ENFOQUE SOBRE COMERCIO

Número 60 abril 2001

EN ESTA ENTREGA

La Coyuntura Global: Características y Desafíos
Por Walden Bello

¿ El Desarrollo, a qué precio?
Por Shalmali Guttal

El por qué de nuestra necesidad del comercio libre de medicamentos que salvan vidas
Por Mark Weisbrot

Los cuatro mil millones de pobres son la clave futuro del capitalismo.
Por Nicola Bullard

La Dimensión Perdida en la Política de Alegría de Kim dae Jung
Por Walden Bello

Rusia y la Globalización
Por Boris Kargalitsky

Informe de la Mesa Redonda entre Sindicatos, ONGs y Movimientos Sociales en Bangkok

EN ESTA ENTREGA

En esta entrega de Enfoque Sobre Comercio, Shalmali Guttal explora las aguas oscuras del Financiamiento del Desarrollo, Walden Bello delínea una estrategia para el movimiento contra la Globalización Corporativa, y analiza lo que le falta a la "Política Alegría" de Kim Dae Jung, Mark Weisbrot explica por qué necesitamos el libre comercio, Boris Kagalitsky nos conduce por la montaña rusa de la globalización rusa, y Nicola Bullard nos muestra cómo los pobres pueden salvar al capitalismo.

También incluimos el "informe" sobre la reunión entre sindicatos, ONGs, y movimientos sociales realizada por Focus on the Global South y la Fundación Friedrich Ebert, en Bangkok, Tailandia, el 12 y 13 de marzo. Sin embargo, habrá más sobre ella en otra ocasión.

Finalmente, una versión de los 30 minutos de la transmisión y debate Davos - Porto Alegre puede ser visto en la página www.madmundo.tv donde también está disponible la transcripción completa y una reseña de prensa. La semana próxima se abrirá un foro de discusión sobre "la Brecha de la Globalización" en la página www.madmundo.com.

 

 

La Coyuntura Global: Características y Desafíos

Por Walden Bello

Presentación Magistral ante la Convención Nacional contra la Globalización, Nueva Delhi, India, marzo 21.23, 2001 (Co-redactado por Nicola Bullard)

Hoy en día el movimiento contra la globalización corporativa se encuentra en una coyuntura decisiva. Hay distintas propuestas sobre cómo avanzar. Muchas veces, la clarificación de las demandas del momento se mezclan con asuntos de poca importancia que las hace aparecer confusas. Por ejemplo, entre los muchos que apoyan la idea de incluir normas laborales y ambientales en la Organización Mundial de Comercio, uno encuentra el sentimiento de que la oposición de muchos movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil radica bien en una falta de simpatía por lo ambiental o los derechos laborales o en una "suavidad" hacia los regímenes autoritarios. Es una lástima, porque muchos de los que más se oponen a las cartas sociales son a la vez los que respaldan fuertemente los derechos laborales, el derecho de organización, y el desarrollo ambientalmente sostenible en sus países.

El asunto no es de valores. Si adoptamos o no la estrategia de las cartas sociales/ambientales para detener a la globalización, es , en gran medida, según nuestra opinión, un asunto de táctica. Y la cuestión de estrategia y tácticas más apropiadas para el momento, sólo se puede determinar a través de un análisis de la coyuntura global actual.

Crisis de Legitimidad

La coyuntura global, o para ser más preciso, la correlación global de fuerzas después de Seattle y Porto Alegre es muy diferente a la de mediados de los noventa. La creación y ratificación de la Organización Mundial de Comercio, OMC, en el año 1994-95, fue el apogeo del capitalismo en la época de la globalización. El socialismo había colapsado y parecía que el Consenso de Washington arrastraría con todo. Parecía existir poca capacidad de maniobra, y muy poca oportunidad para influir en los eventos a menos que se jugara según las reglas para obtener cualquier migaja de reforma posible. Fue este sentido de estar agobiados por un monstruo que pisa fuerte lo que dio lugar a la estrategia de adjuntar las cartas sociales y ambientales a la OMC y otros acuerdos comerciales, y a ella se suscribieron algunos sindicatos y grupos ambientales durante ese período.

Hoy, la correlación global de fuerzas es diferente, algunos hasta dirían: muy diferente. Una crisis de legitimidad envuelve a las instituciones claves del gobierno económico global: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, y la OMC. La crisis financiera asiática de 1997 - 98 fue la Estalingrado del FMI. Quedó claro para los observadores y, finalmente a algunos del propio FMI, que el Fondo, con su prescripción de liberalizar la cuenta de capital, ayudó a generar la crisis, y que con su receta de restricción de la moneda y del presupuesto, convirtió a esa crisis financiera en un colapso económico en Tailandia, Corea del Sur e Indonesia. El ahora famoso informe de la Comisión Meltzer, y las masivas protestas contra el Banco en Washington D.C. y en Praga en el 2000, se combinaron para precipitar la crisis de legitimidad del Banco. El informe Meltzer, que parece informar la perspectiva de la administración de Bush sobre el Banco, argumenta que el Banco es irrelevante en cuanto a resolver el problema de la pobreza, así que tanto su tamaño como sus funciones deben ser radicalmente reducidos. Por supuesto, en Seattle se vio la combinación mágica de masivas protestas callejeras, con una revuelta de los países en desarrollo dentro del Centro de Convenciones, y las diferencias irreconciliables entre la Unión Europea y EE.UU, todo lo cual hundió a la Tercera Reunión Ministerial y colocó a la OMC en un estado de limbo. Tres citas, de fuentes sumamente creíbles, subrayan lo profundo de la crisis de confianza de la élite global en sus instituciones claves de gobierno económico, después de Seattle

Las Implicaciones de la Estrategia y las Tácticas

Hoy nos encontramos en una situación diferente a la de mediados de los noventa, cuando se concibió la estrategia de la carta social. Lo que entonces fueron sus méritos, hoy resulta ser un enfoque poco sólido y contraproducente, tanto estratégica como tácticamente. Tácticamente, es poco sólido porque la única manera de meterlo dentro de la OMC es iniciando una nueva ronda que simplemente abriría el espacio para que otras fuerzas añadan una nueva agenda de liberalización y globalización tales como: políticas de competencia e inversiones, más liberalización del sector agrícola, una nueva ronda de reducciones en los aranceles industriales, un acuerdo TRIPS aun más acorde a los intereses transnacionales. Una nueva ronda es una Caja de Pandora. Como dice Fred Bergsten, la OMC es como una bicicleta, que sólo se mantiene de pie si se mueve para adelante en términos de más liberalización y globalización. Nuestro objetivo inmediato debe ser que la bicicleta deje de rodar, previniendo una nueva ronda de negociaciones comerciales.

En un sentido más amplio, estamos involucrados en una lucha trascendental de legitimidad, y, como en todo tipo de guerra, la estrategia gira en torno al hecho de quien tiene el ímpetu, quien tiene lo que Von Clauswitz llamó "la iniciativa moral". Estratégicamente, el enfoque de la carta social es obsoleto, dada la nueva correlación global de fuerzas. Tomando prestado de la estrategia militar, usar el enfoque de la carta social/ambiental se parece a aplicar una estrategia de guerra defensiva pre-Estalingrado, en una situación post Estalingrado que demanda una guerra ofensiva.

El sutil contraataque de las corporaciones

El cambio en la correlación de fuerzas está provocando que la élite global reevalúe su estrategia y tácticas, lo que se manifiesta, como señala Naomi Klein, en el hecho de que algunas corporaciones claves, como Caterpillar y Boeing, ahora están endosando cláusulas sociales como una manera de asegurar que se le entregue al Presidente la autoridad para negociar por la "vía rápida" (Fast Track), lo cual facilitaría una nueva ronda de liberalización y globalización vía OMC y acuerdos regionales como la propuesta Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) .

La élite global - el grupo de Davos - empieza a abrazar la carta social como parte de una estrategia para re-legitimizar a la globalización. No necesitan leer a Gramsci para entender que a menos que recuperen legitimidad las estructuras de poder, cuya cohesión depende de la percepción de legitimidad, podrían empezar a desmoronarse. Pero la carta social no es el único elemento de lo que podemos reconocer como el "sutil contraataque de las corporaciones". Hay otras dos movidas que se deben poner de relieve.

Una es la participación en el Compacto Global promovido por el Secretario General de la ONU, Kofi Annan. Una genialidad de Annan y el grupo de Davos, el Compacto Global dice comprometerse a que las corporaciones respeten nueve principios, de los cuales los más importantes tienen que ver con el respeto por los derechos laborales y humanos y el medio ambiente. Sin embargo, el cumplimiento es voluntario y auto monitoreado, y los constantes violadores de derechos, como Nike, Shell y Río Tinto están utilizando esta plataforma para envolverse en la bandera de la ONU. Hasta George Soros admite que el Compacto Global es nada más que un mecanismo para blanquear la imagen corporativa, y es una desgracia que algunas organizaciones sociales se han dejado manipular al endosarlo.

