ENFOQUE SOBRE COMERCIO
No 87, Mayo de 2003

 

MAÑANA se reunirán los líderes el G8 en Evian, Francia, donde intentarán lograr lo imposible: enterrar sus diferencias y al mismo tiempo proteger sus intereses. Ya hay 25,000 policías y militares de Francia, Alemania y Suiza concentrados en las afueras de Ginebra y Annemasse, Francia, donde se realizarán varios de los eventos alternativos. Eso equivale a un policía o militar por manifestante, aunque se espera que 100,000 personas se sumen a la manifestación masiva el día domingo –la cifra sería mayor si no fuera por los paros que el sector público está realizando contra la reforma del régimen jubilatorio en Francia, que la semana pasada congregaron a 400.000 personas en las calles y que continuarán durante esta semana. Las montañas que rodean Ginebra y Evian aparentemente están cubiertas de misiles anti-aéreos, y el rumor que corre es que EE.UU. trajo 11 de sus lanchas de alta velocidad para asegurarse de que el Presidente Bush esté protegido de los manifestantes listos para sumergirse en las frías aguas del Lago Ginebra.

Dado el débil estado de la economía mundial, las cada vez más profundas divisiones en el consenso de la élite y el rechazo masivo al G8 en las calles, la maquinaria oficial de relaciones públicas tendrá que trabajar el triple para garantizar que sea cual fuere el resultado de la Cumbre el público reciba el mensaje de que la economía mundial está en manos seguras, que la ronda de comercio de Doha está bien encarrilada, y que el G8 ha encontrado una forma cortés de compartir su poder. No les crean ni una palabra: la Vieja Europa y EE.UU. están a océanos de distancia en sus percepciones respecto a su lugar en la historia. El Presidente Chirac –como un verdadero hijo de De Gaulle- cree en un mundo multipolar donde "La France" asuma el lugar que le corresponde. A Bush, por otro lado, no le mueve un pelo y en la nueva era de impunidad inaugurada con la invasión y ocupación de Iraq, no tiene interés alguno en compartir su poder con otros. Es más, la globalización está demostrando no ser todo lo que prometía ser: la deflación (o inflación dependiendo del experto que uno lea) está a la vuelta de la esquina, el crecimiento no está a la vista y las cifras de deuda, productividad y desempleo interno son suficientes para llevarte a guardar el dinero debajo el colchón. Probablemente se trate de una verdad matemática, que el tamaño de los problemas del mundo sea inversamente proporcional a la legitimidad de los líderes mundiales y a su capacidad (y voluntad política) para hacerse cargo ellos.

Esto no quiere decir que las decenas de miles de activistas que se congregarán en Annemasse o al otro lado del lago, en Ginebra, tengan expectativas ó se hagan ilusiones respecto a la posibilidad de explotar la gran lucha por el poder para entrar a una nueva era del multilateralismo. Ambos lados del Atlántico –cualquiera sea su posición frente a la guerra- ofrecen una visión del mundo que no está en sintonía con el ánimo y las exigencias de los movimientos por la paz y contra la globalización comandada por las transnacionales. Un nuevo hacer político se está construyendo en Annemasse y Ginebra, en los Foros Sociales Mundiales, y en incontables espacios y procesos democráticos nacionales y locales. Y aun cuando podamos disfrutar la escena del Grande y del Bueno mordiéndose las espaldas y, de tanto en tanto, aprovechar las contradicciones internas que eso nos depara, el futuro no será anunciado en la declaración del G8 la próxima semana.

En esta entrega de Enfoque sobre Comercio les acercamos un balance de la situación de la OMC en Ginebra, a tan sólo 60 días hábiles de Cancún, un informe de la asamblea mundial contra el ALCA y la OMC en México (anunciando los días de movilización clave en Cancún, 9 y 13 de setiembre), una guía para activistas sobre la historia del G8, y algunas reflexiones sobre por qué los gobiernos africanos regresan al G8 año tras año, aun cuando siempre se van con las manos vacías.

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EN ESTA ENTREGA

CUENTA REGRESIVA HACIA CANCÚN: PROCESOS DE NEGOCIACIÓN TURBIOS, EXCLUYENTES Y "SIN REGLAS"

por Aileen Kwa

A DESCARRILAR LA 5ta CONFERENCIA MINISTERIAL DE LA OMC!

Llamado de la Asamblea Continental y Mundial contra el ALCA y la OMC

Ciudad de México, 11-12 de mayo del 2003

GUÍA PARA ACTIVISTAS SOBRE EL G8

por Christophe Aguiton

ÁFRICA EN EVIAN: SI SE REÚNE EL G8, DEBE SER HORA DE "DIGNIFICAR" LA NEPAD (nuevamente)

por Patrick Bond

 

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También puedes descargar el original en inglés, Focus on Trade, directamente en:

PDF: http://www.focusweb.org/publications/FOT%20pdf/fot87.pdf

HTML: http://www.focusweb.org/publications/Fot2003/fot87.htm

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CUENTA REGRESIVA HACIA CANCÚN: PROCESOS DE NEGOCIACIÓN TURBIOS, EXCLUYENTES Y "SIN REGLAS"

por Aileen Kwa*

Cuando faltan menos de 60 días hábiles para la Conferencia Ministerial en Cancún –en su estilo característico cuando está bajo presión, la OMC se ha desplazado a una modalidad de consultas más secreta y falta de transparencia. El proceso se caracteriza por la ‘flexibilidad’ –lo que significa que los procesos se inventan en el momento para adecuarse a los intereses de los poderosos- y opacidad. El proceso es rigurosamente controlado por el Secretariado y los Presidentes de los órganos de negociación -en lugar de sólo ser facilitado por ellos- y tienen su mira en los Ministros, y no en los expertos técnicos radicados en Ginebra quiénes están más familiarizados con el "diablo" que se esconde en los detalles del lenguaje excesivamente técnico.

Para rematar, no hay un proyecto de texto para la Ministerial, y los Miembros de los países en desarrollo no saben cuándo aparecerá. A los Miembros les han dicho que sólo se sabrá más el 24 de julio, sólo tres semanas hábiles antes de Cancún, dejando por lo tanto poco tiempo a las delegaciones de los países en desarrollo para que den su parecer respecto al texto y se coordinen entre ellos.

Lo que está en juego en Cancún

Las expectativas para esta Ministerial son altas. El hecho de que no se haya cumplido con importantes plazos relacionados con las cuestiones de "desarrollo" –trato especial y diferenciado, aplicación y Derechos de Propiedad Intelectual Relativos al Comercio y la salud- ha planteado interrogantes sobre cuán genuinos son los actores más poderosos en la OMC -especialmente EE.UU. y la UE- en cuanto a sus intenciones de avanzar en verdaderamente en un programa de "desarrollo". La imagen pública de la OMC está tambaleando y el Secretariado de la OMC, EE.UU. y la UE, están tratando de minimizar los daños. Cancún será un punto de inflexión que determinará si ellos ganan o pierden la batalla por blanquear a la OMC.

Además, se esperaba llegar a un acuerdo en las negociaciones sobre modalidades en la agricultura a fines de marzo, pero todavía no hay un acuerdo a la vista y las decisiones respecto a iniciar o no negociaciones sobre inversiones, competencia, transparencia en la contratación pública y facilitación del comercio (las cuestiones de Singapur) también tendrán que ser adoptadas en Cancún. Los grandes conductores de la OMC no quieren que Cancún se convierta en otro Seattle, en donde no se llegó a ningún acuerdo. Aparte del desastre que esto significaría desde el punto de vista de las relaciones públicas, un escenario de ese tipo podría provocar el cese de la ‘ronda’ de negociaciones que supuestamente debía concluir en diciembre del 2004. (Tanto el Comisionado de Comercio de la UE, Pascal Lamy, y el representante comercial de EE.UU., Robert Zoellick, deberán dejar sus cargos a fines del 2004 y sin dudas querrán alcanzar el "éxito" antes de irse). Aún así, en lo que respecta a la agricultura, EE.UU. y la UE continúan sosteniendo sus posiciones aparentemente irreconciliables. Con relación a los nuevos temas, las discusiones en Ginebra sólo han resaltado las amplias diferencias entre los países desarrollados y en desarrollo. Como consecuencia del estancamiento de las negociaciones sobre agricultura, los países en desarrollo también están reteniendo las negociaciones sobre el Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (GATS por su sigla en inglés). A casi dos meses de iniciada la ronda de "ofertas" en la que los países indican los sectores que están dispuestos a liberalizar, pocos lo están haciendo y aquellos que tienen intenciones de hacer ofertas sólo han presentado posiciones minimalistas.

