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ENFOQUE SOBRE COMERCIO

Número 64 – julio 2001

 

EN ESTA ENTREGA

COMENTARIO

GÉNOVA Y LAS MULTIPLES CRISIS DE LA GLOBALIZACIÓN

Por Walden Bello

EL POR QUE DE LA IMPORTANCIA DE GÉNOVA PARA ITALIA Y EL MUNDO

Por Christophe Aguiton

UNA RONDA CON CUALQUIER NOMBRE SERÁ DESASTROSA PARA EL SUR

Por Aileen Kwa

VIVA PORTO ALEGRE!

Por Nicola Bullard

 

COMENTARIO

Esta Semana, miles de activistas y un puñado de políticos se encontraron en la ciudad Italiana de Génova para la oportunidad fotográfica anual del G7/8 disfrazada de reunión.

Los políticos estarán "protegidos" por 20,000 policías y tropas, que a su vez tendrá el respaldo de 15 helicópteros, cuatro aviones y siete barcos. Mientras en la ciudad se acordonarán "áreas rojas" y áreas restringidas. Los manifestantes quieren evitar que la reunión se realice, comprometiéndose a usar todo medio no violento (e incluso chistoso) a su disposición. También estarán allí los medios de comunicación del mundo, en mayor número que los políticos aunque no de los manifestantes, a la espera de violencia y de las noticias calientes. Pero, para los activistas son pocos los titulares que valen la pena: "G7 Cancela la Deuda del Tercer Mundo" sería uno, o quizás "G7 llama a una moratoria sobre negociaciones comerciales", o más fantástico aún "Lideres del G7 anuncian el fin de la política de élite"

Sin embargo, lo más probable es que los lideres de los siete países más ricos del mundo se metan en un búnker, a convencerse que la economía global sólo atraviesa una "recesión temporal", que el mercado sabe lo que nos conviene, y que la tecnología puede conquistar todo. Propondrán algunas "reformas" cosméticas al Banco Mundial y probablemente anunciarán con bombas y platillos algo sobre el Fondo Global contra el SIDA. También se pondrán de acuerdo en que los opositores a la globalización son agitadores anarquistas, autárquicos rabiosos, o unos bondadosos equivocados e ingenuos. Verán lo que quieren ver, oirán lo que quieren oír, y harán nada. No hay que admirarse de que la gente esté obligada a pensar, ver y actuar por sí misma!

En esta entrega de Enfoque Sobre Comercio Walden Bello y Christophe Aguiton analizan el significado de Génova, Aileen Kwa hace un llamado urgente a la Sociedad Civil a respaldar a los países en desarrollo en su lucha contra una nueva ronda dentro de la OMC, y Nicola Bullard nos pone al tanto sobre los planes para el Foro Social Mundial 2002 en Porto Alegre.


 

GÉNOVA Y LAS MULTIPLES CRISIS DE LA GLOBALIZACIÓN

Por Walden Bello*

Génova es un nombre asociado con la aparición del capitalismo en Europa hace seis siglos. Ahora, Génova puede convertirse en símbolo de la crisis de la globalización corporativa

El asedio que miles de manifestantes están planificando realizar alrededor de la cumbre anual del Grupo de los Ocho (G8) que tendrá lugar en esa histórica ciudad durante la tercera semana de julio, se ha vuelto emblemático del estado de asedio global que ahora rodea a las instituciones claves de la economía y de la política global.

El contexto histórico de la reunión es que en menos de una década, el sistema global capitalista ha pasado del triunfo a la crisis. En momentos en que el mundo se encuentra al borde de una recesión profunda, nos convendría analizar algunas de las dimensiones claves de esta transición histórica, es decir las múltiples crisis que sacuden el proyecto globalista.

La última década del siglo veinte empezó con el colapso resonante de las economías socialistas de Europa del Este y mucha bulla triunfalista sobre el génesis de una economía global impulsada por el mercado que dejaría obsoletas a las fronteras y que rodaría gracias a los avances en la tecnología informática. Los agentes claves de la nueva economía global fueron las empresas transnacionales, que se presentaron como la encarnación de la libertad del mercado debido a su mayor capacidad para lograr la más eficiente combinación de: tierra, mano de obra, capital y tecnología.

A mediados de la década nació la Organización Mundial del Comercio (OMC) que fue pintada por los militantes de la globalización como la manera de proveer el andamiaje legal e institucional de la nueva economía global. Al crear un sistema global que radicaba en las reglas basadas en el principio primordial de un comercio más libre, la OMC serviría como el catalizador de un proceso económico que rendiría el mayor beneficio para el mayor número de gente. Fue el tercer pilar de una Santa Trinidad, que serviría como guardián de un nuevo orden económico, en conjunto con los otros dos, el Fondo Monetario Internacional que promovería un flujo de capitales cada vez más libre, y el Banco Mundial que supervisaría la transformación de los países en desarrollo según la receta de libre mercado, y manejaría su integración en la nueva economía mundial.

La Crisis del Multilateralismo

Sin embargo, aún cuando los profetas de la globalización hablaron de una creciente caducidad de los estados nacionales y la irrelevancia cada vez mayor de los intereses nacionales, el beneficiario principal del orden global Post Guerra Fría fue EE.UU. Aunque supuestamente fue un mecanismo de libre comercio, los acuerdos principales de la OMC promovieron un monopolio para las empresas estadounidenses: El Acuerdo sobre Los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio consolidó el dominio de las empresas de EE.UU tales como Intel y Microsoft sobre las innovaciones de alta tecnología, mientras el Acuerdo sobre Agricultura institucionalizó un sistema de competencia monopólica por los mercados de terceros países, entre los intereses agro-industriales de EE.UU. y la Unión Europea.

Cuando la crisis financiera asiática hundió a países vistos por muchos miembros de las élites políticas y empresariales de EE.UU. como los competidores más formidables de EE.UU, Washington no intentó salvar a las economías asiáticas con la promoción de políticas de expansión. Más bien, utilizó al FMI para que desmantele las estructuras de un capitalismo asiático asistido por el estado, lo que era considerado como barrera importante a la entrada de bienes e inversiones de las transnacionales estadounidenses que por años clamaron ferozmente por su pedazo del "Milagro Asiático". Fue menos un asunto de creer en la repartición de los supuestos beneficios del libre comercio, que maximizar las ventajas geo-económica y geo-estratégica, la verdadera razón d el apoyo de EE.UU a las políticas del FMI, Banco Mundial y la OMC. Como señaló Chalmers Johnson, no es difícil creer que el comportamiento oportunista de Washington durante la crisis financiera asiática reflejó el hecho de que "al haber derrotado a los fascistas y a los comunistas, EE.UU ahora busca derrotar a sus últimos rivales para el dominio global: las naciones del Este de Asia, que aprovecharon de las condiciones de la guerra fría para enriquecerse"

La estrategia preferida de EE. UU. para alcanzar sus intereses durante la mayoría del período Post Guerra Fría fue actuar bajo una capa multilateral, ya sean las instituciones Bretton Woods, las Naciones Unidas, o el Grupo de los Ocho, quienes le proveyeron el marco para el "liderazgo hegemónico". No obstante, cuando estas instituciones obstaculizaron los intereses de EE.UU éste no vaciló en actuar de forma unilateral. Así fue, y cada vez con más frecuencia, durante los años 90, al eliminarse los incentivos para el comportamiento multilateral por la competencia Soviética.

En lo que tuvo que ver con la ONU, quedó de manifiesto el uso instrumental de las agencias multilaterales. Mientras utilizó a la ONU para cubrir su política de aislamiento a Iraq, al mismo tiempo Washington negó a la ONU el pago de sus cuotas por no haberse sometido plenamente a la política estadounidense. Y cuando no pudo lograr un mandato a través de la ONU, simplemente la ignoró y empezó a trabajar a través de instituciones más flexibles, por ejemplo cuando utilizó la cobertura de la OTAN para realizar el bombardeo a Yugoslavia durante el conflicto en Kosovo.

El G8 (entonces G7, sin Rusia) surgió en la década de los setenta para proveer un mecanismo de toma de decisiones más multilateral entre los países capitalistas más avanzados, en particular en materia económica. Pero, especialmente bajo la administración actual de George W. Bush Washington ha tomado un rumbo unilateralista que ha acarreado agudos conflictos con otros miembros sobre los aspectos candentes de Cambio Climático, la Defensa Anti Misiles, y la reconciliación entre los dos Coreas. El brusco abandono de un acuerdo negociado con mucha dificultad, el Protocolo de Kyoto sobre Cambio Climático, señala un histórico punto bajo en el comportamiento unilateral, y no se puede subestimar su contribución a erosionar la alianza entre EE.UU y la Unión Europea que ha servido como base de la hegemonía occidental durante los últimos cincuenta años.