El tercer eje del sutil contraataque es el abrazo corporativo a la sociedad civil. De manera parecida a la que utilizaron para incorporar el discurso sobre diversidad racial y de género en sus planes para dominar el mercado (un proceso tan bien analizado por Naomi Klein en su libro No Logo), las corporaciones inteligentes ven ahora a la sociedad civil - es decir nosotros - como la clave para la comercialización exitosa y la legitimidad. Hoy en día las ONGs se encuentran bajo una avalancha de peticiones de que se adjunten al comité asesor de tal o cual corporación o grupo consultivo de una agencia multilateral. Hace pocas semanas, hasta el FMI realizó su primera consulta con ONGs en Singapur. Por supuesto, la élite de Davos ha empezado a justificar su existencia declarando que ya inició la incorporación de sindicatos y ONGs en sus reuniones anuales realizadas en Suiza, a fines de enero. Por ejemplo, durante las preparaciones del evento de este año, los jefes de Davos, Klaus Schwab y Claude Smadja no olvidaron anunciar el hecho de que " a los mil líderes empresariales de las compañías miembras del foro se juntarán docenas de jefes de estado o gobierno y casi setenta representantes de la sociedad civil, para discutir y, con suerte, avanzar los aspectos más importantes de la agenda global". La idea es proyectar una imagen de diálogo, cuando en realidad domina el monólogo y la búsqueda de legitimidad a través de la mera mención de "consultar a la sociedad civil".

Se necesita elaborar una nueva estrategia sociedad civil- sindical para responder a los peligros, aperturas y oportunidades de la nueva coyuntura. Queremos presentar una estrategia que: 1) enfrente al sutil contraataque, 2) delínee el eje de la lucha o avance contra las instituciones globales claves, y 3) proponga un paradigma alternativo de gobierno global económico.

Hacer la contra al Sutil Contraataque

Nos permite primero enfrentar la contraofensiva del Sutil Contraataque. Tenemos que enfrentar directamente el desafío de la re legitimación del proyecto globalista, descartando la estrategia de la carta social en las negociaciones de la OMC u otros acuerdos comerciales. También debemos oponernos al Compacto Global y exponerlo como un mecanismo de blanqueo y pedir a las ONGs y sindicatos miembros de él, que se retiren. Debemos, además, ser muy discriminatorios en cuanto a prestarnos a participar en consultas lanzadas por las corporaciones y multilaterales. Claramente, es la hora de boicotear tanto las reuniones como el proceso de Davos, que se ha convertido en el principal sitio de desarrollo de la hegemonía cultural corporativa sobre los demás, sobre nosotros, persuadiendo a algunos de nosotros a participar.

Tomando la Ofensiva

Al cambiar hacia una estrategia ofensiva contra las instituciones claves de la globalización, se debe tener como prioridad parar el lanzamiento de una nueva ronda en la reunión ministerial en Qatar, en noviembre. Más allá de esa prioridad, debemos respaldar las acciones de muchos grupos de campesinos y agricultores, tales como la Vía Campesina, para sacar la agricultura de la OMC. Debemos asegurar que de las actuales negociaciones sobre GATS, el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, no salga consenso alguno, lo que serviría para detener el proceso. Deberíamos además respaldar plenamente la iniciativa de subordinar el TRIPS (Sistema de Propiedad Intelectual Relacionado al Comercio) a la salud pública, apoyando la demanda de fabricar y ofrecer los fármacos anti - SIDA a precios bajos. Debemos hacer campaña para consagrar la supremacía del Principio de Precaución sobre el Libre Comercio, respaldando este objetivo ante los desastres ecológicos y de salud, como la enfermedad de la "Vaca Loca" , de los Organismos Genéticamente Modificados, y de la Aftosa. De la misma manera tenemos que respaldar la demanda del Sur por el reconocimiento e institucionalización del "Trato Especial y Diferenciado", es decir que los países no industrializados necesitan otras reglas para las negociaciones comerciales internacionales. La estrategia global es quitar el poder, o "encoger", a la OMC para que sea no más que otro foro de negociaciones comerciales, con poderes muy limitados y capacidades de coerción muy reducidos.

En lo que tiene que ver con el Banco Mundial, es la hora de ejercer presión, y construir una campaña global para desmantelar o quitar el poder a estas instituciones. Actualmente hay un número de funcionarios con influencia dentro de las agencias económicas de la administración de Bush, que están a favor de eliminar o reducir de manera radical el rol de las Instituciones Bretton Woods. Junto con los muchos demócratas y republicanos dentro del Congreso de EE.UU que opinan de igual manera, es posible que la sociedad civil internacional y los sindicatos añadan su peso para formar una masa crítica que determinaría el futuro de estas instituciones. Como nos contó el jefe de una agencia internacional que sigue de cerca la política de esta área, " las Instituciones Multilaterales están, hoy en día, muy vulnerables a un movida simultánea por parte de los conservadores de la nueva administración y por otro lado, de la sociedad civil internacional". Vale mencionar otro factor que debe impulsar una acción decisiva por parte nuestra, y es que el personal de las dos instituciones están actualmente severamente desmoralizados por la combinación de la crítica externa y/o el mal manejo interno. Oportunidades de este tipo son raras, y nos conviene movernos antes de que se desaparezca.

Después, los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil se deben juntar para acabar, antes de que se lancen, el Área de Libre Comercio de las Américas y otros tratados globales similares que ahora se fomentan, parcialmente como sustitutos a la estancada OMC. Estos acuerdos regionales o bilaterales están formulados en base a los mismos principios destructivos de neoliberalismo

-liberalización, desregulación, y privatización- que la OMC. Aquí se debe notar que la oposición plena al ALCA y a una nueva ronda de la OMC fueron dos de los acuerdos contenidos en la declaración firmada en Porto Alegre, hace pocas semanas, por cientos de sindicatos y organizaciones de la sociedad civil.

Finalmente debemos extender la crisis de legitimidad desde la instituciones multilaterales del gobierno global al mismo motor de la globalización: la corporación transnacional. Hoy las transnacionales se encuentran desprestigiadas, y hasta en EE.UU un encuesta reciente puso en evidencia que el 70 por ciento de la población sienten que las transnacionales ejercen demasiado poder sobre su vida. Para las corporaciones es cada vez más difícil operar sin meterse en actividades criminales. Esta semejanza entre las corporaciones y las mafias es algo en lo que deberíamos poner hincapié como parte de esta campaña de deslegitimación. Sólo cuando nos demos cuenta del enorme potencial de campañas para desenmascarar la criminalidad que radica en el corazón de las corporaciones empezaremos a ver qué tan inapropiado e inoportuno es el Compacto Global de Kofi Annan, y entenderemos que éste funciona menos como salvavidas para la sociedad que un salvavidas para las multinacionales.

Promoviendo la alternativa

Y ahora la cuestión de la alternativa. Siempre han criticado a nuestro lado por sólo oponerse y no proponer. Sin embargo, después de Porto Alegre esa crítica ya no es válida, si alguna vez lo fue. Bajo la bandera de "Sí es posible otro mundo" , las 12.000 personas que llegaron a esa ciudad del sur de Brasil, no sólo quito la ascendencia moral a los de Davos, como mencionó el Financial Times en su articulo de fondo "Ataque al Planeta Davos", sino que también llegaron para entrar en un diálogo difícil sobre cómo estructurar, de manera pragmática, un mundo alternativo.

No estamos de acuerdo con la perspectiva de que pensar en lo alternativo es una tarea que en gran parte permanece en estado primitivo. De hecho, somos de la opinión de que muchos o la mayoría de los principios básicos de un orden alternativo ya están con nosotros, y es más bien una cuestión de adaptar estos principios a sociedades concretas, de manera que se respeten la diversidad de esas sociedades.

El trabajo sobre alternativas ha sido un esfuerzo colectivo pasado y presente, al cual han contribuido muchos del Norte y del Sur. Permítannos sintetizar los puntos claves de este esfuerzo colectivo bajo el rubro de "desglobalización". Aunque el siguiente modelo se orienta principalmente a la situación de los países del Sur, muchos puntos también tienen relevancia para las economías y sociedades del Norte.

Desglobalización

¿Qué es la Desglobalización?

No hablamos de retirarnos de la economía internacional. Hablamos de:

Además hablamos de una estrategia que conscientemente subordina la lógica del mercado y la cacería del costo-eficiencia, a los valores de seguridad, equidad, y solidaridad social. Hablamos, en las palabras del gran escolar social demócrata Karl Polanyi, de volver a empotrar la economía en la sociedad, antes que dejar que la economía la domine.

