Número 62 mayo 2001
Especial sobre el Banco Asiático de Desarrollo
Sección 1- Introducción
La crisis del Paradigma detrás de la Crisis de Poder
Por Walden Bello
Problemas en el Paraíso
Por Shalmali Guttal
EE.UU. apoya al Banco Mundial y al FMI... por el momento.
Por Nicola Bullard
¿ Los turistas japoneses volarán a Pearl Harbor II?
Por Walden Bello
En estos días, Honolulu, en la bella isla de Oahu, es notable por varias razones: primero, el clima maravilloso, con brisas cálidas, días soleados y una suave garúa marcan la llegada de la primavera; segundo, el flujo masivo de turistas japoneses durante la llamada "semana de oro"; y tercero porque Honolulu es el sitio de la 34ª Reunión Anual General del Banco Asiático de Desarrollo (BAD). Pero, mientras el maravilloso clima y los turistas son fenómenos comunes en Hawai, es probable que la reunión anual del BAD deje un sabor amargo en las bocas de los Hawaianos durante varios años.
Las malas noticias sobre la reunión empezaron a llegar hace varios meses cuando los preparativos iniciaron con fuerza. El Banco se juntó a la Autoridad Turística de Hawai (HTA) y al Departamento de Policía de Hawai (HPD) para elaborar un ambicioso plan de seguridad (que muchos hawaianos han criticado como excesivo) para mantener a raya a los posibles críticos y manifestantes. El plan incluyó la compra de equipos especiales anti motines por parte de la policía, capacitación sobre manejo de manifestaciones, de los "peores escenarios" y de las ONGs, el llamado a la guardia civil y agencias de seguridad locales en calidad de refuerzos, y la introducción de nueva legislación represiva para restringir los derechos naturales de los Hawaianos.
Entre las restricciones constó la negativa por parte de la Policía y la Ciudad de Honolulu, de entregar un permiso para una marcha el día 9 de mayo, fecha identificada como el día de protesta internacional contra las políticas y operaciones del BAD. Como respuesta, la Unión de Libertades Civiles de América (es decir EE.UU), entabló una demanda en contra de la Ciudad de Hawai en nombre de "ADB Watch" (una coalición local de activistas que vigilan los preparativos de la Reunión Anual del Banco) y varios otros demandantes. La demanda acusó a la Ciudad de Hawai y a la Policía de una conspiración para impedir la libertad de expresión de los hawaianos. Sin embargo, la Ciudad respondió rápidamente y ofreció resolver el caso antes del juicio, entregando el permiso y relajando algunas de las restricciones que intentó imponer.
Por otro lado, miembros de organizaciones de la sociedad civil hawaiana sienten confianza sobre cómo sus propias preparaciones están avanzando. Según un organizador local, los preparativos de la sociedad civil han provocado una mayor coordinación y la generación de coaliciones entre la comunidad progresista de Hawai, incluyendo la comunidad hawaiana nativa. La búsqueda de la libertad de expresión y otros derechos ha juntado a los hawaianos en una protesta y en acciones contra la colusión de intereses externos y de autoridades locales al aumentar las medidas de seguridad. A decir de un activista hawaiano "el incremento en las medidas de seguridad y la presencia militar abrió los ojos de los hawaianos respecto a la agenda militar en Hawai, y que está apoyada por el BAD".
En sus intentos por proteger la libertad de expresión y otros derechos, los activistas y organizadores hawaianos también recibieron (y apreciaron) apoyo y solidaridad de una amplia gama de organizaciones y personas de Asia, del Pacífico y de Norte América. Los organizadores locales esperan que muchos de estos apoyadores estén presentes con ellos en Honolulu en una serie de eventos educativos y manifestaciones que empezarán el día 3 de mayo. Un gran flujo de representantes de redes activistas, grupos populares, instituciones académicas, grupos indígenas, sindicatos y organizaciones de investigación sobre políticas ya empezó a llegar a Honolulu, lo que promete una semana intensa de eventos alternativos y foros de discusión.
Las cosas no parecen tan alentadoras para el BAD y sus cohortes. Hartos de trabajar sin contrato desde hace un año, los trabajadores hoteleros hawaianos han amenazado ir al paro a partir del día 7 de mayo. Es posible que cerca de 7.000 trabajadores no se asomen a seis grandes hoteles de Waikiki donde muchos delegados del BAD están alojados. En este caso, el BAD se verá obligado a soportar un nivel de comodidad mucho menor al que acostumbra brindar a los cómodos participantes de su Reunión Anual.
Peor aún es el resentimiento que el Banco está fomentado entre los hawaianos, lo que significa que la Reunión quedará en la memoria local por razones enteramente desagradables. En las palabras de un organizador local "la Policía compró un montón de nuevos equipos anti motines, y la Ciudad aprobó nuevas ordenanzas represivas, todo por pedido del BAD. Estos se utilizarán contra los hawaianos durante mucho tiempo después de la salida del Banco".
En esta Entrega examinamos más a fondo el lado oscuro de los preparativos de la Reunión Anual del BAD en Honolulu.
Por Walden Bello
(Este artículo se escribió a partir de una presentación del autor en el seminario sobre "Tecnología y Globalización", realizado por el Foro Internacional sobre la Globalización, los días 24 y 25 de febrero de 2001, en la ciudad de Nueva York).