La Crisis de Legitimidad

Una creciente dependencia del unilateralismo por parte de EE.UU y su manipulación descarada de los mecanismos multilaterales para lograr la hegemonía, fue una fuente clave de la crisis de legitimidad que empezó a afectar al orden global a finales de los noventa. Pero, tan importante como esta erosión del multilateralismo como fuente de deslegitimación, es la comprensión generalizada de que el sistema no pudo cumplir con su promesa. Y que el sistema no haya dado prosperidad a todos, sino apenas la ilusión, fue algo conocido desde hace tiempo por algunos observadores. Sin embargo, la realidad de la creciente pobreza y desigualdad global fue neutralizada por las altas tasas de crecimiento y prosperidad en unos pocos enclaves de la economía mundial. Por ejemplo, el Este de Asia durante los años 80, donde las tasas fueron tomadas (equivocadamente) como parangones del desarrollo alineado con el mercado. No obstante, cuando colapsaron esas economías, en 1997, salieron a la luz del día las locuras de la economía neoliberal. Todas las explicaciones de que esa crisis fue el resultado de un capitalismo clientelar, no pudieron encubrir el hecho de que fue la liberalización de los capitales especulativos de las restricciones regulatorias, en mayor parte debido a la presión del FMI, la que provocó el colapso asiático. El FMI también fue examinado severamente por haber impuesto programas draconianos sobre las economías asiáticas luego de las políticas de crisis que sólo aceleraron la contracción económica, salvaron a la banca y a los inversionistas especuladores extranjeros, y reestructuraron las economías según el "patrón americano".

El papel del FMI en el Este de Asia provocó un nuevo análisis de su rol en imponer los programas de Ajuste Estructural en muchas partes de Africa, el Sur de Asia, y América Latina durante los años 80, y el hecho de que, como en Asia, estos programas exacerbaron el estancamiento, ampliaron la desigualdad, profundizaron la pobreza. Tanto así, que el FMI, en un esfuerzo desesperado por limpiar su historia, cambió el nombre de la Facilidad del Fondo de Ajuste Estructural Extendido (ESAF en inglés) por la Facilidad para el Crecimiento y la Reducción de la Pobreza, antes de la reunión anual Banco Mundial/FMI en Washington en septiembre de 1999.

La crisis financiera asiática provocó la desintegración de la legitimidad del FMI. En el caso de la OMC, la situación se tornó más dramática aún. En los últimos cinco años de la década, cada vez más gente y comunidades se dieron cuenta de que al adherirse a la OMC, firmaron una especie de carta de dominio empresarial que veneraba lo que el conocido activista de los consumidores, Ralph Nader, llamó el principio de "comercio uber alles", o comercio corporativo por encima de la equidad, la justicia, el medio ambiente, y casi cualquier cosa importante para nosotros. Muchos países en desarrollo descubrieron que al unirse a la OMC cedieron sus derechos al desarrollo. Las muchas corrientes de descontento y oposición se juntaron en las calles de Seattle, y las salas de reunión del Centro de Convenciones de Seattle, en diciembre de 1999, para rebatir la Tercera Reunión Ministerial y desencadenar una severa crisis institucional que todavía mantiene en vilo a la organización.

El Banco Mundial, bajo el liderazgo del australiano transformado en estadounidense, James Wolfenshon, pareció tomar un rumbo que le permitiría escapar de los daños sufridos por sus instituciones hermanas, hasta que ésta también se encontró bajo fuego a principios del 2000 por parte de una fuente inesperada: la Comisión Meltzer. Desde que asumió el manejo de la organización a mediados de los años 90, Wolfensohn logró relativizar las críticas a través de un trabajo de relaciones públicas muy eficiente y la cooptación a Organizaciones No Gubernamentales. Pero cuando las críticas de gente de izquierda fueron repetidas por una comisión creada dentro del Congreso de EE.UU., el juego terminó. La Comisión, encabezada por el académico conservador Alan Meltzer, concluyó que en cuanto a su objetivo declarado de eliminar la pobreza a nivel mundial, la actuación del Banco fue miserable y que sería mejor encargar la tarea a cuerpos regionales.

No debe sorprender que ante las críticas de la izquierda y de la derecha, haya una retórica sobre la reforma del sistema mutlilateral en las agencias multilaterales y los gobiernos del G8, que son sus auspiciantes más poderosos. La cancelación de la deuda, una nueva arquitectura financiera global, y la reforma de la estructura de toma de decisiones en la OMC y en los gemelos Bretton Woods, constan entre los aspectos de alto perfil que crearon expectativas de cambio.

En la mayoría, estas iniciativas han resultado decepcionantes, con poca acción concreta. La más prominente iniciativa de reforma, el plan del G8 de aliviar el servicio de la deuda externa de los 41 países pobres altamente endeudados (los HIPC), en realidad sólo rindió una reducción de mil millones desde que empezó en 1996 – es decir una reducción en el servicio de su deuda de sólo 3% en cinco años!

En lo que tiene que ver con la arquitectura financiera internacional, se ha evitado una discusión seria sobre los controles al capital especulativo, como es el impuesto Tobin. Un FMI no reformado sigue al centro del "sistema de apagar incendios". Una línea de crédito preventiva del Fondo (que ningún país quiere utilizar), y un Foro de Estabilidad Financiera sin dientes – en el cual hay poca participación de los países en desarrollo – parecen las únicas "innovaciones" que emergieron de las crisis asiática, brasileña, y rusa, de los últimos tres años.

Supuestamente el G8 iba a liderar la reforma de las estructuras de toma de decisiones de las instituciones multilaterales que establecen las reglas y manejan el capitalismo contemporáneo. Sin embargo, la discusión sobre cómo democratizar la OMC se desvaneció, y según el Director General, Mike Moore, el poco transparente sistema de "consenso" que desencadenó la revuelta de los países en desarrollo, en Seattle en diciembre 1999, es "no-negociable" Y en cuanto al FMI y el Banco Mundial, ya no existe discusión sobre la posibilidad de quitarles el poder de voto a EE.UU y la Unión Europea para favorecer a los países en desarrollo, menos aún eliminar la práctica medieval de siempre de seleccionar un europeo para encabezar el Fondo, y un estadounidense para liderar el Banco.

La Corporación bajo la lupa

A finales de la última década del siglo veinte, se evaporó el triunfalismo que caracterizó a los inicios de la década, lo que dio paso a una profunda crisis de legitimidad del orden multilateral. Esta crisis, además, se tradujo en una creciente incomodidad global respeto al principal actor de la globalización: la corporación multilateral.

En los años 90 varios factores se juntaron para enfocar la atención del público en la corporación – los más extraordinarios de estos fueron: las prácticas depredadoras de Microsoft; las depredaciones ambientales de Shell; la irresponsabilidad de Montsanto y Novartis en promover los organismos genéticamente modificados (transgénicos); la explotación sistemática de la mano de obra sumamente barata por parte de Nike; y el encubrimiento por parte de Ford , Firestone y Mitsubishi, de defectos serios en sus productos. El sentido de emergencia ambiental también se difundía a inicios del siglo 21, y para un creciente número de gente, fue posible ver la causa del rápido deshielo de las capas polares en las políticas de las grandes empresas petroleras, en la promoción continua de una inestable civilización petrolera por parte de las grandes empresas de autos y, en un sentido más general, en el proceso de crecimiento descontrolado impulsado por las corporaciones transnacionales.

Irónicamente, en EE.UU fue durante el apogeo de la Nueva Economía cuando la desconfianza en la corporación alcanzó su nivel más alto en décadas. Según una encuesta realizada por Business Week, "72 por ciento de estadounidenses dicen que las empresas ejercen demasiado poder sobre su vida" . La revista advirtió "América Corporativa, ignora estas tendencias a su riesgo".

Algunos de los miembros más iluminados de la élite global tomaron estas advertencias en serio, y su reunión anual en Davos, Suiza, se convirtió en el espacio para elaborar una respuesta que iría más allá de la fracasada estrategia de negar que la globalización corporativa creará problemas tremendos, y para promover una visión de la "globalización con compasión". No obstante, la tarea fue descomunal, porque se volvió cada vez más evidente que en un mercado global sin regulación, fue cada vez más difícil reconciliar las demandas de responsabilidad social con las demandas de rentabilidad. Lo mejor que una "globalización con conciencia" podría ofrecer es, como admitió el conocido promotor de la globalización, C. Fred Bergsten, un sistema de "redes tradicionales de seguridad ... para ayudar a ajustar el trastorno" y "habilitar a la gente para que aproveche del fenómeno (de la globalización) y vaya con él en vez de oponerse a él"

El Nexo Estratégico

El poder de las corporaciones es una dimensión del poder global. Pero existe un poder estratégico de iguales consecuencias, que más que el poder corporativo, se concentra en EE.UU. No se puede presumir, como en el marxismo ortodoxo, que el poder estratégico esté determinado por la dinámica del control corporativo. No se puede presumir que el estado de EE.UU sea un simple sirviente de los intereses de las corporaciones de ese país. Efectivamente, en Asia el motivo principal de la política de EE.UU ha sido la extensión estratégica antes que el expansionismo corporativo, por lo menos hasta mediados de los ochenta. Y en el caso de China, el deseo del capital estadounidense de explotar el mercado chino ha discrepado con cada vez mayor frecuencia con el Pentágono, que ve en China un enemigo a ser interceptado en vez de asistido por capitales occidentales que lo convertirán en una verdadera amenaza. De hecho, en muchas instancias puede ser que el poder corporativo y el poder estatal no están sincronizados.