Sin embargo, la desglobalización o el re empoderamiento de lo local y lo nacional, sólo se puede lograr si ésta se realiza dentro de un sistema alternativo de gobierno económico global. ¿Cuáles son los parámetros de tal orden económico? La respuesta está contenida en nuestra crítica del sistema Bretton Woods/OMC como sistema monolítico de reglas universales impuestas por instituciones altamente centralizadas para afianzar los intereses de las corporaciones , y en particular de las corporaciones estadounidenses. Pretender reemplazar este sistema con otro sistema global centralizado de reglas e instituciones, aunque éstas tengan como su fundamentos principios diferentes, es pretender reproducir la misma trampa jurásica que atrapó a instituciones tan diferentes como IBM, el FMI y el Estado Soviético, es decir la inhabilidad de tolerar y aprovechar la diversidad. Incidentalmente, la idea de que la necesidad de un juego central de reglas globales sea indiscutible, y que el desafío sea reemplazar las reglas neoliberales por otras social democráticas, es un remanente de la variante tecno-optimista del marxismo que penetra las visiones tanto de los social demócratas como de los leninistas, produciendo lo que la autora India Arundathi Roy llama la predilección por el "gigantismo".

Un Mundo Plural

La necesidad de hoy no es otra institución centralizada sino la desconcentración y descentralización del poder institucional y la creación de un sistema pluralista de instituciones y organizaciones que interactúan, guiada por acuerdos y entendimientos amplios y flexibles.

No estamos hablando de algo completamente nuevo. Fue bajo tal sistema, más pluralista de gobierno económico global, en el cual el poder hegemónico todavía estaba lejos de estar institucionalizado en un conjunto de poderosas instituciones y organizaciones multilaterales que abarcan todo, que algunos países de América Latina y Asia fueron capaces de lograr un cierto desarrollo industrial durante el período de 1950 a 1970. Fue bajo tal sistema pluralista que, bajo un Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT en inglés) que estuvo limitado en sus poderes, flexible, y más comprensivo con el estatus especial de los países en desarrollo. Los países del Sudeste y Este de Asia lograron convertirse en nuevos países industrializados por medio de políticas comerciales e industriales proactivas de los estados, que partieron significativamente del sesgo de libre mercado consagrado en la OMC.

Por supuesto, las relaciones económicas entre países no fueron ideales antes del intento de institucionalizar un sistema global de libre mercado a inicios de los años ochenta, tampoco lo fueron las economías resultantes en los países del Tercer Mundo. No lograron satisfacer unas necesidades identificadas a la luz de los recientes avances de la economía feminista, ecológica y post-post- desarrollo. Lo que pretendemos señalar aquí es que la situación previa al año 1994 subraya el hecho de que el sistema alternativo al Pax Romana construido alrededor del sistema Banco Mundial-FMI-OMC, no es un estado Hobbeseano de Naturaleza. Lo que sí queremos enfatizar es que la realidad de las relaciones internacionales en un mundo marcado por múltiples instituciones internacionales y regionales donde se controlan la una a la otra, está muy lejos de la imagen propagandística de un mundo desagradable y embrutecido. Por supuesto, la amenaza de acción unilateral por parte de los poderosos está siempre presente en tal sistema, pero es una acción de la que aún los más poderosos dudan por temor a las consecuencias en su legitimidad, tanto como la reacción que se provocaría en forma de coaliciones opositoras.

En otras palabras, el objetivo de los países en desarrollo y de la sociedad civil internacional debe ser, no la reforma de las instituciones Bretton Woods y la OMC que están a la merced de las Transnacionales, sino, a través de una combinación de medidas activas y pasivas: a) decomisarlas; b) desempoderarlas (es decir convertir al FMI en una institución de investigación pura, que monitoree las tasas de cambio y los flujos globales de capitales); o c) reducir radicalmente sus poderes y volverlas en sólo otros actores que coexisten con y están vigilados por otras instituciones y acuerdos internacionales y agrupaciones regionales. Esta estrategia incluiría el fortalecimiento de diversas instituciones y actores como es la UNCTAD, los acuerdos ambientales multilaterales, la Organización Internacional de Trabajo, y los bloques comerciales emergentes como MERCOSUR en América Latina, SAARC del Sur de Asia, SADCC en Sudáfrica, y un ASEAN revitalizado en el Sudeste de Asia. Un aspecto clave del "fortalecimiento" es asegurar que estas formaciones evolucionen en una dirección orientada a la gente, y dejen de ser proyectos de las élites regionales.

Pero sobre todo, respaldaría la formación de nuevas instituciones regionales e internacionales que se dedicarían a la creación y protección de espacios para la devolución de la mayor parte de la producción, comercio y toma de decisiones económicas al nivel local y nacional. El papel principal de organizaciones internacionales en un mundo en el cual el respeto a la diversidad es un principio central de la organización económica, sería, como lo manifiesta el filósofo inglés John Gray "expresar y proteger las culturas nacionales y locales incorporando y amparando sus distintas prácticas".

Más espacio, más flexibilidad, más compromiso, estos serían los objetivos de la agenda del Sur y del esfuerzo de la sociedad civil internacional para construir un nuevo sistema de buen gobierno económico global. Es dentro de tal mundo más fluido, más pluralista y menos estructurado, con controles y equilibrios múltiples, que las naciones y comunidades del Sur, y del Norte, encontrarán el espacio para desarrollarse en base a sus valores, ritmos, y estrategias propias.

Para concluir, en este Mundo post Seattle, o ahora debo decir post Porto Alegre, el ímpetu, la iniciativa, la ascendencia, son nuestros. Aunque las estructuras del capitalismo global parecen tan sólidas como siempre, y aunque debemos estar pendientes de no tener un optimismo desmedido, tampoco deberíamos subestimar las posibilidades de este momento. Permítannos recordar que al fin y al cabo las estructuras de poder no pueden sobrevivir sin la percepción de .que son legítimas. El otro lado lo sabe, y por esta razón el llamado a la sociedad civil se ha vuelto más desesperado, más agudo. De la OMC a la corporación, las instituciones claves del capitalismo en la época de la globalización han entrado en una profunda crisis de legitimidad. No desperdiciemos las oportunidades disponibles para casarnos con el pensamiento, cálculos y estrategias del pasado.


 

¿ El Desarrollo, a qué precio?

Por Shalmali Guttal

La primera reunión del Comité Preparatorio ("Prepcom") para el Financiamiento del Desarrollo (FFD) realizada en la sede de la ONU en Nueva York, del 12 al 23 de febrero, parecía incapaz de ir más allá de una ecuación simplificada entre Desarrollo y Crecimiento Económico. Según las discusiones del Prepcom, parece claro que a menos que hayan cambios estructurales fundamentales en el sistema financiero internacional, su arquitectura, instituciones y gobierno, como para favorecer a los países pobres y en desarrollo, es probable que éstos tendrán que pagar un precio mucho más alto por el desarrollo que antes. ¿Qué lo haría mas caro? Pues la mayor aceleración y consolidación de los procesos, estructuras, e instituciones de la globalización económica, más específicamente las políticas económicas neoliberales - disfrazadas de desarrollo.

La pieza central de las discusiones del Prepcom fue el informe del Secretario General de la ONU, que delineó seis áreas importantes para ser discutidas en las deliberaciones sobre el financiamiento para el desarrollo: 1) movilización de recursos financieros domésticos para el desarrollo; 2) movilización de recursos internacionales para el desarrollo: inversión extranjera directa y otros flujos privados; 3) comercio; 4) creciente cooperación financiera para el desarrollo a través de, entre otros elementos, la asistencia oficial al desarrollo; 5) deuda; y 6) enfrentar problemas sistémicos: fortaleciendo la coherencia y consistencia de los sistemas monetarios, financieros y comerciales internacionales en apoyo al desarrollo. El informe fue el resultado de discusiones sostenidas el último año en reuniones regionales inter-gubernamentales, diálogos con la comunidad empresarial y la sociedad civil, y largas negociaciones entre el personal del Buró FFD de la ONU, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio.

Con estos antecedentes, sólo pudo esperarse que el informe del Secretario General sea un documento de compromiso que refleje los puntos de vista de "todos los sectores involucrados" tanto en el proceso del financiamiento como en el del desarrollo. Sin embargo, el informe da un nuevo sentido a la palabra "compromiso". Antes que discutir y explorar opciones para superar los impedimentos históricos estructurales e institucionales al financiamiento del desarrollo sostenible, el informe celebra los procesos de globalización económica como las únicas soluciones viables para resolver la escasez de recursos actualmente experimentada por los países en desarrollo. Desgraciadamente, el informe del Secretario General parece ser un plan poco disfrazado para más liberalización y privatización de todos los sectores claves de los países en desarrollo, desde el comercio hasta los servicios básicos, además de más dependencia a los mecanismos del mercado y el sector privado para el suministro de "bienes y servicios" públicos. El informe no destaca el rol importante del estado y las políticas públicas para asegurar la equidad, la justicia económica y social, ni para proteger a las poblaciones vulnerables y desaventajadas de una mayor violencia económica. En cambio, explica que el rol de la política pública es crear espacios que habiliten las iniciativas del sector privado y los flujos de capitales a través del buen gobierno y las reformas sectoriales e institucionales apropiadas

Todo esto fue contestado por muchas delegaciones de los países en desarrollo. En nombre del grupo de los 77 y China, el Embajador Bagher Asadi de la República Islámica de Irán señaló en su discurso inicial que los procesos de la globalización han cambiado los parámetros del desarrollo y su financiamiento. Los mismos aspectos financieros que facilitaron una mayor integración económica acarrearon mayores riegos financieros y crearon inestabilidad. Las delegaciones de Nigeria, Ghana, Santa Lucía, y Cuba (entre otras) expresaron sentimientos similares.