Hoy en día, en muchas naciones en desarrollo, los sistemas energéticos centralizados estatales están empantanados por el mal manejo, la corrupción y la deuda. Y en cada país, agencias multilaterales influyentes como el Banco Asiático de Desarrollo y el Banco Mundial han encontrado una panacea para estos males: la privatización y la desregulación. Este es el caso de India, Tailandia y Filipinas.
Sin embargo, el debate sobre la empresa estatal vs. la empresa privada obscurece las complejidades de la generación y distribución de energía en el Tercer Mundo. Pues lo que se encuentra por detrás de los problemas de las gigantescas agencias como la Autoridad de Generación de Electricidad de Tailandia (EGAT) y la Corporación Nacional Energética (NAPOCOR) de Filipinas, no es la ineficiencia "natural" de las empresas estatales, sino la crisis del paradigma que las apuntala: la electrificación centralizada. Las tecnologías centralizadas están vinculadas de modo inextricable con las políticas de dominación de nuestros países por parte de las élites centrales - tecnócratas, élites urbanas, y empresariado nacional y extranjero. Detrás de la crisis de estas tecnologías está la desintegración de una alianza de largo aliento entre tecnócratas, agencias multilaterales y corporaciones privadas, cuyo objetivo ha sido imponer tecnologías devastadoras sobre las naciones en desarrollo, en nombre de una visión de modernidad y de búsqueda de rentabilidad. La industria energética, en particular, ilustra esta simbiosis destructiva de modernidad y rentabilidad.
Una de las expresiones más antiguas de que la generación y distribución de energía era una prueba clave de modernidad, tuvo lugar en 1921, cuando Lenin definió el socialismo como "El Poder Soviético más Electricidad". Pero no fueron sólo los marxistas soviéticos quienes equipararon a la energía eléctrica con una sociedad deseable. Jawaharlal Nehru, personaje preponderante de la India (de la post Segunda Guerra Mundial), denominó a las represas como "los templos de la India moderna"; una declaración que, como señala la autora india Arundhati Roy, se encuentra en todos los textos escolares de la primaria y en todos los idiomas de la India. Las grandes represas se han convertido en un dogma vinculado, de manera inextricable, con el nacionalismo. Cuestionar su utilidad casi llega a ser sedición.
La Electrificación Centralizada
Los ámbitos tecnológicos para el desarrollo energético del período post Segunda Guerra consistieron en la creación de puntos estratégicos de un número limitado de generadores energéticos - gigantescas represas y plantas térmicas de petróleo o carbón, o plantas nucleares -, que producirían electricidad para distribuirla a cada rincón del país. Las fuentes energéticas tradicionales o locales que permitieron un cierto grado de autosuficiencia fueron consideradas atrasadas. Si usted no estuvo conectado a la red central, entonces usted estuvo atrasado. La electrificación (con sus grandes represas, grandes plantas y grandes nucleares) causó furor. De hecho, entre los tecnócratas, esta visión estuvo acompañada por una suerte de fervor religioso; definieron su obra como "la electrificación misionera" o la conexión de los pueblos más alejados a la red central. Cabe señalar que esta misión emprendida en India, Tailandia, Vietnam del Sur y Filipinas fue apoyada con donaciones de millones de dólares por parte de la Agencia Estadounidense de Desarrollo Internacional. No debe sorprender que esta actitud generosa viniera acompañada de una misión (menos saludable) como fue la de "pacificar las áreas rurales permeables a la agitación comunista".
De todos modos, Roy observa (en su brillante ensayo "el Costo de Vida") que, en nombre de la electrificación misionera, los tecnócratas de la India "no sólo construyeron nuevas represas y obras de riego, sino que también se apoderaron de los pequeños sistemas tradicionales de colección de agua, que funcionaron durante milenios, y permitieron que cayeran en el olvido". Aquí, Roy expresa una verdad esencial: que la electrificación centralizada impidió el desarrollo de sistemas energéticos alternativos que podrían haber sido más descentralizados, más orientados hacia las necesidades de la gente, ambientalmente benignos, y que necesitaban un uso menos intensivo de capital.
La electrificación centralizada, como toda ideología, sirvió a ciertos intereses, y estos intereses no fueron los de las masas. Los grupos de interés más preponderantes fueron:
A pesar de la retórica que existía alrededor de la "electrificación rural", la electrificación centralizada padecía de una tendencia inherente hacia la ciudad y la industria. Esto implicó, esencialmente gastar el capital natural del campo y los bosques, para subsidiar el crecimiento de la industria urbana. La industria era el futuro. La industria era la que realmente añadía valor. La industria fue sinónimo de poder nacional. La agricultura era el pasado.
Aparte de ser un elemento de los programas contrainsurgentes, la electrificación rural representó sólo una pequeña concesión al campo, para neutralizar la oposición a una electrificación centralizada orientada hacia las ciudades. Grandes represas "multi propósitos" cuyo objetivo, supuestamente, era abastecer a los países con energía y riego, fueron, antes que nada, proveedores de energía de los sectores urbanos.
Costos y Beneficios
Mientras estas áreas se beneficiaron, otras pagaron el costo. Específicamente, fueron las áreas rurales y el medio ambiente que absorbieron los costos de la electrificación centralizada. Se han cometido tremendos crímenes en nombre de la generación de energía y riego, dice Roy, pero éstos se ocultaron porque los gobiernos nunca anotaron los costos.