Este estancamiento no es ajeno a los negociadores comerciales: Es arte y parte de la estrategia de negociación de los grandes actores –sostener posiciones extremas, negociar en paralelo con los iguales (EE.UU. y la UE llegarán a sus propios acuerdos privados), ofrecer algunas zanahorias y amenazar con el látigo a los países en desarrollo, mezclando una gran dosis de contactos personales con los Ministros con fuerte carga de persuasión y coerción. Claramente, arrancar un "consenso" al final es posible (como se hizo evidente en la Ministerial de Doha en el 2001), pero si se quiere lograr el resultado "correcto" es fundamental que unos pocos mantengan el control del proceso. La transparencia y la inclusión en los procesos de toma de decisiones en el camino hacia la Ministerial y en la Ministerial en sí no conducen a ese resultado, tal como se demostró en Seattle donde el texto borrador era un texto de los Miembros -y no un texto del Presidente- que reflejaba la variedad de posiciones distintas sostenidas por ellos. En su lugar son necesarias la marginación, la exclusión y la opacidad, pero insistimos, todo esto debe ser orquestado con sumo cuidado de manera tal que haya por lo menos la apariencia de una cierta participación para evitar que los marginados se revelen.

Esto es exactamente el proceso que está develándose hoy en Ginebra a medida que los 146 países de la OMC se preparan para la 5ta Conferencia Ministerial que se realizará en septiembre.

Características del proceso hacia Cancún

1.Flexibilidad: reglas de procedimiento poco claras

A partir de marzo de este año ya había muchos rumores en torno a cómo los preparativos de la Ministerial se llevarían a cabo en Ginebra, y se hablaba incluso de cómo la Conferencia Ministerial fracasaría y que la ronda tendría que extenderse en el tiempo. Se manejaron varias ideas sobre cómo abordar la Ministerial de manera tal que se pueda lograr un consenso –fuera ya con una declaración, un comunicado, un informe de avances, o ninguna declaración en absoluto- pero no hubo ninguna discusión formal sobre estos temas entre toda la membresía. El 8 de mayo, en lugar de consultar a los miembros el Director General Supachai Panitchpakdi y el Presidente del Consejo General el Embajador uruguayo Carlos Pérez del Castillo llamaron a los jefes de delegación (es decir a los Embajadores) para una reunión informal "informativa" sin registro en actas, en las que se les "informó" acerca de cuál sería el proceso.


En lugar de delinear un abordaje claro para las negociaciones hacia Cancún, Castillo dijo que a pesar de que todos los Miembros tienen un fuerte interés en tener "un cronograma lo más claro y predecible posible para las próximas semanas... Estoy seguro que entenderán que hoy no es posible predecir con certeza cada paso o su ritmo... Necesitaremos mantener la flexibilidad necesaria para manejar un proceso en desarrollo, mientras por supuesto operamos en una forma transparente y ordenada" (JOB (03)/88, 9 de mayo de 2003).

La ‘flexibilidad’ a la que hace referencia estaba en el corazón de un violento debate después de Doha. El Grupo de países con Espíritus Afines (LMG por su sigla en inglés), que incluye a Cuba, Egipto, Honduras, India, Indonesia, Jamaica, Kenia, Malasia, Mauricio, Pakistán, República Dominicana, Sri Lanka, Tanzania, Uganda y Zimbabwe, insistió en que debería haber reglas de procedimiento formales antes y durante las Ministeriales (WT/GC/W/471, 24 de abril de 2002). Por ejemplo, sus sugerencias respecto al proceso preparatorio previo a las Ministeriales incluían:

La lista continúa y es escandalosa no por su contenido exigente, sino porque las demandas son tan básicas. Estos procedimientos deberían ser obviamente inherentes al funcionamiento de cualquier organismo internacional basado en normas.

El esfuerzo del Grupo de Espíritus Afines fue una reacción frente a una experiencia desagradable que los negociadores de los países en desarrollo vivieron en la Ministerial de Doha. Murasoli Maran, el entonces Ministro de Comercio de la India, resumió así su experiencia de los últimos dos días de la Ministerial de Doha:

"Sólo se les solicitó que participaran (en las reuniones de la Sala Verde) a unos pocos miembros de la OMC. Incluso durante las discusiones de la noche del trece al catorce de noviembre -la incesante reunión de 38 horas de duración- los textos iban apareciendo a último momento para ser discutidos, sin dar tiempo suficiente para que fueran examinados por las respectivas delegaciones. ¿Quién preparó esa avalancha de proyecto tras proyecto? ¿Por qué? No lo sabemos. A última hora –probablemente después de 37 horas y 45 minutos- ellos produjeron un proyecto –como un mago que saca un conejo de su galera- y dijeron que era el Proyecto Final.

‘La táctica parecía ser producir un proyecto en altas horas de la noche y forzar a otros a aceptar eso o algo muy similar a eso. ¿Ha sucedido esto en alguna otra conferencia internacional? Definitivamente no. Por lo tanto, con dolor y angustia, yo diría que cualquier sistema que en el último minuto obliga a muchos países en desarrollo a aceptar textos en áreas de vital importancia para ellos, no puede ser un sistema justo. Yo propondría con firmeza que la Membresía de la OMC hiciera una introspección seria sobre la justicia del proceso preparatorio para las Conferencias Ministeriales." (Discurso en la Cumbre Económica de India, 4 de diciembre de 2001).

Sin embargo, el documento de posición del Grupo de Espíritus Afines fue ferozmente contrarrestado por un grupo de países desarrollados. Comandado por Australia, el grupo integrado también por Suiza, Canadá, Corea, México, Nueva Zelanda, Singapur (WT/GC/W/477, 28 junio de 2002) reclamaba "flexibilidad". Ellos argumentaban que:

"Los enfoques preceptivos y detallados del proceso preparatorio son inadecuados y no crearán las mejores condiciones para alcanzar un consenso en la reunión de Cancún. En una organización dirigida por sus Miembros es necesario preservar la flexibilidad de los procesos y evitar la rigidez".

El Grupo de Espíritus Afines no tenía el peso político suficiente para hacer valer sus puntos de vista en la institución en las consultas que concluyeron en el 2002. Un país que era signatario del documento dijo que el mismo había sido "congelado". Ellos -en representación del Grupo de Espíritus Afines- le han dicho al Embajador uruguayo que retome las consultas pero no están seguros de su nivel de compromiso.

Perturba el hecho que una organización internacional supuestamente basada en reglas se mofe de ellas, o invente procedimientos en la marcha para adecuarlos de forma que les permita un resultado que responda a los intereses de los Miembros más poderosos.

2. Ofuscación y opacidad

Esta clase de ‘flexibilidad’ conduce a la ofuscación y a la opacidad. El proceso de negociaciones actualmente está opacado por aspectos no resueltos, que podrían generar sorpresas a medida que se acerca la Ministerial o en la propia Ministerial. Esto podría significar que los países en desarrollo queden en la retaguardia forzándolos a reaccionar en lugar de controlar el proceso.

En la misma reunión de los Jefes de Delegación, el 8 de mayo, el Director General Supachai le dijo a los Miembros que la totalidad del paquete sólo estaría disponible en el Consejo General el 24 de julio. Mientras tanto las negociaciones continuarán en los varios grupos de negociación. Los delegados de los países en desarrollo no están seguros si el 24 de julio se dará a conocer alguna clase de proyecto de declaración. Un delegado, refiriéndose a la Mini Ministerial de Canadá a la que sólo estarán invitados unos 25 Miembros y que posiblemente tendrá lugar a fines de julio, opinaba que el proyecto de declaración sólo estará disponible a principios o mediados de agosto, dependiendo de los resultados en Canadá.