Las primeras palabras del embajador de Pakistán indicaron con precisión las

contradicciones inherentes entre globalización económica y desarrollo:

" ... mientras la globalización tiene significados distintos para mucha gente, hay un acuerdo general de que la globalización económica implica poner al mercado la economía global. El mercado es quizá el proceso más eficiente de lograr ciertos objetivos económicos, pero no se puede dejar que el mercado tome decisiones sociales y políticas importantes. Efectivamente, la evidencia empírica estableció que los mercados globales están lejos de resolver los aspectos sociales de la actividad económica. Quienes apoyan la globalización deben argumentar en contra de esta evidencia... Uno no puede dejar de preguntarse, si la globalización funciona bien, entonces ¿por qué hay tantos pobres en una época en el cual hay más riqueza que nunca? ¿Por qué hay un incremento del número de países menos desarrollados? ¿Por qué el medio ambiente se encuentra al borde del colapso? ... hay una tendencia a simplificar en exceso este problema diciendo que "no hay un solo responsable aquí". Y luego nos encontramos con la sigla más comúnmente utilizada, "TINA" (There Is No Alternative) que significa "No hay Alternativa" ... Si es así, entonces, uno tiene que creer que las disparidades de ingresos continuarán acentuándose y los pobres será más pobres y los ricos más ricos"

En realidad, los partidarios de la globalización económica no tuvieron que argumentar en contra de la evidencia presentada por el embajador de Pakistán. El informe del Secretario General ya hizo un muy buen trabajo al presentar el argumento "TINA" para promover la primacía de las políticas, mecanismos e instituciones basadas en el mercado, para el desarrollo nacional.

Una perspectiva estrecha sobre el Financiamiento y el Desarrollo

El informe del Secretario General presenta un punto de vista sumamente estrecho tanto sobre el financiamiento como sobre el desarrollo. En la introducción, el informe declara que el objetivo del evento de alto nivel sobre Financiamiento Para el Desarrollo (FFD en inglés) no es "revisar las metas y el contenido del desarrollo". Sorprendentemente el informe no presenta ningún vínculo entre los varios métodos de financiar el desarrollo y sus impactos políticos, sociales, económicos y ambientales a largo plazo.

El arreglo con las instituciones Bretton Woods y la OMC se refleja ampliamente tanto en los análisis como en las recomendaciones del informe del Secretario General. Aunque enfatiza la importancia de la movilización de recursos domésticos, no ofrece ningún análisis sobre cómo los recursos financieros domésticos de muchos países en desarrollo han sido afectados por los muchos años de aplicación de programas de ajuste estructural, o cómo estos programas han contradicho a los programas nacionales de desarrollo existentes y han apretado los presupuestos nacionales, limitando así la cobertura y calidad de los bienes y servicios esenciales. En cambio, el documento recomienda que los gobiernos de los países en desarrollo, apoyados por las instituciones internacionales, facilite el uso de los recursos privados en la provisión de servicios e infraestructura, y maximice el uso de los recursos públicos en la provisión de servicios "no-comerciales", como las redes de seguridad. Es interesante que no consten entre estos servicios "no-comerciales", iniciativas como la reforma agraria o la redistribución de activos productivos y las fuentes de ingreso.

El informe argumenta a favor del apoyo público a servicios financieros como el micro crédito y el crédito rural para los pobres a través de "una amplia gama de intermediarios financieros" (pág 15). Recomienda que los países "quiten los obstáculos institucionales y regulatorios, tales como las restricciones sobre la recuperación de costos, la falta de leyes para transacciones seguras y débiles registros de propiedad" y argumenta a favor de "fondos de asociaciones públicas-privadas, para desarrollar innovadoras herramientas financieras" (pág15). En general el informe pone énfasis en la integración financiera de todos los sectores y a todo nivel, a la economía nacional y global. No obstante, el informe no reconoce la importancia de las políticas de respaldo (como precios garantizados para los bienes y productos primarios, protección de mercados locales, acceso a la tecnología apropiada, y capacitación etc.) sin las cuales, los pequeños productores y prestatarios fácilmente pueden encontrarse cada vez más endeudados y perder los bienes o las capacidades con que cuentan ahora.

En la sección sobre comercio, el informe del Secretario General recomienda una agenda de liberalización comercial agresiva para los países en desarrollo, con un programa de apoyo "plenamente financiado" para los países interesados en seguir este camino. Pero no ofrece un análisis de cómo la liberalización comercial, sin suficientes y adecuadas medidas domesticas de protección, ha afectado a las economías de la mayoría de los países en desarrollo. Tampoco aborda los problemas de los declinantes y fluctuantes Términos de Intercambio, o los impactos de los acuerdos de la OMC sobre las capacidades tecnológicas y económicas de los países en desarrollo, en particular los países Menos Desarrollados, los países en desarrollo de los Estados de Pequeñas Islas, y otros países en desarrollo de bajos ingresos.

Desgraciadamente, la sección sobre deuda muestra un enfoque igualmente estrecho, con sesgos evidente que favorecen a los acreedores. El informe aplaude la iniciativa HIPC, y habla del problema de la deuda en términos de la "solvencia" de los países de bajos ingresos, y el peligro moral precipitado por algunas formas de alivio de deuda. Sin embargo no examina las condicionalidades que acompañan a las medidas de alivio de deuda, que en la práctica perpetúan el ciclo de endeudamiento, ni el fracaso de criterios del pasado sobre la sustentabilidad de la deuda, los vínculos entre deuda y el entorno de las políticas económicas globales, y el peligro moral creado por las agencias de crédito y gobiernos a través de préstamos para proyectos o programas mal evaluados.

Estas contradicciones fueron subrayadas por las delegaciones de muchos países en desarrollo. Otra vez, un delegado de Irán, hablando en nombre del grupo de los 77 más China, dio agudas críticas al sesgo neoliberal, con orientación al mercado, de las recomendaciones del informe del Secretario General. La delegación cubana señaló que las medidas de alivio a la deuda estuvieron destinadas al fracaso, sin políticas internacionales de apoyo a largo plazo que aseguren la salud económica e independencia de los países endeudados, especialmente en áreas como el comercio, la transferencia de tecnología, y el acceso a capitales. Muchas delegaciones de los países en desarrollo argumentaron por una revisión detallada de los impactos de las condiciones políticas y económicas internacionales sobre los procesos de decisiones políticas en sus respectivos países, y una articulación completa sobre un entorno económico internacional que sea facilitador para los países en desarrollo, sin la imposición de recetas y condiciones por parte de los países más ricos del Norte.

Legitimando a las Instituciones Bretton Woods

Uno de los aspectos más desalentadores de la Prepcom, y de lo que parece ser todo el proceso del FFD, es la legitimación de las instituciones Bretton Woods, IBW, por parte del sistema de NN.UU. En el informe del Secretario General, las IBW tuvieron prominencia en cada sección y de ninguna manera cuestionó la expansión -auto promovida- del ámbito del mandato de estas instituciones. Al contrario, el informe pareció utilizar su apoyo a las I.B.W. para reclamar un rol más central por parte de las agencias de la ONU.

La Prepcom fue inaugurada por funcionarios de alto rango de la ONU, seguidos por representantes de las IBW. El personal de la oficina del FFD, no desperdició ninguna oportunidad para enfatizar la importancia y el valor de la cooperación de las IBW en el proceso de FFD y en la preparación del informe del Secretario General. En los informes de las reuniones entre las IBW, la OMC y la Oficina de FFD, quedó claro que las primeras no estuvieron dispuestas a soportar ningún desafío a su legitimidad. En tanto la necesidad pragmática de cooperación con las IBW fue obvia, fue igualmente obvio que la ONU necesita destacar su asociación con las IBW para recuperar su legitimidad como actor central en la arena de las políticas y el desarrollo internacional. Una excepción al club de hinchas de las IBW fue el Embajador Jaynama Asda de Tailandia, quien, en su rol de co-presidente del proceso de la Prepcom, señaló la necesidad de una re- evaluación sistemática de los mandatos y operaciones del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OMC.