Dicho esto, un objetivo primordial del estado militar estadounidense transnacional muy bien instalado en Asia del Este, en Oriente Medio, y Europa, y que proyecta su poder sobre el resto del planeta, es el mantenimiento de un orden global que asegure la primacía de los intereses económicos de EE.UU. Puede ser que el columnista del New York Times, Thomas Friedman, se equivoque sobre los impactos benéficos de la globalización, sin embargo, tiene toda la razón cuando asevera que:

La mano invisible del mercado nunca funcionará sin un guante escondido. McDonalds no puede prosperar sin McDonell Douglas, el diseñador del avión F-15 de la Fuerza Aérea de EE.UU. Y el guante invisible que mantiene a salvo el mundo para el florecimiento de las tecnologías de Valle Silicona se llama el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, y el Cuerpo de Marines de EE.UU.

Con la creciente ilegitimidad de la globalización corporativa, y la brecha cada vez más grande entre la minoría próspera y una mayoría cada vez más marginada, la intervención militar para mantener el estatus global se convertirá en un aspecto constante de las relaciones internacionales, sea que ésta se justifique en base a la lucha contra el narcotráfico o el terrorismo, la contención de los estados "peligrosos", la oposición al "fundamentalismo islámico" o la contención a China.

No obstante, no es posible decir que la estructura militar hegemónica de EE.UU padece de una crisis de legitimidad tan profunda como la que afecta a los procesos y a las instituciones de la globalización corporativa. La estructura militar estadounidense permanece sólidamente enraizada en Europa y Asia, por una razón ideológica: el profundo temor de las élites europeas y asiáticas de que, sin la actuación de EE.UU como "hegemón benévolo", ellas solas no pueden generar órdenes regionales que garanticen la paz entre sí.

De todas maneras, este sentimiento no es tan fuerte como antes. El colapso del poder soviético creó la condición para que los aliados de Washington re-evalúen el rol del poder de EE.UU. Han aumentado las dudas ante la insistencia del Pentágono de construir un sistema de defensa anti misiles - más contra enemigos potenciales que reales- mientras prepara una nueva cruzada de guerra fría contra China. Efectivamente, estos acontecimientos abrieron los ojos de muchos aliados de Washington sobre el hecho de que la mayor amenaza para la seguridad de ellos ahora puede ser Washington mismo.

La Degeneración Democrática

Sin embargo, no es el poder militar o corporativo la mayor fuerza de EE.UU sino, siguiendo el pensamiento del italiano Antonio Gramsci, el poder ideológico – su "poder suave"

Estados Unidos es una democracia Lockeana, y su habilidad de proyectar su misión como la extensión de sistemas centrados en elecciones libres para escoger gobiernos cuyo objetivo es la promoción de los derechos y libertades liberales, sigue siendo una importante fuente de legitimidad en muchas partes del mundo. La tendencia en el Tercer Mundo de abandonar los regímenes autoritarios a cambio de democracias formales resultó a pesar de EE.UU., antes que por su causa. Pero, en particular bajo la administración de Clinton, Washington aprovechó exitosamente los vientos democráticos, y en el proceso proyectó la imagen de opositor a las dictaduras en vez de partidario de los regímenes represivos.

Sin embargo, durante los últimos años las democracias estilo Washington o Westminster – o como William Robinson las llamó "poliarquías" – con su enfoque en los derechos y elecciones formales y su sesgo contra la equidad económica lograda a través de medidas como la redistribución de recursos e ingresos – degeneraron en sistemas políticos cada vez más estancados y polarizados como los de Filipinas, Brasil, y Pakistán. El Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo hablan continuamente de la plaga de la corrupción en los países en desarrollo. No obstante, la corrupción más profunda es la que está empotrada en las estructuras políticas y económicas que sólo son superficialmente democráticas pues son pervertidas por las realidades de la inequidad económica, que es la mayor preocupación de la vasta mayoría de gente del Sur.

El estancamiento de los sistemas democráticos liberales del Tercer Mundo sucedió al mismo tiempo que un número cada vez mayor de estadounidenses comprendió que su democracia liberal está tan corrompida por la política del dinero de las corporaciones que merece ser designada como una plutocracia. De hecho, señala William Pfaff, "en ninguna parte existe algo de la escala del sistema Americano de gastos e influencia políticos" El hecho de que el candidato más favorecido por las Grandes Corporaciones perdiera el voto – y según algunos estudios el voto electoral también – y aún así logró la presidencia de la democracia liberal más poderosa del mundo no ayudó a apuntalar la legitimidad del sistema político de un país que muchos observadores han descrito como ya metido en "una guerra civil cultural"

También existe una creciente crisis relacionada con el gobierno democrático en Europa, en parte debido a que los partidos políticos son cada vez más cautivos de los intereses del dinero, como demostró el caso de Helmut Kohl y el partido Demócrata Cristiano de Alemania. Pero existe otra causa, que es el proceso poco transparente utilizado por las élites tenocráticas aliadas con las élites corporativas en nombre de la integración y recionalización europea, para erosionar el principio de subsidiaridad. Esto lo hacen canalizando el poder efectivo de la toma de decisiones hacia las estructuras tecnocráticas que permanecen fuera del control de los votantes, y en cuya cumbre se encuentra la Comisión Europea.

La Crisis de Sobreproduccción.

Desde el punto de vista de las élites del Norte, lo que hace tan volátil a la crisis de legitimidad de la instituciones claves del sistema económico y político global, es la manera en que ésta se cruza con la profunda crisis estructural de la economía global.

Nació el G8 para coordinar las políticas macro económicas de los países ricos y navegarlas entre la Scylla de la inflación y el Caribdis del estancamiento. Sin embargo en los últimos años resultó difícil sincronizar las iniciativas fiscales y monetarias, y la poca cooperación que se alcanzó no logró sacar a Japón de su recesión de una década, o evitar el inicio de una nueva recesión global.

La razón de por qué la recesión parece inmune a los mecanismos ortodoxos y monetarios, aún cuando estos se coordinan internacionalmente, es que los desequilibrios están creciendo desde hace tiempo. El auge a inicios y mediados de los noventa provocó una explosión de actividad de inversión a nivel global que a su vez conllevó a una tremenda sobre capacidad en todas partes. Los indicadores son claros. La capacidad de la industria de computadoras de EE.UU estaba creciendo en un 40% por año, muy por arriba de los proyectados incrementos de la demanda. La industria automotriz global ahora vende sólo 74% de los 70,1 millones de carros fabricados cada año. Hubo tal cantidad de inversión en la infraestructura global de comunicaciones que informan que el tráfico llevado por las redes de fibra óptica alcanza sólo 2,5% de la capacidad instalada.

Visto en retrospectiva, las ganancias del sector corporativo de EE.UU dejaron de crecer después de 1997, lo que llevo a una oleada de fusiones, con el propósito principal de eliminar competencia. Las más prominentes fueron la unión entre Daimler Benz - Chrysler – Mitsubishi, la compra de Nissan por Renault, las fusiones entre Mobil – Exxon, y entre BP – Amoco – Arco, y la gigantesca "Alianza Estrella" dentro de la industria aeronáutica.

Otra avenida tomada para evitar la caída de rentabilidad industrial fue canalizar la inversión hacia la actividad especulativa, sobre todo en la bolsa y el sector de bienes inmuebles, lo que acarreó el auge y colapso espectacular en el Este de Asia en los años noventa. Fue esta misma fiebre especulativa la que durante los años noventa sostuvo al complejo Wall Street Silicon Valley que a su vez impulsó a la economía de EE.UU. como a la global. Durante algún tiempo esta "Nueva Economía" parecía negar las leyes económicas, mientras estrellas del Internet como Amazon.com, registraron una explosiva y aparentemente continua subida en el valor de sus acciones aún cuando seguían operando a pérdida.

Pero todo el discurso sobre la aparición de una nueva economía se desvaneció cuando la ley de la gravedad alcanzó al sector especulador a fines de los noventa, con el resultado de la pérdida de U.S.$4,600,000,000,000 del dinero de los inversionistas en la Bolsa de Wall Street, una suma que, como señaló Business Week, equivalió a la mitad del PIB de EE.UU, y cuatro veces a la riqueza borrada en el crac de 1987.

En resumen, son cada vez más claros dos aspectos de esta crisis estructural: ya no tiene que ver con un colapso "rutinario" y viene en un momento extraordinario de gran desafecto popular con el proyecto globalista y sus instituciones claves.