Mala cosecha
Pero ¿qué beneficios han traído los 50 años de electrificación centralizada?
Beneficiarios
Sin embargo, esto no debe sorprender, pues la electrificación centralizada nunca tuvo como objetivo principal suministrar energía a la gente, a un precio razonable y/o de manera eficaz.
Su objetivo realmente fue otro:
La nueva panacea
Hoy en día, el mantenimiento de estos sistemas estatales de electrificación centralizada
se ha vuelto costoso. Ahora el FMI, el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo desean que los gobiernos los privaticen y desregularicen. Mientras los gobiernos tuvieron que controlar los precios para justificar los altos costos de generación, transmisión y distribución; la expectativa es que el sector privado suba los precios y racionalice los servicios, lo que significa la simple eliminación de los que no cuentan con capacidad de pagar. Después de haber sido engañada por la ideología de la electrificación centralizada, ahora la gente será llevada por la ideología de la privatización (igualmente peligrosa y un callejón sin salida), mediante la propaganda de la mayor eficiencia que daría el manejo privado de los servicios esenciales.
Pagando el costo
Sin sorpresa de nadie, los consumidores urbanos y rurales serán quienes paguen los costos de la transición, pues las corporaciones privadas, muchas de ellas compañías transnacionales como Enron y KEPCO, no serán obligadas a absorber el costo total de estos sistemas intensamente capitalizados, que los gobiernos compraron con préstamos masivos. En Filipinas, por ejemplo, los consumidores subsidiarán la venta de la Corporación Energética Nacional al sector privado, a través de un impuesto diseñado para recaudar U.S.$ 10 mil millones.
Hoy en día, en cada país, los bienes físicos, que conforman los sistemas centralizados, se están repartiendo entre las empresas privadas. Pero la repartición no se realiza entre empresas pequeñas y medianas, lo que al menos sería consistente con la filosofía del mercado libre. No, el modelo para nosotros en el Tercer Mundo es el sistema de desregulación energética lanzado en California a inicios de los años noventa, ya que ahora los tecnócratas y las grandes empresas dicen que las "economías de escala" proponen que las plantas energéticas sean reservadas para unos pocos, supuestamente "eficientes" generadores de energía.
Así, el sueño de la gran energía centralizada, que tantos de nuestros tecnócratas asociaron con el poder nacional, se ha convertido en pesadilla. Resultó ser sólo una fase del proceso de entrega de la energía eléctrica a los monopolios privados, muchos de ellos, transnacionales extranjeras. Y con la fracasada desregulación californiana como modelo, es altamente probable que estemos encaminados hacia un desastre económico mucho mayor que la crisis de los sistemas energéticos estatales centralizados.
A pesar que se subestima a la gente, en este momento, en varias partes del Tercer Mundo, en lugares como Narmada en la India, Pak Mun en Tailandia, la gente está involucrada activamente en luchas contra la implementación de tecnologías centralizadas que ofrecen la ilusión, pero no la realidad del progreso nacional. Estas luchas en ámbitos lejanos empiezan a crear en los supuestos beneficiarios de la electrificación centralizada, una crítica a este paradigma obsoleto y tildado de avance nacional, y van percatándose que, en realidad, se trata de una fase de la entrega de los bienes nacionales a los monopolios privados, a costa de ellos. Este es el caso del distribuidor eléctrico Meralco en Filipinas, una corporación que es la máxima expresión de la unión incestuosa entre electricidad, monopolio, y super-rentabilidad.
En resumen, la gente está cada vez más consciente de que la lucha por la comunidad, la independencia y el futuro está vinculada, de manera inextricable, a la lucha en contra de las malas tecnologías centralizadas, que simplemente promueven dominación, dependencia y disolución.
* Walden Bello es Director Ejecutivo de Focus on the Global South.
Por Shalmali Guttal
El Banco Asiático de Desarrollo (BAD) inició la semana con mal pie en lo que tenía que ver con sus anfitriones hawaianos y las preparativas para la 34ª reunión Anual General del Banco, prevista para los días 7 a 11 de mayo. A pesar que los dos lados, el BAD y la Autoridad Turística de Hawai, intentaron demostrar al público una relación amigable, parece que las preparativas para el evento se realizan en una atmósfera de nerviosismo, sospecha, y desconfianza mutua.
Actitudes belicistas y grandes samoanos
Uno de los puntos más conflictivos parece ser los injustificados niveles de seguridad desplegados por el Departamento de Policía Hawaiano (HPD) y por la Autoridad Turística para enfrentar los "peores escenarios". Las medidas incluyen la puesta en alerta del Ejercito Hawaiano y de la Guardia Nacional; la preparación especial del personal de seguridad, para que manejen las protestas y otras "situaciones" que podrían ocurrir durante la Reunión Anual; el cierre de los parques públicos para que éstos sean utilizados por la policía como centros de operaciones; y, el cambio de rutas de los buses durante el tiempo que dure la reunión. Se canceló todo permiso de ausencia del personal del Departamento de Seguridad, mientras que el Consejo de la Ciudad de Honolulu intentó aprobar un paquete draconiano de ordenanzas, diseñado para impedir protestas durante el período de la reunión.