Por su parte, muchas delegaciones de países en desarrollo afirmaron la importancia de abordar y examinar la coherencia y consistencia del sistema monetario, financiero, y comercial internacional en términos de sus impactos en el desarrollo y en los países en desarrollo. El Grupo de los 77 más China declaró que los arreglos institucionales existentes están quedando muy atrás de los procesos de integración económica y financiera a nivel global, y argumentó por una participación más amplia y efectiva de los países en desarrollo en el proceso internacional de establecer las normas y tomar las decisiones. Un número de delegaciones del Sur hablaron de la importancia de reformar la arquitectura financiera internacional, y mejorar su control, transparencia, y rendición de cuentas. No sorprendió que los desafíos de las delegaciones del Sur a los mandatos ampliados de la OMC y las Instituciones Financieras Internacionales se plantearon indirectamente, y no en un lenguaje claro y directo.

No obstante, el mensaje sí salió y el imperio devolvió el golpe con todo el peso de sus más importantes portavoces. Contando con la presencia de la Unión Europea y EE.UU. para proteger sus intereses, las IBW no tuvieron nada que temer. Mientras la U.E. expresó su apoyo más indirectamente, el representante alterno de EE.UU no desperdició ni una palabra:

"hasta ahora, creemos que la ONU se ha beneficiado del conocimiento de las Instituciones Bretton Woods para la preparación del evento de alto nivel. Al trabajar con tres organizaciones la ONU ganó un nuevo entendimiento y se formó una idea de la realidad del financiamiento del desarrollo sustentable.... Para asegurar que el Banco Mundial, el FMI y la OMC sigan con un rol importante en este proceso, sus mandatos independientes tienen que ser plenamente respetados... Estamos preocupados de que el proceso de Financiamiento Para el Desarrollo sea utilizado como vehículo que permita la interferencia de la ONU en el control y toma de decisiones de las Instituciones Bretton Woods y la OMC. Tal intento, si es que se hace, socavará seriamente no sólo la credibilidad de esas instituciones sino también el trabajo de la ONU en el desarrollo en general. Nos opondremos a cualquier intento de esa naturaleza"

La amenaza apenas disimulada del Representante Alterno de EE.UU, planteada tan tempranamente en el proceso no tuvo el impacto esperado. Las maniobras altamente orquestadas en búsqueda del poder entre la ONU, las Instituciones Bretton Woods, la OMC y varias delegaciones de países, continuó durante el resto de la Prepcom, con las alianzas cambiantes que se han vuelto en la marca registrada de tales eventos. Sin embargo, un número de delegaciones del Sur tales como Irán, Egipto, Cuba, Nigeria, Ghana, y los estados del Caribe seguían poniendo sus prioridades sobre el tapete.

Todavía no está claro si el proceso FFD puede ser formado, y en qué grado, por las prioridades de los países en desarrollo que han luchado durante los últimos años por este evento. A luz de su actuación reciente, es poco probable que la ONU esté dispuesta a ser la campeona de las causas de sus países miembros más pobres. Es igualmente improbable que los miembros del grupo de los 77 más China lleguen a una posición común para oponerse unificadamente a los campeones de las Instituciones Bretton Woods, la OMC y otras instituciones de la globalización económica. En la ausencia de esto, sí es probable que el proceso FFD se convierta en otro proceso de legitimación del proceso de globalización económica y el fortalecimiento del paradigma del desarrollo neoliberal.

*Shalmali Guttal coordina el Programa de Vínculos Micro-Macro de Focus on the Global South.


 

El por qué de nuestra necesidad del comercio libre de medicamentos que salvan vidas

Por Mark Weisbrot*

La historia de la década, y quizás del siglo, finalmente ha llegado a las páginas de los periódicos: millones de personas que se pueden salvar, están muriendo de SIDA. La razón de sus muertes innecesarias, prematuras, y muchas veces terriblemente dolorosas, se está clarificando: tiene que ver con la avaricia pura, inalterada.

Es un escándalo de gigantescas proporciones. La Industria Farmacéutica, con un valor de U.S $350,000 millones, una de las más rentables y poderosas del mundo, se ha juntado con sus aliados en el gobierno estadounidense para negar a millones de personas el acceso a medicamentos salvavidas baratos.

En EE.UU, los infectados del virus VIH ahora pueden extender sus vidas de manera indefinida a través de una combinación de fármacos conocidas como cócteles de SIDA. El costo de estos fármacos es de U.S $10,000 a $15,000 por año, muy por encima de las capacidades de los 33 millones de personas de países de bajos ingresos que los necesitan, incluyendo 25 millones en el África subsahariana.

Pero el costo de fabricar estos fármacos es sólo una pequeña proporción de su precio. Una empresa farmacéutica de India, Cipla, que fabrica medicamentos genéricos, recientemente ofreció suministrar los fármacos anti SIDA a los gobiernos en $600 y a las ONGs en $350.

Para millones, los medicamentos se volverían accesibles; en los países más pobres donde el ingreso per cápita anual se encuentra en ese nivel, serían accesibles con una ayuda modesta de los países más ricos.

Pero las empresas farmacéuticas están determinadas. "Están robando mi propiedad intelectual, y no lo puedo aceptar" dijo un funcionario de alto rango de la Merck.

El argumento convence a pocos. ¿Deben morir millones para proteger las patentes de las empresas farmacéuticas?

Ante una presión política y un escándalo ético cada vez más agudo, las compañías han empezado a ofrecer algunos de estos medicamentos con rebajas cada vez mayores, Pero, aún la oferta más reciente de Merck, supuestamente a precio de costo para dos de los fármacos comúnmente usados que forman parte del "cóctel triple", todavía dejaría el precio en 3 o 4 veces mayor al que traería la competencia, con los genéricos.

Hay otros problemas al dejar que los monopolios privados determinen el precio y disponibilidad de estos medicamentos tan desesperadamente necesarios. El costo en términos de vidas podría resultar muy alto si las empresas deciden demorar, exigir concesiones, cambiar el precio o abusar de su poder divino sobre la vida de millones.

Las compañías contraatacan con un argumento económico; estos medicamentos no existirían si no fuera por las rentas monopólicas que financian la investigación y su desarrollo. Pero hay otras maneras de financiar esta investigación, efectivamente muchos de los medicamentos nuevos y caros fueron descubiertos con la ayuda de financiamiento público.

Desde un punto de vista estrictamente económico, una patente monopólica es una vía mucho menos efectiva de financiar la investigación. Un principio básico de la microeconomía es que el precio de un bien debe igualar el costo de producir una unidad adicional. El precio monopólico, particularmente en 15 o 20 veces el costo de producción, es muy ineficiente y genera un enorme despilfarro. Y, en el caso de las medicinas esenciales, el resultado de esta ineficiencia se mide en vidas humanas.

Legalmente, las patentes estadounidenses no se extienden más allá de las fronteras de EE.UU. No obstante, las empresas farmacéuticas y sus aliados en Washington cuentan con un arsenal de armamentos poderosos para obligar a los países más pobres a que las respeten. Este armamento incluye presión económica, demandas legales, y la Organización Mundial de Comercio. Cuando Sudáfrica, donde hay 4.2 millones de personas con el virus de VIH, promulgó en 1997 su Ley de Medicinas para asegurar un suministro de medicamentos baratos, Washington respondió con sanciones comerciales, postergación de ayuda financiera, y otras amenazas económicas.

La presión de los grupos activistas obligó a la administración de Clinton a revertir su posición en contra de Sudáfrica. Pero la batalla estuvo lejos de resolverse. Por ejemplo, actualmente EE.UU. está promoviendo una queja contra Brasil en la OMC, sobre una ley brasileña cuyo objetivo es incrementar la producción doméstica de medicamentos anti SIDA. Mientras, las empresas farmacéuticas siguen con su demanda contra la ley sudafricana en las cortes de ese país.

Aquí tenemos una sencilla reforma consecuente con principios básicos humanitarios y económicos: la no plicación de patentes en casos de medicinas esenciales en países de ingresos bajos. Esto permitiría que millones de personas, que de otra manera morirían, obtengan el tratamiento necesario.

Las empresas farmacéuticas no parecen dispuestas a abandonar su obsesión por los monopolios globales sobre los fármacos que producen. Pero el público es cada vez más consciente del rol de las empresas, y de que ese rol es totalmente inadmisible. Tal vez se necesita más presión, como boicots de los consumidores e inversionistas, para que reciban el mensaje. Pero más temprano o más tarde van a tener que aceptarlo.

* Mark Weisbrot es Co-Director del Centro de Investigación sobre Políticas y Economía en Washington D.C.


 

Cuatro mil millones de pobres son la clave para el futuro del Capitalismo.

Por Nicola Bullard *

Para los que se preocupan del futuro del capitalismo, anímense! Según la revista "Tomorrow" - una elegante publicación mensual sobre el "negocio global sustentable", "el descuidado mercado de los más pobres es la nueva frontera para el crecimiento empresarial en el siglo 21".

