeccionan la ropa de los europeos, y los sudafricanos dueños de tiendas telefónicas que alquilan teléfonos celulares a sus vecinos. Ellos, y otros innumerables, son la verdadera cara humana de la globalización".

Entonces, parece que restaurar la legitimidad de la OMC, después de lo que ellos llaman "el contratiempo de Seattle", involucra dar un énfasis mayor a la pobreza global. Al mismo tiempo, algunas de las transnacionales más grandes del mundo – con las peores historias de represión laboral, destrucción cultural y ecológica, y genocidio (de las cuales Nike y Shell son sólo dos ejemplos)- han fundado una nueva alianza con las Naciones Unidas para salvar a los pobres del mundo. Ayudar a los pobres bajo la bandera de la Alianza Corporativa de la ONU lo vuelve una actividad comercial – una mercancía más. Sin tener efecto alguno en los verdaderos impactos de estas transnacionales sobre el planeta y toda la gente, esta táctica sirve para restaurar la legitimidad del dominio corporativo y recobrar la confianza perdida en los años anteriores.

Pero Mike Moore ha ido más allá en estos tiempos turbulentos. En un agudo contraste con los días en que se burla de nuestro internacionalismo distorsionando nuestros lemas, ahora encontramos que el camarada Mike habla de nuestro internacionalismo como la tradición compartida por la OMC.

"Nosotros los de la izquierda tenemos mucho de qué estar orgullosos. Construimos el Estado Benefactor que cuida a la gente enferma, pobre o anciana. Luchamos por la igualdad de las mujeres y las minorías. Argumentamos con pasión por el internacionalismo, por la solidaridad entre los trabajadores de Suecia y los de Africa". (Mike Moore, Director General de la OMC, 26 de julio, 2000)

En un cierto nivel esto no es más que un cambio de retórica. Es una maniobra táctica, no es un cambio de estrategia. Claramente no es un cambio fundamental en la naturaleza del proyecto globalizador. Esta táctica busca restablecer un grado de legitimidad y limitar el daño causado por los movimientos anti-globalización. En otras palabras, es una manera de hacernos menos peligrosos.

Sin embargo es importante reconocer que las manifestaciones de Seattle también produjeron su cuota de retórica. Para muchos activistas progresistas de movimientos sociales y de sindicatos el lema "Cerrar la OMC" significó "Abolir la OMC", pero para sindicatos y grupos sociales conservadores significó "Clausurar esta reunión de la OMC". En este sentido, fue meramente simbólico. Docenas de reuniones sobre la OMC entre tecnócratas procedieron a Seattle y muchas otras siguieron realizándose después.

La retórica fue mucho más evidente cuando John Sweeny, el Presidente del AFL-CIO, declaró al inicio de la protesta "hoy estamos haciendo historia" y aún antes de que terminen las protestas anunció "Hemos hecho historia". Fue menos un primer paso que uno último. La OMC fue sacudida pero no quebrada, y para el AFL-CIO fue la hora de regresar a la mesa de diálogo e insistir en una OMC reformada –con cláusula social y sin China. A las tácticas detrás de los lemas no sólo les faltó estrategia, sino también un objetivo común.

Ya no hay sentido en simplemente acusar a la OMC y a otras agencias del capitalismo global de desatender a los pobres, de no reconocer la importancia de ... (aquí se puede insertar cualquier asunto social o ambiental), o de la falta de democracia. Desde Seattle la tecnocracia de la OMC ha producido una serie de discursos y publicaciones que proclaman la importancia de la democracia, los derechos humanos, la protección ambiental, las necesidades sociales, la primacía del "mercado social" sobre el "mercado libre" y la necesidad de erradicar la pobreza. Mientras tanto, después de Seattle, cinco países más se han adherido a la OMC (otros 25 lo harán en los próximos años). Los acuerdos claves se han expandido, y ha aumentado, no disminuido, el número e intensidad de las negociaciones comerciales y los tratos hechos a puerta cerrada. Entonces ¿dónde nos encontramos?.

Como estrategia de oposición, el señalar las fallas de la OMC no nos dice mucho sobre la naturaleza de lo que confrontamos. Esas ONGs, esos sindicatos y coaliciones sociales que pretenden reformar instituciones como la OMC utilizan las tácticas del lobby, presentaciones de políticas alternativas y cláusulas sociales. La idea de incluir estas cosas que ellos creen que falta en la agenda de la OMC, se basa en ciertas suposiciones claves sobre la naturaleza y la tarea de la OMC. En primera instancia, suponen que la OMC y otras agencias similares son instituciones u organizaciones. También suponen que la función principal de agencias como la OMC es hacer y defender políticas o acuerdos comerciales. Sobre esta base, el problema se define estrechamente: la operación de estas agencias y la definición de políticas y acuerdos es demasiado influenciado por el control corporativo y con insuficiente control social por parte de grupos sociales, sindicales y ambientales (colectivamente llamado "la sociedad civil"). Esto implica, así, que la globalización misma no es problema. Lo que se cuestiona es el estilo de globalización. Por lo tanto se trata de una competencia entre la globalización corporativa y la globalización enfocada en la gente o con rostro humano.

Al aceptar la globalización y hacer hincapié en la retórica de la pobreza, democracia e inclusión social, estos grupos de la sociedad civil están, efectivamente, ayudando para que la OMC salga de su crisis de confianza. Más aún, estos grupos crean las condiciones para que los movimientos anti-globalización sean menos peligrosos, tanto para ellos como para las élites políticas y económicas. Claramente no comprendieron. Sólo se puede ser efectivo si continuamos con lo que nos hace peligrosos – y lo hacemos mejor. Es conformando la sociedad incivil como podemos desafiar a la OMC y a lo que se esconde detrás de ella.

Para lanzar tal desafío es importante entender que la OMC no es institución ni es acuerdo. Ni siquiera se trata del comercio. El siguiente es un ejemplo de los cambios bajo la globalización que sugieren que el comercio no es el asunto principal. En 1999 el valor de las exportaciones globales alcanzó US$ 7 trillones. En este mismo año el valor de las ventas de las 690,000 empresas afiliadas a las 63,000 transnacionales del mundo, fue casi el doble, al alcanzar US$ 13.5 trillones. También es significativo que mientras se triplicaron las exportaciones globales en el período desde 1982 hasta 1999, las ventas de las empresas extranjeras afiliadas a las transnacionales se incrementaron seis veces. (Informe de la ONU sobre la Inversión Mundial 2000) Lo que esto sugiere es que el Libre Comercio no trata de incrementar el flujo de bienes y servicios a través de las fronteras, sino incrementar el dominio y control de los mercados locales por parte de las transnacionales. Más fundamentalmente aún, incrementa nuestra dependencia a las transnacionales.

Esta dependencia refleja una dimensión crítica de lo que verdaderamente son la OMC, el NAFTA y otros acuerdos comerciales. No son instituciones ni acuerdos, sino regímenes. Básicamente, un régimen es un arreglo del poder político. En este caso, los regímenes de libre comercio e inversiones se refieren a un arreglo del poder político entre países y entre países y corporaciones. Por ejemplo, bajo el régimen de la OMC el arreglo de poder entre países involucra una suerte de jerarquía de los países miembros de la OMC que les congela en categorías de "desarrollados", "en vías de desarrollo" y "menos desarrollados". Al prohibir ciertas formas de políticas industriales y de desarrollo en los países "en vías de desarrollo" y "menos desarrollados" y por lo tanto incrementar la dependencia de estos países a las transnacionales, el régimen de la OMC asegura que sólo los países que ya son "desarrollados" ocupen la cima de esa jerarquía.

Los regímenes de libre comercio e inversiones también establecen un arreglo del poder político entre los gobiernos y las corporaciones. Ya es bien entendido que la agenda del Libre Comercio implica un mayor poder y libertad de las corporaciones, especialmente las transnacionales. Esta forma de libertad es lo que caracteriza a la globalización:

"Yo definiría a la globalización como la capacidad de mi grupo de compañías para invertir donde quiera y cuando quiera, producir lo que quiera, comprar y vender donde quiera, y soportar la menor cantidad de restricciones provenientes de leyes laborales y convenios sociales". (Percy Barnevik, Presidente del Grupo Industrial ABB)

Liberarse de las restricciones implicó la redefinición de las regulaciones nacionales para que los intereses de las transnacionales sean protegidos, mientras se imponen nuevas restricciones a la capacidad de los gobiernos para regularlas. Por ejemplo, entre 1991 y 1999 en todo el mundo hubo 1,035 cambios en las leyes sobre inversiones. De éstos, el 94% aumentó la libertad de los inversionistas extranjeros y redujo la regulación gubernamental (Informe de la ONU sobre la Inversión Mundial 2000). El impacto de tales cambios no sólo es obligar a los procesos judiciales y de toma de decisiones a asemejarse a los de EE.UU, sino restringir las posibles acciones futuras de los gobiernos y aislarles de la presión de los movimientos laborales y sociales.

Como vimos en el caso entablado en el marco del NAFTA por la Corporación Ethyl contra el gobierno canadiense en 1997, y el fallo reciente bajo este mismo tratado a favor de la Corporación Metalclad y en contra del gobierno mexicano, no debe preocuparnos sólo el asalto al medio ambiente. Es un asalto a las luchas locales a partir de las cuales se implementó la legislación. En este sentido, la reducción de la legislación ambiental y social bajo el Libre Comercio, involucra el desmantelamiento de las anteriores victorias de los movimientos sociales y laborales.

Lo que también demostraron los juicios bajo el NAFTA fue que los gobiernos federales están muchas veces dispuestos a perder estos casos para disciplinar a los gobiernos provinciales, estatales, o locales que han adoptado políticas ambientales y sociales progresistas. Donde el gobierno federal no tiene la capacidad legal o política para revertir tal legislación, puede dejar que la intervención externa de NAFTA y la OMC actúe en su nombre.

Muchas veces acusan a la OMC de operar en secreto y no ser democrática. Esto fácilmente conduce a propuestas para una mayor transparencia y apertura. No obstante, tal enfoque ignora el hecho de que necesitamos la habilidad para actuar sobre lo que vemos, de lo contrario seremos meros espectadores dentro de un proceso transparente. El problema no es sólo la falta de democracia dentro de la OMC y el NAFTA, sino la plena hostilidad hacia la democracia. Reducir agresivamente nuestra capacidad para imponer prioridades democráticas sobre el capital no es una idea nueva – más bien está en el corazón del proyecto de la globalización. También nos recuerda que todo el proceso de la OMC, ha sido el de juntar a los países para que acaten reglas bajo amenazas y coerción. Es la amenaza de sanciones comerciales lo que la orienta, no las necesidades humanas ni el sentido común.

La permanente difusión de protestas locales e internacionales contra la globalización en los últimos meses ha profundizado la crisis de legitimidad de la OMC – una crisis que fue más evidente en Seattle en noviembre de 1999. No es simplemente una crisis externa. Entre los gobiernos de los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo hay desacuerdos serios sobre las reglas de la OMC, plazos, y procedimientos, que han empantanado algunas negociaciones. A pesar de esto, gobiernos claves (como los de EE.UU Canadá, Japón, y U.E.) pretenden expandir el ámbito de los acuerdos de la OMC y afianzar su potestad. Para efectivamente desafiar este escenario, no debemos ayudar a la OMC a salir de su crisis de legitimidad llamando a su reforma. Por e contrario, necesitamos profundizar la crisis y crear las condiciones políticas para abolir a la OMC y a los regímenes de libre comercio e inversiones que subyacen en ella.

Profundizar la crisis de legitimidad de la OMC, del NAFTA y de otros acuerdos y regímenes de inversión requiere continuas movilizaciones masivas y protestas. Sin embargo no debemos olvidar que las negociaciones oficiales contra las cuales protestamos, son esencialmente símbolos. Clausurar un encuentro de la OMC es importante, pero los tecnócratas se reúnen en una docena de sitios tanto antes como después del encuentro. Combinando con las protestas masivas, deberíamos organizar actividades sostenidas de educación popular – actividades que vayan más allá de los eventos simbólicos para convertirse ellas mismas en eventos. Esta educación popular no sólo debe conducir a una conciencia crítica de los impactos del régimen de la OMC entre los trabajadores, sino que debe explorar la necesidad del control democrático sobre el capital y las maneras de lograr esto. Sea un impuesto Tobin sobre las transacciones monetarias especulativas, la nacionalización de los bancos, o la experiencia participativa del presupuesto de Brasil, una mayor consciencia popular sobre la necesidad absoluta de tales medidas es un paso hacia la abolición de la OMC, el NAFTA , el FMI etc. Un sentido creativo de urgencia significa un sentido de urgencia que no genere temor ni incertidumbre, sino que lleve a la gente a imaginar alternativas democráticas y a luchar por su pronta. Así podemos profundizar la crisis de legitimidad de la OMC mientras se crea legitimidad para una amplia gama de soluciones radicales.

Debemos estar claros de que un mundo sin la OMC y el NAFTA no sería un mundo sin reglas sobre el comercio internacional. Ya existen reglas a nivel local y nacional en la mayoría de países, y proveen una protección social y ambiental necesaria y una regulación sobre bienes y servicios de manera menos dañina (y a veces hasta beneficiosa) para los trabajadores. Lo que ahora se necesita es el fortalecimiento y expansión de estas reglas para manejar el comercio más efectivamente en beneficio de los trabajadores en los dos lados de cualquier relación comercial. Pero esto no sólo implica reemplazar el comercio libre por el comercio justo. No hay mucho sentido en el comercio justo si un país ha sido obligado a sembrar y exportar café durante los últimos cien años, o si la gente está con hambre mientras se exporta el arroz. Lo que esto sugiere es que se necesita re-pensar fundamentalmente por qué comerciamos, qué comerciamos y la necesidad de alternativas locales.

Sin embargo, para los países del Sur ni siquiera se pueden considerar tales alternativas mientras tienen el peso de la deuda externa encima. La presión de pagar esa deuda impulsa las exportaciones, y les encadena al régimen de libre comercio e inversiones de la OMC y de las políticas de ajuste estructural del Banco Mundial y el FMI. Urge la eliminación inmediata y total de la deuda del Tercer Mundo y una asistencia social internacional sin condiciones antes de que cualquier sistema de comercio justo pueda ser verdaderamente efectivo.

La declaración de que un mundo sin la OMC sería un mundo sin reglas no tiene fundamento debido a que a nivel internacional ya tenemos una amplia banda de reglas: tratados y convenios sobre derechos humanos, laborales y sindicales, sociales, económicos y culturales; además de reglas que restringen formas dañinas del comercio internacional como las de desechos tóxicos y armas militares. Estas reglas internacionales son el resultado de una larga historia de luchas populares a lo largo del mundo, y ahora más que nunca es necesario reafirmar la prioridad de estos convenios y principios. Esto se debe hacer, no incluyéndolos en la OMC o el NAFTA, porque nuestros derechos y principios serían absorbidos, distorsionados, y comercializados bajo regímenes de libre comercio e inversiones, sino reafirmando la importancia de los derechos y libertades fundamentales y poniéndolos por sobre el comercio y la inversión, y de esa manera recuperando el terreno perdido ante el proyecto de la globalización.

Esto hace necesario abolir los acuerdos comerciales y los regímenes de inversión que encadenan el estado "hacia arriba", hacia los intereses globales de las transnacionales, alejado de la presión popular desde "abajo". Sin embargo, también significa que se debe transformar la presión desde abajo en algo más estructurado o sistemático para que el Estado (a todo nivel) no sea simplemente "presionado" por el cambio en la opinión popular contra de la globalización, sino que sea controlado por ella. En otras palabras, no necesitamos un Estado sensible, sino un Estado democrático. Claramente es un proyecto enorme. Pero el desmantelamiento de los regímenes de libre comercio e inversiones como la OMC, la subordinación de las transnacionales a los controles democráticos, y la reversión del proyecto de globalización, requieren la democratización del Estado a los niveles nacionales y sub-nacionales. Restaurar los derechos de los gobiernos sobre el capital, especialmente el derecho a regular las actividades de las transnacionales, es sólo un primer paso. También se necesitan medidas inmediatas como el aumento de los impuestos a las corporaciones, restricciones a la fuga de capitales, una protección ecológica más estricta, además de cambios fundamentales como la nacionalización democrática (no burocrática) de los bancos y otros servicios públicos, y la reversión de dos décadas de privatizaciones. Al mismo tiempo se deben fortalecer los procesos progresistas de localización, que pueden incluir cooperativas auto organizadas, el manejo comunitario de los recursos naturales, la conversión social de las industrias y consejos locales de empleo directamente elegidos. Cualquiera sea la gama de iniciativas involucradas, estas estrategias de localización no sólo requieren el apoyo del gobierno, sino protección efectiva ante los ataques agresivos de las transnacionales.

El efecto combinado de democratización y localización es un reordenamiento radical del arreglo doméstico del poder político, de manera que contraríe fundamentalmente – y por lo tanto debilite – el arreglo global del poder político vinculado con los regímenes de libre comercio e inversiones. A su vez, este reordenamiento crea las condiciones en las cuales será posible lanzar un contra-proyecto popular y efectivo para revertir el proyecto de globalización. Sólo a través de tal proyecto será posible ser lo suficientemente peligrosos para hacer realidad las pesadillas de los capitalistas.

 


 

La OMC: Oportunidad o Peligro para el Mundo en Vías de Desarrollo?