La policía estima el costo de la seguridad para la conferencia en unos U.S.$ 6 millones, de los cuales, por lo menos $500.000, serán destinados a la compra de equipos antimotines. $1 millón provendrá del Gobernador de Hawai, mientras la Autoridad Turística donará la mitad con fondos supuestamente destinados al turismo. Robert Fishman, Director Ejecutivo de la Autoridad Turística, espera que el Gobierno Federal de EE.UU reembolse una buena porción de los gastos de seguridad. Estos gastos incluyen la compra de equipos especiales; horas extras para policía, ejército y guardia nacional; y, la contratación de más personal de seguridad, incluyendo choferes para los carros de los Ministros visitantes de Finanzas y delegados de alto nivel de los países miembros del BAD.
Aunque es práctica común que el país anfitrión de la Reunión Anual asuma todos los aspectos de seguridad (incluso costos), el BAD está cada vez más preocupado por lo que percibe como la agenda propia de la policía, pues está aprovechando la reunión para fortalecer su propia capacidad y aparato de seguridad. Según una fuente del BAD, la organización está muy preocupada por el "estrés" causado en Hawai por la atención que la prensa presta al incremento de seguridad y los costos asociados que serán asumidos por los hawaianos. Aparentemente, el Banco también está inquieto por "los temores difundidos por agitadores que amenazan con provocar sentimientos negativos entre los indígenas hawaianos".
El BAD se preocupa también de que los delegados de alto nivel - que probablemente incluirán al Presidente estadounidense George Bush, no sean adecuadamente protegidos de los críticos y detractores de la organización. Aparentemente, la policía negó la provisión de servicios de seguridad para el Centro de Convenciones de Hawai, el sitio de la Reunión Anual. Más aún, el Departamento de Estado de EE.UU. no permite que el Presidente del BAD sea recibido al bajar de su avión, porque no es Jefe de Estado. La idea de que su jefatura, delegados y la alta gerencia se someten al transporte público "como los demás pasajeros" molesta, claramente al BAD. El personal y la gerencia se encuentran en una situación difícil. Por un lado, están sumamente preocupados por lo que ven como la sobreactuación de la policía , y por el hecho de que la compañía de seguridad local, contratada para controlar a los manifestantes, esté mayoritariamente conformada por "grandes samoanos". Están muy conscientes de la publicidad negativa que puede resultar de la violencia y un mal manejo de las manifestantes por parte de las autoridades de seguridad. Por otro lado, instan a las autoridades locales a identificar lugares alternativos para la reunión "en caso de se encuentran sitiados".
La amenaza de las ONGs
Aunque parece mentira, una de las preocupaciones más grandes del BAD es la presencia de las ONGs, de las que se espera realicen manifestaciones para interrumpir muchos de los eventos planificados para la semana, y posiblemente sustraigan la luz publicitaria de la reunión del BAD. Según una fuente del Banco, el aspecto de seguridad más importante, tanto para el BAD como para las autoridades locales, son las ONGs.
Al mismo tiempo, el Banco busca mecanismos para impedir que los activistas locales y las alianzas de indígenas hawaianos, utilicen la reunión como oportunidad de presentar sus propias demandas. Por lo tanto, recurrieron al Dr. Seiji Naya, un miembro destacado de la comunidad empresarial de Honolulu y ex funcionario del BAD. Aparentemente el Dr. Naya se encontró varias veces con algunos "radicales", de carácter "volátil", para tratar sobre asuntos relacionados con los indígenas hawaianos. El señor Naya aclaró a altos funcionarios del Banco, que si no distrajeran y desviaran a estos radicales, las opiniones y actividades de estos, combinadas con su relación con las ONGs del exterior, amenazarían a la Reunión Anual, con una escalada de marchas y manifestaciones.
Para prevenir tales incursiones de las ONGs y para involucrarlas de "manera positiva y constructiva", el BAD preparó un Plan de Acción sobre la Cooperación BAD-ONG.
Algunas acciones notables de este plan son:
Una estrategia propuesta por el Dr. Naya para bajar el tono de confrontación entre personal del Banco y ONGs, es convocar a personal seleccionado del BAD y de las ONGs a un foro que permita una "discusión libre y franca sobre asuntos de interés y preocupación mutuos". Este foro sería distinto del que los activistas hawaianos denunciaron como el "Foro Falso" (otro foro de discusión originalmente planificado para esos mismos momentos de la Reunión Anual del Banco).
El personal del BAD parece particularmente preocupado por proteger al Presidente Tadao Chino de la amenaza de las ONGs. Pero, a la vez, está muy interesado en proyectar la imagen de un liderazgo abierto, relajado y poco convencional dentro de la organización. Se discutieron dos opciones adicionales para reuniones entre el Presidente Chino y las ONGs. Si estas reuniones se materializan, no habrá aviso previo de la visita del Presidente, para mantener "un elemento de espontaneidad" y permitir "flexibilidad" en caso de que el Presidente se ponga demasiado ocupado como para no asistir.
El personal del BAD trabaja también para evitar que las ONGs presenten una petición al Presidente Chino, el mismo que ya ha sido avisado sobre esta posibilidad. Planifican tener listo un protocolo que asigna a funcionarios específicos la tarea de recibir peticiones y materiales de la ONGs y otros grupos.