Por fin la comunidad empresarial se ha enterado de lo que la OMC y el Banco Mundial conocen desde hace tiempos: si buscas salvar tu vida, no hay que ver más allá que los miles de millones de pobres que simplemente esperan ser sacados de la pobreza por las corporaciones transnacionales, la liberalización comercial y las estrategias de reducción de la pobreza.

"Tomorrow" es tan extraña que podría ser una parodia de sí misma. La portada del No 1 Vol 10 (sí, existe más de diez años - sin duda un producto de la euforia post Rio) es un imagen borrosa y de buen gusto de una mano morena y delgada dentro de una mano más pálida y gorda, con la leyenda "Tender la mano: es la hora de ver más allá de los modelos de negocios tradicionales, a los mercados del futuro --satisfaciendo las necesidades insatisfechas de los cuatro mil millones de pobres en el mundo".

El articulo principal, "El fondo de la pirámide" escrito por "el visionario empresario Stuart Hart" explica cómo las "multinacionales pueden ayudar a la gente a salir de la pobreza".

Hart argumenta que la pobreza es uno de los "obstáculos más grandes que impide una transición acelerada hacia la sustentabilidad".

"Cuando estas luchando por sobrevivir", dice, " las preocupaciones más amplias sobre el medio ambiente pueden parecer poco relevantes". Pero para un visionario la solución es simple, "la sustentabilidad requiere reducciones masivas en la pobreza y esto implica la incorporación de miles de millones a la economía del mercado".

Hart sí se da cuenta del hecho de que los pobres no tienen mucho en efectivo, pero nos informa alegremente que algunas corporaciones igualmente visionarias - como Unilever y Johnson & Johnson - han encontrado "estrategias" para comercializar sus productos a los más pobres. Quizás se refiere a las cadenas de pequeños sachets de shampoo, y detergente en polvo, que adornan los mercados locales a lo largo de África y Asia. La estrategia de mercadeo es sencilla: un pequeñito paquete de shampoo en Tailandia cuesta dos o tres Baht (en términos relativos el doble de un paquete más grande), sin embargo cada muchachita del barrio puede gastar esta cantidad tan pequeña. Además, la publicidad de la televisión tailandesa es un desfile sin fin de bellas jovencitas de pelo largo y brillante que da vueltas sin mucho cuidado. Evidentemente los shampoos químicos y comerciales no sólo son mejores que lo productos tradicionales o locales, sino que te vuelven más bella, más rica, y más moderna. ¿Quién puede culpar a las muchachitas por comprar los químicos efervescentes en sus paquetes brillantes cuando están sometidas a esos imparables giros del pelo?

Pero el sector empresarial también necesita cambiar su actitud hacia los pobres dice el señor Hart. "Donde hay miseria, los gerentes deben visualizar un mercado activo; es parecido a visualizar un parque temático donde ahora sólo hay un pantano". Aparentemente los que tiene la suerte de vivir en la miseria podrán hacer la transición de la invisibilidad al consumismo sin tener que pasar por la etapa tan penosa de ser humanos, gracias a los poderes de visualización de los empresarios previsores.

Hay más por supuesto, pero a riesgo de arruinar un buen cuento, déjenme contarles el fin de esta fantasía sobre parques temáticos. "¿Quién sabe" se pregunta el visionario si "después de veinte años quizás la marea habrá cambiado y se celebrarán a las transnacionales como a los héroes y no como a los villanos de la globalización".

Ahora, sin duda usted también querrá su propio ejemplar de "Tomorrow".

Entonces, si acaso usted pertenece a un " importante grupo de interés" para una de las siguientes corporaciones, probablemente recibirá un ejemplar por correo: ABB, Dow Chemicals, Du Pont o Novartis. O quizás usted está vinculado con 3M, BP, British Telecom, Deloitte Touche, Tohmatsu, Duke Energy, Ford, Nokia, Río Tinto, Shell o Unilever. En ese caso puede pedirles un ejemplar. O tal vez tiene amigos en el Instituto Wuppertal para el Clima, Medio Ambiente y Energía; el Centro de Ciencia y Medio Ambiente o Legambiente, que constan en la lista de los que proveen "apoyo experto".

Los pobres, enarbolados en la cruzada por la liberalización comercial

Y no sólo son las corporaciones las que deben estar agradecidas de que los pobres "siempre estarán con nosotros" , porque sin ellos, sería muy difícil que la OMC venda la idea de una nueva ronda - eufemísticamente llamada " la ronda de desarrollo"

El Director General de la OMC, Mike Moore, utilizó una vez más a los pobres como bandera en la vanguardia de un ataque, para justificar la cruzada de la liberalización del comercio en una reciente mesa redonda sobre el comercio y la pobreza en los países menos desarrollados.

Moore declaró que "el sistema multilateral probablemente ha hecho más que cualquier otra intervención gubernamental para sacar a la gente de la pobreza". Sería interesante someter a voto esa proposición. Por ejemplo, ¿estaría de acuerdo China, que ha logrado una reducción fenomenal absoluta en la pobreza, en que esto se debe al sistema multilateral de comercio? ¿o estaría de acuerdo con el análisis del Informe sobre Comercio y Desarrollo de 1999, de la UNCTAD, de que la mayor apertura de las economías de los países en desarrollo durante los ´90 ha sido asociada con más volatilidad, mayores déficits de pagos, y una tasa de crecimiento inferior?

Al equiparar el "comercio" con la "liberalización comercial" Moore perpetúa conscientemente el punto de vista de que quienquiera que se oponga a una nueva ronda de negociaciones comerciales agresivas, no sólo está contra los pobres sino también contra el comercio. Moore, además, por conveniencia ignora el hecho de que, durante 45 de los últimos 50 años, la liberalización fue manejada a través del foro más abierto y flexible del GATT. La coactiva y poco democrática OMC es simplemente otra cosa.

Esta es una vieja estrategia. Aún antes del colapso de las negociaciones en Seattle, la OMC se dio cuenta que su mejor táctica de relaciones públicas fue persuadir al público de que "el libre comercio es bueno para los pobres". Y aunque aparentemente los pobres se beneficiaran de una mayor liberalización comercial, sería muy inconveniente, en la práctica, escuchar su voz.

La Vía Campesina, un movimiento internacional de más de 2.000 organizaciones de agricultores y campesinos, exige que la agricultura salga de la OMC. Los millones de africanos que mueren de SIDA (la mayoría de los cuales son muy pobres) demandan que las compañías farmacéuticas dejen de manipular los derechos de propiedad intelectual para proteger sus ganancias. Maestros y promotores de salud de los países en desarrollo hacen un llamado a una moratoria de las negociaciones sobre liberalización de servicios (GATS) dentro de la OMC, temiendo que más liberalización de servicios destruirá lo poco que queda del sector público después del ajuste estructural.

Loas "pobres" tienen nombre: son agricultores, los que mueren de SIDA, los mal pagados maestros de la primaria, los sin tierra que viven en las favelas, al borde de las metrópolis, las vendedoras de frutas al borde de las carreteras, los migrantes ilegales que prefieren trabajar por nada antes que regresar a sus países devastados por la guerra, o económicamente destrozados. Más liberalización comercial al estilo OMC no les beneficiará. Lo que se desea es más intervención estatal, no menos. Mejores y mas accesibles servicios públicos, no privatización, tenencia de la tierra en vez de mercados de bienes raíces, más trabajo y más seguridad laboral, precios estables para los productos agrícolas, tecnología para subir la capacidad productiva local, y protección de las peripecias de los mercados financieros y de exportación. Ninguno de estos temas constan en la agenda de la nueva ronda.

*Nicola Bullard es Directora Alterna de Focus on the Global South.


 

La Dimensión Perdida de la Política de Alegría de Kim dae Jung

Por Walden Bello

El futuro de la "Política Alegría" del Presidente Kim Dae Jung de Corea del Sur, la oportunidad (más prometedora en años) de derretir las estructuras glaciales de la Guerra Fría del noreste de Asia, ahora está en entredicho.

Esto quedó de manifiesto después de la reciente visita de Kim a Washington donde al Presidente de EE.UU., Bush, y sus asesores, sólo les faltó mostrar por escrito su desacuerdo con el acercamiento valiente con Corea del Norte. Aún antes de su visita, la Política Alegría ya estuvo en peligro debido a la decisión expresa de la administración estadounidense de construir un sistema de defensa con misiles anti - balísticos (ABM en inglés), que incluiría un "teatro de guerra para el sistema de defensa contra misiles" para Japón y la región. Con el temor de que esta iniciativa descarrile su esfuerzo de convencer a Corea del Norte abandonar su programa de misiles, Kim y el Presidente ruso Vladimir Putín emitieron conjuntamente una declaración de apoyo al tratado EE.UU- Unión Soviética de 1972, que prohibe los sistemas anti misiles. Aunque Seúl luego intentó relativizar el significado del gesto, fue claro para el resto del mundo que, por primera vez en cinco décadas, los dos aliados habían experimentado un desacuerdo sobre política de seguridad.