La OMC cierra por dos semanas en el verano entre el 26 de julio y el 10 de agosto. Cualquier proyecto que se publique después de las vacaciones les dará a los delegados unas tres semanas para reaccionar. Si tenemos en cuenta cómo los textos legales están siendo redactados por los Presidentes (ver la próxima sección), la falta de tiempo es causa de preocupación. Normalmente los delegados deberían tener el tiempo suficiente para enviar los proyectos a sus capitales, coordinar con otros países en desarrollo y presentar sus puntos de vista en las reuniones del Consejo General. El lapso de tres semanas parece haber sido especialmente diseñado para abortar estas respuestas, de modo tal que las decisiones más importantes tendrán que ser adoptadas por los Ministros en Cancún -cuyo manejo de los complejos aspectos técnicos de las negociaciones comerciales no puede ser comparado con el de sus expertos comerciales en Ginebra.

3. Texto del Presidente en lugar de Texto de los Miembros, los Presidentes dirigen las negociaciones en lugar de facilitarlas.

En los tiempos del GATT al igual que durante los primeros años de la OMC, nunca se oyó que un Presidente redactara el proyecto de texto en el que incorporaba lo que a su juicio era el mejor arreglo que podrían llegar a hacer los Miembros. Tradicionalmente el papel del Presidente es facilitar las negociaciones entre los Miembros para resolver las discrepancias. Si éstas persisten los textos de negociación elaborados por los Presidentes invariablemente reflejan las diferencias de opinión, colocando las varias opciones entre corchetes. En ese caso el producto sería un "texto de los Miembros".

Stuart Harbinson presidió el Consejo General previo a la Ministerial de Doha cuando ocupaba el cargo de Embajador de Hong Kong. Él se apartó de los procedimientos de negociación de las organizaciones internacionales al largarse a producir un "texto del Presidente" en el camino hacia la Ministerial de Doha. En lugar de reflejar en su borrador las diversas posiciones él actuó contraviniendo las normas internacionales y del GATT/OMC al presentar lo que a su "mejor juicio" era una posición conciliadora. Esta técnica tuvo un efecto negativo para los Ministros de los países en desarrollo presentes en Doha, ya que el texto invisibilizó las posiciones de estos países, especialmente en torno a los controvertidos Nuevos Temas y sólo reflejó la posición común de EE.UU. y la UE.

Desafortunadamente para la OMC, este peligroso precedente se ha reiterado después de Doha en todas las áreas de negociación clave. Los textos sobre ADPIC y salud, agricultura y sobre las negociaciones de aranceles industriales no agrícolas, han sido elaborados al "estilo de Harbinson". Los países en desarrollo que plantearon objeciones antes de Doha (por ejemplo Nigeria que denunciara el texto de Harbinson, India, los Países Menos Adelantados, el Grupo Africano, etc.), parecen estar sufriendo de resistencia-fatiga y cada vez más resignados a este tipo de estrategias.

Desdichadamente los Miembros pueden esperar más de lo mismo antes de Cancún. El Director General Supachai no prometió menos a los Miembros en la reunión del 8 de mayo cuando dijo que "los presidentes del grupo de negociación están trabajando duro para cumplir con sus mandatos... El Presidente del Consejo General y yo trabajaremos junto a ellos para maximizar las posibilidades de éxito de este proceso integrado de múltiples niveles..." (JOB(03)/88, 9 de mayo de 2003).

El Embajador de EE.UU. Deily, se hizo eco de esos comentarios ante el Comité de Negociaciones Comerciales el día 9 de mayo, donde refiriéndose a la Ministerial en Cancún dijo que "tendremos que pasar por una evaluación sistemática de los requisitos de Doha que esté bien preparada de antemano por parte del Director General y el Presidente Pérez del Castillo" (Declaración del Embajador Deily ante el Comité de Negociaciones Comerciales, 9 de mayo de 2003).

Haciendo una observación sobre la situación actual un ex Embajador ante el GATT/OMC dijo "se supone que los Presidentes tienen que facilitar las negociaciones entre los Miembros y no adivinar sobre las negociaciones y exponer su interpretación de una posición conciliadora. Antes, nosotros nunca hubiéramos hecho algo así. Éramos mucho más prudentes. Nunca nos hubiéramos atrevido a poner nuestra mejor interpretación de una posición conciliadora cuando los Miembros mantenían posiciones divergentes.

En virtud del hecho de que los Presidentes son elegidos por estar más cerca de los grandes actores o por tener los oídos de los grandes actores, ellos tendrán determinados puntos de vista. Por lo tanto si los Presidentes llegan con su texto invariablemente significa que las posiciones que ellos toman reflejan más los intereses de determinados actores que los de otros."

4. Mini-Ministeriales/Reuniones de Sala Verde y presiones en las Capitales

En el proceso de negociaciones previo a Cancún es también crítica la presión sobre los Ministros en las capitales y lo que algunos representantes en Ginebra perciben como la marginación de los Embajadores y expertos de Ginebra.

Después de Doha se han realizado dos Mini-Ministeriales en las que sólo han sido invitados unos 25 Miembros, una en Sydney y otra en Tokio, y todavía hay dos más in ciernes –Egipto en junio y Canadá en julio.

En Ginebra se oyeron algunas críticas bastante fuertes después de la reunión del Consejo de Ministros de la OCDE en París a fines de abril. Algunos delegados de países en desarrollo incluyendo al Director General, se unieron a los miembros de la OCDE en una reunión exclusiva sobre la OMC en París. A su regreso presentaron un breve informe sobre lo que había ocurrido para quiénes no habían sido invitados, lo que llevó a que algunos protestaran porque el proceso de Ginebra había sido marginado.

Entre el 21 y 22 de junio tendrá lugar una Mini-Ministerial informal en Sharm el-Sheikh, Egipto. Ministros de sólo 27 países Miembros (incluyendo a la UE como uno) han sido invitados. Entre ellos: Australia, Bangladesh, Brasil, Canadá, Chile, China, Costa Rica, Egipto, Estados Unidos, Hong Kong, India, Indonesia, Japón, Jordania, Kenia, Lesotho, Malasia, Marruecos, México, Nueva Zelanda, Nigeria, Senegal, Singapur, Sudáfrica, Suiza, Tailandia, Unión Europea.

La Mini-Ministerial se centrará en los temas relativos a acceso a los mercados –aranceles industriales, agricultura y servicios- ADPIC y trato especial y diferenciado, así como en las cuestiones de Singapur, en una sesión durante la cena que sin dudas constituirá una instancia política muy importante para negociar y forzar un ‘consenso’ con los Miembros de los países en desarrollo. La Mini-Ministerial canadiense será más central aún. Previo a la reunión de Doha, la Mini-Ministerial en Singapur llevó a que los delegados en Ginebra sintieran que las "cosas eran diferentes". Los resultados de esa Mini-Ministerial de Singapur no eran diferentes de lo que finalmente se acordara en Doha. Es claro que ahora se está planificando un escenario similar.

Estas Mini-Ministeriales son ilegítimas ya que excluyen a unos 100 Miembros de la OMC. Resulta irónico que un "Programa de Desarrollo" se esté negociando cuando la mayoría de los Miembros de los países en desarrollo no se encuentran alrededor de la mesa. Mientras que los coordinadores de los grupos de países en desarrollo –a saber, los Países Menos Adelantados y el Grupo Africano- participarán en la Mini-Ministerial de Egipto (Bangladesh y Marruecos, respectivamente) ellos no han recibido un mandato para negociar a nombre de los demás.

Desafortunadamente esta clase de contactos en las Mini-Ministeriales son oportunidades para la cooptación y la coacción. Los Ministros de los países menos poderosos, que dan seguimiento a una agenda más amplia, están en desventaja en este tipo de negociaciones. Además es evidentemente antidemocrático que las decisiones se tomen en un grupo pequeño, para luego ser presentadas a la Membresía más amplia como un hecho consumado.

Un diplomático de un país en desarrollo favorable a los Nuevos Temas hizo la siguiente observación sobre la división entre Ginebra y las capitales:

"Ahora estamos en un impasse. Los Embajadores no están dispuestos a tomar decisiones. Hay mucho en juego y no quieren ser quienes entreguen la casa. Por eso dejan las decisiones para los chicos grandes. Y después se quejan porque el proceso de Ginebra esté siendo marginado".

5. Las negociaciones en Ginebra avanzan de manera informal

Las reuniones "informativas" para los Jefes de Delegación en el proceso preparatorio de Cancún que tienen lugar en Ginebra se desarrollan de manera informal. Esto nuevamente es preocupante y esta preocupación fue expresada por India y por muchos otros países en desarrollo en la reunión de los Jefes de Delegación el 8 de mayo.