Paranoia de imagen
Aparte de las preocupaciones acerca de las ONGs internacionales y personajes "volátiles", es claro que el BAD tenga interés en proyectar la "imagen correcta" de la organización hacia los hawaianos, los medios y los observadores internacionales. Al respeto, intentó alejarse del aumento de seguridad realizado por la policía, al referirse a ello como responsabilidad del Comité Organizador Hawaiano, un comité multidisciplinario conformado para coordinar los preparativos de la Reunión Anual.
En enero de este año, la Oficina de Relaciones Exteriores del BAD lanzó un plan sobre comunicaciones, medios y relaciones públicas, para generar una conciencia positiva acerca de la organización, y presentarla como "un intermediario honesto". Esta Oficina pretende asegurar que los funcionarios del Banco presenten mensajes consistentes y coherentes en apoyo a la agenda estratégica del Banco. El BAD acordó con el Comité Organizador Hawaiano que sus estrategias de relaciones públicas sean distintas y separadas, además contrató a un consultor que "orquestaría" el mensaje del Banco en Hawai, aunque bajo la dirección de la matriz.
Los altos funcionarios y el personal del Banco están de acuerdo en que el mensaje del Banco sea sencillo y digerible para los hawaianos locales. También necesita ser corto, puesto que en Hawai existe una "ignorancia generalizada de los aspectos de desarrollo, y una confusión entre los mandatos del BAD, del FMI y de la OMC". Para difundir tal mensaje, una serie de misiones del BAD visitaron Hawai desde enero, para realizar sesiones informativas con la prensa hawaiana, y para exponer en seminarios con las ONGs, universidades y organizaciones empresariales de Hawai.
La capacitación en el manejo de entrevistas con los medios y en la presentación del mensaje del BAD, fue proporcionada por la Oficina de Relaciones Exteriores del Banco para quienes fueron identificados como portavoces. También se capacitaron a quienes iban a ser los expositores (tanto del Banco como de fuera). Otros propuestas notables para ganar el corazón de los posibles detractores, incluyen el uso de videos reeditados, sobre los programas del BAD que, "más claramente, atribuyen el éxito al BAD" y a las historias de éxito del BAD "con cara humana".
Entre los preparativos del BAD relacionadas con el imagen, es de particular interés, la capacitación a los facilitadores de los seminarios con las ONGs, para ayudarles a entender "quiénes son y cómo manejarlas", y también como interactuar con ellas "cara a cara". El Banco contrató, incluso a una empresa de Massachusetts, EE.UU, El Instituto de "Construcción del Consenso", para que ésta capacite al personal del BAD en relaciones con las ONGs, durante los preparativos para la Reunión Anual y durante los eventos. Una actividad central de esta capacitación fue la simulación de negociaciones entre personal del Banco y las ONGs tailandesas sobre el controvertido Proyecto de Tratamiento de Aguas Servidas de Samut Prakarn. Es claro que el BAD no quiere que Honolulu se convierta en el Chiang Mai del Pacífico. Intentó proteger sus intereses en cada frente - seguridad, relaciones públicas, educación, y incluso hospitalidad. Hubo bastante discusión entre los altos funcionarios del Banco y los anfitriones hawaianos, sobre los sitios más apropiados para noches culturales, cenas y la importancia del alcohol en la creación del ambiente más propicio entre los delegados, invitados locales, y las ONGs.
Entrando con mal pié
A pesar de sus mejores esfuerzos, el BAD no logró ganarse la simpatía de organizaciones y comités que serán los anfitriones de la 34ª Reunión Anual del Banco. Las tensiones siguen alrededor de asuntos que varían desde las exenciones impositivas hasta la percibida competencia de intereses empresariales hawaianos.
La tradición de las reuniones Anuales del BAD exige que el anfitrión pague la mayoría del costo del evento, desde la seguridad hasta el entretenimiento. En adición, se espera que los gastos como alojamiento y otros servicios relacionados con el hospedaje, estén libres de impuestos, requisito que para el Comité Organizador y para la Autoridad Turística resultó difícil lograr. Pero, puesto que el BAD no cambiará su posición, (en base a la protección que le proporciona su fuero) éste está seguro de que Hawai sí lo hará.
Otro punto difícil de resolver es el Programa de Personas Acompañantes, el programa diseñado para que la gente que acompaña a los delegados, se divierta durante las sesiones de la reunión. En esto, el BAD tuvo también sus desacuerdos con los anfitriones, en particular con la Autoridad Turística. La selección de Honolulu como sitio de la Reunión Anual resultó ser una propuesta costosa para el Programa, pues todos quieren visitar Hawai. Según una fuente del BAD, Robert Fishman , el Director Ejecutivo de la Autoridad Turística, propuso que el Banco contribuya al financiamiento del Programa de Personas Acompañantes, en particular para su personal. El BAD rechazó la propuesta argumentando que los auditores no la aprobarían. El Snr. Fishman respondió, aparentemente, que la provisión gratis de recorridos para las esposas del personal del BAD tampoco pasará por sus auditores.
El BAD también se sintió amenazado por lo que percibió como la competencia de los intereses locales empresariales. El Comité Ejecutivo Hawaiano está organizando el Foro Comercial Hawaiano para exhibir las industrias y tecnologías hawaianas y estadounidenses. El Foro se realizará en el Centro de Convenciones de Hawaii, el mismo lugar en el que se realizará la Reunión Anual del Banco; los dos eventos estarán vinculados. Los altos funcionarios del BAD expresaron preocupación de que el Foro domine la Reunión; se sienten avergonzados por los arreglos expresamente comerciales del Foro. El personal del BAD también parece resentido, en el sentido de que el Comité Organizador utilice la Reunión Anual para promover, tanto oportunidades comerciales para Hawai, como las ventajas de Hawai como sitio de reuniones internacionales futuras.