El Síndrome de la Retirada

Aunque durante la administración Clinton ésta se calló sus preocupaciones, el sistema de seguridad de EE.UU nunca se sintió cómodo con la política de Kim de reconciliación con el Norte. El temor más grande fue que un acercamiento cuestione la presencia militar de EE.UU en la península, donde están desplegados 37,000 soldados estadounidenses. Corea del Sur, como señaló el experto Chalmers Johnson, es una colonia del Pentágono. Sin embargo, la continuación de la ocupación exige una justificación creíble. Mientras los surcoreanos compartieron con Washington la visión de que el jefe de Corea del Norte Kim Jong -Il era un déspota megalómano, no hubo problema. Pero cuando, durante la visita de Kim Dae Jung a Pyongyang en junio, Kim Jong -Il se trasformó en el hermano largamente perdido, ninguna cantidad de palabras apaciguadoras del líder de Corea del Sur sobre la necesidad de la presencia de la tropa y las bases de EE.UU. en su país, dentro de un futuro indefinido, lograron tranquilizar al sistema militar de EE.UU.

Pero las razones para el endurecimiento de la posición de EE.UU van más allá del deseo del Pentágono de mantener su presencia en la península. Desde mediados de los noventa, la estrategia militar tanto a nivel global como regional, ha sido re- orientada alrededor de la premisa de una rivalidad estratégica cada vez más profunda con China. El Estudio Asia 2025, que el Pentágono apenas mantuvo en secreto, consistentemente identificó a China como la amenaza principal a los intereses estadounidenses en seis escenarios de juegos-de-guerra en Asia del Sur, Sur este de Asia y Este de Asia. Aún durante la administración de Clinton, la élite de seguridad había demostrado una cierta incomodidad con la política demócrata hacia China, que enfatizó en la "interacción" más que en la "contención". Con la administración Bush, la contención se ha convertido en el eje dominante de la política, y un aspecto central es apretar el cordón militar "sanitaire" rodeando a China. La tropa y las bases en Corea, el único espacio que tiene EE.UU en Asia continental, son elementos vitales de la soga de EE.UU.

La Falla Fundamental

El líder surcoreano tiene las posibilidades de congelar el proceso y agradecer a los estadounidenses, o seguir adelante a riesgo de experimentar no sólo la no-cooperación sino hasta una desestabilización auspiciada por Washington. Este dilema subraya la falla fundamental de la política: que ha sido un proceso altamente controlado y basado en la personalidad, en el cual la sociedad surcoreana fue relegada a los márgenes, con un rol casi limitado sólo a aplaudir. No debe sorprender que la mayoría de coreanos, aunque obviamente animados por el proceso, se sentían alejados de él, sin un sentido de responsabilidad personal por su éxito o fracaso

Este alejamiento personal del proceso se me manifestó durante una discusión sobre futuros escenarios económicos para Corea con algunos economistas coreanos progresistas. Aun cuando pensaron a largo plazo, ninguno de ellos consideró en sus cálculos la integración con Corea del Norte. En la práctica, una Corea unificada sigue siendo un sueño lejano, y la falta de una protesta nacional significativa contra la posición recalcitrante de Washington, es la prueba más clara de esto.

No es tarde

No obstante, no es tarde para alentar al pueblo coreano. Kim debe tender la mano a todos los sectores de la sociedad; en vez de pedirles que tengan fe en él y su sabiduría, debe incorporarles activamente en el proceso de esta empresa patriótica.

Adicionalmente, el Presidente Kim debe solicitar el respaldo activo de los gobiernos y pueblos de la región de Asia Pacífico, subrayando que una Corea reconciliada, si no unificada, es una de las claves más críticas a la paz duradera de la región.

Movilizar el apoyo nacional y regional para la reconciliación y reunificación son claves para romper el punto muerto entre Kim y Washington.

*Walden Bello es el Director Ejecutivo de Focus on the Global South


 

Rusia y la globalización

Por Boris Kargalitsky

Como pasa muchas veces con tales términos, sólo últimamente la palabra "globalización" se hizo popular en nuestro país. Para ser exacto, se ha puesto popular entre nosotros en el momento en el que la gente de todo el mundo dejó de hablar del surgimiento de una nueva economía global, y por el contrario ha empezado a hablar de su crisis. El hecho de que nuestros comentaristas y teóricos empezaron a hablar de la globalización más tarde que los del Oeste, no implica que el proceso nos haya pasado por alto o que su impacto se demorara. Es simplemente un indicador del retraso en nuestro pensamiento social.

Lo peor está por venir. Al discutir la globalización, la prensa se dividió inmediatamente en dos campos. El uno la ve como un imparable "proceso de la naturaleza" al cual estamos obligados a juntarnos. El otro la ve como una conspiración de fuerzas siniestras en contra de Rusia que tiene que ser enfrentada. Los dos puntos de vista están muy equivocados. La globalización es el resultado de políticas neoliberales que triunfaron a escala global. Como resultado de estas políticas, no sólo son los trabajadores de la mayoría de sectores los que están al borde de la hambruna, sino que cuando se toma en cuenta la inflación, los trabajadores estadounidenses ahora reciben sueldos más bajos que hace veinte años. El blanco de estas políticas no es ni Rusia ni EE.UU. Es que el capital financiero internacional ganó al capital industrial. La clase trabajadora en todo el mundo está sufriendo debido a esto. Es claro que los países pobres han sufrido más que los países ricos, pero no hay nada nuevo en ello, esa es la lógica del capitalismo.

Ahora que una depresión económica mundial está madurando, Rusia no puede quedarse al margen. Es probable que Rusia sufra menos que EE.UU o Europa del Oeste. Pero en la práctica ¿qué significa "menos"?

Nuestra situación ya es grave. Si se deteriora más, ¿de qué nos servirá saber que las cosas van mal para los demás? En sentido económico y financiero, la crisis energética de California es un golpe de mucha mayor magnitud para EE.UU de lo que ha sido para nosotros la catástrofe de la Región Marítima, donde miles de personas han estado sin calefacción durante el duro clima del invierno. Sin embargo, a los residentes de la Región Marítima les encantaría cambiar su sitio con el de los ciudadanos de California.

La economía de mercado es básicamente cíclica, y en este sentido predecible. En la Europa de la post guerra, y en cierta medida hasta en EE.UU, el estado reguló la vida económica acorde con las ideas de J.M Keynes, implementando "políticas de inversión contra cíclica". La esencia de estas políticas fue de un incremento agudo en el gasto e inversión estatal durante el período en el cual la demanda del mercado estaba a la baja, y de una reducción cuando se reanudó el crecimiento. Esto tuvo como objetivo allanar las peripecias de la demanda y la oferta, y asegurar un desarrollo estable.

Los economistas neoliberales criticaron estas políticas porque llevarían a una subida gradual de la inflación, y notaron que en el proceso de evitar las crisis el estado estaba protegiendo a las empresas ineficientes. Las crisis son esenciales para que el capitalismo mantenga su dinámica competitiva, y permitir una "limpieza" periódica del organismo económico. Es precisamente durante los períodos de depresión que el principio de la "supervivencia del más apto" se realiza a plenitud.

Cuando las monedas locales del Sur este de Asia empezaron a colapsar, y los volúmenes de producción empezaron a declinar de igual manera, todos esperaron que esto marcara el inicio de una crisis mundial. Los acontecimientos subsecuentes parecían confirmar este punto de vista. La crisis empezó a cundir. Después del Sur este de Asia, atrapó a Rusia. Luego del colapso del Rublo, las dificultades financieras llegaron a América Latina. El Real brasileño , que no sólo fue la moneda más fuerte de la región, sino también el símbolo de la recuperación económica del continente, perdió la mitad de su valor. Los centros internacionales financieros se dejaron llevar por el pánico; hubo voces que clamaron por un retorno a la reglamentación y al control sobre el flujo global de capitales.

No obstante, la crisis de 1997-98 no cundió por todo el mundo. Donde los monstruos financieros encontraron dificultades, inmensas cantidades de dinero fueron encontraron para salvarles de la bancarrota. Los gobiernos empezaron a imprimir dinero. Créditos multi billonarios fueron colocados en una amplia variedad de programas de estabilización, que a veces duplicaron el uno al otro. Si los métodos fueron buenos o malos no es tan importante, pero la situación se estabilizó. Como se sabe, la situación tanto en Brasil como en Rusia empezó a mejorar después de la devaluación de la moneda nacional.