Intercambio de cartas entre Walden Bello, el Director Ejecutivo de Focus on the Global South y profesor de la Universidad de Filipinas, y Phillipe Legrain, asesor especial del Director General de la OMC Mike Moore, y ex corresponsal de The Economist en asuntos de comercio y economía. Fue publicado por The Ecologist, diciembre-enero 2000, Vol 30, No 9.

Estimado Phillipe:

La idea de que al mundo le hace falta la Organización Mundial de Comercio (OMC) es una de las mayores mentiras de nuestra época. La OMC se formó en 1995 principalmente para beneficio de EE.UU y sus corporaciones. La Unión Europea, Japón y, especialmente, los países en vías de desarrollo estuvieron mayormente ambivalentes respecto a la idea; fue EE.UU el que la impulsó.

¿Por qué? Porque, aunque EE.UU en el año 1948 inhibió la formación de la Organización Internacional de Comercio (ITO en ingles), creyendo en ese entonces que esa institución no servía a los intereses de sus corporaciones, para los años 90 cambió de idea. Ahora quería una agencia internacional de comercio. ¿Por qué? Porque su dominio global estaba bajo amenaza. El flexible sistema GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) que precedió a la OMC, permitió la aparición de Europa y Asia del Este como centros industriales competidores que amenazaban el dominio de EE.UU aún en industrias de alta tecnología. Bajo el sistema de comercio global agrícola del GATT, Europa había emergido como un poder formidable, y varios países del Tercer Mundo, preocupados de cuidar sus sociedades rurales y agrícolas, habían limitado el ingreso de los productos agrícolas de EE.UU en sus mercados.

Es decir, antes de la OMC, el comercio mundial crecía a pasos gigantescos, pero los países utilizaron la política comercial para industrializarse y adaptarse al crecimiento del comercio y evitar ser marginados por él. Esto fue un problema desde el punto de vista de EE.UU. Por eso necesitó la OMC.

La esencia de la OMC es visible en tres de sus acuerdos centrales: el Acuerdo sobre Derechos de Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados Al Comercio (TRIPS en inglés); el Acuerdo sobre Agricultura; y el Acuerdo sobre Medidas en Materia de Inversiones Relacionadas al Comercio (TRIMS en inglés)

El propósito del TRIPS no es fomentar el libre comercio sino aumentar el poder monopólico. Es difícil discrepar con el derecho de los innovadores de tener un acceso preferente durante un cierto período a los beneficios que fluyen de su innovación. No obstante, el TRIPS va más allá al institucionalizar el monopolio de los innovadores de alta tecnología, la mayoría de ellos del Norte, Entre otras cosas, el TRIPS proporciona una generalizada protección mínima para las patentes de 20 años; instituye regulaciones aduaneras drásticas contra los productos que a su juicio violan los derechos de propiedad intelectual; y – contrario al principio jurídico de ser inocente hasta que no se pruebe lo contrario – coloca el cargo de prueba sobre el supuesto violador de las patentes

Lo que hace el TRIPS es reforzar la posición monopólica o oligopólica de las compañías de alta tecnología de EE.UU. como Microsoft e Intel. Hace casi imposible la industrialización por imitación o industrialización vía condiciones laxas de transferencia tecnológica –estrategia que fue utilizada por EE.UU., Alemania, Japón, y Corea del Sur durante las fases iniciales de industrialización -. Facilita que el líder tecnológico, en este caso EE.UU, ejerza una gran influencia en el proceso de desarrollo industrial y tecnológico del resto del mundo.

El Acuerdo sobre Agricultura trata de consolidar la competencia monopólica entre EE.UU y la U.E. por los mercados de terceros países. El Acuerdo sí estipula recortes en ciertas subvenciones, pero estos recortes son relativamente pequeños comparados con el nivel tremendo de subsidios en EE.UU., la U.E. y otros países desarrollados. Además, el Acuerdo exenta un canal muy importante de subvención: los pagos directos de ingresos a los agricultores, lo que en EE.UU. alcanza a un quinto y hasta a un tercio de sus ingresos.

La subvención a la producción agrícola en EE.UU y la U.E es poco menos que escandalosa. Las cifras de la OECD señalan que, en vez de disminuir bajo el régimen de la OMC, la totalidad de las subvenciones se incrementó impresionantemente, desde US$182 mil millones en 1995 a US$ 362 mil millones en 1998. Naturalmente, los subsidios crean condiciones de sobre producción y una gran necesidad de exportar para aliviar el superávit. Los mercados se encuentran en el Tercer Mundo, al cual manda el Acuerdo que se deshaga de las cuotas, fije aranceles agrícolas, acepte "volúmenes mínimos de acceso" de mercancías agrícolas, y se abstenga de subir significativamente sus niveles mínimos de subsidios. La inseguridad alimentaria y el desplazamiento de millones de familias que no pueden competir con los subsidios del extranjero, son parte de la amarga cosecha del Acuerdo sobre Agricultura.

El Acuerdo sobre Medidas en Materia de Inversiones Relacionadas al Comercio (TRIMs), como son los mecanismos de equilibrio comercial o las políticas de contenido local, han sido utilizados por muchos países del Tercer Mundo para afianzar sus sectores industriales, obligando a las transnacionales a encontrar sus componentes e insumos dentro del país. Sin embargo, estas medidas interfirieron con el comercio inter-subsidiario de las transnacionales. Además de prohibir las cuotas y la fijación de aranceles, el Acuerdo TRIMS, al prohibir las políticas de equilibrio comercial y de contenido local, efectivamente elimina el uso de la política comercial para la industrialización y el desarrollo. Estos acuerdos son sólo tres ejemplos que demuestran que la OMC tiene fallas fundamentales; y las fallas fundamentales no admiten reforma.

Entonces, ¿por qué, a pesar de la evidencia empírica, siguen repitiendo la retórica sobre la naturaleza imprescindible de la OMC? Porque Washington aprendió del maestro de propaganda nazi, Josef Goebbels, que una mentira repetida mil veces puede finalmente lograr el estatus de la verdad. Afortunadamente, después de Seattle, la gente caló esta gran mentira. Al mundo no le hace falta la OMC. A la élite corporativa de EE.UU., sí.

Walden Bello

 

Estimado Walden:

Un caso convincente para el desmantelamiento de la OMC debe mostrar dos cosas. Primero que el mundo estaría mejor sin ella. Segundo, que desmantelar la OMC es preferible a cualquier otra reforma políticamente posible. Usted no demuestra lo uno ni lo otro. Abolir la OMC no destruirá a la globalización, al capitalismo, ni al poder de las corporaciones de EE.UU. Pero sí desmantelaría un foro para que los gobiernos negocien las reglas multilaterales de comercio y un mecanismo para hacerlas cumplir. Por eso todos los países saldrían perjudicados, pero los perdedores más grandes serían los pobres y los débiles.

Un beneficio de las reglas es que se aplican a los países grandes y ricos como los pobres y débiles. Cuando EE.UU bloqueó la importación de ropa interior de Costa Rica, ese país apeló a la OMC, ganó, y EE.UU levantó su restricción. ¿Cree usted, honestamente, que sin la OMC Costa Rica habría tenido tal influencia en Washington? Hay que reconocer que el mecanismo de resolución de diferencias no es perfecto: EE.UU cuenta con un bufete de abogados, mientras los países pequeños tienen pocos recursos. Hay que mejorarlo. Paro aún así es mejor que la alternativa: la ley de la selva, donde la fuerza es la que manda.

Otro mérito de las reglas de la OMC es que deja maniatados a los gobiernos. Una vez abiertos los mercados al comercio y la inversión extranjera, los países ya no los pueden cerrar por puro capricho. Sin esta estabilidad, las empresas serían renuentes a invertir en el extranjero, en particular en los países en vías de desarrollo con una historia de proteccionismo o de instabilidad política. Al desmantelar la OMC, los países en vías de desarrollo se verían más marginados todavía.

Si no hubiera posibilidad de más liberalización multilateral y ninguna instancia para hacer cumplir las reglas existentes, las barreras al comercio irían levantándose mientras se incrementaría la influencia del proteccionismo. El mundo podría dividirse en bloques regionales hostiles, con los exportadores de los países ricos buscando mercados cautivos entre los países del Tercer Mundo. Los países en vías de desarrollo, que necesitan acceso a los mercados de los países ricos más de lo que éstos necesitan acceder a los de aquellos, tendrían que juntarse en condiciones desfavorables o quedarse afuera, en el frío.

De cualquier forma, habría menos comercio. Y menos comercio implica menos crecimiento económico, con niveles de vida estancados y más gente atrapada en la pobreza – como en la Gran Depresión. En los últimos cincuenta años, el comercio mundial aumentó 15 veces, impulsando un incremento de siete veces en la producción mundial. Gracias al comercio, Japón y Corea del Sur ya no son países en vías de desarrollo. Jeffrey Sachs y Andrew Warner de la Universidad de Harvard encontraron que los países en vías de desarrollo que contaban con una economía abierta, crecieron en 4.5% por año durante los años setenta y ochenta, mientras los de economías cerradas crecieron en 0.7% por año.

A ese paso, las economías abiertas doblan de tamaño cada 16 años, mientras las economías cerradas deben esperar cien años por el mismo resultado. Por supuesto, la liberalización hace que a corto plazo algunos pierdan. Pero a largo plazo todos ganan: aún los más pobres de Corea del Sur son más ricos que sus contrapartes de hace 30 años.

Permítame contestar sus puntos específicos.

Si la OMC mayormente sirve a los intereses de las corporaciones estadounidenses, ¿por qué se han adherido libremente 139 países? ¿Por qué están esperando juntarse otros 30, incluyendo China? ¿Por qué Castro, quien de ninguna manera es un siervo de EE.UU, es un hincha de la OMC?. Se supone que piensan que la membresía en la OMC les beneficia. Además, si la OMC mayoritariamente sirve a los intereses de las corporaciones estadounidenses, por qué se oponen a la OMC los sindicatos siderúrgicos de EE.UU. Y, ¿cómo es que EE.UU perdió el caso más grande de la historia de la OMC, cuando las ventas en el exterior de sus corporaciones, de un valor de unos US$ 4 mil millones por año para las corporaciones estadounidenses, fueron juzgadas como exportación ilegal de subsidios?

En cuanto al TRIPS usted reconoce que los innovadores deben gozar de algunos derechos sobre sus invenciones. Entonces, ¿por qué no los innovadores corporativos de alta tecnología como Microsoft e Intel? Es verdad que los derechos de propiedad intelectual entregan poder sobre el mercado: así son premiados los innovadores. Pero, como se ha demostrado en recientes casos anti-trust contra Microsoft e Intel, la protección de patentes no impide el ejercicio del derecho a la competencia.

Es simplista pensar que los países pueden industrializarse a través de copiar o por la ingeniería al revés de la tecnología extranjera. Sólo se puede usar efectivamente la mayoría de tecnología con la cooperación de las empresas que la desarrollaron, que cuentan con conocimiento secreto asociado. Tal transferencia de tecnología es más probable bajo un sistema en que funcione la propiedad intelectual. La investigación ha demostrado que hay una correlación positiva entre la fuerte protección de patentes y la Inversión Extranjera Directa (FDI en inglés), las licencias de tecnología y el comercio internacional. Contrariamente a lo que usted dice, la protección de patentes fue incluida en la constitución de EE.UU. y tiene una historia larga en Alemania, Japón y Corea del Sur.

En cuanto a la Agricultura, no se puede culpar a la OMC por los subsidios de EE. UU o la Unión Europea: existieron antes de la OMC. Estoy de acuerdo con la necesidad de recortarlos. Entonces, se deben celebrar las actuales negociaciones de la OMC con el objetivo de la reducción del proteccionismo. ¿Cómo reduciría las subvenciones agrícolas el desmantelamiento de la OMC?.

No es verdad que el acuerdo TRIMS "efectivamente elimina el uso de políticas comerciales para la industrialización y el desarrollo". Sí vuelve ilegal al balance del comercio y a los requisitos de contenido doméstico, sobre los cuales la investigación ha probado que no son efectivos. No obstante, para los gobiernos todavía queda la opción de usar medidas de inversión como los requisitos para la transferencia tecnológica. Además, los países en vías de desarrollo pueden invocar exenciones para promover el desarrollo económico, y tienen un período de transición de cinco años (siete para los países menos desarrollados). Nueve países en vías de desarrollo han pedido una extensión adicional, pero la mayoría no la han necesitado.

La OMC no es perfecta. Pero sigue siendo una fuerza poderosa por el bien del mundo.

Phillipe Legrain

 

Estimado Phillipe:

Su método de argumentación consiste en establecer una premisa falsa: los que se oponen a la OMC son opositores del crecimiento del comercio. Esto es un poco tonto, porque el comercio puede ser bueno o malo para el desarrollo nacional, todo depende de las reglas que lo guíen. La relativa flexibilidad del viejo GATT ha desaparecido con la OMC, que impone políticas que impulsan los intereses de las superpotencias.

Su ejemplo más prominente sobre los beneficios de la liberalización – Corea del Sur – comprueba lo opuesto. Lejos de ser un parangón del libre comercio, Corea del Sur subordinó sistemáticamente el comercio a los objetivos del desarrollo. La no importación de carros fue una condición clave para la aparición de la industria automotriz coreana. El "milagro de Corea del Sur" descansó en prácticas comerciales proteccionistas/mercantilistas, no en los principios doctrinarios de libre comercio implícitos en la OMC.

Esperé una respuesta mejor pensada antes que un escenario funesto afirmando que sin la OMC el orden económico internacional degeneraría en anarquía o en hostiles bloques regionales. La historia de la economía internacional durante los últimos 55 años rebate este argumento histérico. El incremento de 17 veces en el comercio global entre 1948 y 1997 sucedió sin una burocracia comercial poderosa, sin un sistema que abarque las reglas comerciales.

Cinco años después de que la OMC entró en vigencia, casi ningún país en vías de desarrollo dice que la OMC le ha beneficiado. Analicemos los acontecimientos: el "dumping" de carne y cereales subsidiados por EE.UU. y la U.E. está destruyendo industrias agropecuarias como la avícola en Filipinas. EE.UU. y las otras superpotencias comerciales apenas han implementado el levantamiento de las cuotas sobre la importación de textiles y ropa, como es el interés de los países en vías de desarrollo, y que fue estipulado en el Acuerdo sobre Textiles y Ropa. La decisión ministerial aprobada en Marrakech en 1994 sobre la necesidad de tomar medidas que contrarresten los impactos negativos de la liberalización comercial en los Países Netamente Importadores de Alimentos (NFID en inglés) nunca se implementó. Para la mayoría de los países en desarrollo éstas son algunas de las razones para oponerse a una nueva ronda comercial.

Entonces ¿por qué están dentro de la OMC?. En la mayoría de los casos, no es por la posibilidad de ganar, sino el temor de que se incremente su nivel de marginación al no ser miembros. No se les puede culpar: en 1994 Washington presionó mucho a los gobiernos del Tercer Mundo para que ratifiquen la OMC, deciéndoles que de no ser así serían aislados "como Corea del Norte"

Usted dice que la función de la OMC es institucionalizar reglas para proteger a los débiles frente a los fuertes. ¿Verdaderamente cree en esto? Es poder, Phillipe, no justicia, la moneda con que se dan los inequitativos arreglos comerciales internacionales como los del FMI, el Banco Mundial, y la OMC. La razón principal para la existencia de la OMC es reducir el costo de la vigilancia a las economías menos poderosas y desarrolladas, que tendrían que asumir los poderes hegemónicos si no hubiera un sistema de reglas reforzadas por una burocracia con poderes de coacción. Por esta razón, el contacto académico clave sobre comercio en Washington, C. Fred Bergsten pudo decir al Senado de EE.UU que lo que no fue posible con el GATT, sí es posible con la OMC: "ahora podemos usar todo el peso de la maquinaria internacional para atacar las barreras comerciales, reducirlas, y eliminarlas."

La OMC es la encarnación de un paradigma que subordina casi todos los demás bienes – medio ambiente, desarrollo, seguridad alimentaria, cultura- al libre comercio. Con esta falla en todos sus aspectos, no puede ser reformada. Debe ser desempoderada - sino abolida- y reemplazada por un sistema de gobierno global que ve al mercado como un mecanismo a ser controlado y guiado para lograr prioridades sociales.

Walden Bello

 

Estimado Walden,

Estoy decepcionado de que usted no haya leído mi carta con cuidado. Yo no dije que "los opositores de la OMC son opositores al crecimiento del comercio", dije que el nivel de comercio sería menor sin la OMC. Tampoco dije que el mundo "iría a la anarquía o hacia hostiles bloques regionales" sin la OMC. Dije que el proteccionismo aumentaría y quizás el mundo se dividiría en bloques regionales hostiles. ¿Está usted de acuerdo? Si está de acuerdo, usted no ha dicho porqué. Si no, usted no ha demostrado cómo la reducción del comercio y el incremento del proteccionismo resultantes beneficiaría al mundo.

Mi posición es clara La OMC hace bien al mundo porque ayuda a bajar las barreras y mantenerlas bajas, lo cual dinamiza el comercio y por lo tanto el crecimiento económico. Un sinnúmero de estudios sobre países específicos lo han demostrado. Además, un sistema basado en reglas beneficia particularmente a los países débiles. Por supuesto, con o sin OMC, EE.UU. es más poderoso que Costa Rica o Cuba. Pero queda igualmente claro que las reglas de la OMC restringen a la capacidad de EE.UU para actuar unilateralmente. ¿No será esto un gran beneficio para los países débiles? Lo que digo no es inconsistente con su afirmación de que las reglas de la OMC benefician a EE.UU. El sistema de comercio multilateral no es un juego de suma cero, en el cual un país gana a costa del otro, sino un juego de suma positiva en el cual todos pueden ganar.