Las tensiones iniciales entre le Banco y los anfitriones fueron resumidas por una fuente del BAD, la misma que comentó que los desacuerdos alrededor de aspectos como seguridad, ONGs, relaciones públicas, costos, exenciones de impuestos e intereses de los empresarios locales indican que, en términos del "espíritu de generosidad y hospitalidad", los anfitriones hawaianos demuestran una "actitud diferente" comparada con eventos anteriores. Parece que estos problemas, combinados con otros factores comerciales son probablemente los que llevan a comentarios negativos entre algunos participantes de la Reunión Anual.
El BAD eligió Honolulu como sitio de su Reunión Anual General por varias razones. Primero, Hawai no es prestatario del Banco. El BAD tampoco apoyó a ningún proyecto en Honolulu y puede estar seguro de que ningún grupo local, negativamente afectado por sus proyectos, se asome. Además, Hawai, es colonia de EE.UU., uno de los miembros y contribuidores más poderosos del Banco. Si EE.UU no puede manejar un gran número de manifestantes, entonces, ¿quién puede? Y finalmente, Hawai es un paraíso. Seguramente sus bellas playas, vistas al océano y atardeceres, ofrecerán diversiones tranquilizantes para estos detractores, sí logran superar las dificultades y llegar a Honolulu.
Pero si el BAD tiene líos con sus anfitriones, ¿con quién contará como aliado?
*Shalmali Guttal trabaja con Focus on the Global South
Por Nicola Bullard
James Wolfensohn lució relajado, y con razón, durante las reuniones de la primavera de este año del Banco Mundial y el FMI.
Primero, no hubo la presencia de manifestantes engorrosos para impedir el progreso meloso de la reunión, aunque los delegados sí sintieron una desazón por la presencia de barricadas en las calles, y 1,500 policías desplegados para enfrentar a los "anarquistas criminales". Mientras la excesiva preparación de las autoridades de Washington D.C tuvo un aspecto ridículo comparado con los 400 alegres manifestantes que se congregaron fuera del Banco, disfrutando del sol dominguero, para quienes sintieron el entorno, y escucharon las presentaciones, no quedaría duda alguna de que estarán otra vez allí en septiembre, no cientos, sino "decenas de cientos".
Pero la razón más de fondo del buen humor de Wolfensohn fue la declaración de apoyo al Banco Mundial y el FMI proporcionada por la nueva administración Bush.
En una presentación ante el Comité Bretton Woods - un grupo de "americanos prominentes a favor de una presencia fuerte de EE.UU. en las instituciones internacionales", el Secretario de Estado de EE.UU, Colin Powell, declaró que EE.UU "estaba comprometido a desempeñar un liderazgo fuerte en las vitales instituciones multilaterales, puesto que éstas ayudan a dar forma al siglo veintiuno".
A continuación, Powell dijo que las instituciones Bretton Woods "hoy cumplen un rol maravilloso" y hasta las llamó "los instrumentos para asegurar las bendiciones de la prosperidad".
Las Reglas de la Real Politik
El Secretario del Tesoro, Paul O'Neill, quien anteriormente criticó el papel jugado por el FMI en los grandes salvatajes, fue un poco más ambiguo. Al responder a preguntas sobre el rol de EE.UU en el salvataje a Turquía, a un costo de U.S.$10 mil millones, O'Neill expresó que estas instituciones son muy importantes para el crecimiento y desarrollo a futuro, pero añadió que "todos necesitamos trabajar más duro que antes para reducir las ocasiones en que estas instituciones sean vinculadas con el fracaso".
La crisis financiera de Turquía representó una dura prueba para la administración Bush. La hostilidad generalizada del partido republicano hacia la instituciones financieras internacionales, y su obvia postura aislacionista, fue medida frente a la importancia política y estratégica de mantener la tapa sobre la creciente crisis social y política de Turquía. Los intereses estratégicos ganaron una batalla, y con ello dieron una lección a la facción aislacionista, de que las inversiones de EE.UU en las IFIs, dan un buen rendimiento.
Europa resiste a la presión sobre las tasas de interés
La disputa sobre la política de tasas de interés amenazó eclipsar las reuniones cuando EE.UU., apoyado por el FMI, públicamente presionó al Banco Central Europeo, BCE, para que baje sus tasas de interés e intente estimular el crecimiento. Sin reparar en los méritos del argumento, al Banco Central Europeo no le gustó que le digan lo que tiene que hacer - en particular los funcionarios del FMI - y se empecinó en su posición, insistiendo en que el Banco conocía más que EE.UU o el FMI sobre las condiciones económicas europeas.