La OMC es propensa a realizar reuniones informales sin registro. En el proceso hacia Doha las reuniones preparatorias a nivel del Consejo General eran informales, algunas veces le seguían reuniones formales (aunque la frecuencia de las reuniones formales era menos que satisfactoria). En la medida en que en estas reuniones formales se labraban actas las posiciones de los países se hicieron públicas. Al menos estas posiciones públicas aportaron a la transparencia de la institución y posibilitaron comparar después de Doha las posiciones finales de los países con sus posiciones iniciales. Las diferencias entre sus posiciones pre-Doha y pos-Doha arrojaron alguna luz sobre lo que debe haber ocurrido en el cuarto de atrás.

En términos de memoria institucional las reuniones formales con actas son muy importantes porque permiten que los que lleguen más tarde tengan conocimiento sobre las circunstancias que moldearon el programa actual. Esto también es importante ya que el lenguaje de la OMC es a menudo ambiguo para acomodar posiciones variadas. Las actas pueden ayudar a arrojar luz al significado de las palabras ambiguas. Los países que son más débiles políticamente salen perdiendo al no contar con estos registros.

6. Presiones bilaterales

La ecuación de poder inequitativa entre los países desarrollados y la mayoría de países en desarrollo es un factor determinante a la hora de ver hasta qué punto los países en desarrollo pueden defender sus posiciones en las negociaciones.

Aunque el consenso significa que en teoría un país puede oponerse al paquete presentado y por lo tanto detener las negociaciones, ningún país en desarrollo, ni siquiera India, es capaz de hacerlo en la práctica. Todos y cada uno de los países en desarrollo tienen al menos un área vulnerable con relación a EE.UU., la UE y/o Japón. Puede ser en la esfera de exportaciones, ayuda, deuda, préstamos del FMI que pueden ser congelados, acceso preferencial (especialmente el acuerdo entre los países ACP y la UE, o de los países africanos con EE.UU. en el contexto de la Ley de Crecimiento y Oportunidad Africano-AGOA, por su sigla en inglés). Las amenazas de que sus exportaciones y el comercio se verán perjudicados son parte de la realidad cotidiana de los Ministros y de los negociadores en Ginebra. Los países que actualmente están involucrados en negociaciones de libre comercio bilaterales con EE.UU. son especialmente cuidadosos. Según su grado de dependencia o vulnerabilidad, los delegados del Sur moderan su tono en las negociaciones.

Si estas prácticas no son suficientes para silenciar debidamente a los negociadores, los Embajadores corren peligro de perder sus puestos. Muchas veces se presiona a los países para que retiren a sus representantes. Algunos Embajadores opositores fueron retirados después de Doha y esto ha debilitado en forma considerable los agrupamientos de países en desarrollo en Ginebra. (Un ejemplo muy reciente de esto en el contexto de la ONU ocurrió en Nueva York cuando el Embajador Chileno fue retirado de su cargo por su oposición a la guerra en Irak.)

La situación política global hoy día –la voluntad explícita de EE.UU. de actuar unilateralmente- y el despliegue del poderío militar, son también factores que invariablemente pesan en las mentes de los Ministros de los países en desarrollo que intervienen en las negociaciones de la OMC.

Un diplomático de un país en desarrollo de América Latina comentó informalmente que "el proceso actual es tan poco transparente como durante la última Ministerial. Para serte franco, el problema ahora (comparado con el proceso previo a Doha) es que los países en desarrollo son más débiles que antes como resultado de las presiones bilaterales y la situación política general".

Según un diplomático africano, los esfuerzos de algunos africanos de sumar a otros a una posición más crítica respecto a los subsidios domésticos en las negociaciones sobre agricultura en Ginebra, a principios de este año, dieron como resultado una serie de llamadas telefónicas a las capitales. Él dijo, "Cuando reciben una llamada de uno de los muchachos de Pascal Lamy, saben que están manejando un asunto sensible". Como consecuencia la iniciativa fue abandonada y lo que está actualmente sobre la mesa parece ser otro mal negocio para los países en desarrollo.

Nueva Zelanda: Mas transparencia llevara las negociaciones a la clandestinidad

Bastante inesperadamente en la reunión del CNC del 9 de mayo, el Embajador de Nueva Zelanda Timothy Groser alertó a los países en desarrollo para que no presionaran por una mayor transparencia en los procesos de toma de decisiones. Groser alertó que con una membresía de 146 países si cada proceso de toma de decisiones involucraba a todos los miembros el proceso no conduciría a ninguna parte. Los esfuerzos por lograr la transparencia interna, dijo, serían contraproducentes y empujarían al proceso de negociaciones a la clandestinidad.

Tratándose de un país supuestamente "democrático", se podría esperar un tono bastante distinto de Nueva Zelanda. De todos modos el proceso ya parece haber pasado a la clandestinidad puesto que está totalmente bajo el control del equipo del Director General y Harbinson y el Presidente del Consejo General en alianza con los actores principales.

Conclusiones

A menos que los organismos internacionales que crean normas internacionales sean instituciones que existen en el mundo de hoy solamente para legitimar la voluntad de los poderosos, lo que está ocurriendo en la OMC es una aberración grave respecto de las aspiraciones de "multilateralismo" de la mayoría de los Miembros de la OMC. En lugar de erigirse en defensa de los más débiles, la OMC está haciendo un buen trabajo de institucionalización de la voluntad de los poderosos.

Quizás todo se resuma en lo que dice John Musonda, de la Internacional de Redes Sindicales en Zambia: "es la misma ecuación colonial de siempre. Nuestros pueblos no poseen nada, no tienen nada bajo su control. Sus pueblos (los del Norte) son desarrollados y ahora quieren ampliar el comercio. Nuestros pueblos no son desarrollados, nosotros no podemos ampliar el comercio (Khan, Farra, IPS 24 mayo de 2003 ‘A Strategy for the Next WTO Meeting in México’).

La imposición de una agenda corporativa expansionista sobre la mayoría de los países del Sur sólo puede ocurrir en circunstancias de marginación, ofuscación, procedimientos ‘sin reglas’ y ‘persuasión’.

* Aileen Kwa es analista política e investigadora asociada de Focus on the Global South, radicada en Ginebra.

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A DESCARRILAR LA 5ta CONFERENCIA MINISTERIAL DE LA OMC!

Llamado de la Asamblea Continental y Mundial contra el ALCA y la OMC

Ciudad de México, 11-12 de mayo de 2003

Nosotros, participantes en esta histórica Asamblea Continental y Mundial contra el Área de Libre Comercio de las Américas y la Organización Mundial del Comercio, realizada en Ciudad de México los días 11 y 12 de mayo de 2003, declaramos nuestra intención y decisión de descarrilar la 5ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio que tendrá lugar en Cancún en septiembre de este año.

La Conferencia Ministerial de la OMC se realizará en un contexto de escalda de la agresión militar de los EEUU contra los pueblos y naciones del mundo. La invasión y ocupación de Irak a manos de Washington es simplemente el último y más abusivo caso de la agresiva política exterior unilaterlista del gobierno de Bush.

La OMC es la guerra por otros medios. La OMC representa el más ambicioso esfuerzo para subyugar a las economías de los países del Sur para que sirvan a los intereses de las corporaciones transnacionales. El paradigma neoliberal del libre mercado, encarnado en la OMC, subvierte los intereses de ambos los pueblos del Sur y el Norte. Su legado es mayor pobreza, injusticia, desigualdad de género, y endeudamiento por todo el mundo. Éste aceleró también la destrucción del medio ambiente global.

Hoy, la OMC, junto con los otros mecanismos de control corporativo, especialmente el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, están sufriendo una crisis histórica de credibilidad y legitimidad. Contra la miseria masiva que ellos ofrecen, la sociedad civil está uniéndose para forjar alternativas creativas que impulsen un orden global realmente justo. Contra un futuro de guerra, injusticia, y crisis permanente, ofrecido por los EE UU, la Unión Europea, y las instituciones del poder corporativo, la sociedad civil global ofrece un futuro de justicia, paz y solidaridad.