Usted sostiene que la mayoría de los países en vías de desarrollo están en la OMC porque "temen que se incrementaría su nivel de marginación si no son miembros". Aún aceptando su premisa, esto implica que gozan de mejores condiciones dentro de la OMC que fuera. De hecho los países en vías de desarrollo se benefician de su afiliación a la OMC, a través de la apertura de sus mercados y el acceso a los mercados externos. Por eso ninguno ha salido de la OMC. Estoy de acuerdo en que los países ricos se han demorado en levantar sus barreras a la importación de textiles. Pero lo van a hacer para el año 2005. Sin la OMC esto no sucedería. Además, una nueva ronda de la OMC podría traer beneficios aún mayores. El Instituto Tinbergen estima que los países en vías de desarrollo ganarían US$155 mil millones por año con esta liberalización adicional del comercio– más de tres veces el promedio de los US$43 mil millones anuales de ayuda externa actual

Usted también afirma que la OMC "subordina casi todos los demás bienes – medio ambiente, desarrollo, seguridad alimentaria, cultura- al libre comercio" No es así. Las reglas de la OMC facilitan que los gobiernos protejan la vida y la salud humana, de las plantas, y animales a su manera, mientras sus medidas no sean arbitrarias ni injustificadamente discriminatorias, y no conformen una suerte de proteccionismo disfrazado. Veamos el reciente caso sobre el asbesto. Aunque el panel de la OMC declaró que la prohibición francesa sobre el asbesto blanco discriminó a Canadá, la sostuvo por razones de salud. Las reglas de la OMC también dan bastante flexibilidad a los países en vías de desarrollo, como expliqué en mi primera carta. El Acuerdo sobre Agricultura da apertura a los asuntos no relacionados al comercio, como la seguridad alimentaria y la protección del medio ambiente. Y más importante aún, al fomentar el comercio la OMC aumenta el crecimiento económico, que es el único camino de largo plazo hacia el desarrollo. En general, el crecimiento ayuda al medio ambiente, porque cuando la gente se enriquece, es normal que quieran un medio ambiente más limpio y son capaces de pagar el costo de obtenerlo.

A partir de la premisa falsa de que la OMC subordina todo al libre comercio, usted salta a la conclusión que la OMC "no puede ser reformada". No obstante, el GATT se transformó en la OMC. Entonces ¿por qué no es posible que la OMC cambie? La reforma del Mecanismo de Resolución de Diferencias" ya está discutiéndose. Además, una nueva ronda tendrá que tomar en cuenta las agendas de los países en vías de desarrollo, o no apoyarán su lanzamiento.

Es una lástima que usted culpe a la OMC de todo lo que le disgusta. Su prejuicio le quita la posibilidad de ver que en un mundo desigual, la OMC hace más rica, libre y segura a la gente.

Phillipe Legrain

Estimado Phillipe,

Antes de que usted siembre más confusión, permítame decir lo siguiente: estoy a favor del comercio justo – un comercio subordinado a prioridades como el desarrollo, el medio ambiente, y la seguridad alimentaria. Usted está a favor del libre comercio – un comercio liberado de esas restricciones, creyendo que alguna "mano invisible" traerá "el mayor bien para el mayor número de gente". La OMC institucionaliza este paradigma, que ha resultado en lo contrario a la prosperidad global en la que usted cree de manera conmovedora.

Las proyecciones estadísticas no valen más que las suposiciones que determinan los números. Yo prefiero la evidencia histórica. El último Informe sobre el Desarrollo Global publicado por el Banco Mundial nos enseña que durante los noventa, la pobreza y la inequidad se incrementaron en Europa del Este, América Latina,, el Caribe, África Sub sahariana, y Asia del Sur. Todas estas áreas fueron sometidas a Programas de Ajuste Estructural que adoptaron el paradigma de libre comercio del Banco Mundial-FMI.

Si nos toca vaticinar, mejor depender de las fuentes universalmente respetadas como el Programa de Desarrollo de la ONU. El PNUD estima que bajo la OMC, durante el período 1995-2004, los 48 países menos desarrollados estarán aún peor, en unos US$ 600 millones por año, y el África sub sahariana en US $ 1,2 mil millones por año! Se espera que el 70% de los beneficios de la Ronda de Uruguay vayan a parar a los países desarrollados.

No podemos concluir sin tocar una de las fallas más grandes de la OMC: su proceso de toma de decisiones anti-democrático. Poco después de Seattle, hasta el Representante Comercial de EE.UU, Charlene Barshefsky admitió que el método del "Consenso/Salón Verde" fue "algo excluyente" en el cual "se realizaron todas las reuniones entre 20 o 30 países claves, y 100 países nunca entraron a la sala". Pero luego de apenas diez semanas, el Director General de la OMC, Mike Mooore, afirmó que el método del Consenso/Salón Verde fue "no negociable". Tanto vale la agenda de reforma del Señor Moore.

Sume todo esto Phillipe, y quizás se dé cuenta por qué el desmantelamiento de la OMC es tan apremiante.

Walden Bello

 

Estimado Walden,

Si yo creo en el libre comercio o en el comercio justo es irrelevante. Simplemente, es incorrecto afirmar que la OMC subordina el desarrollo, el medio ambiente y la seguridad alimentaria al libre comercio. Hay que leer los textos del GATT y la Ronda de Uruguay. Además, es ridículo culpar a la OMC por la pobreza del mundo, pues ya existía mucho antes de la conformación de la OMC. En cuanto a los programas de ajuste estructural del FMI, no tienen nada que ver con la OMC.

Estamos debatiendo si se debe abolir la OMC, no si hay miseria o hambre en el mundo. Sólo se puede contestar nuestra pregunta comparando el estado del mundo con la OMC (o una OMC plausiblemente reformada) y el estado probable de un mundo sin la OMC. Usted dice que se espera que el 70% de los beneficios de la Ronda de Uruguay se vayan a los países desarrollados, esto significa que el 30% vaya a los países en vías de desarrollo. Así que, tomando sus propias cifras, tanto los países desarrollados como los países en vías de desarrollo ganan de la Ronda de Uruguay.

Me alegro que usted haya abordado el tema de la supuesta falta de democracia en el proceso de toma de decisiones de la OMC. La OMC opera por consenso. Esto implica que todos los países, no importa qué tan pequeño sea, tiene derecho a veto. ¿Cómo puede ser esto una falta de democracia? Es este principio del consenso, no el proceso del Salón Verde, el que para Mike Moore no es negociable.

Uno de los mitos acerca de Seattle, es que en el Salón Verde no hubo ningún africano y apenas unos pocos representantes de los países en vías de desarrollo. De hecho hubo seis africanos y una mayoría de los países en vías de desarrollo. Además, cualquier trato acordado en el Salón Verde debe ser aprobado por todos los miembros de la OMC. De todos modos, la OMC está cambiando. En este año se realizaron más reuniones del Consejo General como nunca antes, en las cuales todos los miembros pueden presentar sus casos. Los procedimientos llevan más tiempo pero todo país tiene la oportunidad de participar. Tal vez debe venir a Ginebra y ver.

Phillipe Legrain

 


 

 

Las ONGs de Malasia llaman al gobierno a rechazar el lanzamiento de una nueva ronda de la OMC

Ha transcurrido un año desde el colapso de la Tercera Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio en Seattle. Algunas ONGs de Malasia estuvieron presentes entre las miles de ONGs de todas partes el mundo que expresaron sus preocupaciones por los muchos problemas causados por la OMC.

El año pasado, los países desarrollados pretendieron lanzar una "Nueva Ronda" de negociaciones comerciales. Sus intentos fallaron porque para muchos países en vías de desarrollo ésta estuvo en contra de sus intereses. Ahora los países desarrollados están ejerciendo una gran presión sobre todos los países (incluyendo Malasia) para el lanzamiento de una Nueva Ronda en el año 2001.

En este primer aniversario de Seattle, nosotras las ONGs de Malasia abajo firmantes nos oponemos firmemente a esta Nueva Ronda. Llamamos al gobierno a resistir y rechazar la presión para esa Nueva Ronda. Más bien, el gobierno debe trabajar con otros países en vías de desarrollo para insistir en que la OMC se dedique a revisar y reformar sus acuerdos existentes y sus procesos no democráticos de toma de decisiones (incluyendo las llamadas reuniones del "Salón Verde", en las cuales un grupo pequeño de países toman, a puerta cerrada, decisiones claves que afectan a todos los miembros de la OMC)

Durante las recientes reuniones del APEC en Brunei, Malasia afirmó que no debe realizarse una nueva ronda si no hay una agenda apropiada, aprobada por todos los miembros de la OMC.

Efectivamente, hay una disputa sobre qué constituye la agenda a futuro de la OMC. Malasia, tanto como otros países en vías de desarrollo, encara dificultades para aplicar nuestras obligaciones bajo los actuales acuerdos de la OMC. Por ejemplo, el Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados al Comercio, TRIPS, incrementará los precios de las medicinas y otros artículos de consumo. El Acuerdo sobre Medidas de Inversiones Relacionadas al Comercio, TRIMS, prohibe el uso de la política de "contenido local" que fomenta el uso de materiales locales por parte de la industria. El Acuerdo sobre Servicios presiona a las empresas, bancos y profesionales malasios para que compitan con las grandes empresas extranjeras. El Acuerdo sobre Agricultura amenaza a los pequeños agricultores y a la seguridad alimentaria.

Por lo tanto, la agenda a futuro de la OMC debe estar orientada hacia la solución de los problemas provocados por sus actuales reglas. Es evidente que no es el momento de lanzar una Nueva Ronda, con la cual los países desarrollados pretenden inyectar Nuevos Temas que provocarán más problemas y desventajas. Entre los Nuevos Temas están: un acuerdo sobre inversiones, contratación gubernamental, reglas multilaterales sobre competencia y normas ambientales y laborales. Estos Nuevos Temas obligarán a la economía malasia a someterse al dominio de las grandes empresas extranjeras a costa de nuestras fincas locales, la economía local, el trabajo y el bienestar de los consumidores.

Si se lanza una Nueva Ronda en el año 2001 con la agenda de los países desarrollados, con el tiempo esta acarreará consecuencias económicas, ambientales y sociales adversas para Malasia y otros países.

Por lo tanto, instamos al gobierno a mantenerse firme contra la propuesta de los Nuevos Temas y el lanzamiento de un Nueva Ronda cuyo objetivo es la introducción de tales asuntos.

También instamos al gobierno a vincularse con otros países en vías de desarrollo para demandar la reforma de la OMC a través de:

Esperamos que el gobierno actúe en beneficio de Malasia y otros países en vías de desarrollo al rechazar una nueva ronda de la OMC y trabajar por la creación de un sistema de comercio internacional justo y sostenible.

Esta declaración está endosada conjuntamente por las siguientes organizaciones: La Asociación de Consumidores de Penang, Sahabat Alam Malaysia, el Centro de la Paz (CENPEACE), el Consejo de Abogados de Malasia, Instituto de Investigación Sociológica de Malasia (MSRI) Persatuan Wartawan Melayu Malaysia (PWM) (Asociación de Periodistas Malasios), Persatuan Ulama Negeri Kedah (PUK)(Asociación de Ulamas, Estado de Kedah), Majlis Belia Malaysia (MBM) (Consejo Nacional de Jóvenes de Malasia), Angkatan Belia Islam Malaysia (ABIM) (Movimiento de Jóvenes Islámicos de Malasia), Teras Pengupayaan Melayu (TERAS) Persatuan Bidan Wilayah Utara (PBWU) (Asociación Regional de Parteras Tradicionales), Sociedad Malasia para la Protección del Medio Ambiente (EPSM), Asociación para el Bienestar de los Pescadores Artesanales (PIFWA), Persatuan Pengusaha Pertanian Kecil Felda Chini (CISNET)


 

 

Los Aspectos Institucionales y de Transparencia un año después de Seattle.

Aileen Kwa

 

La falta de transparencia fue una de las causas principales del caos en la Reunión Ministerial de Seattle, y su resultado infame. Y luego de la reunión, fue identificada como uno de los componentes del "paquete para elevar la confianza" en la agenda post Seattle de la OMC. Sin embargo, un año más tarde, no hay ningún avance en la agenda. Esencialmente, ha sido un asunto de darse vueltas, de hecho se ha agravado pues hay la tendencia de legitimar la naturaleza no transparente de la OMC, especialmente las consultas del Salón Verde que fueron rotundamente criticadas en la Ministerial de Seattle.

Un paso crítico hacia la legitimización del proceso del ´Salón Verde´ fue el "informe interino de progreso" presentado por el presidente del Consejo General en Julio, que aparentemente fue hecho en base a sus consultas informales a miembros. (se llamó "interino" porque hubo algunas objeciones a varios de los puntos de su informe). En este informe, él concluyó que su impresión fue que los miembros no quisieron mayores reformas institucionales, aún en cuanto al proceso de toma de decisiones.

Sobre las consultas informales, el supuesto consenso fue que:

  1. Los miembros están advertidos sobre la intención de realizar tales consultas
  2. Los miembros con interés en un tema específico que esté siendo considerado tienen la oportunidad de dar a conocer sus puntos de vista.
  3. No puede presumirse que un miembro represente a otro miembro.
  4. El resultado de dicha consulta es presentado rápidamente al pleno de los miembros para su consideración (SUNS #4711 19/7/2000)

No quedó muy claro si otros no invitados que tuvieron interés en el tema podrían asistir a las reuniones. A continuación, ha habido otras propuestas, informales e formales, que fueron presentados por otros miembros.

La propuesta de la U.E. del 6 de octubre "Mejorando el Funcionamiento del Sistema de la OMC" también abordó el tema de la transparencia. Incluyó algunos puntos problemáticos, por ejemplo la propuesta de que la participación en reuniones informales debe ser generalmente representativa del conjunto de los miembros de la OMC, pero que sería el presidente de la OMC o el Director General quien tendría la responsabilidad de asegurar una "representación adecuada" en la reunión.

Sin embrago la U.E. no presentó en detalle los criterios con que el Director o Presidente del grupo aseguraría una "representación adecuada". En el pasado es claro que esto no se logró, y que provocó iras y un sentido de frustración profunda en los países en vías de desarrollo. No está claro cómo hoy será diferente.

La U.E.. también planteó la posibilidad de establecer un grupo consultivo (formal o informal) ampliamente representativo de los miembros de la OMC, que podría asesorar al Director General y presentar recomendaciones al Consejo General cuando esto sea adecuado. Aunque la U.E. aclara que este grupo no constituiría una alternativa al proceso informal de negociaciones, los miembros constituyentes del grupo (muy probablemente los miembros del QUAD, algunos otros países desarrollados y un puñado de países en vías de desarrollo) tendrían una clara ventaja sobre los demás en cuanto a avanzar sus agendas.

El otro elemento un poco alarmante de la propuesta de la U.E. es que sugiere aumentar el rol del Director General "con vistas a fortalecer su capacidad de proporcionar análisis y consejo independiente y objetivo a los miembros". Obviamente esto parece un intento por parte de la U.E. de asegurar que, si en el futuro los países en vías de desarrollo tienen mayoría, la posición del Director General haría contrapeso.

Los Mexicanos también han hecho circular una posición informal sobre asuntos de transparencia interna. Parecido al "informe interino" y la propuesta de la U.E., esencialmente plantea posibilidades para "mejorar" el proceso informal de consulta del Salón Verde. En la posición mexicana hay elementos interesantes respecto a cómo convertir el proceso del Salón Verde en un proceso del Salón de Cristal. Sin embargo, contiene otros elementos relacionados con la representación que son peligrosos, llegando al límite de legitimar la inequidad.

Los elementos interesantes sobre cómo aumentar la transparencia incluyen los siguientes:

  1. Que todos los miembros sean notificados por fax sobre la fecha y la hora de la consultas a realizarse
  2. El Salón se convierte en un Salón de Cristal con la posibilidad de transmitir en vivo las negociaciones que tienen lugar en el Salón de Cristal, aunque los que escuchan no tendrían oportunidad de intervenir.
  3. Los documentos que circulen dentro del Salón de Cristal circularán a todos los miembros. Los informes de las reuniones también circularán a todos los miembros.

La propuesta también plantea que en el Salón de Cristal no habrán posiciones o acuerdos finales. Las posiciones se llevarían al plenario formal para que los demás expresen sus puntos de vista.

Mientras algunos de estos elementos estimulan (algunas ONGs han ido más allá, sugiriendo que la "transmisión en vivo" podría incluir difusión por internet), el asunto clave es que algunos miembros serían "más iguales" que otros en cuanto al acceso a la participación. El contra argumento de los mexicanos es que las opiniones de los demás pueden expresarse en el plenario después de la consulta en grupos pequeños. No obstante, como comentó un representante egipcio, lo que normalmente sucede cuando estos grupos presentan sus informes es que se "toman decisiones" no se "hacen decisiones". Según la experiencia, muchas veces hay una presión sumamente fuerte sobre los que no participaron, para que sólo acepten el consenso del pequeño grupo de consulta.

Una vez más, el asunto de la representación se complica con la sugerencia extremadamente problemática planteada en el documento, según la cual se limita la participación a un número fijo de 34 miembros, 15 de los cuales serían miembros permanentes, elegidos en base a la proporción más grande de comercio de bienes y servicios, y 19 miembros en base a la categoría o región (4 miembros por cada región – África, Asia y GRULAC, 2 de los países menos desarrollados, 3 países desarrollados y dos miembros de economías en transición).