El Movimiento Global de Protesta

Visto así, y con la crisis de legitimidad cada vez más profunda de las instituciones principales del sistema global a finales de los años noventa, Seattle fue un cataclismo que se venía. La fuerza de la reprimida ira global siguió expresándose en Washington durante las reuniones del Banco Mundial/FMI en la primavera del 2000; en Chiang Mai Tailandia, durante la reunión anual del Banco Asiático de Desarrollo en mayo de 2000, en Melbourne durante el Foro Económico Global, a inicios de septiembre 2000, y en Praga durante la reunión del Banco Mundial /FMI a finales de septiembre 2000.

Mientras la élite global se reunía en Davos, Suiza, a finales de enero del 2001 para analizar el significado del creciente "movimiento anti globalización" unos 12,000 representantes de las organizaciones de la sociedad civil y movimientos políticos se reunieron en Porto Alegre, Brasil, para aseverar que "es posible otro mundo". El Foro Económico Mundial encontró su némesis ideológica y política en el Foro Mundial Social. Un aspecto de Porto Alegre fue la celebración del poder del movimiento, otro fue el cobrar fuerza para el próximo paso. Ese paso tuvo como objetivo la Cumbre de las Américas en la Ciudad de Quebec, a finales de abril del 2001. Un propósito importante de la Cumbre era avanzar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), proyecto clave de la élite corporativa de EE.UU. A pesar del esfuerzo de los medios de comunicación establecidos de pintar a los manifestantes como desinformados o anarquistas, la confrontación de Quebec, como la de Seattle, fue un contratiempo grande, en cuanto a legitimidad, para el sistema de globalización corporativa. De igual manera, el enfrentamiento de 20,000 manifestantes ocupó el centro del escenario durante la Cumbre de la Unión Europea en Gotenburgo, en Junio.

Génova es la próxima parada del expreso anti globalización

Para contener las tropas anti globalización que ahora se encaminan hacia Génova, las autoridades italianas están desplegando nerviosamente 20,000 policías y soldados, respaldados por 15 helicópteros, cuatro aviones, y siete naves. Una muestra del pánico es el anuncio del gobierno de que cerrará el aeropuerto de Génova entre el 18 y el 22 de Julio y acordonará un "área roja" en el centro de la ciudad, que estará libre de manifestantes.

Impávidos, los organizadores de la protesta dicen que traerán a Génova 200.000 personas y que definitivamente sí entrarán al área roja. A lo mejor, los manifestantes convertirán a Génova en el ejemplo más dramático del "retiro de consentimiento" masivo que está sacudiendo el corazón del sistema capitalista global.

Sin embargo, uno no debe sobre estimar el impacto de las manifestaciones hasta la fecha, ni hacerse de la vista gorda sobre sus debilidades en cuanto a una agenda compartida o la toma de decisiones. Sin embargo tampoco hay que subestimar sus consecuencias. Uno de los promotores más fervientes del Consenso de Washington, C. Fred Bergsten, ahora admite que "las fuerzas anti globalización están en el ascenso". Bergsten está obsesionado por un temor "gramsciano": las estructuras del sistema todavía lucen sólidas, pero cuando desaparece el consenso o legitimidad, puede ser sólo un asunto de tiempo antes de que las mismas estructuras se desintegren, en particular cuando se toma en cuenta la crisis de sobre producción arriba mencionada, junto con la recesión, desempleo, e incrementos de la pobreza e inequidad que ésta conlleva.

El Futuro en Juego

Sin embargo, la crisis del sistema no necesariamente resultará en otro sistema, más benigno, de relaciones internacionales. Como mencionó visionariamente Rosa Luxemburgo, en la primera parte del siglo veinte, antes de la aparición del fascismo en una Europa plagada de crisis, que el desenlace puede ser la "barbarie", en la cual los ideales y los temas de la oposición progresista son apropiadas por fuerzas demagógicas, hostiles a la libertad, equidad y democracia. Razón por la cual es tan crítica la articulación de las alternativas o la alternativa. El gran reto de los opositores de la globalización corporativa sigue siendo la creación de estas visiones y programas alternativos centrados en un proceso participativo para crear las instituciones que de nuevo subordinarán el mercado a la sociedad, promoverían la genuina equidad entre géneros y colores, y entre y dentro de los países, y establecerán una relación benigna entre la comunidad humana y la biósfera.

Del éxito de esta tarea depende el futuro que hoy pende de la balanza.

1. Chalmers Johnson, Blowback: The Costs and Consequences of American Empire (New York: Henry Holt and Company, 2000), pág. 206.

2. Michael Moore Discurso ante la UNCTAD X, Bangkok, 15 de Febrero, 2000

3. " Too Much Corporate Power" Business Week, Sept 11, 2000, pág 53

4. "New Economy, New Social Contract", Business Week, 11 de sept,2000, pág 80.

5. C. Fred Bergsten, "The Backlash against Globalization," discurso ante la reunión de la Comisión Trilateral, Tokyo, abril 2000 (Bajado del Internet).

6. Thomas Friedman, The Lexus and the Olive Tree (New York: Farrar, Straus Giroux, 1999), pág. 50.

7. Ver William Robinson, Promoting Polyarchy: Globalization, US Intervention, and Hegemony (Cambridge: Cambridge University Press, 1996).

8. William Pfaff, "Money Politics is Winning the American Election," International Herald Tribune, 11-12 de marzo, 2000, pág. 8

9. Ver entre otros análises, Robert Brenner, "The Economics of Global Turbulence," New Left Review 229 (may-junio 1998) y A. Gary Shilling, Deflation (Short Hills, NJ: Lakeview Publishing Co., 1998).

10. "Too Much of Everything," Business Week, 9 de abril, 2001, pág. 74-76.

11. John Plender, "Falling from Grace," Financial Times, 27 de marzo, 2001, pág. 14.

12. Ravi Arvind Palat, "Miracles of the Day Before?: The Great Asian Meltdown and the Changing World-Economy," Development and Society, Vol. 28, No. 1 (junio 1999), pág. 40.

13. "When the Wealth is Blown Away," Business World, March 26, 2001, pág.33.

14. Bergsten, "The Backlash against Globalization."


 

EL POR QUE DE LA IMPORTANCIA DE GÉNOVA PARA ITALIA Y EL MUNDO

Por Christophe Aguiton

Todo parece indicar que Génova constituirá la movilización más grande contra la globalización hasta el presente momento. Se espera que más de 10,000 europeos se junten en las manifestaciones, con grandes contingentes del Reino Unido, España, Alemania, Grecia, y Francia. Sumado a las asociaciones, partidos políticos, ONGs y sindicatos italianos que conforman el Foro Social Genovés, es probable que más de 100,000 personas participen en la marcha principal el día sábado 21 de julio, que será la culminación de una semana de seminarios, actividades culturales y educacionales, y protestas.

Los medios se han enfocado en el evento de manera impresionante. Durante las últimas semanas los principales periódicos italianos dedicaban páginas enteras a los preparativos de la protesta, y el resto de los medios europeos no quedan a la zaga. El interés se explica en parte por las tensiones que quedan luego de la reunión de la Unión Europea en Gotenburgo donde la policía utilizó balas de verdad contra los manifestantes, pero también por el crecimiento de las protestas anti globalización en todo el mundo. La competencia entre la reunión del G7 y las manifestaciones, es movimiento anti globalización que sale en primera plana. Incluso los funcionarios e instituciones internacionales ya se refieren rutinariamente al activismo, una muestra de que ya no pueden ignorarlo.

Antes de Génova, tanto el Director General de la OMC, Mike Moore, como el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Hubert Vedrine, explicaron una vez más, que "los manifestantes están fuera de foco" porque estas instituciones están aquí para "regular la globalización". Por otro lado propusieron que los grupos opositores a la globalización adopten "un código de conducta" que excluya a los extremistas violentos y que, a cambio, ofrezca a los grupos interesados en formar parte del proceso, "una voz en el proceso".

Para entender lo que está en juego en Génova es importante separar la situación específica de Italia del contexto más amplio de Europa y el mundo – aunque, por supuesto, sí están ligados.

En Italia, los preparativos y los mismos eventos forman una parte vital del movimiento local opositor a la globalización corporativa. Por otro lado, forman parte de la primera movilización masiva en contra Berlusconi desde su elección en mayo.

Como en todos los países en los que se realizaron estas cumbres y reuniones internacionales – sea Praga o Chiang Mai, Melbourne o Quebec – estas han sido la oportunidad de crear o reforzar el movimiento de protesta. Y en todos estos eventos la mayoría de los activistas son locales. Este fue el caso de la Ciudad de Quebec en abril de este año, de Gotenburgo en junio, y será el caso en Génova donde los italianos conformarán más del 80 por ciento de los manifestantes.

El rechazo de la "Vieja Política"

Los analistas italianos ven en la elección de Berlusconi un rechazo masivo a la política del centro izquierda que adoptó políticas neoliberales, perdiendo el apoyo popular y el de los sectores que conforman el elemento "militante" de la política italiana. La Refondazione Comunista y el partido populista anti corrupción, liderado por el ex Fiscal a la mafia, Antonio di Pietro ganaron casi el 10 por ciento de los votos. Según la izquierda, esto representa una ruptura con la vieja política.