Pero, incluso cuando la OMC institucionaliza la estagnación, la injusticia y la pobreza, Washington está ocupado intentando forjar más cadenas corporativas para subyugar al Sur amenazando a los gobiernos de las Américas para que firmen el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Ya basta. Ocho años de OMC es suficiente. Y además decimos que lo último que América Latina necesita es el ALCA.

Nosotros declaramos, por el contrario, que otro mundo es posible; e inspirados por esta visión, llamamos a cuanta gente sea posible, de todo el mundo, a venir y unirse a nosotros en Cancún, a la semana de actividades del Foro de los Pueblos por una Alternativa a la OMC, los días 9 a 13 de septiembre de 2003.

 

Llamamos también al pueblo y los movimientos sociales en todos los países a realizar manifestaciones unitarias, masivas y coordinadas, el martes 9 de septiembre, el Día Global de Acciones contra la OMC (bloqueos, huelgas, etc.), y el sábado 13 de septiembre, el Día de las Marcha Global contra la Globalización y la Guerra.

Unidos, la gran mayoría de los pueblos de este planeta decimos:

 ¡No a La Guerra!

¡Fin a la Tiranía del libre mercado y de la OMC!

¡No al ALCA!

¡Otro Mundo Es Posible!

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GUÍA PARA ACTIVISTAS SOBRE EL G8

por Christophe Aguiton*

No hubo protestas en la primera reunión del G5, en noviembre de 1975. Ese año, la caída de Saigón en manos del Frente Nacional de Liberación vietnamita y el crecimiento electoral de la izquierda en Francia y en Italia parecían más significativos a nivel mundial que la recesión económica, la crisis del sistema monetario internacional y la crisis del petróleo. Los activistas del Norte atendían más que nada a asuntos políticos, un año después del golpe de Pinochet contra Allende, y a los asuntos sociales relativos a las primeras medidas de austeridad en ruta hacia la época de Thatcher y Reagan.

Revueltas del hambre y protestas: del FMI al G7

Hasta 1984, el G7 no fue objeto de ningún cuestionamiento difundido, ni tampoco la organización, de serlo, se hubiera dado cuenta. Sin embargo, la repercusión social de las medidas de ajuste económico impuestas a fines de los años 1970 por el sistema financiero internacional a los países endeudados del Tercer Mundo (y validadas por el G7), combinada con la caída de los precios de las materias primas, pronto se volvió intolerable para aquellos que sufrían las consecuencias.

A partir de 1980, ya sea en África (1), América Latina (2) o Eurasia (3), la aplicación de estas medidas provocó una serie de levantamientos populares –con huelgas y manifestaciones que degeneraron en motines y saqueos—con saldo de varios miles de muertos. La causa inmediata de esas explosiones sociales urbanas era en general el aumento de los precios de los alimentos básicos y el trasporte, añadido a la corrupción de los regímenes gobernantes. Eran movimientos de base reactivos, al mismo tiempo espontáneos y organizados, en los que los participantes eran más que nada estudiantes y jóvenes excluidos del mercado laboral, pero también organizaciones locales, grupos relacionados con iglesias y sindicatos; los partidos de oposición también tuvieron un papel. En la mayoría de los casos, los acontecimientos llevaron a cambios políticos significativos.(4) Estas explosiones sociales, conocidas como "revueltas del hambre", constituyeron "una expresión social central de las luchas sociales de los años 1980" (5); y en la medida que denunciaron al FMI por su nombre, estaban directamente relacionadas con el G7, aun cuando este hecho no llamara la atención general.

Fue después de 1984 que varias ONG y grupos de habla inglesa empezaron a hacer blanco directamente en el G7. Realmente se habían dado cuenta del hecho de que era legítimo presionarlo u oponérsele. En ese momento, el G7 empezó a aparecer cada vez más claramente como una institución significativa para el mundo occidental. La primera reunión que coincidió con una cumbre del G7, en 1984 en Londres, fue organizada por "La Otra Cumbre Económica" más conocida como TOES (por su sigla en inglés), que apareció para meterse en medio de los grandes de la cumbre de Londres. Paralelamente a la cumbre, entonces, llegaron investigadores, activistas, más que nada ecologistas y economistas alternativos, en respuesta a las huelgas de hambre y los problemas nucleares, para desafiar a los Estados miembros del G7, en especial en lo referido a las relaciones con los países del Sur y al medio ambiente.

La TOES inglesa se convirtió entonces en la New Economics Foundation de Londres, pero TOES siguió siendo el término genérico para las cumbres realizadas paralelamente al G7 durante los años 1980, que entre 1984 y 1988 evolucionaron en función de las diferentes redes y coaliciones de ONG (6) de los países anfitriones (7). Con el tiempo, estas coaliciones empezaron a denunciar al G7 como símbolo de "la globalización y el neoliberalismo", lo que tuvo poca repercusión en la opinión pública ya que las cumbres alternativas contaban con poca publicidad. Sin embargo, es en este período que el G7 empieza a referirse cada vez más a los conflictos sociales, poniéndolos a la par de otros conflictos regionales, militares y políticos.

Pero fue recién más tarde que el G7 se popularizó como símbolo de la globalización liberal y como blanco de protestas activistas de base más amplia. Para esto, dos grandes procesos geopolíticos tenían que ocurrir. En primer lugar, el fin de la URSS y el Bloque del Este: mientras siguieran la bipolarización y la Guerra Fría, las instituciones internacionales –con excepción de la ONU—y las estructuras como el G7 solo afectaban al mundo occidental y su periferia. En todos los asuntos importantes, estaban más que nada subordinadas a la estrategia estadounidense y a la polarización este-oeste. Las mayores protestas internacionales de los años 1970 y 1980 también tenían que ver con la solidaridad con las luchas populares (Vietnam, Nicaragua o Polonia) y el desarme, con protestas europeas contra el despliegue de los misiles SS-20 soviéticos y Pershings estadounidenses en suelo europeo.

A partir del punto de inflexión de 1989/91, con el "Consenso de Washington", las políticas neoliberales se convirtieron en la norma para todos los países y continentes. Las instituciones y estructuras internacionales - el G7, FMI, Banco Mundial y, desde 1995, la OMC - se trasformaron en los actores decisivos para establecer lo que más tarde se llamó "globalización liberal".

Sin embargo, para que las protestas se desarrollaran tenía que haber buen clima, y se necesitaba la energía de los activistas! Esto sucedió a fines de los 1990, cuando el ciclo mundial de protestas que emergió luego de "Seattle" empezó a propagarse por el planeta entero. Sin embargo, ya se habían manifestado signos tempranos en distintos países, en particular en Francia en 1989 y 1996.

París 1989: la "Primera cumbre de los siete países más pobres" y "¡Ya basta de eso!"

1989 coincidió con el bicentenario de la Revolución Francesa. François Mitterrand quiso dar un esplendor particular a aquellas festividades relacionándolas con la reunión del G7, en medio de una situación internacional marcada por las manifestaciones de la plaza Tiananmen de Beijing y por la desintegración del bloque del Este. La cumbre fue por lo tanto impugnada por todos aquellos que desearan sumarse a la voz del "Tercer Estado" del planeta: se organizó una manifestación y un concierto, una cumbre alternativa, y una reunión simbólica de siete representantes de los pueblos más pobres del mundo.

La década de 1980 fue notable en el mundo occidental a causa de numerosas regresiones en la política social y el debilitamiento de las redes voluntarias y sindicatos que se habían desarrollado después de la guerra. El único sector que experimentó una rápida expansión activista fue el mundo de las ONG, un tipo de compromiso nuevo en aquel momento, que se experimentaba como más directamente efectivo y libre de bagaje ideológico - y, por extensión, iniciativas como SOS-Racismo y Conciertos para Etiopía, que habían integrado la importancia de los medios, el recurso a artistas y músicos famosos y la utilización de conciertos gigantes como forma de movilizar a la gente. Apenas antes de 1989, varios factores demostraron que estaba ocurriendo un cambio importante. La Marcha por la Igualdad de 1983 y la "Convergencia" de 1984 señalaron el avance del ciudadano corriente, mediante las voces de inmigrantes y jóvenes de los barrios bajos al frente de los movimientos sociales. Una serie de movimientos sociales apareció en Francia y también en Italia. Tras la gran huelga estudiantil de la primavera de 1986, varios conflictos sociales importantes tuvieron lugar, en primer término los trabajadores del ferrocarril y luego los enfermeros. En estos dos casos, los empleados usaron una nueva herramienta, las "coordinaciones", que mostraron al mismo tiempo su deseo de imponer unidad y democracia en sus actividades, comenzando por la base. Al mismo tiempo, empezaron a aparecer fuertes tensiones sociales y ecológicas como resultado de las políticas económicas internacionales. Esto fue particularmente así en relación con el GATT y los agricultores (8) pero también en relación con las instituciones financieras internacionales: la reunión anual del FMI y el Banco Mundial, en Berlín de 1988, fue saludada con una gran protesta que reunió muchos más grupos que simplemente las asociaciones internacionales de solidaridad. Allí convergieron varias iniciativas: debates ecológicos, asambleas de sindicatos, manifestaciones de taxistas, un congreso alternativo de organizaciones políticas y de voluntarios, una manifestación callejera de 80,000 personas y una sesión especial del Tribunal Permanente de los Pueblos sobre el FMI y el Banco Mundial que en particular trató el tema de la deuda del Tercer Mundo.