Los actuales problemas institucionales y de transparencia para los países en vías de desarrollo.

Al evaluar las propuestas arriba mencionadas, conviene echar una mirada a los retos institucionales relacionados con el tema de la transparencia que actualmente encara la OMC. Entre los problemas claves que han contribuido significativamente a la pérdida de legitimidad y la falta de confianza en el sistema por parte de los países en vías de desarrollo son:

  1. La "sordera" institucional: Éste es un problema profundo. Por ejemplo, todos los países en vías de desarrollo pueden llamar repetidamente a rectificar los problemas de implementación antes de que se añadan otros temas nuevos a la agenda, sin embargo los países desarrollados hacen caso omiso de estas apelaciones y la presión por la adopción de los nuevos temas permanece. Antes de Seattle, y todavía, los países en vías de desarrollo han estado llamando a resolver los temas de implementación, pero hasta ahora no se ven resultados concretos, y las negociaciones actualmente encaminadas parecen estar en el nivel de cláusulas de lo mayor posible. EE.UU. por ejemplo, se niega a participar activamente ni llegar a ningún compromiso significativo.
  2. Otro aspecto de esta "sordera" incluye los llamados para hacer evaluaciones antes de que las negociaciones sigan. Por ejemplo en el área de servicios (GATS), los países en vías de desarrollo han pedido continuamente tal evaluación y más datos sobre los impactos del GATS antes de embarcarse en nuevas negociaciones. No les han hecho caso porque los países desarrollados no tienen interés en demorar las negociaciones.

  3. La falta de Transparencia en las Consultas: Algunos delegados de los países en vías de desarrollo asentados en Ginebra, sienten que desde Seattle, la actuación del Director General mejoró en cuanto a las consultas informales. Sin embrago, otros informan que se siguen realizando consultas y negociaciones informales en secreto, sin invitar a los que están interesados en el tema. Una delegada de uno de los países en vías de desarrollo Netamente Importadores de Alimentos (NFIDC en inglés) contó que recientemente la invitaron tardíamente a una consulta del Salón Verde. Sucedió que ella estuvo con otros invitados a la reunión que empezaron a discutir sobre la consulta planificada. Le preguntaron si ella había sido invitada. Contestó que no, y recibió una invitación al día siguiente. Cuando fue a la reunión llevó con ella dos representantes más del grupo NFIDC. Al llegar, se dieron cuenta que ellos fueron los únicos miembros del grupo NFIDC en la sala, a pesar de que el tema de negociación fue sobre los NFIDC.
  4. Otro ejemplo reciente del proceso no transparente fue la reunión de Libreville para delegados y ministros africanos, planificado por la secretaría de la OMC con EE.UU y la U.E. Sin previo aviso, ni la participación de los países africanos, a los invitados se les presentó una declaración borrador, aparentemente endosando una nueva ronda de negociaciones comerciales, un día antes de su llegada a Libreville. El proceso no transparente enojó a muchos de los embajadores africanos y a sus asistentes. El proceso, como el de Seattle, tuvo repercusiones negativas y los gobiernos africanos rechazaron mencionar una "nueva ronda" en su comunicado final.

    El periodista y crítico de la OMC, Raghavan, ha denominado acertadamente la manera en la cual se construyen los grupos de consulta como "círculos concéntricos de consulta", empezando con la U.E. y EE.UU, expandiéndose a los del QUAD (éstos más Japón y Canadá), y luego hacia los del OCED y G7. La mayoría de los miembros de los países en vías de desarrollo, están sentados en la periferia de la toma de decisiones de la OMC.

  5. Acoso: Acoso por parte de EE.U y la U.E cuando un país en vías de desarrollo resiste al rumbo delineado por ellos. Es un fenómeno bien conocido, pero que poco se discute como problema institucional. Lo normal es que, cuando un país en vías de desarrollo se niega a abandonar una posición contraria a la de los países claves (por ejemplo EE.UU), la administración de EE.UU llame a la capital del país (para hablar quizás con el Ministro de Comercio o el Presidente) quejándose que el delegado no se porta bien. Se amenaza con recortes a la Ayuda Bilateral o más simple, que el próximo embarque de camisas para exportación a EE.UU será demorado en el puerto. Un representante gubernamental llegó a informar que su colega estadounidense en la OMC le habría informado (antes de recibir noticias de su propia capital) que su posición tendría que cambiar y que pronto lo escucharía de su autoridades
  6. Secretaría con Sesgo: es ampliamente conocido que la Secretaría de la OMC es un títere de los países desarrollados. Por ejemplo, muchas veces los documentos escritos por la Secretaría son editados por ciertos países y, sólo después son enviados como informes de la Secretaría.

Un ejemplo claro de esta práctica sucedió con el Texto Ministerial Borrador con fecha 6 de octubre de 1999, que fue editado por algunos países desarrollados. Eliminaron varias páginas sobre los asuntos relacionados con la "implementación" auspiciados por los países en vías de desarrollo. La nueva versión del texto borrador fue difundida como el Borrador del 7 de Octubre, lo que provocó malestar y frustración entre los países en vías de desarrollo, antes de Seattle.

Un funcionario de un país en vías de desarrollo, al describir el hecho de que algunos tienen posibilidades de editar y otros no, comentó que los países desarrollados atacan de dos maneras las propuestas de países como el suyo. Primero, editando los resúmenes de la Secretaría que podrían incluir propuestas de los países en vías de desarrollo, y segundo, cuando se debate el punto dentro de la OMC.

A partir de aquí, ¿a dónde vamos?

Consultas informales: hay poco resultado de las negociaciones para democratizar las consultas informales. Una razón clave es que la mayoría de los países desarrollados más activos e influyentes son miembros "permanentes" de las actuales consultas del Salón Verde. Por lo tanto no es de su interés impulsar una estructura diferente.

No obstante, el argumento que ha sido acogido por los otros países es que están convencidos de que no se pueden realizar estas consultas informales en grupos grandes. La tendencia dentro de la OMC es que los miembros reiteren sus posiciones, por lo que no habría movimiento hacia un acuerdo.

Sin embargo, parece que para la mayoría de temas, esto no representa un problema pues no todos los países desearían participar en todas las consultas. Se daría un proceso natural de auto-selección que podría hacer que el tamaño del grupo sea más manejable.

En cuanto a los temas de "implementación", es probable que a la mayoría de países les interese asistir. En tal caso, no habría que oponerse, sin importar lo difícil de manejar que parezca el grupo. Sin duda el temor de los países desarrollados claves (dado las constantes lecturas sobre lo inmanejables que son los grupos grandes) es que se van a encontrar en la minoría y no tendrían posibilidad de imponer su opinión sobre todos los países en vías de desarrollo sólo por hacer acuerdos con unos pocos.

Como principio, todos los miembros deben ser notificados de todas las consultas informales, y recibir informes detallados sobre los resultados. Adicionalmente, ningún miembro debe ser excluido si tiene interés en participar para plantear su punto de vista, sin importar el tamaño del grupo. No se debe presumir que algunos países, por su alto nivel comercial, tienen más derecho de asistir que otros, como sugiere México. Si se adopta este "criterio" comercial, sin duda los críticos argumentarán que, en vez de ello, la representación se debe hacer por ejemplo en base a la población en vista de que las políticas comerciales tienen impactos tan fuertes en el sustento y bienestar de la gente.

A nivel intelectual, se debe plantear la necesidad de volver a definir la "eficiencia". El punto no es qué tan rápidamente se puede llegar a un acuerdo, sino qué tan justo y cuánto beneficia a la mayoría.

Sin embargo, la realidad del estancamiento sigue siendo política. Por un lado, hay un temor profundo de los principales países desarrollados de encontrarse en minoría en los foros grandes de negociación, y por el otro una resistencia al cambio por parte de los más importantes y fuertes países en vías de desarrollo, cuyos intereses ya están incluidos en los actuales arreglos.

Problemas de fondo con el Consenso: el voto para cuando no hay consenso.

El consenso funciona bien siempre y cuando hay jugadores con igual fuerza, pero lo que sucede entre jugadores de fuerza desigual resulta ser el dominio de uno sobre el otro.

Como observó un experimentado representante de un país en vías de desarrollo, la regla del consenso sólo permite que estos países se opongan, pero no que propongan. La cuestión es por lo tanto: ¿cómo se puede determinar la agenda de la OMC cuando no podemos proponer? También es verdad que un grupo muy pequeño de países en vías de desarrollo puede pararse y oponerse a una posición – es decir, bloquear el consenso.

Mientras las reglas prevén la posibilidad de voto, nunca la han utilizado en la historia de la OMC. Habría mucha oposición a su aplicación. EE.UU. por ejemplo, aseguró al Congreso al concluir las negociaciones de la Ronda de Uruguay que nunca se utilizaría el voto dentro de la OMC. Por lo tanto, muchos argumentarían que es políticamente inaceptable.

Sin embargo usar el voto sería de interés de los países en vías de desarrollo cuando haya una dificultad en llegar al consenso. Además se deben tomar en cuenta los siguientes elementos.

Retrasar la Maquinaria de la OMC.

No sólo se deben retrasar las negociaciones y consultas de la OMC para llevar a cabo los procesos nacionales, también es importante que las reuniones se achiquen y racionalicen para que las pequeñas delegaciones (también la mayoría de los miembros) manejen y participen activamente en todos los temas que les interesa. Los países en vías de desarrollo ya abordaron esta propuesta varias veces en la OMC, pero una vez más parece que no escucharon el mensaje.

La razón dada para realizar las consultas informales sólo por invitación es que un grupo demasiado grande sacrificaría la eficiencia. Quizás es la hora de re-definir la eficiencia. Lo normal es definir eficiencia como el menor tiempo necesario para tomar una decisión, así que es hora de pensar en la eficiencia en términos de una decisión lo más aceptable para todos y de beneficio para todos, no sólo unos pocos.

La necesidad de una Secretaría Justa e Imparcial.

No se debe permitir que la Secretaría de la OMC promueva los intereses de ciertos grupos. Por el contrario, debe ser imparcial como un juez o un jurado. Esto se conseguiría con una representación más proporcional en términos regionales en el equipo que hace la Secretaría. Actualmente, la inmensa mayoría de ese equipo en la Secretaría es de los países desarrollados. De las 500 personas, 74 son del Reino Unido.

Segundo, no se deben tratar alegremente las instancias de parcialidad. Por ejemplo, deben darse a conocer y tratarse como delitos serios, las prácticas como el acceso a, y la edición de los informes de la Secretaría por parte de algunas delegaciones, antes de su difusión.

Efectivamente, una Secretaría imparcial ayudaría a asegurar que la institución responde de buena gana a las preocupaciones de los países en vías de desarrollo, y habría mayor probabilidad de que la Secretaría asuma las agendas de esos países y se reflejen en la agenda de las reuniones. Por ejemplo una queja frecuente antes de Seattle fue que el Director General fue renuente a realizar consultas relacionadas con los temas de implementación, aunque fueron la preocupación principal de los países en vías de desarrollo. En vez de ellas, se realizaron consultas sobre muchos otros asuntos, incluyendo los Nuevos Temas tales como la transparencia de la contratación gubernamental, que algunos países desarrollados impulsaron fuertemente.

Las decisiones importantes deben requerir la presencia de tres cuartas partes de la membresía. Debe haber una categorización de las decisiones tomadas por el Consejo General. Para la mayoría de decisiones, como los acuerdos sobre textos negociados, o un asunto específico que puede o no ser introducido a la agenda de la OMC, se requerirá la presencia de tres cuartas partes de los miembros antes de tomar una decisión.

Conclusión:

Estas cuestiones de falta de transparencia de la OMC fueron expuestas a la luz internacional en Seattle. Sin embargo, un año más tarde, el ímpetu para lograr cambios parece haber amainado. Más campañas de la sociedad civil ayudarían a continuar presionando a los países desarrollados claves para que evalúen lo que el Ministro de Comercio Británico describió en Seattle como "prácticas arcaicas". Sin la presión de la sociedad, el desenlace puede ser que los actuales procesos no democráticos y no transparentes de hecho, se legitimen como resultado de las maniobras de algunos miembros para mantener el actual balance de poder en la OMC.


 

La iniciativa a la carta: ¿una nueva forma de tratamiento especial y diferenciado?

Por Aileen Kwa

El viejo GATT no fue un acuerdo estilo Iniciativa Única. Las partes contratantes tuvieron libertad para firmar los diversos códigos, en una suerte de formato "A la Carta", según sus necesidades y nivel de desarrollo.

En el proceso de la Ronda de Uruguay, los países desarrollados coordinaron esfuerzos, tanto para impulsar la inclusión de nuevos temas dentro del GATT – servicios, propiedad intelectual, e inversiones, como para que éstos sean tratados como elementos de un "acuerdo global". Es decir, los miembros tuvieron que aceptar todos los elementos del sistema multilateral de comercio o decidir mantenerse fuera. En los años 80, antes de la Reunión Ministerial de Punta del Este en 1986, EE.UU llegó al punto de amenazar con formar un sistema alternativo junto con sus aliados y dejar de ser parte contratante si es que los países en vías de desarrollo se negaban a fortalecer el sistema multilateral de comercio de la forma planteada.

Los países desarrollados insistieron en el estilo multilateral "global", principalmente porque quisieron asegurar que los nuevos temas que estaban insertando tan enérgicamente en la agenda de la Ronda de Uruguay – la liberalización de servicios y el fortalecimiento de las reglas de propiedad intelectual – sean impuestos a todos los miembros. La Ronda de Uruguay tuvo lugar cuando las economías industrializadas estaban retrasándose y cuando ciertos sectores de servicios ya estaban maduros y listos para expandirse hacia el exterior. También fue el inicio de la revolución tecnológica informática, y las multinacionales de esa línea se empeñaron en expandirse y preservar su monopolio globalmente. Para mantener el crecimiento económico en los países desarrollados, era necesario que éstos alcanzaran mayor acceso a los mercados del tercer mundo, no sólo con sus bienes sino también con la venta de servicios y tecnología.

Por lo tanto, la transformación del sistema multilateral de comercio en Iniciativa Única fue una herramienta muy poderosa para responder a los intereses de las corporaciones multinacionales de los países desarrollados. Nunca antes en la historia del mundo, una sola institución tuvo un control tan profundo y completo sobre las economías de los países en vías de desarrollo. Hoy en día, mientras aparecen nuevos sectores y temas, los países industrializados siguen en su intento de ampliar el ámbito de la OMC, y así encontrar métodos nuevos y efectivos de alcanzar los mercados de los países del tercer mundo.

La Iniciativa Única transformó el régimen comercial y las negociaciones de varias maneras:

  1. Primero, la Iniciativa Única significa que se acepta o no la totalidad del paquete comercial de la OMC. Los miembros aceptan todos los elementos del paquete o lo rechazan íntegramente.
  2. Permite acuerdos puntuales ("trade-offs") entre sectores, durante las negociaciones.
  3. Propicia la represalia entre sectores. En una disputa, el país perjudicado, después de un proceso de mediación, puede imponer represalias contra el país que lo perjudicó limitando las importaciones desde ese país. Si no resulta efectiva la restricción de la importación del producto involucrado en el caso o sujeto al mismo acuerdo, se puede tomar acción contra las importaciones de cualquier otro producto, bajo cualquier acuerdo.
  4. Dentro de los términos del proceso de negociación, la Iniciativa Única significa que no hay acuerdo sobre nada si es que no hay acuerdo sobre todo.

Los Peligros Actuales del Sistema Multilateral de Comercio

Cinco años después del lanzamiento de la OMC, los países en vías de desarrollo ven que el paquete de la Ronda de Uruguay no les es útil. Al contrario, las condiciones en la mayoría de países del tercer mundo han empeorado. La estructura de la Iniciativa Única ha contribuido a esta situación, al obligar a estos países a asumir la liberalización de todas las áreas cubiertas por la OMC, y en muchos casos, antes de que sus industrias puedan competir.

El último informe de la UNCTAD (Comisión de las NN.UU para el Comercio y el Desarrollo) de 1999, publicado sólo unas semanas antes de la Reunión Ministerial de Seattle, presentó una evaluación muy pesimista del paquete de la Ronda de Uruguay. Según el informe no sólo no aparecieron los beneficios esperados de los valientes esfuerzos por integrarse a la economía global, sino que la evidencia empírica demostraba que los "riesgos son mayores de lo esperado".

"Las ganancias de la Ronda de Uruguay pronosticadas para los países en vías de desarrollo se han mostrado exageradas..... La pobreza y el desempleo están subiendo otra vez en los países en desarrollo que lucharon durante muchos años para combatirlos. Los desfases de ingresos y bienestar tanto entre como al interior de los países se han ampliado más ...... Mientras termina el siglo veinte, el mundo está profundamente dividido e inestable. El que no se haya logrado un crecimiento más rápido con el cual estrechar el desfase entre ricos y pobres, debe ser visto como una derrota de toda la comunidad internacional. También surgen importantes cuestiones sobre el planteamiento actual del desarrollo. Las asimetrías y sesgos del sistema global contra los pobres y marginados siguen incontrolados (énfasis nuestro).

El informe hace un anuncio macabro:

Dejar la integración económica a merced de los mercados no ayudó, esto no debe sorprender. La competencia sin límites, particularmente entre entidades desiguales, nunca ha logrado un crecimiento más rápido y una prosperidad compartida, ni siquiera en los países desarrollados de hoy, incluso, a veces, ha resultado ser destructiva. No hay razón para esperar una salida diferente en un mundo globalizado".