Por desgracia, lo divertido de ver a la Unión Europea defendiendo su soberanía ante el consejo del FMI - seguramente una rara experiencia para los tecnócratas del FMI - duró poco. La presión bajó después de que se entregaron las cifras de crecimiento de EE.UU que no resultaron ser tan malas como se esperaba, pero al Banco Central Europeo todavía le queda una difícil decisión. Mientras unas tasas más bajas ayudarían a impulsar la economía europea, el riesgo es que la inflación sobrepase las franjas sagradas, que hasta la fecha han sido utilizadas para disciplinar a los estados miembros que cometen infracciones. Se pone a prueba la rigidez de la política impuesta por las franjas, y será interesante ver la reacción de los funcionarios de línea dura dentro del BCE. A lo mejor los neoliberales se ven obligados superar su obsesión por la inflación, abriendo paso a políticas económicas más flexibles y no dogmáticas. El resultado sería bueno para todos.
La expansión imperial sin límites
El Presidente Wolfensohn se esforzó en asegurar a la prensa de que el ánimo en el Banco estuvo de subida y que él no tenía la intención de renunciar. Echó la culpa del ánimo bajo al financiamiento, al decir que el Banco no contó con el presupuesto necesario para manejar las crecientes demandas.
Pero la falta de presupuesto no impidió a Wolfensohn anunciar un abanico de iniciativas nuevas: desde el colocarse al centro de un nuevo fondo fiduciario global para las enfermedades comunicables, el fortalecimiento de capacidades para ayudar a los países en desarrollo a "acceder a los mercados globales", la incorporación de aspectos comerciales en los Informes sobre las Estrategias Nacionales de Reducción de la Pobreza (PRSP), hasta el combate al lavado de dinero y capacitación en el "manejo de deuda".
Recibieron mucha atención dos asuntos particulares: la liberalización comercial y la coherencia de las políticas.
Sobre el primero, el Banco Mundial se posicionó firmemente en apoyo a la OMC al promover la liberalización del comercio como solución a la pobreza, enfatizando el acceso a los mercados del Norte y el fortalecimiento de capacidades nacionales para acceder a estos mercados. No obstante, quedó en evidencia que el giro hacia asuntos comerciales tuvo el objetivo de desviar la atención del evidente fracaso del programa para los Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC), pues la respuesta de memoria de Wolfensohn para las preguntas sobre el programa HIPC fue que "el alivio a la deuda sólo representa la mitad de la solución. Tenemos que ofrecer a los países en desarrollo el acceso a los mercados globales...." etc., etc.
La coherencia de políticas y la ayuda sin ataduras se juntaron a la promoción del Banco a adoptar un marco común entre las multilaterales y las bilaterales para "reducir el peso sobre los países en desarrollo".
Una vez más, el Banco está cooptando y reformulando, con sus propios propósitos políticos, las demandas de los gobiernos receptores y de las ONGs, que han pedido que la ayuda económica se desvincule de las condicionalidades de los donantes, para permitir mayores opciones financieras y políticas a nivel nacional. El asunto fue abordado primero por el Comité de Asistencia al Desarrollo de la OCED, y ahora ha vuelto a surgir dentro del Banco Mundial. Sin embargo, se dio la vuelta a los argumentos iniciales y los colocaron dentro de un marco de eficiencia y coherencia política, con el resultado de que los Informes sobre Estrategias Nacionales de Reducción de la Pobreza y las Estrategias de Asistencia Nacional (CAS) puedan terminar siendo el "molde" para todos los flujos de ayuda económica.
Pero el Banco Mundial y el FMI viven bajo la nube del aislacionismo de EE.UU y la oposición creciente a las políticas económicas e intereses que promueven. El Sr. Wolfensohn debe disfrutar de este respiro mientras sea posible, porque durará poco.
*Nicola Bullard trabaja con Focus on the Global South, una ONG de promoción e investigación sobre políticas, con base en Bangkok, Tailandia.
Por Walden Bello
Honolulu se prepara para Pearl Harbour II durante los primeros once días de mayo. Todos los ingredientes están allí.
Primero, miles de turistas japoneses llegarán en avión, la infantería de una invasión anual popularmente conocida como "la semana de oro".
Segundo, el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), una de las más controvertidas Agencias Multilaterales de Ayuda para el Desarrollo, realiza su 34ª Reunión Anual en el Centro de Convenciones de Honolulu cerca de Waikiki, lo que significa que los manifestantes llegarán a la ciudad juntos con los turistas
Tercero, el Departamento de Policía de Honolulu se ha puesto en pie de guerra, armada hasta los dientes con nuevas armas recientemente compradas para usarlas durante la reunión del BAD. En estos días los medios de Honolulu reportan regularmente sobre los preparativos anti motines.
Y cuatro, hay una posibilidad de que el Presidente George Bush acepte la invitación de presentar un discurso ante la reunión del Banco.
La industria turística de Honolulu está preocupada de que la semana de oro, una de las temporadas más lucrativas debido a la presencia, en las islas de fábula, de turistas que cuentan con un poder adquisitivo tremendo, no se materialice este año a causa de los temores de violencia. La imagen que obsesiona a Robert Fishman, jefe de la Autoridad Turística de Hawai, y a otros funcionarios hawaianos, es el del Pikes Market en el muelle de Seattle, el 30 de noviembre 1999, cuando policías agresivos empezaron a dar palo a la gente, sin distinguir entre los turistas y manifestantes pacíficos que buscaron amparo dentro de una de las principales atracciones turísticas de esa ciudad. Se siente por todo lado, incluyendo el BAD, un ambiente fatalista de que se prepara otro Seattle. Ian Gill, alto funcionario de relaciones exteriores del BAD se resigna diciendo, según una fuente del BAD, que los preparativos son "totalmente caóticos"
La fuente principal de la escalada de tensión es la policía, opinión que comparte incluso el personal del Banco. Un alto funcionario contó a un miembro del Comité Organizador Hawaiano, que el BAD estuvo preocupado por la actitud bélica de la policía hawaiana y el hecho de que ésta aproveche la reunión anual para recaudar fondos que se destinarán a la modernización de sus equipos anti motines para otros propósitos. Al demandar al inicio U.S.D. $7 millones para la compra de armas y equipos sofisticados, la policía argumentó que debía prepararse para "el peor escenario".