Berlusconi y su gobierno simbolizan el poder del dinero (el Primer Ministro es el 14º hombre más rico del mundo y controla la empresa de comunicaciones privada más grande de Italia) e incluye algunos de los grupos más reaccionarios del país. La Alianza Nacional, originalmente un partido fascista, constituye el aliado más importante de Berlusconi, mientras Forza Italia y La Liga del Norte – las dos racistas y populistas – forman parte de la coalición. Para la izquierda italiana y los movimientos sociales que se encontraron en el proceso de renovación durante el último año, Génova presenta la oportunidad de desafiar la política del dinero y construir una nueva política a través de la movilización de un "Frente Unido".

Génova también representa un paso en la coordinación del movimiento a nivel europeo. En Europa, como en otras partes del mundo, se experimenta una nueva oleada de activismo social y movilización, que permanece fragmentada. La diversidad de realidades sociales y políticas dentro de Europa, y los diversos movimientos sociales y sindicales que surgieron de esas realidades nacionales, en gran medida explica esta fragmentación.

La construcción de la Unión Europea no creó automáticamente las circunstancias para la colaboración entre los movimientos sociales nacionales. En época tan reciente como la de los paros de los servicios públicos en Francia de 1995, y el surgimiento de fuertes campañas nacionales como Jubileo 2000 en Reino Unido y ATTAC en Francia, no existieron condiciones, por lo menos al inicio, para traducirlas en un proyecto europeo.

Hoy la situación es diferente y hay señales de cambio. En 1997, como parte de la marcha europea contra el desempleo, la inseguridad y la exclusión social, convergió gente de los cuatro rincones de Europa, para terminar en una manifestación de 30,000 personas en Amsterdam. Alentada por el éxito del movimiento contra el desempleo (y posiblemente con el temor de ser superada por la izquierda) la Conferencia Europea Sindical, ETUC, organizó movilizaciones en Luxemburgo a finales de 1997 y en Porto y Niza en el 2000.

Seattle y el crecimiento de la movilización internacional tuvieron un impacto positivo en Europa, provocando la creación de muchas estructuras activistas, como las coaliciones para la cancelación de la deuda.

Las reuniones del G7 en Colonia en 1999, las reuniones del FMI/Banco Mundial en Praga en septiembre 2000 y la Cumbre de la U.E en Niza en diciembre del 2000 ofrecieron la oportunidad para que estas redes trabajen juntos. Y como hemos visto en este año, el nivel de activismo está creciendo, con más de 20,000 activistas participando en manifestaciones en Barcelona y Gotenburgo.

Los Sindicatos Indecisos

No está resuelto el papel de los sindicatos europeos en este proceso. En muchos países del Sur, pero también en América del Norte, desde Seattle a Porto Alegre, los sindicatos forman parte de estas manifestaciones y encuentros y construyen alianzas con los otros movimientos, aún cuando todavía existen debates y divergencias.

Sin embargo este no es el caso de Europa. En Praga por ejemplo, la gran mayoría de los manifestantes fueron jóvenes. En Niza, la ETUC aseguró estar completamente separado de los manifestantes anti globalización y en Génova, las tres grandes confederaciones sindicales no participarán en la manifestación. Sólo el elemento más radical del sindicalismo europeo participará: el SUD y FSU de Francia, de Italia los Cobas y la rama de los metalúrgicos del CGIL, la anarco-sindicalista CGT de España, y los dos mayores sindicatos griegos. Sin embargo, existen muestras de cambio. En Barcelona, en junio, las dos principales federaciones sindicales españolas formaron parte de las manifestaciones que obligaron al Banco Mundial a cancelar su reunión programada.

El reto final es construir un movimiento internacional. El Foro Social de Génova, que se realizará entre el 15 y el 22 de julio, es importante porque docenas de militantes de todas partes del mundo tendrán la oportunidad de conocerse y discutir las alternativas y la situación de los movimientos en los distintos continentes. Pero el marco más importante para estas discusiones es el Foro Mundial Social (ver abajo) que otra vez se realizará en Porto Alegre, Brasil, en enero del 2002.

Sin embargo, Génova ofrecerá una oportunidad para analizar de cerca las estrategias del poder y para ver qué estilo de gobierno global tiene previsto para nosotros! Y será la ocasión para que gente de todas partes exija la cancelación de la deuda del Tercer Mundo.

Evitando la Palabra "D"

La reunión del G7 debatirá la situación económica global y probablemente se pondrá de acuerdo en bajar sus tasas de interés para impulsar la recuperación económica. También discutirá, de igual manera que sus colegas ministros de finanzas en Roma la semana pasada, la reducción de la pobreza. De hecho parece obvio que los países grandes evitan discutir sobre la deuda, y en cambio están enfatizando la provisión de servicios básicos como educación y salud. Luego, y en el espíritu de la Comisión Meltzer, los ministros de finanzas del G7 recomendaron que los bancos multilaterales de desarrollo dejen que el sector privado financie la infraestructura, y que en cambio deben enfocar sus propios recursos en la provisión de donaciones para la salud y la educación. A primera vista, parece una buena idea, pero en realidad es completamente consistente con el pensamiento neoliberal que abre la puerta para que el sector privado controle las (potencialmente rentables) actividades "públicas". Pero, sobre todo, el G7 – al proponer algunas reformas superficiales al Banco Mundial y otros fondos regionales – esperan evitar abordar las demandas de cancelación de la deuda.

En Colonia nos lanzaron el hueso del "reformado" HIPC, que resulta ser poco más que una reprogramación de deuda. Ahora entendemos que se debió haber enterrado el hueso inmediatamente, y esta experiencia radicalizó la campaña contra la deuda y la hizo más militante. Esta vez no se venderán tan barato.

* Christophe Aguiton es responsable de relaciones internacionales en ATTAC Francia.


 

 

UNA RONDA CON CUALQUIER NOMBRE SERÁ DESASTROSA PARA EL SUR

Por Aileen Kwa

"Los países desarrollados vienen diciendo que será una ronda de desarrollo. Pero cuando uno ve lo que están metiendo, tiene poco que ver con desarrollo. Más bien pretende limitar el espacio para nuestro desarrollo. Luego vemos la agenda, y hasta ahora, para muchos de nosotros

lo que se ofrece no es aceptable". Nathan Irumba, Embajador de Uganda ante la OMC, Ginebra, 5 de julio 2001.

Los países en desarrollo están renuentes a lanzar cualquier forma de ronda de negociaciones comerciales en la Reunión Ministerial de la OMC en Doha, Qatar. Sin embargo, están bajo una presión intensa que crecerá en las semanas antes de la reunión de noviembre.

Los países desarrollados, en particular la Unión Europea y en menor grado EE.UU. están alineando a todos antes de Doha, intentando evitar desesperadamente otro Seattle. Sin embargo, las promesas de Seattle no se materializaron. Se discutieron, sin fin, los aspectos de implementación, pero la U.E y EE.UU cedieron nada y no están dispuestos a remediar la situación.

Y mientras la mayoría de los países en desarrollo se niegan a retractarse, sus posiciones podrían colapsar sin el respaldo masivo de la sociedad civil.

Es responsabilidad de los grupos de la Sociedad Civil del Sur y del Norte asumir el llamado de "No a la Nueva Ronda". Y deben apoyar la demanda de que la Reunión Ministerial de Doha

El impasse entre los países desarrollados y los países en desarrollo refleja el hecho de que no está resuelta la estructura no democrática de la OMC- que es la causa fundamental de la revuelta de los países en desarrollo en Seattle – , y que los países ricos y poderosos siguen operando de manera poco transparente en su afán de intimidar, dividir y regular a la mayoría.

La U.E. y la secretaría de la OMC: aventureros de una nueva ronda

El Comisionado Comercial de la U.E. Pascal Lamy, y el Director General de la OMC, Mike Moore, vienen trabajando horas extra durante los últimos meses, reuniendo apoyo entre los miembros de la OMC, para el lanzamiento de una nueva ronda en Doha.

A pesar de la oposición férrea de los países en desarrollo a una ronda amplia, Lamy y Moore pretenden saber lo que más conviene al Sur. Pascal Lamy recientemente dijo en una reunión de ONGs que, mientras la U.E. y EE.UU podían sobrevivir sin la ronda, "no estoy tan seguro de ello para los países en desarrollo, en particular los más pobres. Temo que, sin una ronda, el sistema comercial global les dejara más postergados".

En el último año, la U.E intentó "suavizar" (pero no cambiar) su posición, argumentando que una ronda amplia – que incluiría aranceles industriales, inversiones, facilitación del comercio, medio ambiente y compras gubernamentales – será beneficiosa para los países en desarrollo. Como parte de la campaña publicitaria, en la Conferencia de los Países Menos Desarrollados en mayo, la U.E se comprometió dar a estos países libre acceso a mercados (salvo unas restricciones importantes), como parte de la Iniciativa Todo Menos Armas. A finales del año pasado también sugirieron la inclusión de inversión y competencia bajo la forma de acuerdos "plurilaterales" dentro de la OMC (es decir, firmados sólo por los interesados). Más recientemente, la U.E pretendía aparecer como interesado en las preocupaciones de los países en desarrollo sobre TRIPS (el acuerdo de la OMC sobre propiedad intelectual). Pero hasta la fecha no ofrecieron algo más tangible que la solidaridad.