La situación poco prometedora de los países en vías de desarrollo se caracteriza de la siguiente manera:

  1. Las tasa de crecimiento promedio de los países en vías de desarrollo (excluyendo China) ha sido 2% más baja que las de los años setenta.
  2. En casi la mitad de los países analizados por la UNCTAD, hay una tendencia a la ampliación de los déficits comerciales, acompañada por tasas de crecimiento estancadas o tendientes a la baja. En los años 90, el déficit comercial de los países in vías de desarrollo no exportadores de petróleo tiene la misma relación con el PIB que durante los años 70.
  3. Los términos de intercambio del conjunto de los países en vías de desarrollo bajó en más de 5% por año durante la década de los 80. La conclusión de la UNCTAD es que las pérdidas debido a los disminuidos términos de intercambio ya no son de dominio exclusivo de los exportadores de bienes básicos. Muchos artículos manufacturados exportados por los países en vías de desarrollo ya tienen un comportamiento parecido a las exportaciones primarias. Mientras que, son más los países que intentan subir el nivel de sus exportaciones dentro de los mercados relativamente estancados y protegidos de los países industrializados. Los precios de las mercancías exportadas por los países en vías de desarrollo cayeron en un 2% por año desde 1979 a 1994, en comparación con los de las mercancías exportadas por la U.E.
  4. Por ejemplo, el cambio en los términos de intercambio y su impacto destructivo sobre el ingreso real en África durante el período 1996-1998 es el siguiente:

Cambio en términos de intercambio (porcentaje de cambio comparado con el año anterior)

1996 1997. 1998

Toda África 5.9 -0.2 -9.9

Impacto de los términos de intercambio en el ingreso real

1996 1997 1998

Toda África 1.4 -0.1 -2.6

(adaptado del informe de la UNCTAD 1999, p. 29)

El informe comenta que el estilo "Big Bang" de liberalización de impuestos sobre los países en vías de desarrollo ha funcionado en detrimento de sus necesidades económicas. En cambio en el pasado, los países desarrollados se liberalizaron a un paso muy graduado, una práctica que hoy sigue vigente. Las economías de Asia del Este han demostrado que la mezcla y la secuencia de las políticas comerciales, industriales y tecnológicas son cruciales.

Según la UNCTAD, el mecanismo para la protección de industrias nacientes, que hoy está siendo suprimido por la Ronda de Uruguay para los países en vías de desarrollo, no sólo que deber ser fortalecido, sino "extendido más allá de las fases iniciales del proceso de fabricación, e incluir el fomento de las industrias competitivas más avanzadas a través del apoyo y protección adecuados."

Por otro lado, el informe manifiesta que, desgraciadamente, el régimen comercial después de la Ronda de Uruguay "circunscribió las posibilidades de la mayoría de los países en vías de desarrollo a la réplica de algunas políticas" que contribuyeron al crecimiento de Asia del Este "si las actuales reglas multilaterales realmente impiden el proceso de aprendizaje y mejoramiento de los sectores industriales de los países en vías de desarrollo, entonces será necesaria una reevaluación" (énfasis nuestro).

Por ende, son esenciales los cambios al sistema existente. El abismo en el que se encuentran las economías de los países en vías de desarrollo se debe, mayoritariamente, a la falta de flexibilidad del sistema multilateral, cuyas reglas fueron diseñadas para facilitar las necesidades de las economías de los países desarrollados y las multinacionales.

La historia de la Iniciativa Única

¿Cómo fue el sistema multilateral de comercio antes de que asumiera la estructura de la Iniciativa Única?. Una breve revisión histórica nos proporciona una idea más clara sobre una de las estructuras más importantes de la OMC. Será evidente que, efectivamente, esta nueva estructura fue incorporada en la agenda de la OMC sin anuncio. Llegó junto con las negociaciones acerca de las nuevas temas, en las cuales los países desarrollados plantearon demandas poco realistas como la liberalización completa de servicios (sin detallar sectores o la naturaleza del proceso de liberalización). A más de esto, se realizaron estas negociaciones sólo entre un grupo pequeño de países. Cuando surgió la oposición a la Iniciativa Única, los países desarrollados recurrieron a la amenaza.

La primera vez que el término "Iniciativa Única" aparece en un documento o declaración del GATT, fue como parte de la Declaración de Punta del Este en 1986. Había desacuerdo antes de dicha reunión, en particular de EE.UU. y los países en vías de desarrollo. EE.UU. instaba, fuertemente, la inclusión de servicios dentro de la agenda de la Nueva Ronda por lanzarse. Washington quería que todas las negociaciones de Punta del Este se trataran como un sola iniciativa "tanto política como legalmente". Para conseguir esto, EE.UU primero amenazó con retirarse del GATT, y en otro momento de la reunión sugirió que recurriría al voto (de una mayoría de dos tercios) si algunos países en vías de desarrollo seguían resistiéndose.

Durante los años ochenta, los países in vías de desarrollo se opusieron rotundamente a la inclusión de nuevos temas. Señalaron que la liberalización de servicios dentro del GATT iría en contra de sus intereses y que las metas socio-económicas y políticas de un país no debían ser sometidas al concepto de liberalización. Posteriormente, mientras la presión de los países industrializados seguía sin dar tregua, los países en vías de desarrollo plantearon que se analice el asunto dentro de un espacio independiente del marco del GATT.

El desenlace final de Punta del Este resultó en un acuerdo. Surgieron negociaciones multilaterales comerciales incluyendo bienes y servicios como una sola iniciativa política, pero con procesos legalmente distintos y separados. Como partes contratantes del GATT, los ministros presentes hicieron negociaciones multilaterales comerciales "dentro del marco y bajo el auspicio del GATT". Mientras que las negociaciones sobre servicios fueron realizadas por los ministros, por separado y no en calidad de partes contratantes del GATT, sino al amparo de su capacidad política.

Según lo previsto, tanto las negociaciones de bienes como las de servicios terminaron al mismo tiempo. Sin embrago, se acordó que al término de las negociaciones los Ministros, usando su calidad de partes contratantes "se pongan de acuerdo acerca de la implementación internacional de los resultados respectivos". En términos legales concretos, esto significaba que, al finalizar la Ronda de Uruguay, los países en vías de desarrollo, seguían con la posibilidad de rechazar la incorporación del paquete de servicios al GATT.

Como parte de la declaración de Punta del Este, el término "Iniciativa Única" no apareció en las negociaciones multilaterales de bienes y servicios tratados como un solo paquete. Más bien, apareció en los principios generales, de la primera parte denominada "Las Negociaciones sobre El comercio de Bienes", bajo el tema "Gobernando las Negociaciones". La frase reza así:

"El Lanzamiento, la conducción y la implementación del resultado de las negociaciones serán tratados como partes de una sola iniciativa", los diversos temas relacionados con la negociación de bienes debían ser tratados como un solo paquete.

El hecho de que EE.UU no estuvo preparado para aceptar este desenlace se evidenció en el proceso inicial, cuando llegaron al arreglo y EE.UU sugirió a los participantes que cada uno ignorara los medios del otro y no reaccionara a ellos durante las próximas dos semanas.

Posteriormente, el concepto de Iniciativa Única fue promocionado fuertemente por EE.UU, la U.E. y otros países desarrollados al referirse a la "globalidad" de toda la negociación de la Ronda de Uruguay. En febrero 1987, la U.E enarboló el tema de la "globalidad", poniendo en evidencia, sin embargo, que lo estaba usando para referirse a las negociaciones sobre bienes. No obstante, un año más tarde, la U.E. expandió el concepto para incluir tanto las negociaciones sobre servicios como las de bienes. En ese momento, la India dejó constancia de que las negociaciones iniciaron y terminaron al mismo tiempo, y no se dio ningún otro vínculo legal o de procedimiento que alentara esto.

Durante la revisión interina en Montreal, a finales de 1988, se acordó que la implementación institucional del TRIPS, como la de servicios, sólo se decidiría al final de las negociaciones.

Pero, mientras avanzaba la Ronda de Uruguay, los países desarrollados empezaron a ejercer una presión implacable para que los países en vías de desarrollo cedieran. Para octubre 1990, tanto EE.UU como la U.E. habían circulado informes no oficiales planteando, básicamente, que los países del tercer mundo o debían aceptar el nuevo sistema comercial y la organización que incorpora todos los acuerdos de las viejas y nuevas áreas, o debían retirarse completamente del GATT. EEE.UU. sugirió la incorporación de los resultados de la Ronda de Uruguay dentro del GATT existente, como un acuerdo sucesor: el "Acuerdo de Comercio integrado", enfoque que permitía la expansión automática del GATT cuando se presentaran nuevas reglas, disciplinas o acuerdos.

Unos días antes de la reunión de la UNCTAD en 1991, el G77, declaró públicamente que la Iniciativa Única fue introducida en una "etapa muy tardía" y que esto se equiparó a una "brecha de confianza". Señaló que el concepto no fue parte de las negociaciones y sólo fue introducido para obligar a los países en vías desarrollo a que aceptaran todos los resultados de la Ronda. El G77 planteó que se debía realizarse una evaluación real de los resultados de las negociaciones, como lo permite el mandato de Punta del Este. Por otro lado, la declaración señaló que el establecimiento de la organización multilateral de comercio no estuvo dentro del mandato de la Ronda de Uruguay. Tal arreglo institucional tendría un ámbito limitado y no sería plenamente responsable por las necesidades del sistema internacional de comercio, en particular con respecto a las aspiraciones de desarrollo del tercer mundo. Por el contrario, podría legitimar represalias contra las políticas del tercer mundo relacionadas con servicios, tecnología, e inversión extranjera.

El G77 señaló, además, que el proceso de negociación fue sumamente problemático, porque la "conducción de las negociaciones no ha permitido una amplia participación en el proceso de toma de decisiones". Los resultados del control desequilibrado fueron puestos en evidencia por la falta continua de una liberalización válida para el beneficio de los países del Tercer Mundo. En otra ocasión, los países en vías de desarrollo, incluyendo Brasil, India, Venezuela, y Tanzanía también expresaron la preocupación de que la Iniciativa Única, podría ser utilizada como instrumento para trans represalias.

Para 1993, EE.UU fue más allá y empezó a impulsar la idea de que sólo un protocolo único sería lo justo para los países en vías de desarrollo. Andrew Stohler, en ese entonces el jefe de del equipo GATT estadounidense, dijo que pondría fin a los aprovechadores ("free riders") dentro del sistema, es decir, a los países en vías de desarrollo que habían recibido beneficios sin ofrecer concesiones arancelarias propias. De esa manera, quedó como expectativa la idea de que para ser justos, todos los miembros debían asumir obligaciones parecidas, a diferencia del concepto de liberalización según el nivel de desarrollo de los miembros.

En este contexto y dadas las demandas abrumadoras de EE.UU y la UE a los países en vías de desarrollo en cuanto a las nuevas áreas, la estructura de la Iniciativa Única fue incluida en el texto borrador Dunkel de los acuerdos de la Ronda de Uruguay. Posteriormente fue instituida como estructura de dicho acuerdo. En el estilo normal de negociaciones GATT , dominadas por los intereses de las economías industrializadas, los países en vías de desarrollo fueron sujetos a una presión despiadada. Por ejemplo, tomemos el caso del impulso hacia la liberalización de servicios y su inclusión en el GATT. El arreglo logrado por países en vías de desarrollo, luego de una gran lucha fue que los servicios serían liberalizados usando una lista positiva, es decir que sólo se liberalizarían los de las áreas listadas.

La Iniciativa Única se insertó en el paquete de la Ronda de Uruguay entre estos arreglos. Es probable que al concluir la Ronda los negociadores de los países en vías de desarrollo no se dieran cuenta de las implicaciones de esta nueva estructura.

Un informe de la UNCTAD publicado en 1993 hizo los siguientes comentarios sobre el asunto:

"se debe juzgar el estilo todo o nada de la OMT (OMC) sobre sus méritos o como resultado de las negociaciones realizadas en 1991 por un pequeño grupo de países, pero nunca debe ser presentado formalmente ante todos los negociadores e incluido en el texto Dunkel no había consenso sobre ello, ni se podría echar la culpa a la Declaración de Punta del Este y sus referencias a una "Iniciativa Única".

Por lo tanto la Iniciativa Única conllevó servicios TRIPS Y TRIMS, junto a la liberalización del comercio de bienes como parte del sistema multilateral de comercio.

Desde la conclusión de la Ronda de Uruguay, el comercio electrónico ha sido añadido al acuerdo de la OMC. Otras áreas que están siendo fuertemente promocionadas por los países desarrollados son: contratación gubernamental, más liberalización de las inversiones, la facilitación comercial, medio ambiente, asuntos laborales y los productos genéticamente modificados.

Comparando las ventajas y desventajas de la estructura de la Iniciativa Única

Ahora la estructura de la Iniciativa Única es vista como un elemento consagrado del sistema multilateral de comercio y, a veces, es promocionado como una de las fortalezas del sistema.

Algunos de los puntos planteados en el pasado como ventajas de la Iniciativa Única son los siguientes:

  1. Algunos países desarrollados sostienen que la Iniciativa Única elimina la confusión y la fragmentación del sistema plurilateral.
  2. Varios países han loado la estructura por haber creado una sola clase de membresía. Los países en vías de desarrollo ahora acatan las mismas reglas en todas las áreas. El tratamiento especial y diferenciado está restringido a las medidas de transición.
  3. Las concesiones en un área pueden ser compensadas por beneficios conseguidos en otra.

Entre las desventajas de la Iniciativa Única constan las siguientes:

  1. Los países en vías de desarrollo perdieron más de lo que ganaron al ponerse de acuerdo con una Iniciativa Única. No todos los acuerdos de la OMC, por ejemplo TRIPS, TRIMS y agricultura, traen beneficios para la mayoría del Tercer Mundo.
  2. La Iniciativa es anti-desarrollo porque no está equilibrada por cláusulas de un verdadero tratamiento especial y diferenciado. Estas provisiones son superficiales, están relacionadas con cronogramas de transición y no con el nivel de desarrollo de los miembros.
  3. Ya se permiten represalias cruzadas dentro del sistema de Resolución de Diferencias. Sin embargo la mayoría de los países en vías desarrollo sólo exporta un número muy reducido de productos, algunos un solo producto. Los países en vías de desarrollo tienden a exportar una variedad más amplia de productos. Las represalias contra un solo producto exportado por un país en vías de desarrollo tendrán un mayor impacto que en el caso de un país desarrollado.
  4. La Iniciativa Única prima la liberalización antes que las necesidades de desarrollo de un país. El desarrollo debe ser el objetivo del comercio. La Iniciativa Única limita la capacidad de los países en vías de desarrollo para integrarse de manera gradual. El estilo de liberalización Big Bang, como anuncia la UNCTAD, es perjudicial para las economías de los países en vías de desarrollo.

Aparte de los beneficios que los países en vías de desarrollo puedan obtener de las concesiones trans-sectorales, los otros dos puntos mencionados como ventajas, menos confusión y la creación de una sola clase de membresía, son menores en comparación con las desventajas Efectivamente, el sistema plurilateral puede ser más complejo, pero la complejidad sería un precio menor si mejorara la situación económica de los países en vías de desarrollo. Tampoco debe ser una consideración importante una sola clase de membresía. Al contrario, para asegurar las prioridades de desarrollo, se debe tener tantas categorías de membresía como diferentes niveles de desarrollo de los miembros haya.

A más de eso, aún con un sistema plurilateral, las concesiones y los beneficios trans sectorales pueden seguir como elementos del sistema multilateral de comercio. La complejidad será sólo una característica de un sistema más conducente al desarrollo.

Los objetivos de desarrollo versus la Iniciativa Única

La OMC y su Iniciativa Única son problemáticos y contrarios a las necesidades de desarrollo porque intentan integrar a los 136 miembros en un solo conjunto de reglas. En esta situación, quien establece las reglas se vuelve un asunto clave.

Las negociaciones GATT/WTO siempre han sido dominadas por los países del QUAD, Canadá, EE.UU., la U.E, y Japón. Al oponerse, los países en vías de desarrollo normalmente consiguen algún arreglo, pero invariablemente el resultado es una posición más allá de lo que ellos solos habrían acordado. Al negar ceder, por lo menos parcialmente, el resultado normal es alguna forma de presión política o económica sobre un país recalcitrante. Por ejemplo, las amenazas de retener ayuda o acceso al mercado o el retiro del apoyo político de una forma u otra. Estas tácticas combinadas con la división del bloque unificado de los países en vías de desarrollo dentro de la OMC, condujeron a un débil bloque del Sur incapaz de soportar la presión intensa.

Con cada arreglo con el cual acceden los países en vías de desarrollo, las reglas de la OMC son movidas, de a poco, hacia el sentido impuesto por los países desarrollados. Con cada arreglo, se erosionan las prioridades de desarrollo de los países en vías de desarrollo. Así fue, que a o largo de los siete años de las negociaciones de la Ronda de Uruguay, mucho países en vías de desarrollo, que al inicio se opusieron apasionadamente a los nuevos temas, se encontraron endorsando la estructura de la Iniciativa Única y una OMC que abarca todo.

Por lo tanto este proceso de sesgo increíblemente primer mundista agrava la situación económica de los países en vías de desarrollo. Cinco años después de la conclusión de la Ronda de Uruguay los resultados ya son claros, como indicó la UNCTAD.