La movilización contra el G7 de julio de 1989 fue el punto de encuentro de esos procesos. En primer lugar siguió directamente la línea de la movilización de Berlín, pues a la preparación de TOES '89 se había sumado la Liga Internacional para el Derecho y la Libertad de los Pueblos [International League for the Right and Freedom of Peoples] (que había organizado el Tribunal Permanente de los Pueblos en Berlín occidental). TOES’89 adoptó una forma diferente al combinarse el foro "clásico" –que trataba temas ecológicos y nuevas relaciones económicas basadas en micro-proyectos—y una nueva forma más simbólica de tratar, en el contexto del G7, temas relacionados tanto con el desarme (relaciones Este-Oeste) como con el Tercer Mundo (relaciones Norte-Sur). Fue este último tema el que marcó el tono de la "Primera Cumbre de los Siete Pueblos Más Pobres" el 15 y el 16 de julio. Al denunciar la verdadera filosofía del G7, se ancló en dos de sus principios fundamentales: no los más ricos sino los más pobres, no el Estado sino los representantes no gubernamentales de la gente, simbolizando así "sin ambigüedades la exclusión y negligencia en la que se encuentra más de dos tercios de la humanidad".(9)

Sin embargo, en la tradición de convocatoria mediática de los años 1980, fue el cantante francés Renaud quien organizó el momento mediático más significativo de la protesta: un concierto gigante en la Place de la Bastille, con Johnny Clegg y muchos otros artistas. Este concierto tuvo lugar en la noche del 8 de julio, luego de la manifestación organizada por el escritor Gilles Perrault, que quería usar el Bicentenario para "Ver a los revolucionarios de 1989 celebrar a aquellos de 1789". El texto de la convocatoria, con varias referencias a la Revolución Francesa, mostró una dirección totalmente diferente, más política y más radical, de aquella de los conciertos contra el racismo o por Etiopía.

Todas estas iniciativas confluyeron detrás de una consigna: "Deuda, apartheid colonialismo –ya basta de eso", acuñada por Renaud y que respondía a la necesidad profundamente sentida de una declaración radical con ocasión del Bicentenario. Un radicalismo sin odio ni venganza, pero expresado con vehemencia. Por lo tanto, la zona abierta por Renaud el 8 de julio permitió a la gente "protestar a voz en cuello" (según la descripción de los organizadores del evento), y las iniciativas del 15 y el 16 mostraron que los grupos "alternativos" sabían cómo tener ideas y empezar a llevarlas a la acción.

Sin embargo, a pesar que las acciones de 1989 dejaron definitivamente huellas, ellas marcaron sobre todo el fin de la breve reanudación de las luchas en Europa occidental entre 1986 y 1989. A pesar de la afirmación que cerró la declaración final de "La Otra Cumbre", los movimientos sociales en verdad no volvieron a despegar hasta 1993, y la coalición contra el G7 formada en París desapareció.

Es cierto que el período siguiente a la caída del muro de Berlín estuvo marcado por un viento de esperanza que llegó sobre una ola de democratización que se extendia más allá del ex bloque soviético hasta África, Asia y América Latina. Pero estas esperanzas de que la cooperación entre los pueblos prevalecería en el futuro y de que el G7, habiendo perdido a su enemigo, desaparecería, se disiparon rápidamente, dando lugar a un nuevo ciclo de luchas sociales muy significativas. Por ese motivo, el desafío al G7 no volvió a ser importante hasta la cumbre de Lyon en 1996.

Lyon 1996: "retomemos la iniciativa", "las otras voces del planeta" y "la cumbre de las siete resistencias"

Siete años después del Bicentenario, el G7 volvió a Francia. Entre tanto, "cayó el muro de Berlín, se desintegró el imperio soviético, explotaron bombas en el Golfo, hubo una guerra en la ex Yugoslavia, África experimentó las tragedias de Liberia y Rwanda, el desempleo se hizo más severo en Europa, la extrema derecha encontró sus raíces en Francia, y Chirac sucedió a Mitterrand. Las mismas políticas que el G7, entre otros, promovía, habían tenido sus resultados a largo plazo: todo era igual y sin embargo era diferente, la historia había dado vuelta a la página del ‘corto siglo XX’".(10)

La movilización en Lyon para enfrentar al G7 redescubrió sin embargo el mismo espíritu de 1989. Seis meses después de la huelga general en el sector público ocurrida en el invierno de 1995, la movilización de Lyon reflejó una cierta continuidad con aquella espectacular demostración de resistencia a los desastrosos efectos de las políticas dominantes y el nuevo (des)orden mundial. La coalición "Las otras voces del planeta" multiplicó las iniciativas locales, en particular en Lille durante el "G7 Social", que finalizó con una manifestación de 12,000 personas en Lyon, seguida de una cumbre alternativa de discusión y debate. Paralelamente, la confederación sindical comunista, la CGT, organizó una manifestación de sindicatos a la que se unieron otros grupos, el gremio nacional de docentes (FSU) y los sindicatos de otra gran confederación gremial, la CFDT, reuniendo 40,000 sindicalistas. Toda la semana previa al G7 oficial se organizaron muchas conferencias y reuniones en Lyon sobre África, sobre el Tribunal Criminal Internacional (Rwanda y Yugoslavia), sobre la libertad, la ecología, el desarrollo, gracias especialmente a los esfuerzos del colectivo de ONG "Retomemos la iniciativa". La "Cumbre de las siete resistencias", organizada por dos ONG francesas, Cedetim y Agir Ici, se trasformó de cierta manera en el órgano principal de esta semana de movilizaciones.

La coalición "Las otras voces del planeta" –que se fundó en 1995, continuando la campaña "50 años basta" llevada adelante por la coalición del mismo nombre para marcar el quincuagésimo aniversario de los acuerdos de Bretton Woods junto con su homóloga estadounidense—desempeño un papel fundamental en la organización de la manifestación contra el Banco Mundial y el FMI en Washington en abril de 2000. Ahora bien, si bien es cierto que la huelga del sector público fue el hecho significativo del año 1995 en Francia, ella fue la extensión de otros movimientos sociales que emergieron poco antes, sobre todo las Marchas Europeas contra el desempleo iniciadas por AC! (Actuemos juntos contra el desempleo) en 1994. El invierno de 1994/95 fue notable por la ocupación de la Rue du Dragon a cargo del DAL (Derecho a la Vivienda), que se convertiría en el disparador de la discusión sobre el modo de salvar la brecha entre las clases económicas. E inmediatamente antes de la huelga general del sector público, las universidades fueron a la huelga y las asociaciones por los derechos de las mujeres movilizaron a 40,000 personas en defensa del derecho al aborto. La huelga de 1995 en defensa de las jubilaciones y los servicios públicos se convirtió en el punto de articulación de estas luchas, especialmente en las gigantescas manifestaciones organizadas por los sindicatos en cada pueblo de Francia , pero también por asociaciones y lo que había dado en llamarse los nuevos movimientos sociales.