Los gobiernos y ONGs también criticaron a Mike Moore por viajar a los cuatro rincones del mundo promoviendo una nueva ronda, aun cuando ella no representa la posición de todos los miembros. Moore asevera que "una ronda ayudaría a los países pobres y débiles más a que los demás. Los grandes pueden cuidarse, Pero sin las reglas multilaterales, los pobres están sometidos a las leyes de la selva".

EE.UU: ambicioso pero ambiguo

En las últimas semanas, EE.UU. se esforzó por aparecer asumiendo la misma posición que la U.E. En la reunión de los altos funcionarios en Ginebra, el día 25 de junio, EE.UU y la Unión Europea participaron en una rueda de prensa compartida, en la cual llamaron a la OMC a lanzar una "ambiciosa ronda de negociaciones comerciales en Doha". No obstante, la realidad es que sus posiciones permanecen lejanas. Es poco probable que EE.UU bloquee el lanzamiento de una nueva ronda, pero es claro que no la exige. Parece difícil que Bush consiga la Autoridad para la Promoción Comercial (Fast Track) que necesita para negociar una ronda amplia de manera realista. El más reciente ejemplo de su posición (25 de junio) demostró un lenguaje cuidadoso y cautelosamente construido que pretendía aparentar apoyo a la posición de la U.E. pero con una dosis significativa de ambigüedad

Los intereses de Washington incluyen:

También significativa es la referencia al mandato de negociaciones de Punta del Este. EE.UU señaló que la declaración que lanzó la Ronda de Uruguay fue un mandato relativamente "sencillo". Este facilitó que las negociaciones se inicien, y EE.UU sugirió que este enfoque podría ser útil una vez más en Doha. Según esta visión, se podría cambiar el mandato de negociación sobre la marcha.

EE.UU también subrayó que "la OMC no puede permitirse el lujo de fallar otra vez" y que Washington está cautelosamente optimista de que se logrará lanzar una Ronda en Doha".

Los países en desarrollo: implementación es el aspecto que les unifica

Aunque son evidentes los matices y diferencias en las posiciones de los países en desarrollo, es claro que no demandan una nueva ronda. Los países en desarrollo que están abiertamente a favor de una ronda amplia son Sudáfrica, Costa Rica, Chile y con menos fuerza, Colombia y Singapur.

El Grupo Cairns: Los países en desarrollo que conforman parte del Grupo Cairns (exportadores de productos agrícolas) están cautelosamente a favor de una nueva ronda, pero han tomado la ofensiva desafiando a los que llaman a la nueva ronda a ofrecer concesiones significativas. Su interés principal son los mercados agrícolas, en particular de la U.E, adonde quieren acceder pero con el compromiso adicional de recortes significativos en los enormes subsidios domésticos y de exportación.

El Grupo Like Minded (de la misma opinión): Este grupo consiste en un coalición informal de países de agenda común dentro de la OMC. El grupo, que incluye a India, Pakistán, Egipto, R. Dominicana, Uganda, Malasia, Indonesia y Cuba, entre otros; existe desde hace algunos años, y viene coordinando posiciones, a veces reuniéndose a diario cuando las negociaciones se vuelvan intensas.

 

"No estamos listos (para una nueva ronda). Será más lo que perdamos que lo que ganemos." Srinivasan Narayanan, Embajador de la India ante la OMC., Ginebra, 26 de junio 2001.

 

Este grupo puede acreditarse el hecho de que todos los países en desarrollo han presentado la demanda de la resolución de los aspectos de implementación (es decir resolver los desequilibrios de la Ronda de Uruguay). Este asunto ha sido el objetivo principal mucho antes de Seattle. También miembros de este grupo como India y Pakistán, han enfatizado que no se deben incluir los aspectos de implementación en la canasta de una nueva ronda, o los países en desarrollo tendrían que hacer más concesiones para lograr beneficios ya prometidos por los países desarrollados que nunca aparecieron.

Por supuesto, existen diferencias entre las posiciones de estos países: India y Pakistán han asumido una fuerte oposición a una nueva ronda. Malasia dice que no está opuesto a una nueva ronda, pero que la agenda de tal ronda tiene que ser acordada entre todos los países y se debe clarificar el mandato de negociación. Es decir que no se pueden añadir nuevos temas durante la ronda.

El Grupo Africano: Muchos del Grupo Africano no quieren que se lance una ronda de ningún forma, no importa lo limitada o controlable que sea. Muchos países africanos todavía experimentan dificultades para implementar los compromisos de la ronda de Uruguay, y ven incomprensible la posibilidad de comprometerse más, al saber que esto sólo resultaría en procesos de resolución de diferencias. Efectivamente, a pesar de que la presión intensa sigue subiendo, los países africanos se niegan a acordar en el lanzamiento de una nueva ronda. Esto se puso en evidencia no sólo en Libreville, hace un año, sino también durante las conferencias de los Países Menos Desarrollados auspiciadas en mayo por la ONU, en Bruselas.

India ¿Líder de la Resistencia?

El día 14 de junio, el ministro indio de Comercio e Industria, Murasoli Maran, circuló entre sus contrapartes del G-77 un comunicado de siete páginas que subrayaba la oposición de su país a una nueva ronda. Éste incluyó los siguientes puntos:

 

La confianza en la OMC están en un punto bajo

El día anterior al simposio de ONGs auspiciado por la OMC a inicios de junio, el Grupo Like Minded convocó a una rueda de prensa para dar a conocer su posición. Fue una clara muestra de su falta de confianza en que la Secretaría de la OMC, organizadora del Simposio, represente correctamente la diversidad de posiciones dentro de la organización

Durante este evento, el Embajador Supperamaniam de Malasia aclaró que ya no existía consenso en la OMC respecto al lanzamiento de una nueva ronda. En lo que tiene que ver con los aspectos de implementación, el embajador dijo que los países en desarrollo ya pagaron dos veces, una vez durante la Ronda de Tokio, y la segunda durante la Ronda de Uruguay, y que todavía no han sacado beneficios. Ahora se les pide pagar otra vez, con otra ronda, con nuevos temas y más promesas incumplidas. Esto no es aceptable.

El embajador Irumba de Uganda incluso dijo que "hay un asunto sistémico aquí ... la noción de Rondas ya existía antes de la creación de la OMC como organización. Entendimos que al crearse la OMC, ésta iba ser un foro continuo de negociación". En cuanto a los aspectos de Singapur (inversiones, competencia, etc.) promovidos por algunos países, Irumba comentó que los "países desarrollados vienen diciendo que será una ronda de desarrollo. Pero cuando uno ve lo que están incluyendo, tiene poco que ver con el desarrollo. Más bien, pretenden limitar el espacio para nuestro desarrollo. Así que, vemos la agenda y hasta aquí, lo que se nos ofrece no es aceptable para muchos de nosotros".

 

Esta vez, nosotros los del Grupo Like Minded pensamos que deberíamos avanzar en base a un análisis realista. Si a fines de julio no hay avance en los aspectos importantes para los países en desarrollo, pero convergencia en otros asuntos, habrá que bajar el nivel de los objetivos para Doha. En ese caso, Doha puede resultar en una simple declaración de un programa de trabajo u otras opciones". Munir Akram, embajador de Pakistán ante la OMC, Ginebra, 5 de julio 2001.

 

De hecho, los embajadores del Grupo Like Minded que asistieron a esta rueda de prensa, se quejaron del "giro" respecto a que una nueva ronda está cobrando consenso debido a los esfuerzos personales de Mike Moore. Esto, dijeron, no reflejó con precisión la verdadera situación.

Abundan los Mitos, Amenazas y Acusaciones

Los países del Norte, en particular la Unión Europea y la Secretaría de la OMC, propagan rumores y amenazas en su afán de obligar al Sur a aceptar una nueva ronda.

Por ejemplo:

El 6 de julio, Pascal Lamy predijo tristemente que "la OMC invernará si no lanzamos la Ronda en Doha. Y puede ser peor: a veces los animales no sobreviven a un invierno largo y frío".

Pero los países en desarrollo, en la OMC, no aceptan estos argumentos. El Ministro de Comercio e Industria de la India, Sr Maran, declaró en el comunicado que circuló a los demás países del G77, estar "más que consciente de la amenaza velada lanzada por algunos países desarrollados amigos, de que si los países en desarrollo no aceptan lanzar una nueva ronda de negociaciones, la OMC perderá su relevancia y el regionalismo iría en ascenso". En respuesta, Maran argumenta que los acuerdos comerciales regionales han sido acordados por varios países en base a su propio interés, y no necesariamente tienen relación con el lanzamiento o no, de una nueva ronda".

Los representantes de los países en desarrollo con oficinas en Ginebra declaran repetidamente que el sistema ya está sobrecargado. Sin resolver los problemas del sistema actual, incluir más en la OMC perjudicaría los objetivos de desarrollo en el Sur.