El hacer cumplir un paquete de liberalización obligatorio según los dictados del paquete de la Ronda de Uruguay resulta contra desarrollo por las siguientes razones:

  1. Lo que importa no tiene que ver con lo abierta o protegida que sea una economía, sino, de lo competitivas que sean las empresas nacionales, y por tanto importa si son o no capaces de soportar la liberalización. Los países en vías de desarrollo sí necesitan protección contra las empresas extranjeras que han gozado de todas las ventajas de un arranque adelantado. Ya consolidaron el mercado, ya se pusieron sofisticados en cuanto a la creación de la tecnología.
  2. Hoy en día, muchas economías en vías de desarrollo se han abierto casi completamente debido a los programas de ajuste estructural. Pero no hay crecimiento. De hecho, la evidencia que surge señala que hay desindustrialización.

    Si las políticas comerciales de corte proteccionista conducen a una economía más sana con un crecimiento más dinámico, entonces todos se beneficiarían. La situación no sería ganar a costa del vecino, como concluye la teoría de libre comercio, pues una economía sana también estimulará a las economías vecinas a través de las importaciones. Por otro lado, las políticas de liberalización que no restringen las importaciones sino que terminan desindustrializando los países, deprimen la demanda, la producción y el empleo. Esto daña seriamente no sólo la economía doméstica sino también el entorno de comercio.

    Por consiguiente, los gobiernos domésticos deben jugar un rol activo en la regulación del comercio, es decir, seleccionando a los sectores listos para la liberalización y protegiendo a los sectores sin capacidad de soportar la competencia.

  3. El actual paquete liberalizador de la OMC hace hincapié en el comercio y las exportaciones como motor de crecimiento, tanto para los países desarrollados como para los en vías de desarrollo. De hecho, la experiencia de los países desarrollados demuestra que la mayor parte de su crecimiento inicial fue resultado de una economía doméstica estimulada. El comercio y las exportaciones fueron consecuencia del crecimiento y de una economía doméstica robusta.
  4. Sin embargo, la OMC impone restricciones a la capacidad que pueden tener los países en vías de desarrollo para fortalecer el sector y las industrias domésticas. Por ejemplo, el Acuerdo TRIMS ha hecho casi imposible a los países la implementación de los requerimientos locales, los cuales fueron claves para el desarrollo industrial, tanto en países desarrollados como en otros en vías de desarrollo nuevamente industrializados. La otra restricción impuesta fue en el área de tarifas fijas. En algunos casos, estas tarifas están en un nivel aún más bajo que las de los países desarrollados y, en las negociaciones futuras, habrá presión para reducirlas más aún.

  5. Un tercer problema con la Iniciativa Única tiene que ver con la tecnología. El paquete de la OMC no toma en cuenta el hecho de que los países requieren la tecnología para mantener una posición de ventaja corporativa. Por eso la difusión de la tecnología es crítica tratándose de un crecimiento económico sostenido. Antes que alentar la difusión tecnológica a los países en vías de desarrollo, a la OMC le preocupa la protección de los derechos de los innovadores. Respecto a la difusión tecnológica, el Acuerdo TRIPS, básicamente, hace que la tecnología de punta sea inaccesible. La UNCTAD lo ha descrito como "un fortalecimiento prematuro del sistema de propiedad intelectual..... que favorece la innovación monopólicamente controlada sobre su difusión amplia".
  6. Como se mencionó antes, las provisiones de Tratamiento Especial y Diferenciado que pretenden compensar las disciplinas liberalizadoras para el desarrollo, son en sí inadecuadas e ineficaces (por otro lado, los países de la OCED reivindican, incluso, los derechos de Tratamiento Especial y Diferenciado – a pesar de las reglas. (El Acuerdo sobre Textiles es una de las mayores derogaciones del GATT).

Conclusión

Si todo estuviera bien respecto de la integración de las economías de los países en vías de desarrollo en la economía global, no tendría sentido el análisis de este asunto. Sin embargo, dado que los ejercicios de liberalización Big Bang y los últimos cinco años del paquete de la Ronda de Uruguay han empeorado la situación de la economía y desarrollo de los países en vías de desarrollo, parece prudente distanciarnos y reevaluar el Statu Quo. El defecto más evidente del sistema multilateral de hoy, es que las prioridades de desarrollo han sido marginadas. Una revisión histórica nos enseña que hubo gran resistencia por parte de los países en vías de desarrollo hacia una estructura de "todo-o-nada" para el sistema de comercio. Muchos países en vías de desarrollo, por ejemplo los representados por la G77, estuvieron renuentes para recordar el fortalecimiento del sistema de la manera planteada. También se opusieron a la posibilidad de enfrentar, la introducción continua de los nuevos temas que tendrían que ser implementados como parte de una iniciativa única. No obstante el resultado final, como sucede con muchos otros aspectos de la Ronda de Uruguay, el tema fue negociado por un grupo pequeño de países que presionaron al resto para que aceptara los resultados.

Actualmente, mientras los gobiernos acarician las cuestiones de reforma institucional, será prudente que los países en vías de desarrollo evalúen, de manera seria, los beneficios y las desventajas de la Iniciativa Única. El sistema funciona bien para los países desarrollados, la estructura actual debe continuar entre ellos. Por otro lado, un sistema de iniciativa múltiple a la carta para los países, sería mucho más consecuente con el desarrollo a pesar de la complejidad que ello encierra.

Dicho sistema plurilateral implica:

  1. Que los países en vías de desarrollo tengan la soberanía, autonomía y libertad de decisión política que al momento necesitan para definir cuándo y cómo integrarse en la economía global. De esa manera, las industrias de los países en vías de desarrollo tendrían el tiempo adecuado para madurar y volverse competitivas antes de la liberalización.
  2. Los países in vías de desarrollo podrían excluirse de los acuerdos que atentan contra el desarrollo, tales como TRIPS, TRIMS, Agricultura y otros acuerdos del GATT.
  3. Evitaría las provisiones falsas de Tratamiento Especial y Diferenciado que son útiles sólo para legitimar una agenda liberalizadora primer mundista. Las medidas de Tratamiento Especial y Diferenciado que facilitan disciplinas algo más ligeras como períodos de transición más largos y hasta medidas para compensar los impactos negativos de la liberalización, exigen todavía cambios estructurales en las economías de los países en vías de desarrollo, sin embargo, se siguen introduciendo nuevas áreas a la OMC. La provisión de la flexibilidad disponible en un sistema a la carta es la mejor y quizás la única medida adecuada de Tratamiento Especial y Diferenciado para los países en vías de desarrollo.

 

 

El Acuerdo sobre Agricultura: El cambio requiere una odisea heroica

Por Aileen Kwa

Este informe fue presentado en el Seminario sobre el Acuerdo sobre Agricultura, co-organizado por el South Centre, el Institute for Agriculture and Trade Policy (IATP), Action Aid y Focus on the Global South .

Hoy siento que estamos viendo el desarrollo de una película de espanto, y estamos en el momento en que se escucha la música de suspenso, y después de un segundo, BANG!, algo catastrófico está por ocurrir (por ejemplo alguien está por ser asesinado). Estamos en ese instante antes de que llegue la catástrofe.

Me siento sumamente angustiada, porque como colectivo parecemos muy indiferentes respecto de la destrucción que está por suceder.

Me siento angustiada porque después de Seattle, disfrutamos de una suerte de optimismo, un sentido de haber logrado un cierto nivel de eficacia, y que de cierta manera pisamos fuerte, y eso de alguna manera contribuyó al curso de los acontecimientos. Hoy siento que hemos regresado al espacio anterior a Seattle, el de ser víctimas otra vez. Cuando digo esto, quiero decir que una vez más entramos en esta lógica de pensar: bueno, estas son las realidades dentro de la OMC. Si EE.UU y la UE quieren X, no hay mucho que podamos hacer. Lo máximo posible es controlar el daño.

Y sí, lo que ha pasado aquí en Ginebra a partir de Seattle está agotando el espíritu luchador del Sur. Desde Seattle, la OMC está proclamando públicamente que las negociaciones están encaminadas y que las cosas avanzan. Nosotros sabemos que en concreto no ha habido mucho movimiento en las posiciones.

Pero, de hecho, tienen razón. Algo más está sucediendo. Y este algo es que EE.UU y la U.E parecen interesados y dispuestos a tomar en cuenta las preocupaciones de los países en vías de desarrollo, pero no hacer nada. Nos tientan con la zanahoria, realizan consultas sobre asuntos que nos interesan, como la implementación, por al final no entregan nada. En el proceso nos agotan y nos cansan. Nuestro espíritu de lucha ha disminuido, de allí que cada vez es más angosto el enfoque de lo posible. Mientras antes quizás tuvimos una visión más amplia de nuestros objetivos, en este proceso esa visión se estrangula paso a paso.

El segundo paso del proceso viene después de habernos agotado, una de las potencias, tal vez la U.E., pone en nuestras manos una migaja con la que estaba tentándonos. Y en ese momento estamos tan desesperados y agradecidos por la migaja, que abrimos los brazos y abrazamos a la U.E. En una mano recibimos la migaja, y con la otra invitamos a la UE a entrar en nuestro país dándole pleno derecho a nuestros mercados y a explotar nuestros recursos.

Tal vez este escenario es un poco pesimista, pero pienso que es una lectura bastante acertada de lo que viene pasando después de Seattle (o en general, lo que pasa todos los días en la OMC). Después de un tiempo, nos ponemos muy pragmáticos. Y esto puede significar varias cosas.

  1. Que reducimos nuestra visión de lo que realmente queremos (e.g. en vez de conseguir una plena equidad y hacer valer nuestros derechos, decidimos que aceptaremos la décima parte de lo que nos corresponde por justicia.
  2. Aceptamos las migajas que nos dan, y regalamos nuestras joyas (estamos de acuerdo en regalar a la otra parte casi cualquier cosa a cambio de quizás un pequeñito acceso al mercado) porque estamos tan desesperados.
  3. El pragmatismo también nos lleva a traicionar a nuestros compatriotas. Actuamos según nuestro propio interés y asumimos una posición que defrauda a nuestros compatriotas.
  4. Este es el peor nivel, pero es intrínseco a la naturaleza de la OMC. Nos convertimos en caníbales. Comemos a nuestros mejores amigos, y pensamos que es normal. Mis productores de aceite de palma pueden destruir a los tuyos y aumentar su pobreza ¿y qué?

¿Tal vez, sólo tal vez, hay otro camino? Quiero regresar a este punto más tarde pero por el momento referirme a nuestra situación actual en cuanto a la agricultura.

La importancia de un Nivel Básico de Autosuficiencia de Alimentos en los Países en Vías de Desarrollo.

Para la mayoría de países en vías de desarrollo el sector agropecuario es distinto de los otros sectores y requiere un cuidado específico en lo que tiene que ver con la formulación de políticas. – especialmente las orientadas a la liberalización, porque:

  1. Es la fuente principal de empleo. Para los países de ingresos bajos (que conforman la mayoría de miembros de la OMC) el 70-80% de la fuerza laboral depende de él. La cifra es de 30-40% para los países de ingresos medios, y sólo 4% para los países de ingresos altos.
  2. El punto central es que para los gobiernos sería imposible proveer empleo e ingresos estables a la población rural si se destruye la agricultura como fuente de sustento y seguridad alimentaria. Es decir, si los gobiernos van a aplicar políticas de importación para reemplazar la producción local, tiene que haber empleo alternativo.

    La realidad es que para la mayoría de la población rural de los países en vías de desarrollo, sólo hay acceso seguro a los alimentos si ella misma tiene la capacidad de producirlos.

  3. La producción local de alimentos es crucial para la mayoría de países en vías de desarrollo porque la importación de alimentos agrava los ya estrechos presupuestos de estos países, y a la larga, pueden conducir a problemas de deuda más agudos. Además, cuando los presupuestos son reducidos el país se vuelve vulnerable a las fluctuaciones de precios (sobre las cuales no tienen ningún control). Una leve fluctuación de precios puede llevar a una escasez de alimentos.
  4. La Seguridad Alimentaria y Nacional y la Soberanía Política
  5. La cuestión de la soberanía política: no hay manera más segura de que EE.UU o la U.E

    mantengan sometido a un país en vías de desarrollo, que el hecho de que ese país descuide

    su propia capacidad de producción alimentaria y dependa de ellos para su comida.

    Por eso surgió la CAP (Política Agrícola Común) de la U.E. Y lo mismo con EE.UU y

    Japón. Japón sigue apoyando a sus agricultores de arroz, aunque su costo de producción

    sea mucho más alto que el arroz de Tailandia. Sí, están preocupados de la suerte de sus

    pequeños agricultores. Pero esto no es el punto central. El punto central es la soberanía

    política. Cuáles son mis alternativas cuando el abastecimiento de alimentos es una

    necesidad urgente, pero en la OMC me opongo a nuevas reglas multilaterales respecto a

    la contratación gubernamental ¿Qué tan fuerte puede ser mi oposición?

    La seguridad nacional: no hay mejor manera de arrancar un conflicto interno o sufrir

    inestabilidad política que cuando hay escasez de alimentos. Bajo el articulo XXI del GATT,

    los asuntos de seguridad nacional están excluidos de las disciplinas comerciales de la OMC.

    La seguridad alimentaria está inextricablemente ligada a la seguridad nacional y, para los

    países en vías de desarrollo, debe ser tratado de igual manera.

  6. La amplia base del desarrollo en la mayoría de los países en vías de desarrollo exige que no se descuide el sector rural, sino que se lo desarrolle. Pero, cuando digo desarrollo agrícola no me refiero al desarrollo agropecuario industria, ni a los cultivos comerciales. Para mí el desarrollo agrícola significa proveer apoyo a los pequeños agricultores para que primero satisfagan sus propias necesidades, y después intercambien sus excedentes.

Mejorar el bienestar de la población rural importa en el desarrollo general de un país porque

estimula la economía más amplia. Cuando la población rural es tan pobre que no tiene

poder adquisitivo, no constituye un mercado significativo para la industria doméstica. Y

esto a su vez significa que los mercados domésticos son demasiado pequeños para estimular

la actividad económica, de allí que la producción mayoritariamente se orienta hacia los

mercados extranjeros y las élites urbanas.

Cuando esto sucede hay una falta de alicientes estructurales a nivel nacional con que

proveer mejores niveles de vida para los pobres. Entonces la pobreza se convierte en un

círculo vicioso que en sí constituye una barrera al desarrollo.

Experiencias de Liberalización Agrícola en los Países en Vías de Desarrollo.

La liberalización agrícola, ya sea a través del ajuste estructural o la OMC, no ha tenido un impacto positivo en los pequeños agricultores, la seguridad alimentaria, la seguridad de la sobrevivencia y el empleo rural. En muchos casos, beneficia a un grupo reducido de grandes agricultores exportadores. Por otro lado, los pequeños agricultores quedan cada vez más marginados.

Al realizar en 14 países específicos estudios de caso sobre la liberalización bajo la OMC, la FAO identifica estos resultados abismales:

  1. Pocos estudios reportaron mejoras en los niveles de las exportaciones durante el período post Ronda de Uruguay. Los típicos hallazgos se refirieron a que hubo poco cambio en el volumen exportado, los destinos, y la diversificación de productos. Y noten esto: hoy, las exportaciones de los países en vías de desarrollo corresponden a un porcentaje un poco más bajo de las exportaciones globales, si se compara con los de los años setenta.
  2. En la mayoría de los casos las importaciones de alimentos estaban subiendo rápidamente. Algunas regiones tuvieron dificultades para enfrentar los auges de las importaciones debido a los "impactos negativos en los sectores agropecuarios domésticos". En general se observó que mientras la liberalización trajo un auge casi inmediato en las importaciones de alimentos, estos países no pudieron aumentar sus exportaciones debido, entre otras cosas, a las trabas puestas a la oferta.
  3. Hubo una "tendencia generalizada hacia la concentración de tierras en una muestra representativa de los países. Mientras la concentración de tierras condujo a un incremento en la competitividad y productividad, dada la falta de redes de seguridad social, la FAO concluyó que este proceso marginó a los pequeños agricultores y aumentó el desempleo y la pobreza.
  4. Para muchos países en vías de desarrollo, los sectores agrícolas claves para la economía en términos de abastecimiento de alimentos (también seguridad alimentaria), el empleo, el crecimiento económico, y la reducción de la pobreza, habían sufrido una erosión seria por la incapacidad de competir con las importaciones baratas.

En general, los países en vías de desarrollo no se beneficiaron económicamente de la liberalización agrícola. Se empeoró su balanza de pagos. Y desde una perspectiva socio-económica, los niveles de inseguridad alimentaria, desempleo y pobreza se han deteriorado.

Estudios de Caso

Pusimos en práctica nuestras políticas de exportación, pero ¿con qué resultado? Hay un número creciente de países importadores netos de alimentos. ¿No sería irónico que por estar tan preocupados de los mercados externos olvidemos a nuestros mercados domésticos, y los regalemos libremente?

FILIPINAS: Tomemos el caso de Filipinas. En años anteriores Filipinas fue más o menos autosuficiente en cuanto a alimentación. Por algunos años, antes de juntarse a la OMC, incluso fue exportador neto de alimentos. Tenía buenas regulaciones para el apoyo al pequeño agricultor, por ejemplo la Carta Magna de los pequeños agricultores, de 1991, que prohibió la importación de productos agrícolas de los que había una producción local suficiente. Esta legislación ofreció una protección completa a los productores locales a través de medidas como las restricciones cuantitativas. Sin embargo desde 1995, los aranceles y las restricciones cuantitativas fueron desmanteladas. Ahora el país es, en general, un importador neto de alimentos. Arroz, maíz, que son los básicos, y otros productos tradicionales que sembraron los campesinos ahora se importan. Millones de campesinos encaran una caída drástica de ingresos debido a la importación de arroz y maíz barato.