Este contexto general explica por qué, durante las iniciativas relativas al G7 en Lyon, se percibió un cambio profundo. El primer avance tenía que ver con los temas del G7 alternativo. Durante las cumbres internacionales, el mensaje de los actores clave (a menudo las ONG) hasta entonces se había centrado en la solidaridad con el Sur que, en 1989, había incluso influido en la referencia a la Revolución Francesa: "el nuevo Tercer Estado es el Tercer Mundo". En Lyon emergió la conciencia de que las políticas de los siete países dominantes profundizaban las desigualdades entre Norte y Sur, pero también dentro de cada uno de esos mundos, y por lo tanto los temas sociales del Norte también pasaron a ser centro de las discusiones y acciones. Esto se constituyó en un segundo punto de partida: las fuerzas sociales, asociaciones y sindicatos se convirtieron en los principales actores de la cumbre alternativa y de las manifestaciones callejeras. El éxito de la manfiestación organizada por la CGT también marcó el ingreso del movimiento sindical en esta lucha.

El tercer punto de partida fue simbolizado por la filosofía de la Cumbre de las Siete Resistencias. Esta reunión entre un hombre brasileño, una mujer argelina, una mujer rusa, una mujer senegalesa que vivía en Francia, un belga que vivía en Estados Unidos, un hombre indio, un hombre chino y varias personas francesas, dirigidos por una mujer nigeriana, mostró el deseo común de desafiar a los poderosos y la aspiración común a hacerse cargo de su propio futuro. El DAL invitó a una delegación del MST (movimiento de los sin tierra) brasileño, y esto es un símbolo de esta evolución. En Lyon hubo una evolución de la lógica según la cual las ONG del Norte tenían el monopolio de los contactos con los movimientos del Sur, a los que "ayudaban y apoyaban", a una nueva lógica: a partir de ahora, los movimientos del Norte y del Sur se organizarían directamente para actuar juntos y organizar acciones en solidaridad mutua. Esto fue reafirmado inmediatamente después de la cumbre alternativa de Lyon, durante las reuniones "intergalácticas" organizadas en el verano de 1996 por los Zapatistas de Chiapas, y luego a nivel más amplio en los Foros Sociales Mundiales.

A partir de 1996, el G7 fue sistemáticamente desafiado y denunciado. Además, esta es la fecha en que, al ver que las manifestaciones empezaban a propagarse, los miembros del G7 "reconocieron" a la " sociedad civil " y a las ONG, mencionándolas en documentos oficiales.

De todas las iniciativas organizadas en Lyon durante los días anteriores al G7, la "cumbre alternativa" del colectivo "Las otras voces del planeta" fue ciertamente una de las mayores. Este colectivo, que reunió unas cuantas decenas de organizaciones, preparó un fin de semana de trabajo y acción con varios talleres temáticos para el 8 y 9 de junio de 1996. La declaración dirigida al G7 con que concluyó esta reunión fue leída en la apertura de la Cumbre de las Siete Resistencias.

Birmingham 1998 - Jubileo 2000

"Y el Señor habló a Moisés en el Monte Sinaí y dijo: [...] contarás siete años de Sabbath, siete veces siete años, y los días de esos años de Sabbath serán 49 años. [...] Harás que el año número cincuenta sea sagrado, declararás la libertad en el país para todos los que allí viven: será tu Jubileo. [...] si tu hermano se vuelve pobre y se vende a ti, estará a tu servicio hasta el año del Jubileo. Luego dejará tu casa, él y sus hijos con él, y volverá a su familia, a la propiedad de sus padres."

Este fragmento del Levítico debe haber causado algún efecto sobre el profesor universitario británico Martin Dent, pues a partir de 1990 él había estado pensando en reclamar el concepto de Jubileo tal como existe en el Antiguo Testamento y aplicarlo a la deuda del Tercer Mundo. En 1994 la "Debt Crisis Network" decidió lanzar una campaña que pasó a conocerse como Jubileo 2000. El año 2000 fue elegido por la Iglesia Católica Apostólica Romana para celebrar su Jubileo. La campaña comenzó en la primavera de 1996 en Gran Bretaña, con el apoyo de Christian Aid, una de las mayores ONG británicas. Muy pronto tuvo éxito y en octubre de 1997 se formó a su alrededor una coalición de varios sindicatos, ONG, movimientos de mujeres y organizaciones de refugiados.

Esta campaña decidió centrar su reclamo en el G7, la estructura donde los jefes de Estado y de gobierno actúan como "los accionistas mayoritarios de las instituciones financieras internacionales" y en consecuencia están en una posición muy comprometida en relación con la deuda del Tercer Mundo. Fue por lo tanto durante la reunión del G7 en Birmingham, en 1998, que Jubileo 2000 organizó una acción cuyo éxito sobrepasó todas las expectativas: más de 70,000 personas encontraron su lugar en una cadena humana que rodeó la cumbre.

El éxito de esta movilización fue poco difundido en Francia, donde las nuevas formas de acción surgidas en Gran Bretaña siempre han demorado en contagiarse. Sin embargo Gran Bretaña es, entre los países del Norte, el que experimentó más tempranamente el nuevo despertar del activismo, por delante de Francia que, luego de la ola de movimientos sociales de los años 1990, dio nacimiento a ATTAC a principios de 1998, y por delante de EEUU, donde las redes de activistas que entraron en escena en Seattle adquirieron forma en los 1990.

El éxito de Birmingham marcó el comienzo de una campaña internacional muy amplia: dos años después, existían coaliciones de Jubileo 2000 en 66 países; Jubileo había participado de cientos de manifestaciones y había organizado una petición que, con 24 millones de firmas de adhesión en 166 países, batió todos los récords anteriores.

Colonia 1999: la batalla por la cancelación de la deuda y el J18 de "Reclaim the Streets"

En la memoria de los activistas, 1999 se ha convertido en el año de "Seattle", en referencia a la ciudad anfitriona de la Conferencia Ministerial de la OMC que fue tan seriamente trastornada por las manifestaciones. Y de hecho, puede considerarse que 1999 fue el año central, a partir del cual las acciones se propagaron por todo el planeta. Pero incluso antes de "Seattle", hubo varios hechos que señalaban en la dirección de esos acontecimientos.

En París, a fines de junio de 1999, 1,200 activistas de todo el mundo se encontraron a iniciativa de ATTAC y otras redes activistas europeas. Esta reunión dio nacimiento a otras, que aumentaron en número luego de Seattle: la reunión de febrero de 2000 en Bangkok, en torno a la conferencia de la UNCTAD (11), la conferencia de Ginebra en junio del mismo año, paralela a la Cumbre Social de la ONU "Copenhague +5" y, lo más importante, las reuniones anuales del Foro Social Mundial realizado en Porto Alegre, Brasil, a partir de enero de 2001.

Sin embargo, en 1999 ocurrieron otras dos acciones internacionales contra el G7: en Colonia, en torno a la reunión del Consejo Europeo y el G7, y el J18 de "Reclaim the Streets".

El gobierno alemán había elegido Colonia como sede de las dos cumbres cuyas presidencias ostentaba: la del Consejo Europeo a fines de mayo (cumbre de los jefes de Estado y de gobierno de la UE) y, tres semanas después, la cumbre del G7. En respuesta a esas dos cumbres, se organizaron dos acciones dentro del mismo marco.

La iniciativa para exigir a la UE un cambio de rumbo se originó en las "Marchas europeas contra el desempleo, la exclusión y la inseguridad". Las Marchas se habían ganado su reputación tras haber organizado la primera gran manifestación europea de los años 1990, en mayo de 1997 en Amsterdam, como culminación de las marchas de desocupados por toda Europa. En Colonia volvieron a encontrarse 30,000 activistas de todo el continente, luego de una marcha de 300 personas desde Bruselas hasta Colonia.

Para impugnar al G7, la coalición tomó como tema principal la cancelación de la deuda, reflejando el éxito de Jubileo 2000 en Birmingham, y casi 30,000 personas marcharon otra vez por las calles de Colonia. El tema de la deuda era el centro de las discusiones tanto en el ámbito oficial como activista. Colonia fue el lugar de encuentro para activistas del Sur (conducidos por personas de Filipinas y Sudáfrica), las mismas personas que crearían "Jubileo Sur" pocos meses más tarde en Johannesburgo, con el objetivo de articular una voz del Sur que sería diferente de la del Jubileo británico: a saber, la exigencia de la cancelación incondicional de la deuda para todos los países del Sur y no sólo los más empobrecidos. Luego de una discusión más enardecida que la de Colonia, el G7 anunció que iniciaría un proceso de reducción (condicional) de la deuda de los países más empobrecidos. (12)

Pero en 1999 también tuvieron lugar otras iniciativas relativas al G7. Por ejemplo, la "caravana" de campesinos indios que viajó durante varias semanas por los países europeos desde Kamataka, y terminó su recorrido en Colonia justo cuando se realizaba la manifestación contra el G7. Esta caravana fue organizada por un sindicato de campesinos del sur de India que era miembro de Vía Campesina, y con sus 500 participantes popularizó en Europa la lucha de los campesinos del Sur. Participó en varios actos simbólicos: las Marchas europeas contra el desempleo, el desraizamiento de campos de arroz transgénico en Montpellier con José Bové (quien tuvo cada vez más éxito en atraer la atención de los medios hacia el movimiento) y una "sentada de carcajadas" frente a la fábrica de Novartis en Ginebra.