Una Ronda limitada sería un desastre para el Sur

Una ronda de cualquier tipo, no importa qué tan "limitada" o "controlable" no beneficiaría al Sur por dos razones:

Primero, significaría que no se aborden los aspectos de implementación por separado, y su resolución sería intercambiada por nuevos compromisos de liberalización. Así no se resolverán los desequilibrios, sino se exacerbarán. Es precisamente por esa razón que los gobiernos del Sur han llamado repetidamente para que primero, y por separado, se aborden los aspectos de implementación.

Segundo, EE.UU y la U.E. ya pidieron un mandato de negociación flexible para Doha. EE.UU recientemente pidió un "mandato en términos generales, como el de Punta del Este", mientras la U.E enfatizó que no deseaba "un mandato restringido, sino permisivo y suficientemente abierto". Es decir, aún en el caso de una ronda de las más limitadas, estos países seguirán presionando a los países en desarrollo para que incluyan nuevos aspectos sobre la marcha .

Implementación, el meollo del asunto

Los países desarrollados declaran que sólo se puede abordar adecuadamente los aspectos de implementación en el contexto de una nueva ronda. La posición de EE.UU, expresada por la ex Representante Comercial de EE.UU., Charlene Barshevsky, es muy conocida: un trato es un trato. La Unión Europea también dice que mientras existen algunos aspectos que se pueden resolver sin cambios en los textos, los aspectos de mayor importancia, o que requieren cambios en el lenguaje de los acuerdos actuales, sólo se pueden resolver dentro de una nueva ronda.

Efectivamente, el Consejo General de la OMC sí tiene el poder de cambiar los textos de los acuerdos actuales. Que esto no haya pasado – a pesar de la importancia de implementación en la agenda luego de Seattle – no refleja impedimentos de naturaleza estrictamente legal, sino el resultado de la asimetría de poder dentro de la OMC, lo que hace imposible que el Sur haga cambios que restringiría los intereses comerciales de los países del Norte.

 

"Una Ronda amplia llevaría a un ‘desastre amplio’ ".

Representantes de India, Pakistán y Malasia ante la OMC. Ginebra, 25 de junio 2001.

 

De hecho, existen inequidades evidentes dentro del paquete actual de la Ronda de Uruguay. Los gobiernos de los países en desarrollo han identificado problemas en casi todos los acuerdos: agricultura; textiles; servicios; TRIMS; TRIPS; subsidios; anti dumping; barreras técnicas al comercio; y el acuerdo sanitario y fitosanitario. Abajo, describimos algunos de los puntos más importantes de los problemas de implementación. En particular, agricultura y textiles representan áreas claves del paquete de la Ronda de Uruguay de las cuales los países en desarrollo esperaron sacar beneficios.

Acuerdo sobre Agricultura: seis años después del nacimiento de la OMC, y a pesar del Acuerdo sobre Agricultura, el nivel de subsidios a los productores agrícolas de los países de la OCDE es mucho más alto ahora que en 1995. La OCDE estima que los niveles generales de apoyo se incrementaron de U.S.$247 mil millones de 1986 a U.S.$ 274 mil millones en 1998, y hasta U.S.$326 mil millones en 1999. Esto sucede aún cuando los países en desarrollo están reduciendo sus aranceles, volviéndose así mucho más vulnerables a esta forma de competencia desleal. Lo que es más, los países ricos se negaron a implementar los compromisos asumidos para paliar los impactos de la liberalización. Nunca se puso en práctica la decisión Ministerial de Marrakech de 1994, por la cual se acordaron tomar medidas para contrarrestar los efectos negativos de la liberalización comercial agrícola en los países importadores netos de alimentos. No debe sorprender que el Acuerdo sobre Agricultura haya resultado destructivo para muchos países en desarrollo, cuyas importaciones se dispararon mientras sus exportaciones no se incrementaron de manera significativa, lo que acarreó un abanico de problemas, incluyendo seguridad alimentaria e incrementos en el desempleo y la pobreza rural. Según la FAO, el crecimiento de las exportaciones agrícolas durante el período 1990 a 1997 representó 3.05% por año para los países desarrollados, y sólo 0.63% por año para los países en desarrollo. Por otro lado, en el mismo período el crecimiento anual de las importaciones agrícolas fue de 1.85% para los países desarrollados, y de 3.87% para los países en desarrollo.

Acuerdo sobre Textiles y Ropa

De igual manera, en el acuerdo sobre Textiles los países desarrollados no actuaron según el espíritu del acuerdo. Esta área es importante para las exportaciones de los países en desarrollo, pero también es un área clave cuyas reglas ofrecen un trato especial a los países ricos. Aunque se esperó que éstos eliminen sus restricciones en base a cuotas durante los diez años del período de transición (de 1995 al 2005), después de los primeros seis años eliminaron sólo una fracción pequeña. Según el Departamento Internacional de Textiles y Ropa, en junio 2000 el nivel de eliminación de restricciones fue: EE.UU 13 de 750; U.E. 14 de 219; y Canadá 29 de 295.

El Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (GATS)

En el área de servicios, los países desarrollados se negaron a respetar la fecha tope inicialmente establecida para sentar reglas sobre salvaguardias de emergencia, antes de la realización de negociaciones sobre acceso a mercados de los varios sectores de servicios. También se burlaron de cualquier discusión seria sobre el nivel de subvenciones que ofrecen a sus empresas de servicios, aún cuando presionan incesantemente por más acceso a los mercados de los países en desarrollo. Al mismo tiempo, los países desarrollados se niegan a abrir sus mercados en el área de mayor interés para los países en desarrollo – la provisión de servicios a través del "movimiento de personas naturales". Las siguientes cifras destacan los desequilibrios existentes en el GATS: en 1997 el comercio de servicios logrado a través de la presencia comercial fue de U.S$ 820 mil millones, mientras vía el "movimiento de personas naturales" éste fue de U.S.$30 mil millones.

Tendiendo lazos y rompiendo promesas

A pesar de que los países en desarrollo se esfuerzan en mantener su posición e insisten en abordar primero los aspectos de implementación, su capacidad de soportar la presión es frágil.

El proceso a partir de Seattle, de largas negociaciones sobre implementación e incumplimiento de compromisos, ha sido calificado por un represente en Ginebra de un país en desarrollo clave, como "un proceso de tender lazos". Justo en el momento en que los negociadores del Sur piensan lograr algo, no importa si es poco, se mueve el blanco un tanto, para que otra vez sea inalcanzable. De esta manera, a pesar de la designación de los aspectos de implementación como el área clave de trabajo del Consejo General para el año 2000, llegó el fin del año sin resultado alguno. EE.UU y la U.E. simplemente no quisieron ceder.

Hasta la fecha, todavía existen gobiernos de países en desarrollo, por ejemplo del Grupo Like Minded, que se mantienen firmes en exigir sus derechos y demandar que lo que se les debe, sea debidamente entregado.

El enfrentamiento actual en la OMC entre los países de la Quod (EE.UU, U.E., Japón y Canadá) y la mayoría de los países en desarrollo, fue cristalizado por un reportero que preguntó a las ONGs durante el lanzamiento de una campaña de oposición a una nueva ronda "¿cómo esperan que se aborden los aspectos de implementación cuando no quieren que sus gobiernos participen en más negociaciones?"

Los Temas más Importantes para los Países en Desarrollo

Los procesos de Toma de Decisiones de la OMC: Una razón clave de la posición débil de los países en desarrollo, es que el proceso de toma de decisiones basado en el consenso y el Salón Verde, no ha cambiado. Esto permite al Norte un juego no transparente, con resultados que luego se hacen pasar como consenso.

Efectivamente, el sistema del Consenso Salón Verde permanece como el mecanismo clave para la toma de decisiones dentro de la organización. Esto a pesar de que, inmediatamente después de Seattle, dos funcionarios claves, el entonces Representante Comercial de EE.UU., y el Secretario de Comercio e Industrias del Reino Unido, Stephen Byers, admitieron que el proceso fue poco democrático.

En la última rueda de prensa de Seattle, Barshevsky aseveró que "el proceso fue un poco excluyente... La OMC ha crecido más allá de procesos que fueron apropiados a un tiempo pasado. Una visión creciente y necesaria, y generalmente compartida entre los miembros, fue que necesitamos un proceso que contó con un cierto grado de transparencia interna e inclusión para acomodar a una membresía más grande y diversa" (notas para la prensa, Seattle, 2 de Diciembre, 1999).

El Secretario de Comercio e Industrias del Reino Unido, Stephen Byers, también comentó que "la OMC no puede seguir en su forma actual. Debe someterse a una reforma radical y fundamental para que cumpla con las necesidades y aspiraciones de sus 134 miembros". (Byers, Guardian News Services, "Deadline Set for WTO Reforms", 10 de enero 2000).