Durante los preparativos del evento, la policía ya intentó restringir las tradicionales libertades civiles. Prohibieron el uso de la zona de libre expresión cerca del Centro de Convenciones. Esto implica que ya no hay un lugar al lado del Centro en donde los opositores del BAD puedan expresar sus opiniones. De igual manera la policía intentó prohibir que los manifestantes utilicen dos sitios adecuados para grandes manifestaciones, el Parque Comunitario Ala Wai de Waikiki, y el Parque Playero Ala Moana. ADBWatch, la coalición de grupos que organiza las protestas, reclama que ya se ha cuestionado a la gente y los conductores han sido parados por llevar adhesivos con el eslogan "Cierren el BAD". Por otro lado, la coalición denunció los esfuerzos de la policía para tener la autoridad de detener e inmediatamente arrestar a cualquier persona que realice "actividades como dormir" en un parque público o una playa, incluyendo Waikiki. Una ordenanza al respecto será procesada por el Consejo de la Ciudad de Honolulu en los próximos días, además de una medida que autorizaría que la policía utilice los "stun guns", armas actualmente prohibidas en Hawai. Ya se aprobaron otras medidas legislativas cuestionables, incluyendo la prohibición de la "posesión con intento de usar, cualquier aparato capaz de emitir una sustancia nociva".
Reforzando a los 2,000 policías de Honolulu están los 5,500 miembros de la Guardia Nacional del Ejército y la Fuerza Aérea de Hawai. De hecho, para propósitos de seguridad, el personal de la Guardia Nacional tiene otra tarea, la de servir como choferes a los delegados del BAD. Las agencias privadas de seguridad también están metidas en el asunto, y un alto funcionario del BAD expresó su preocupación de que se están contratando a grandes Samoanos para "manejar" a los manifestantes fuera del Centro de Convenciones.
Que la policía y los funcionarios estatales se han sobrepasado en los preparativos de seguridad es evidente para muchos hawaianos. Un periódico local citó a Ted Sakai, Director de Seguridad Pública de Honolulu, quien admitió que "95 por ciento de las manifestaciones serán pacíficas". Un alto funcionario del BAD informa que los hawaianos están muy sensibles a lo que les parece una posible opresión por parte de las autoridades, a través de la compra de equipos policiales y la aprobación de leyes restrictivas en la legislatura.
Los funcionarios del BAD se sienten molestos por la manera en que la cuestión de seguridad eclipsa todo lo demás. Ellos inicialmente mostraron un gran interés en aprovechar la reunión de Honolulu para "limpiar" la bien merecida imagen que tiene la organización, de ser una institución que desplaza a la gente, promueve el desarrollo socialmente perjudicial, y destruye el medio ambiente. Efectivamente los funcionarios de la Agencia con base en Manila, están enfurecidos porque lo que ellos ven como mal manejo de la seguridad por parte de los funcionarios hawaianos, da una imagen del Banco como una agencia asociada con la represión policial. Un miembro de alto nivel de la misión preparatoria que llegó a Honolulu en marzo, se quejó ante los funcionarios de la Universidad de Hawai por la atmósfera de negatividad alrededor del Banco, y sus actividades, que ahora cubre la ciudad.
Sin embargo, según un miembro del Comité Organizador Hawaiano, el BAD debe compartir la responsabilidad en la escalada de las expectativas de confrontación. La fuente, que prefirió guardar su identidad, dijo que "ellos (BAD) podrían habernos avisado al inicio, que prácticamente todas las protestas que se han organizado alrededor de sus reuniones anteriores fueron pacíficas". Hasta las protestas realizadas el año pasado en Chiang Mai por 2,000 pescadores y campesinos fueron ejemplares en su manera de combinar el activismo y la no violencia. En cambio, cuando trasladó su 34ª reunión de Seattle a Honolulu, los representantes del Banco comentaron a las autoridades hawaianas que lo hicieron porque, a diferencia de Seattle, Honolulu fue un sitio "tranquilo y libre de manifestantes". Una vez que fue claro que Hawai, aunque sea un paraíso, no tuvo inmunidad contra los manifestaciones, sus peticiones iniciales sobre seguridad "desencadenaron temores sin limites en la mente de una policía obsesionada con el ejemplo de Seattle".
Si uno se prepara para la violencia, uno provocará la violencia" dice Cha Smith, que trabaja con ABDWatch. "Están convirtiendo al Estado de Aloha en un estado policial". Entonces ¿qué haría Ud. si fuera un turista japonés en Honolulu durante la semana de oro? Más vale llevar consigo una máscara anti gases y un casco" asesora Smith. "O, mejor aún, no vengas a Hawai antes del 15 de mayo".
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