La segunda "señal de advertencia" apareció en abril de 1999, cuando empezó a bajar el precio de las acciones que formaron parte de la nueva economía de EE.UU (las que constaron en el Indice Nasdaq). Lo que aparecía es que pocas de estas empresas, que estuvieron involucradas en el suministro de un amplio abanico de servicios en base a las tecnologías del internet, rendían ganancias importantes; por lo tanto la caída en el precio de las acciones rápidamente condujo a una ola de quiebras. Por otro lado, el Indice Dow Jones, que registra el precio de las acciones de la compañías mas tradicionales, no bajó. Luego, el Nasdaq también se estabilizó. La caída de los precios fue caracterizada como una corrección necesaria, pero para sorpresa de todos, la corrección no se dio. El precio de las acciones de las compañías sobrevivientes permaneció muy alto.

Después de los golpes que sacudieron la bolsa en la primavera del 2000, el espectro de una crisis mayor quedó firmemente planteado en EE.UU. Sin embargo, nadie supo cuándo, dónde, o cómo empezaría. Mientras la economía de EE.UU seguía creciendo, una crisis mundial era imposible. Es cierto que para Rusia, la crisis de la bolsa estadounidense hasta fue un regalo. En 1999, cuando el renovado crecimiento en Asia provocó una subida en el precio de petróleo, nadie esperó que ésta durara mucho.

Gracias a la inflación del crédito y de la bolsa en EE.UU, durante los quince años anteriores vastas cantidades de dinero fueron sacadas de la "economía real" en todas partes del mundo, y colocadas como especulación financiera, en su mayoría de índole internacional. En esto, Rusia no fue la excepción; al contrario formó parte de la vanguardia, moviéndose en el mismo sentido de EE.UU. Los gobiernos sinceramente creyeron en las teorías monetaristas que sostienen que las únicas fuentes de inflación son el gasto estatal y la emisión de dinero. Como resultado, nadie tomó medidas para frenar el crédito y la inflación de la bolsa; más bien, se los consideró beneficiosos y se estimularon en todas las maneras. El punto no es simplemente que hubo una sobre - valoración de las empresas de EE.UU. en la bolsa. Todo esto ocurrió en un contexto en el que durante casi diez años el papel moneda no fue devaluado. En otras palabras, los capitales especulativos financieros crecieron de manera totalmente desproporcionada al crecimiento de la producción, y el desvalorado dinero "no-efectivo" pudo, durante un tiempo, ser cambiado libremente en billetes. Todo lo que se necesitaba fue un mecanismo que permita que esto se haga, sin desbaratar de golpe a la bolsa (si todos empezaran a vender sus acciones, los impactos en Wall Street serían una pesadilla). Cualquiera que encuentre primero la solución al problema, sería el ganador.

La subida de los precios del petróleo aseguró la operación de tal mecanismo. En la economía del Oeste, surgió una suerte de "remanente inflacionario", parecido de alguna manera a la "inflación conservada" de la Unión Soviética (quizás los lectores recuerden cómo los ahorros bancarios seguían creciendo en la URSS, mientras los precios permanecieron estables). En la economía soviética, más tarde o más temprano el "exceso" de dinero iba a crear un problema insuperable de "recortes". En EE.UU. el "exceso" monetario ha ido, en el análisis final, al mercado del petróleo. A medida que este " exceso" de dólares colapse, más tarde o más temprano la inflación estará fuera de control, y en todo caso el "exceso" de dinero, al liberarse, correrá por todos los sectores de la economía. El poder adquisitivo de la moneda estará destinado a caer, y la devaluación del dólar estará sobre el tapete. A lo largo de la segunda mitad de los años noventa el dólar creció en relación con el marco alemán y el yen japonés. Ahora los europeos y los japoneses podrán vengarse.

Otra cosa es que el precio de esta victoria sea demasiado alto para todos. La ironía radica en el hecho de que la primera crisis de los precios del petróleo desorganizó el sistema de regulación estatal, y socavó "el socialismo de la redistribución" vigente en el Oeste. La segunda crisis de precios del petróleo, en cambio, desorganizará el sistema de regulación mercado-corporativa, y golpeará al capitalismo neoliberal. La respuesta a la crisis petrolera del 73, aunque con cierta demora, fue el inicio de la re-orientación de la economía mundial hacia la derecha, hacia el modelo liberal. Esta vez, la respuesta más probable (luego de una cierta pausa) será un movimiento análogo hacia la izquierda. La rueda habrá dado un giro completo.

Estos procesos no nos pasarán por alto. Por un lado, la Rusia moderna se caracteriza por una apertura increíble, un grado de integración extraordinario en la economía global. Por otro lado, la brecha entre el enfoque escogido por Putín, Gref y compañía, y la nueva dinámica global se pondrá cada vez más en evidencia. En un momento en que las predicciones de una mayor crisis pendiente están casi universalizadas, crece la crítica a los gobiernos y a las instituciones financieras responsables del rumbo neoliberal global. A nivel de los movimientos de masas, la protesta en contra del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio se volvió realidad en Seattle en 1999 y en Praga en el 2000, cuando miles de personas sitiaron el trabajo de la OMC, el FMI , y el Banco Mundial. La iluminada inteligencia Rusa miró incrédula lo que pasaba, preguntándose ¿por qué en el "Oeste avanzado" cientos de miles de personas salen a las calles a protestar, como enloquecidas por la demasiada buena vida. Mientras tanto, en Europa y EE.UU, hay un creciente sentido de que todavía estamos lejos de vivir en el mejor de los mundos posibles, y que es necesario cambiar algo urgentemente antes de que sea demasiado tarde. Rusia corre el riesgo de convertirse, en cinco o seis años, en el último baluarte del liberalismo económico, de "globalización" y "libre capitalismo".

Esto es natural en un estado atrasado. La Rusia de los zares repetidamente jugó el rol de baluarte decisivo de la reacción internacional; uno sólo necesita recordar su papel al reprimir la revolución europea de 1848-49. Pero aún con toda la fuerza de la burocracia rusa, es difícil parar la historia. Por lo tanto, más tarde o más temprano los nuevos movimientos radicales anti-capitalistas que se desarrollan en el Oeste "contagiarán" a nuestro país, igual como sucedió con las ideas de la revolución francesa y el marxismo. Mientras más pronto, mejor.

*Boris Kagilitsky es escritor, intelectual y activista ruso.


 

Declaración Conjunta de los Participantes en la Mesa Redonda Internacional de Sindicatos, Movimientos Sociales, y ONGs (auspiciada por Friederich Ebert Stiftung y Focus on the Global South)

12 y 13 de marzo, 2001. Bangkok, Tailandia.

Los días 12 y 13 de marzo se realizó una reunión sin precedentes de un número significativo de sindicatos, movimientos sociales y ONGs para discutir la posibilidad de un acuerdo sobre acciones y enfoques comunes. En la reunión hubo un acuerdo amplio sobre un número de aspectos, incluyendo:

El creciente número de desafíos globales creados por el poder de las empresas transnacionales, la desregulación, y privatización.

La contribución de las movilizaciones de Seattle, Washington D.C, Porto Alegre y otros lugares, al cuestionamiento actual a la legitimidad de la globalización corporativa.

Los impactos negativos asociados con la globalización, en la equidad (tanto entre y al interior de los estados), la discriminación de género, los derechos básicos laborales, y la seguridad alimentaria.

Las serias amenazas y riesgos presentados por ciertas reglas de la OMC para el desarrollo y aspectos sociales, laborales, ambientales y de género,.

La necesidad de organización y de campañas para fortalecer a los trabajadores en empleos informales, "atípicos", y otros empleos sin protección, incluyendo a los trabajadores migrantes.

El impacto negativo del peso de la deuda externa, los programas de ajuste estructural del FMI/Banco Mundial, y las políticas del FMI que promueven flujos financieros sin restricción, en las posibilidades de desarrollo y equidad.

Implementación del Impuesto Tobin y otros mecanismos para controlar los flujos de capitales especulativos.

La importancia de promover, respetar, y poner en práctica los derechos fundamentales de los trabajadores y otros derechos humanos a través de todos los medios relevantes, incluyendo acción en las instituciones internacionales apropiadas.

La necesidad de que los sindicatos, movimientos sociales, y ONGs sean autónomos de las organizaciones internacionales.

La reunión acordó que en el acercamiento a algunos asuntos claves, existe suficiente buena voluntad para sentar las bases de un diálogo a más largo plazo sobre acciones relacionadas con cada vez más preocupaciones conjuntas que se fortalecen mutuamente.


 

Enfoque Sobre Comercio es un boletín, publicado por Focus on the Global South, que proporciona noticias y análisis sobre las tendencias del comercio y el sector financiero global, enfatizando el análisis de esas tendencias desde una perspectiva integral e interdisciplinaria que es sensible no solo a los asuntos económicos, sino también a los aspectos ecológicos, políticos, sociales y de género. Sus contribuciones y comentarios serán bienvenidos.

Focus on the Global South es un programa autónomo de investigación y acción sobre las políticas, del Instituto de Investigación Social (CUSRI) de la Universidad de Chulalongkorn, con sede en Bangkok. Favor ponerse en contacto con nosotros 

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Traducción: Gerard Coffey cegedap@ecuanex.net.ec