No obstante, en el último año y medio, antes que trabajar para cambiar esas estructuras poco transparentes, los funcionarios de la OMC se ocuparon en defenderlas. De hecho, Philippe Legrain, Asesor Especial de Mike Moore, defendió el sistema en un reciente articulo:

"Uno de los mitos que rodea a Seattle es que no hubo ningún africano y muy pocos países en desarrollo dentro del Salón Verde. Efectivamente, hubo seis africanos y una mayoría de los países en desarrollo. Además, cualquier acuerdo del Salón Verde debe ser aprobado por todos los miembros del OMC". (¿Debe ser abolida la OMC?, the Ecologist, Londres, dic 2000 – enero 2001, Vol 30, No.9, pág 23)

El mismo Mike Moore, en su discurso ante la UNCTAD X, reiteró que "el sistema de consenso no es negociable" (15 de febrero, 2000, Bangkok).

El sistema actual también significa que no existe un sistema de controles y equilibrios que asegure la equidad dentro de la organización. Si no existe consenso sobre un asunto de importancia crítica para tres cuartos de la membresía, no se mueve nada. Esto es así aún en un caso de vida o muerte para los ciudadanos de los países miembros (Por ejemplo: SIDA, el precio de los medicamentos y los TRIPS). Por lo tanto, resulta casi imposible hacer cambios en los acuerdos existentes puesto que siempre hay los que bloquean el consenso porque sus intereses comerciales serían perjudicados.

Negociaciones en base a la reciprocidad: Las negociaciones tradicionalmente se realizan en base a la reciprocidad, y no en base al principio de equidad. Esto corresponde perfectamente con la lógica comercial de la OMC: " hasta conseguir que usted me ceda algo, no cederé nada". Los miembros poderosos nunca ceden nada ante las dificultades de los demás, sin cobrar el precio.

Institucionalizando la ley de la selva: pintar a la OMC como más algo allá de la ley de la selva – caracterizada por Mike Moore como algo parecido a "la OMC o el barbarie" – es totalmente incorrecto. De hecho, salvo el sistema de resolución de diferencias (que también resulta muy problemático para el Sur), las negociaciones dentro de la OMC institucionalizan la ley de la selva. Torcer el brazo es común, y los países débiles se encuentran constantemente amenazados con recortes de su ayuda alimentaria o la suspensión de sus préstamos si no adoptan la línea requerida.

Movilícense para Parar la Ronda!

Todo va en contra de los países en desarrollo. Mientras los gobiernos del Sur pueden esforzarse al máximo, su resistencia, y la lucha por sus derechos dentro de este sistema de poder tan desequilibrado, demanda el respaldo de una movilización masiva de la sociedad civil en el Sur y el Norte.

Algunas ONGs del Norte ya desfallecen, quizás debido a la presión de sus gobiernos, o al discreto encanto del pragmatismo. Existen grupos que se han tragado la retórica de sus gobiernos: que la falta de una ronda pondrá de rodillas a la OMC; que una nueva ronda es la única cosa que interviene entre el orden y la selva; que el Sur tiene que ceder algo si quiere avanzar con la implementación; y, lo más insidioso, que el comercio "beneficia a los pobres."

Los desequilibrios de poder dentro de la OMC están tan arraigados que debemos enfrentar los problemas institucionales fundamentales que radican en el centro del actual punto muerto. Peleando tímidamente por pequeñas reformas sólo legitima las "reglas" de los países poderosos para institucionalizar y acelerar su explotación de los débiles dentro del sistema comercial mundial.


 

VIVA PORTO ALEGRE!

Un informe sobre la reunión para formar el comité asesor internacional.

9 y 10 de junio, 2001, en Sao Paolo, Brasil.

Por Nicola Bullard

 

Porto Alegre simboliza la resistencia y la esperanza; y la buena noticia para todos los que asistieron al primer Foro Social Mundial en enero de este año (y para todos los que esperaron estar allí) es que la gente de Brasil y de Río Grande do Sul, nos invitan otra vez para el año que viene.

Concebido como un contrapeso al Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, el Foro Social Mundial de Porto Alegre abrió un espacio de debate sobre la globalización y sus alternativas que ya está listo a expandirse. Para lograrlo, el comité brasileño organizador se dio cuenta de la necesidad de ampliar la "posesión" de Porto Alegre, y de que el evento mismo debe seguir extendiendo las fronteras sociales, políticas y geográficas.

En mayo, como primer paso, el Comité Brasileño invitó a Sao Paulo a representantes de todo el mundo. La agenda se dividió en cuatro partes: una evaluación del primer Foro Social; un acuerdo sobre los principios básicos; el establecimiento de un mecanismo internacional, y la definición de una agenda y metodología para la próxima reunión.

Hubo un debate amplio y constructivo sobre todos estos asuntos. Muchas de las críticas sobre el primer foro – especialmente las relacionadas con raza, género y representación geográfica –fueron abordadas por el Comité Coordinador y reflejadas en las propuestas de metodología de trabajo. Hubo constantes referencias a clase, género y raza, como elementos centrales del análisis.

La propuesta para una Carta de Principios del Foro Social Mundial, que sería "respetada por todos los que desean participar en el proceso, y organizar nuevas ediciones del Foro Social", también mostró una fuerte intención de ser inclusiva, no sectaria, y abierta. Fue aceptada por la reunión con algunos cambios.

Se debatió más rigurosamente la propuesta del Comité Brasileño de establecer un "Comité Asesor Internacional". Muchos se opusieron a la palabra "asesor", enfatizando la necesidad de construir un proceso a través de la apropiación colectiva. Pero al mismo tiempo hubo un reconocimiento del rol clave de los brasileños, y de sus extraordinarios esfuerzos e iniciativa. Central a este debate fue el acuerdo de que en el 2002, y en el futuro, se realizarán los Foros Sociales Mundiales en muchos lugares, reforzando y extendiendo la visión de Porto Alegre. Ya existen propuestas para Foros en el Ecuador y Bamako, capital de Malí, alrededor del mismo tiempo del evento de Porto Alegre.

Joao Pedro Stedile, un líder del Movimiento Sin Tierra, concluyó la reunión. El propuso, entre otras cosas, un consejo internacional abierto con fuertes vínculos entre los comités organizadores locales (de cualquier lugar) y las redes internacionales.

Los temas para el Foro de Porto Alegre del año próximo fueron propuestas por Francois Houtart en su presentación sobre el "estado de la globalización". El caracterizó a la globalización como un proceso fragmentador y destructivo; que destruye comunidades, culturas, economías y el medio ambiente. De allí salieron, naturalmente, los temas de la reconstrucción y recreación de la sociedad, la naturaleza, las economías y las culturas. El siguiente debate reforzó este marco, al fortalecer las dimensiones de raza y género. Algunos advirtieron sobre el peligro de dividir el mundo en estructuras económicas y sociales, sugiriendo que nuestros temas deberían reflejar nuestras visiones de un mundo "post capitalista".

Como quiera que se definan los temas, algunas cosas son ciertas

El Foro Social Mundial del 2002 será mucho más grande y mejor organizado. Tendrá el apoyo activo y fuerte de la gente y de los gobiernos de Porto Alegre y Río Grande do Sul, así como de los movimientos más amplios tanto nacionales como internacionales de activistas anti globalización neoliberal. Jóvenes, mujeres y gente de color estarán mejor representados, como lo serán las regiones de Africa y Asia. Los debates serán mejor enfocados, más interactivos y más incluyentes.

Entre la pequeña pero creciente red de intelectuales, activistas, ONGs y movimientos sociales directamente involucrada en los preparativos para el próximo foro, existe un entendimiento de que éste representa un proyecto importante. Como dijo Antonio Martins de ATTAC Brasil, "estamos involucrados en una lucha contra el neoliberalismo. No se trata simplemente de un supermercado de ideas".

Por otro lado, existe una actitud positiva, mejor resumida por el gobernador alterno de Río Grande do Sul, Jefferson Miola, quien describió el Foro Social de Porto Alegre como "una victoria cultural, moral y política".

Viva Porto Alegre! Viva el Foro Social Mundial!

Para más información sobre los planes para Porto Alegre 2002, y para revisar los documentos mencionados en este artículo, más un resumen completo de la reunión de mayo, ver la página web del Foro Social <www.forumsocialmundial.org>

*Nicola Bullard estuvo en el primer Foro Social Mundial y asistió a esta reunión en nombre de Focus on the Global South.



 

 

Enfoque Sobre Comercio es un boletín, publicado por Focus on the Global South, que proporciona noticias y análisis sobre las tendencias del comercio y el sector financiero global, enfatizando el análisis de esas tendencias desde una perspectiva integral e interdisciplinaria que es sensible no solo a los asuntos económicos, sino también a los aspectos ecológicos, políticos, sociales y de género. Sus contribuciones y comentarios serán bienvenidos.

Focus on the Global South es un programa autónomo de investigación y acción sobre las políticas, del Instituto de Investigación Social (CUSRI) de la Universidad de Chulalongkorn, con sede en Bangkok. Favor ponerse en contacto con nosotros 

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Traducción: Gerard Coffey ciag@ecuanex.net.ec

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