Los proyectos impulsados por los campesinos buscando exportar productos agrícolas de alto valor han fracasado en su mayoría (discutiré abajo el por qué de estos fracasos)

El gobierno de Filipinas admitió que se pierden 350,000 empleos por año, en la mayoría asociados a las cosechas tradicionales de alta demanda laboral, maíz, arroz, y azúcar. Sólo en el sector maicero se pierden 45,000 empleo por año.

KENYA: Kenya importaba sólo 12% de su consumo de cereales. Hoy en día importa 35%. La cuenta por importación de alimentos aumentó un 47% en el período 1991-1996. Esto es problemático para países que experimentan una caída drástica en sus relaciones de intercambio. Hoy Kenya puede comprar sólo tres cuartos de lo que pudo comprar en 1980 con la misma cantidad de exportaciones.

SRI LANKA: La FAO informa que se perdieron más de 300,000 empleos como resultado de las importaciones baratas, y en consecuencia la caída en la producción de cebollas y papas.

TAILANDIA: Tailandia es el único exportador neto de alimentos en Asia. Uno puede tener la idea de Tailandia como un país con una producción generosa. Pero 25-30% de su población sufre de una desnutrición crónica. Los pequeños productores campesinos están integrados a la economía global, pero se encuentran atrapados en un circulo vicioso de deudas con los bancos estatales y los usureros.

Los agricultores simplemente no pueden sobrevivir debido a las reducciones de aranceles y las importaciones más baratas. Los precios pagados al agricultor están cayendo a niveles ínfimos. En 1997, el precio pagado por el aceite de palma fue 4 Baht por Kilo. En 1999 fue 0.75 por kilo. Antes de la crisis económica el precio del arroz fue 8,000 – 10,000 Baht por tonelada ahora se encuentra en 4,000 Baht.

Por otro lado, el precio de los fertilizantes, plaguicidas y herbicidas ha subido un 40% entre 1997 y 1998.

Los agricultores de arroz lamentan que cuando pagan sus facturas, no les queda suficiente para comprar alimentos, o satisfacer las necesidades de sus familias.

Los Pequeños Agricultores y por qué la Agricultura de Exportación no trae riqueza

¿Por qué pasa todo esto? Teóricamente, una vez que los agricultores incrementen las exportaciones, deberíamos tener la capacidad de pagar el costo de las importaciones y todavía tener un superávit. A largo plazo subiría el nivel de vida de los agricultores y habría seguridad alimentaria y un desarrollo generalizado.

Sin embargo, la práctica nos ha mostrado que entrar en la producción de productos de exportación ajenos al pequeño productor, que exigen un conocimiento tecnológico que no está disponible localmente, y que ADEMÁS depende de insumos importados, resulta ser muy peligroso pues muchas veces los pequeños agricultores terminan endeudados, y muchos pierden sus tierras (si es que las tenían al inicio!). Los agricultores más grandes sí sobreviven y prosperan. Luego encontramos la situación de que los grandes agricultores lo son más aún, en tanto hay más miseria y marginación para los pequeños productores.

Al convertir a los pequeños agricultores a los nuevos cultivos comerciales orientados a la exportación, ellos deben enfrentar desfavorables economías de escala. Los costos son prohibitivos, y son más altos para el pequeño productor. Y los riesgos - infestación de plagas, fluctuaciones enormes de los precios, la alta calidad exigida por los mercados importadores- son sumamente altos. Sólo los grandes productores gozan de capacidad financiera y acceso a la tecnología para sobrevivir las fluctuaciones de precio y los riesgos ambientales.

Demasiadas veces los grandes agricultores se benefician y los pequeños agricultores se encuentran endeudados y poco a poco eliminados del sector.

Los peligros y riesgos incluyen los siguientes:

La otra consecuencia del modelo agro-industrial es su falta de sostenibilidad ambiental. Como resultado de la utilización de grandes niveles de fertilizantes y plaguicidas se degrada la calidad de la tierra y se vuelve cada vez menos productiva. Los agricultores entran al circulo vicioso de las plaguicidas (crecientes niveles de plaguicidas para lograr la misma cosecha), que se convierte en un problema financiero para los pequeños productores y a la vez ecológicamente insostenible. Y por supuesto esto tiene implicaciones negativas para los que viven de la tierra.

 

 

Una Agricultura en Beneficio de los Pequeños Agricultores

¿Qué estilo de agricultura funciona para los pequeños agricultores?. En la mayoría de los países en vías de desarrollo los pequeños agricultores necesitan ayuda. No para la producción de exportación, sino para convertir sus operaciones al modelo agro-ecológico u orgánico, o a los métodos agrícolas sostenibles, produciendo para el autoconsumo y el mercado local. Puede sorprender a varios, pero este estilo de agricultura a pequeña escala es MÁS productivo y por lo tanto MÁS eficiente que la agricultura industrial.

A diferencia del modelo industrial, químico, e intensivamente mecanizado, de producir alimentos, la producción a pequeña escala en los países en vías de desarrollo puede ser caracterizada de la siguiente manera:

  1. uso intensivo de la biodiversidad en vez de insumos externos.
  2. integración cultivos/ ganado, antes que la competencia entre humanos, ganado y cultivos.
  3. uso de los métodos de policultivos y cultivos alternados antes que la producción de monocultivos.
  4. uso de insumos autóctonos tanto para cultivos como para ganado, tales como la mano de obra, el conocimiento y los fertilizantes locales, en vez de la importación de insumos externos como los químicos, el conocimiento y la maquinaria.

La Implicaciones para el Desarrollo Socio-Económico y la Seguridad Alimentaria

Tal vez la dimensión más importante de la producción a pequeña escala, ecológicamente sostenible, es que sí puede proporcionar un sustento decente a los pequeños productores, con un rendimiento justo de su mano de obra – si hay un entorno político que apoya. Estos sistemas cuentan con el potencial para ofrecer un rendimiento económico favorable pues los costos de los insumos no son exorbitantes.

Se ha presentado la pregunta de si los pequeños agricultores pueden producir suficiente para auto-abastecerse. Efectivamente, los proyectos de producción alternativa tienen incrementos de producción de 50 a 100 por ciento. Con algunos de estos sistemas, el rendimiento de los cultivos de los que más dependen los pobres – arroz, maíz, casaba, papas, cebada- aumentó varias veces, al depender de la mano de obra y el conocimiento local más que la compra de insumos caros. Por ejemplo, algunos proyectos que enfatizan el abono verde u otras técnicas de manejo orgánico, pueden incrementar el rendimiento del maíz de 1 a 1.5 toneladas por hectárea.(una típica cosecha de los campesinos de la sierra) a 3 a 4 toneladas por hectárea.

Además, no sólo sube el rendimiento de los cultivos, sino que éstos logran niveles de estabilidad de producción total por unidad de superficie, superiores a los sistemas industriales. Por ejemplo, la variabilidad en el rendimiento de cosechas en el policultivo legumbres/cereales es mucho mas baja que si éstas se dieran por separado, en forma de monocultivos.

Como consecuencia de la estabilidad del rendimiento se incrementa la seguridad alimentaria de los pequeños agricultores. También se fortalece la seguridad alimentaria cuando los pequeños agricultores no están constantemente en peligro de perder sus terrenos que les proporcionan comida y ingresos.

En resumen, los beneficios potenciales para los pequeños agricultores incluyen un aumento en la disponibilidad de alimentos, mayores ingresos, la reducción de la pobreza y la desnutrición, y una mejora general en sus fuentes de sustento.

La Implicaciones Ecológicas

Efectivamente, los métodos de producción basados en el minifundio y la sostenibilidad ecológica conservan los suelos además de asegurar una mejor gestión el agua y las cosechas. Estos métodos incrementan la biodiversidad. A su vez la diversidad genética incrementa la resistencia a las plagas y enfermedades.

Por ejemplo, los investigadores han comparado los cultivos orgánicos con aquellos altamente dependientes del uso intenso de químicos, y concluyeron que las pestes estuvieron regularmente ausentes de los cultivos orgánicos mientras los atados al uso de químicos mostraron niveles relativamente altos de plagas. Los mismos resultados se obtuvieron al comparar las enfermedades de las plantas, la calidad del suelo y la erosión del mismo. Encontraron menos lombrices (su presencia es un indicador de la calidad del suelo) en los campos sembrados con un uso intensivo de químicos, comparado con los sembrados con cultivos orgánicos.

Cuando son dueños de la tierra, los pequeños agricultores también tienden a trabajar más sus tierras, y tienden a usar la tierra de tal manera que mantenga su productividad sostenible a largo plazo. Esto a diferencia de los grandes productores que utilizan la tierra como factor de producción y fuente actual de rentabilidad a corto plazo.

El cuadro completo:

poniendo al desarrollo en el centro del Sistema Multilateral de Comercio

Me gustaría hacer referencia al trabajo de Dani Rodrik en el cual habla de la necesidad de que la OMC cambie su visión centrada en el ´acceso al mercado´, hacia una visión de ´desarrollo´. Esencialmente, significa que debemos dejar de evaluar el régimen comercial por el hecho de maximizar o no el flujo comercial, y pasar a preguntarnos si los arreglos - los actuales y los propuestos - maximizan las posibilidades de desarrollo a nivel nacional.

Él basa sus argumentos en su investigación que demuestra que no hay evidencia contundente que demuestre que las reducciones de las barreras comerciales conducen sistemática e inequívocamente a una actuación económica superior. Primero, dice que los gobiernos necesitan elaborar planes de inversión doméstica para arrancar el crecimiento y establecer instituciones de manejo de conflictos. La liberalización tiende a ser exitosa sólo sí inicialmente hay una economía local fuerte y vibrante además de instituciones gubernamentales que asumen una responsabilidad sustancial en el fortalecimiento del capital físico y humana.

También habla de la necesidad de corregir la historia económica y el éxito de las políticas de sustitución de importaciones utilizadas durante dos décadas, hasta inicios de los sesenta, por los países en vías de desarrollo. Efectivamente, estas políticas funcionaron bien para subir la productividad y la inversión doméstica.

El mensaje es que antes de abrir nuestras economías, necesitamos una economía doméstica sana que sea capaz de soportar la liberalización, pues de otra manera, la apertura podría conducir a su desindustrialización. La historia nos muestra que inicialmente el crecimiento de los países desarrollados ocurrió como resultado de estimular sus mercados domésticos. El comercio exterior y las exportaciones fueron consecuencias de su crecimiento y una economía robusta.

 

RECOMENDACIONES

Hoy, quiero desafiarles a que dentro de la OMC pongan sobre el tapete sus posiciones (no las que benefician a las corporaciones en los países en desarrollo a costa de las masas empobrecidas) sino posiciones que traerán un desarrollo generalizado a su país.

Si volvemos a diseñar todos los acuerdos de la OMC desde lo que nos lleve al desarrollo, es probable que nuestras propuestas sean bastante radicales.

Muchos piensan que esto no es factible. ¿Pero cuál es la alternativa? Si perdimos nuestra visión de lo que necesitamos para un desarrollo REAL, y asumimos una posición de control de daños, estaremos encaminados hacia una nueva ronda, por aún menos aranceles y protección del sector agrícola, por la apertura de nuestros países a los servicios de proveedores extranjeros.... y después nuevos acuerdos - sobre contratación gubernamental, inversiones y competencia-.

No hay Nueva Ronda que sea menos onerosa que la anterior. Cada Ronda exige más compromisos y por tanto trae menos beneficios para los países en desarrollo. ¿Cómo será la situación de estos países, de los pobres, cuando en cinco y diez años, se aplique una versión más severa de la Ronda de Uruguay? Ya sabemos que el desenlace probable será más de lo mismo, y por eso los pobres serán más pobres.

Entonces, estas son mis recomendaciones:

  1. Para los países en desarrollo: Que se permita que los países en desarrollo asuman compromisos multilaterales antes que a la estructura de una Iniciativa Única, pues ésta los ha sujetado a compromisos destructivos para sus economías en sus cinco años de vigencia. En cambio, para los países en desarrollo, nos conviene tener un sistema multilateral de comercio que contiene acuerdos separados entre los cuales los países pueden escoger ser signatarios o no, y debe ser visto como la única forma adecuada y significativa del Tratamiento Especial y Diferenciado. Los países en desarrollo no necesitan TRIPS ni TRIMS, y para la mayoría ni siquiera el de agricultura. El comercio puede seguir. Pero bajo nuestros propios términos.
  2. Reforma Institucional/Transparencia: Necesitamos evaluar la regla sobre el consenso. Entre jugadores desiguales el consenso equivale a la dominación. El consenso no nos permite proponer. No nos escuchan. Nuestras propuestas, si no cuentan con el apoyo de EE.UU o la U.E., las escuchan sólo los sordos. Sólo nos permite oponernos, y esto con gran dificultad. Sabemos que menos de un puñado de países en desarrollo tienen la capacidad de oponerse a EE.UU. El uso del voto ya consta en las reglas. Debemos insistir en usarlo y con frecuencia. Necesitamos clasificar las decisiones y usar el voto para las decisiones importantes. Es más probable que un voto secreto nos dé otra vez nuestra voz.

LA CAJA PARA EL DESARROLLO DE LA AGRICULTURA

  1. Primero, para los países en desarrollo que no están sometidos a la Iniciativa Única, deben tener la posibilidad de retirarse completamente del Acuerdo sobre Agricultura. Esto convendría a los países que no cuentan con la capacidad de competir y que siendo predominantemente agrarios.
  2. Usar el mecanismo de la lista positiva. Listar y liberalizar sólo los productos en los que somos competitivos, o los que exportamos.
  3. Usar aranceles para contrarrestar el impacto de todas las formas de subsidios a los exportadores. No necesitamos abrir nuestros mercados al "dumping"
  4. Mucha más flexibilidad para los productos consumidos localmente (podemos evitar que sean importados y proveer subsidios) De igual manera, debemos proteger los productos de los pequeños productores. El mercado local debe ser dominio de los pequeños agricultores.
  5. Toda forma de subsidios en los países desarrollados deben reducirse a una sola caja.
  6. Las transnacionales reciben la mayoría de los subsidios de los países de la OECD. Puesto que ya son anti competitivos, hace ilegal que reciban cualquier forma de apoyo gubernamental.

CONCLUSIÓN

Las actuales perspectivas de los países en desarrollo dentro de la OMC son poco prometedoras. Más de las mismas políticas actuales implicarán hundir a millones, o miles de millones de personas en la miseria.

La alternativa es intelectualmente simple. Defender nuestros derechos y necesidades. Podemos redactar los detalles dentro de los acuerdos. Pero es la valentía y el espíritu de perseverancia lo que necesitamos. Esto es nada más que una odisea heroica ..... y además, una odisea colectiva.

Quiero terminar con algunas palabras que espero les anime. Son tomadas del discurso inaugural de Nelson Mandela. Él ha liberado algunas batallas formidables y quizás algunas de sus verdades sencillas nos pueden poner en el camino correcto.

"Nuestro temor más profundo es que seamos inadecuados,

Nuestro temor más profundo es que nuestro poder sea desmedido.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta.

Nos preguntamos ¿quién soy yo para ser brillante, bello, talentoso fabuloso?

De hecho ¿quién eres tú que no seas tú mismo?

Eres un hijo de Dios, hacerte pequeño no sirve al mundo

No hay nada luminoso en hacerse pequeño para que los demás no se sientan inseguros a tu alrededor.

Nacimos para manifestar la gloria de Dios que se encuentra en nosotros.

No está sólo en algunos, sino en todos

Y mientras dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente damos permiso a otros a hacer lo mismo.

Mientras nos liberemos de nuestros temores,

Nuestra presencia automáticamente libera a otros.

Nelson Mandela, 1994

 

APENDICE

Estudio de Caso 1: La Liberalización Agrícola en Kenya.

Kenya es un país NFIDC (País en desarrollo importador neto de alimentos). El consumo diario es menor a 2,000 calorías. Casi la mitad de la población es crónicamente desnutrida. La agricultura es el 30% del PIB y el 55% del total de las exportaciones. El sector provee empleo para el 77% de la población. Las importaciones de alimentos utilizan el 17% de los ingresos de divisas.

Kenya impulsó el ajuste de algunas partes de su sector agrícola en 1979-80. Sin embargo, en 1993 se aplicaron significativas y amplias políticas de liberalización. Se eliminaron todos los controles gubernamentales sobre los precios y la comercialización de los alimentos. En 1995, con el Acuerdo sobre Agricultura, se levantaron las prohibiciones gubernamentales sobre la importación de alimentos, y los aranceles sobre todos los productos fijados en el 100%.

Desde entonces, ha bajado la producción doméstica de alimentos básicos como el maíz, trigo, arroz y leche, mientras las importaciones han subido. El país no importaba maíz entre 1987 y 1991. En 1997 y 1998 la importación de maíz alcanzó niveles inauditos, con la compra de 1.1 y 0.8 millones de toneladas respectivamente. Según los datos sobre cereales (maíz blanco, trigo y arroz) de los cuadros 1 y 2 del apéndice, Kenya importó el 12 por ciento de su consumo doméstico en 1990 aunque produjo el 88% de lo que consumió. En 1998, importó más del 35% de su consumo de cereales.

Al mismo tiempo, el país intentó entrar en nuevas áreas de exportación, como la horticultura pero sin mucho éxito debido a los altos costos de los insumos y los altos aranceles de la UE en ciertas temporadas. A nadie sorprende que la cuenta de las importaciones esté subiendo rápidamente, desde un promedio de US$ 164 millones entre 1985 –1990, a US$ 302 millones entre 1991-1996, es decir un incremento de 47%. Las exportaciones agrícolas también han subido, pero en un menor grado, de US$ 737 millones a US$ 965 millones en el mismo período, un incremento de 25%.

Desgraciadamente, Kenya no está en una buena situación como para hacer estas compras. Según el Informe del Banco Mundial sobre el Desarrollo Global, de 1998, los términos de intercambio han disminuido en un 25% desde los años ochenta, de allí que en la actualidad Kenya sólo puede comprar tres partes de lo que pudo comprar en 1980, con la misma cantidad de exportaciones.

A decir del investigador Nyangito, " la disponibilidad de alimentos importados permite que los consumidores acceden a comida barata... Sin embargo la mayoría de los consumidores kenianos dependen directa o indirectamente del sector agrícola. Las importaciones de alimentos reducen el mercado para los productos agrícolas domésticos y dejan a la mayoría de los agricultores y trabajadores de industrias relacionadas con la agricultura, sin fuentes de ingresos alternativas ... este problema empeora por las limitadas oportunidades de empleo (agrícola o industrial)..."

Referencia: Simposio de la FAO sobre Agricultura, Comercio y Seguridad Alimentaria: Temas y Opciones en las Futuras Negociaciones de la OMC desde la Perspectiva de los Países en Desarrollo. Informe No. 3: Síntesis de Estudios de Caso por País. Ginebra 23-24 de septiembre 1999.

Nyangito. H. 1999 "Impacto del Acuerdo sobre Agricultura de la Ronda de Uruguay en la Seguridad Alimentaria: el Caso de Kenya", Instituto de Análisis e Investigación de Políticas, Nairobi.

Murphy S. 1999 "Comercio y Seguridad Alimentaria: una Evaluación del Acuerdo sobre Agricultura de la Ronda de Uruguay" CIIR Londres.

Estudio de Caso 2: la Creciente Dependencia de Sri Lanka a las Importaciones de Alimentos.

Sri Lanka también es un NFIDC. El sector agrícola sostiene a la mitad de la población, aporta con el 22% del PIB, y 21% de las exportaciones. En promedio, el consumo de alimentos alcanza 2,300 calorías por día, y se estima que 25-30% de la población padece de desnutrición.

El gobierno ha implementado políticas de ajuste desde finales de los ochenta. Como consecuencia se ha desmantelado mucho del apoyo gubernamental a la agricultura. Los aranceles fijos están en un nivel uniforme de 50 por ciento. Sin embargo, la tasa aplicada a la mayoría de estos productos es de 35% o menos.

Hay incrementos marginales de las exportaciones como resultado del mayor acceso a mercados después de la Ronda de Uruguay. No obstante el incremento de las exportaciones no se acercan al de las importaciones. Según el estudio de la FAO, el impacto del Acuerdo sobre Agricultura es más evidente en el área de importaciones de alimentos, las cuales han subido significativamente desde 1996 como consecuencia de la tarifación y el nivel relativamente bajo de los aranceles fijos sobre estos productos. El auge de las importaciones condujo a una caída en la producción doméstica de varios productos, y por lo tanto a una caída en el empleo rural. Se Informó que hubo una pérdida de 300,000 empleos debido a una baja en la producción de cebolla y papa. La FAO concluye que la flexibilidad del apoyo, en el corto a mediano plazo, es necesario para sostener el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria.

Referencia: Simposio de la FAO 1999 sobre Agricultura, Comercio y Seguridad Alimentaria: Temas y Opciones dentro de las Futuras Negociaciones de la OMC desde la Perspectiva de los Países en Desarrollo. Informe No 3: Síntesis de los Estudios de Caso País. Ginebra 23-24 de septiembre, 1999.

Estudio de Caso 3: La liberalización desmantela el Sector Agrícola de Filipinas

Desde su ingreso a la OMC en 1995, el gobierno filipino profundizó su campaña por abrazar la agenda del libre comercio. Realizó cambios profundos al sector agrícola. La legislación previa que propendía al fomento de la producción local de alimentos, en particular de los básicos como arroz y maíz, en la actualidad se encuentra desmantelada. La legislación más importante fue la de la Carta Magna de los Pequeños Agricultores, de 1991, que prohibió la importación de los productos agrícolas producidos localmente en suficientes cantidades. Esa ley ofreció una protección completa a los pequeños productores a través de medidas como las restricciones cuantitativas.

El otro cambio importante de política, clave en el programa de alimentos del Presidente Estrada, ha sido el alentar a los agricultores a que en vez de producir alimentos básicos, siembren cultivos no tradicionales de alto valor destinados a la exportación. Las tierras sembradas con arroz y maíz se han reducido dramáticamente de 5 millones há. a 1.9 millones há., liberando así tierras para la producción de flores, mangos, eucaliptos, y espárrago.

Al mismo tiempo que desmantelaron los aranceles y las restricciones cuantitativas, Filipinas ha sido sometida a una ola de importaciones de alimentos básicos que tradicionalmente ellos mismos producían. Las importaciones de arroz se dispararon de 200,000 ton. en 1993 a 2.2 millones de ton. en 1998. El escenario es parecido en cuanto al maíz, carne de res y de chancho.

Paralelamente cayeron aún más los ya mínimos niveles de subsidios gubernamentales dedicados a los alimentos básicos; para el arroz de 6 a 3 por ciento en el período 1995-1998 y para el maíz de 2 por ciento a cero.

Los ingresos de las exportaciones no aparecieron. Muchos de los experimentos con cultivos de alto valor han resultado ser fracasos totales. Para los pequeños agricultores que perdieron los mercados de maíz, arroz o carne de cerdo, el pasar a los cultivos de alto valor requiere un gasto financiero demasiado alto, y un conocimiento que viene de fuera.

El fracaso de estas exportaciones de alto valor se evidencia en las cifras. Mientras durante los años ochenta Filipinas fue un exportador neto de alimentos (tuvo un superávit de US$ 6.7 millones en 1988) hoy la tendencia se ha revertido. El déficit se incrementa cada año, de 42 millones en 1994 a 670 millones en 1998.

La pobreza esta aumentando puesto que los productores de alimentos básicos como arroz y maíz son ahogados por la competencia barata y rápidamente ceden el control del mercado local a las importaciones. El maíz importado tiene la mitad del precio del maíz producido localmente. No es raro ver que los agricultores de Mindanao dejen podrir sus cultivos en el campo porque los precios son tan bajos que no vale la pena cosechar y venderlo. El otro fenómeno es que las tierras dedicadas al arroz y al maíz quedan sin sembrarse dado que los agricultores no tienen cómo pagar la conversión a las cosechas de exportación de alto valor.

Desde 1998, el 75% de las familias campesinas dedicadas a la producción de maíz viven en la pobreza. La situación está por empeorar pues 12 millones de estas familias encaran una caída adicional de sus ingresos. Cuando presionaron el gobierno de Filipinas, éste admitió que están perdiendo 350,000 empleos por año, en la mayoría relacionados con cultivos como maíz, arroz y azúcar. Sólo en el sector maicero se pierden 45,000 empleos por año. El resultado del desmantelamiento del sector agrícola tradicional es evidente en cuanto a flujo de migrantes desde el campo hacia las ciudades, tanto como el flujo de trabajadoras mujeres que salen del país en busca de empleo en el exterior.

Fuentes:

La Fundación para el Desarrollo Integro Rural, 1999, Cinco Años después del GATT: ¿Qué tenemos? Documento Ocasional No 1-99

Mendoza 1998 - Género, Crecimiento y Globalización; Las mujeres en un Escenario Rural Cambiante. Documento Informativo Vol. VI No 1, julio 1998

Bello 1988 "El Acuerdo GATT y la Seguridad Alimentaria: El Caso de Filipinas. Informe presentado al Taller Internacional sobre el Acuerdo Sobre Agricultura de la OMC, Nueva Delhi, abril 30 – mayo 2 1998

Varias entrevistas con ONGs de Filipinas, febrero 2000.

 

Estudio de Caso 4: Tailandia – Hambre, Pobreza y Deuda entre la Abundancia

Tailandia es ampliamente conocido por su producción generosa, en particular por su arroz jazmín. De hecho es el único exportador neto de alimentos de Asia, produciendo más del 35% de las exportaciones mundiales de arroz. Adicionalmente, Tailandia exporta caucho, azúcar, casaba, y carne de pollo.

Sin embargo, detrás de esta abundancia, la mayoría de los agricultores tailandeses resisten niveles de vida muy bajos. Desde inicios de los noventa el 40% de la población vive por debajo de la línea de pobreza. La inseguridad alimentaria es una realidad aún para los productores de arroz. Según la FAO el consumo promedio de alimentos llega a 2,400 calorías por día, con el 25-30% de la población sufriendo de desnutrición crónica. La crisis rural está en proceso desde varias décadas, impulsada por la comercialización de la agricultura tanto como la subordinación de ese sector al desarrollo industrial. No obstante, la crisis empeoró en los últimos años debido a una mayor liberalización junto a los impactos aún vigentes de la crisis económica de 1997.

En el país hay un total de 5.7 millones de familias de agricultores. De éstas, 4.7 millones no tienen tierras o si las tienen son inadecuadas para el autosustento. Debido a la volatilidad de los precios y los crecientes costos de los insumos, la mayoría de los agricultores tailandeses se encuentran en un circulo vicios de deuda. El Ministerio de Finanzas estimó que los agricultores deben un total de 15 mil millones de Baht (US$ 405 millones, con 4.7 millones de familias endeudadas a la banca. Esta cifra no incluye lo que deben a los usureros. Cerca de un tercio de los agricultores deben 5 mil millones de Baht a los usureros, con tasas de interés de 25% en promedio. (Estas son las cifras oficiales publicadas en los medios. Las ONG las suponen más altas: alrededor de 12 millones de agricultores endeudados en 1998, en una cantidad de 400 mil millones de Baht (US$ 10.8 mil millones o un promedio de $9,000 por agricultor)

Una historia típica es la del agricultor de 62 años que se ahorcó afuera de la Casa Gubernamental en Bangkok en 1998. Pidió un prestamos de 200,000 Baht (US$ 5,405) y se comprometió a pagar el préstamo en 270,000 Bhat. Sin embargo, como no pudo pagar a tiempo, la cantidad aumentó a 370,000. Pidió los 370,000 Baht de un familiar para pagar la deuda, y terminó perdiendo su terreno para dárselo a aquel. La mayoría de los pequeños agricultores se encuentran en una trampa parecida, en la cual piden un préstamo para pagar el anterior.

Una de las principales razones es que los precios que reciben estos agricultores están cayendo hacia niveles crónicamente bajos. En 1997-98 el precio del aceite de palma estuvo en 4 Baht por Kilo, y cayó a 0.75 Baht por kilo. La caída se debe a la apertura del mercado tailandés para el aceite de palma de Malasia. De igual manera el precio del arroz antes de la crisis económica estuvo en 8,000 – 10,000 Baht por tonelada. Actualmente está en 4,000. El arroz fue uno de los productos liberalizados debido a los compromisos adquiridos bajo el Acuerdo sobre Agricultura. Cada año, el arancel sobre el arroz bajará en 0.2% hasta el año 2003. Además, antes del Acuerdo el gobierno prohibía la importación de arroz del exterior a no ser que sea el gobierno el que haga la importación. Esto no pasa ahora. Para el año 2004, Tailandia está obligado a importar 250,000 toneladas de arroz por año. De igual manera, el precio de la leche también se ha deprimido en los últimos dos años por la apertura del mercado a la leche en polvo de la UE

Mientras los precios a los agricultores están en pleno declive, el costo de los insumos subió hasta a 40% entre 1997-98.

Para los agricultores es difícil sobrevivir. Los productores de arroz dicen que cuando ya están pagadas las cuentas, no queda suficiente para comprar la comida o satisfacer las necesidades de sus familias. Las Clínicas de Salud del campo reportan un incremento de más de 100% en los casos de enfermedades relacionadas con el estrés en 1997-98, y muchos casos de sobredosis de alcohol de mala calidad o de drogas estupefacientes.

Fuentes:

Bello et al - Una Tragedia Siamesa: El desarrollo y la desintegración en la Tailandia Moderna Zed Books London 199

FAO, por publicarse – Implementación del Acuerdo sobre Agricultura en Tailandia.

Bangkok Post 8 de febrero 1999 "BAAC extiende 7.4 mil millones de Baht a casi 124,000 agricultores", 25 de enero 1999, Los desempleados rurales lanzan una dura amenaza: Planean ocupar los bosques para ganarse la vida"24 de junio 1998 "se estrella el tazón de arroz: Los agricultores de Tailandia están sufriendo, ¿se detendrá alguna vez la nobleza para mostrar preocupación? 25 de junio 1998 "Los gremios de agricultores del Noreste convocan a 2000 personas a protestar en la Ciudad"

Entrevista con Phitthaya Wongkul, Presidente del Comité para el Apoyo del Desarrollo Tailandés.


 

Enfoque Sobre Comercio es un boletín, publicado por Focus on the Global South, que proporciona noticias y análisis sobre las tendencias del comercio y el sector financiero global, enfatizando el análisis de esas tendencias desde una perspectiva integral e interdisciplinaria que es sensible no solo a los asuntos económicos sino también a los aspectos ecológicos, políticos, sociales y de género. Sus contribuciones y comentarios serán bienvenidos.

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ENFOQUE SOBRE COMERCIO

Número 57, diciembre 2000-12-20

EN EL ANIVERSARIO DE SEATTLE

El Éxito de Ser Peligroso: La Resistencia a los Regímenes de Libre Comercio e Inversión
Por Gerard Greenfield

La OMC: Oportunidad o Peligro Para el Mundo en Vías de Desarrollo?

Un debate entre Walden Bello, el Director Ejecutivo de Focus on the Global South, y profesor en la Universidad de Filipinas y Phillipe Legrain, asesor especial del Director General de la OMC Mike Moore, y ex corresponsal de The Economist en asuntos de comercio y economía.

Las ONGs de Malasia llaman al gobierno a rechazar el lanzamiento de una nueva ronda de la OMC.

ESTE AÑO EN LA OMC: ANALISIS Y ASUNTOS CLAVES PARA EL 2001.

Los asuntos institucionales y de transparencia un año después de Seattle.
Por Aileen Kwa

La iniciativa a la carta: ¿un nuevo enfoque al tratamiento especial y diferenciado?
Por Aileen Kwa

El Acuerdo sobre Agricultura: El cambio requiere una odisea heroica
Por Aileen Kwa

Un año después de Seattle, poco ha cambiado en cuanto a que las prácticas de la Organización Mundial de Comercio sean más democráticas, transparentes, y conducentes al desarrollo.

Los representantes en Ginebra de los gobiernos de los países en vías de desarrollo a veces relativizan la importancia de luchar por una mayor transparencia y democracia, bajo el pretexto de que los temas sustantivos son, finalmente, más importantes. Sin embargo la falta de un movimiento relacionado con problemas claves como la implementación demuestra que se lograría un verdadero avance en la atención a las preocupaciones de los países en vías de desarrollo sólo si se tratan de manera simultánea los temas sustantivos como de procedimiento.

En esta entrega de Enfoque Sobre Comercio, Aileen Kwa revisa este año dentro de la OMC. En el primero de tres artículos, "Los asuntos institucionales y de transparencia un año después de Seattle", Aileen empieza a examinar el estado de las negociaciones y subraya la tendencia hacia la legitimación de las consultas del "Green Room" (el Salón Verde) en vez de eliminarlas. Ella señala los problemas institucionales claves que acosan a la OMC, y hace algunas sugerencias sobre cómo la organización se podría volver más democrática y sensible a los intereses y necesidades de los países en vías de desarrollo. El segundo artículo, "Iniciativa a la carta: ¿un nuevo enfoque al tratamiento especial y diferenciado?" describe cómo la estructura de Iniciativa Única de la OMC se introdujo sin aviso a la Ronda de Uruguay debido a la presión intensa de EE.UU. y la U.E sobre los países en vías de desarrollo. Este artículo hace un llamado para un tratamiento especial y diferenciado de los países en vías de desarrollo, permitiéndoles la flexibilidad de endosar sólo los acuerdos que ellos perciban como beneficiosos para su etapa específica de desarrollo.

El artículo final analiza el fracaso de las actuales negociaciones en torno al Acuerdo sobre Agricultura al no tomar en cuenta las necesidades de los pequeños agricultores. Argumenta que hay la necesidad urgente de un nuevo modelo agropecuario fundamentado en la producción para los mercados locales y nacionales utilizando el conocimiento y los insumos locales. Concluye con algunas sugerencias sobre cómo el Acuerdo de Agricultura podría facilitar que los pequeños agricultores trabajen de una manera más sostenible y económicamente más beneficiosa para ellos. Pero, advierte Aileen, tal iniciativa requiere "una heroica odisea colectiva".

Pero primero, el activista laboral e investigador Gerard Greenfield argumenta que se necesita "profundizar la crisis de la OMC" y abrir espacios para la "localización y democratización"; Walden Bello desafía a Phillipe Le Grain, asesor principal de Mike Moore (Director General de la OMC); y las ONGs de Malasia piden que el Primer Ministro Mahathir no se desvíe (a pesar del comentario de Gerard Greenfield de que "no necesitamos un Estado sensible, necesitamos un Estado democrático")

Feliz Aniversario a la OMC!