Hubo otra acción que causó más revuelo: el "J-18" organizado el 18 de junio de 1999, día de la inauguración de la cumbre del G7, por Reclaim the Streets [Reclama las Calles] y sus aliados. Reclaim the Streets es un movimiento que comenzó en el Reino Unido a principio de los años 1990 a instancia de las tendencias radicales de los grupos ecologistas "Friends of the Earth" y "Greenpeace" en torno a temas relativos a políticas públicas. Reclaim the Streets tuvo mucho éxito entre los jóvenes británicos y se especializó en la organización de "Fiestas Callejeras" al tiempo que participaba de varias luchas sociales: la huelga de médicos de Liverpool, marchas contra el desempleo que pasaron por Londres en la primavera de 1997, luchas junto a sindicatos contra la privatización de los subterráneos de Londres. El J-18 pretendía paralizar los centros financieros del mundo. En los días posteriores a la crisis asiática, Reclaim the Streets había decidido, al igual que ATTAC en Francia, hacer de los mercados y las instituciones financieras el blanco de sus campañas. El día D, 10,000 activistas invadieron el centro financiero de Londres, algo que no había ocurrido desde mediados del siglo XIX.

Observando en retrospectiva pasados varios años, hoy podemos ver con mayor claridad la importancia de lo que ocurrió en 1999. Seattle fue apenas el último acto del que habrá de recordarse como el año de nacimiento del movimiento contra la globalización neoliberal.

Okinawa 2000, contra las bases militares y por la seguridad de las personas

Al año siguiente el G7 (ahora G8 gracias a la incorporación de Rusia) cambió de continente y se fue a Okinawa, Japón. Hasta ese entonces, el llamado movimiento "antiglobalización" no había adquirido en Japón la significación de sus alter egos británico, francés, indio, coreano o estadounidense. Sin embargo, llegando al fin del siglo, la cumbre del G8 fue el momento para que la campaña global de Jubileo 2000 exigiera una vez más, y con vehemencia, la cancelación inmediata de la deuda de los países más pobres. También fue la ocasión para que muchos movimientos de activistas demostraran su solidaridad con la población de Okinawa en su lucha contra las grandes bases militares estadounidenses allí estacionadas: la isla, que abarca solamente el 20% de la superficie de la región, contiene el 70% de las instalaciones estadounidenses en todo Japón. Este centro operativo está directamente relacionado con la península de Corea, el cercano Estrecho de Taiwán y el sudeste de Asia y, en tiempos de crisis, el Golfo.

El sentimiento pacifista es muy profundo en Okinawa, que fue escenario de una de las batallas más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial. La población se niega a ser el foco de cualquier conflicto futuro y no quiere que su territorio se utilice para subyugar a otros pueblos. Las principales acciones ocurridas durante la cumbre tuvieron entonces como objetivo primario la retirada del complejo militar estadounidense. Las primera iniciativa fue organizada tres semanas antes de la apertura del G8, del 30 de junio al 1° de julio, por una red activista asiática, el Foro Internacional de Okinawa para la Seguridad de los Pueblos, cuyos principales temas fueron la cooperación y el desarme.

Jubileo 2000, por su parte, organizó una conferencia mundial sobre la deuda de los países empobrecidos en vísperas del G8, entre el 19 y el 21 de julio. Allí estaban todos los elementos de la campaña internacional, entre ellos una gran delegación del Reino Unido, y Jubileo Sur tuvo un papel activo. Los participantes manifestaron en Naho y en Naga, y luego se unieron a la principal manifestación, una gran cadena humana de más de 27,000 personas que rodeó la base de Kadena.

Esta conferencia envió a los dirigentes del G7 un mensaje adoptado por unanimidad, retomando la práctica del G7 Alternativo que había desaparecido a partir del "¡Ya basta de esto!" [Ça suffit comme ça!] de 1989. Este mensaje exigía la cancelación de las deudas ilegítimas, así como la de aquellas que no podían pagarse sin sacrificar la salud, la educación o incluso la propia supervivencia de la población empobrecida. Condenaba las condiciones impuestas por los organismos financieros internacionales y exigía que se impusieran mecanismos independientes para controlar el proceso de cancelación de la deuda. En un gesto político inusitado, el primer ministro japonés Mori recibió a una delegación de la conferencia mundial de Jubileo 2000, lo que demostró la amplitud de la movilización contra la deuda y el eco que esta podía tener más allá de los círculos de activistas, a pesar que al final el G8 siguió haciendo oídos sordos y se niega a dar ningún paso verdadero hacia la eliminación de la carga de la deuda de los pueblos del Tercer Mundo.

Julio de 2001: Génova la terrible

Como sucede con muchos eventos importantes, hay distintas interpretaciones posibles de Génova, y el hilo central podría ser la pérdida de legitimidad de las reuniones del G8 o la conmoción de la represión policial, pero esos aspectos son bien conocidos hoy (13). Será suficiente ubicar aquí a Génova en la corta genealogía del "movimiento" de Seattle. De hecho, aunque el fracaso de la conferencia ministerial de la OMC en diciembre de 1999 marcó el avance de este movimiento en la escena mundial, su desarrollo ha pasado por diferentes fases, y Génova representó un auténtico punto de inflexión.

En la primera fase, la movilización era numéricamente pequeña. En Seattle, incluso con la presencia de la poderosa sindical estadounidense AFL-CIO, nunca hubo más que unas pocas decenas de miles de manifestantes; un año después en Praga, para las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, no hubo más de 20,000 de toda Europa. La fuerza del movimiento radica en su pericia alternativa, el uso de nuevos métodos directos, la llegada de una nueva generación militante de jóvenes y, sobre todo, la simpatía de la opinión pública preocupada con la repercusión negativa de la globalización liberal a nivel social, ambiental y democrático. A este respecto puede establecerse un paralelo con las "huelgas por delegación" que tuvieron lugar en Francia en los 1990, donde todos aquellos con posibilidad de ir a la huelga (más que nada los del sector público) fueron apoyados masivamente por todos aquellos que se encontraban en una posición más débil, en especial los empleados del sector privado, los jubilados, desempleados y demás.

Luego de las acciones contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) unos pocos meses antes en Quebec, Génova representó un salto tanto cualitativo como cuantitativo. Reunir a más de 300,000 personas a pesar de la violencia policial y el cierre de aeropuertos y terminales de transporte ferroviario fue, en primer lugar, una confirmación del rechazo masivo de la gente a los efectos de la globalización liberal. Pero por encima de todo, la presencia física de esos manifestantes, italianos en su enorme mayoría, dio peso a los hechos que siguieron: miles y miles de miembros responsables de asociaciones, sindicalistas y también activistas de partidos políticos cayeron en la marmita de Génova junto con los jóvenes que estaban haciendo su primer experiencia política. Y nadie salió ileso. De esta manera, Génova fue un gran catalizador para la serie de acciones que tuvieron lugar en Italia durante los meses siguientes, más allá de los debates y diferencias entre los participantes: la marcha de Perugia/Asís contra la guerra en Afganistán, el "girotondo" contra la amnistía que Silvio Berlusconi se otorgó a sí mismo, la manifestación nacional, luego la huelga general contra el debilitamiento del artículo 18 de la Legislación Laboral, y finalmente el Foro Social Europeo en Florencia y la manifestación de dos millones de personas en Roma, el 15 de febrero de 2003, contra la guerra en Irak.

En este último año Italia experimentó una serie impresionante de acciones, pero sería un error creer que se trata de una "excepción italiana" dentro de una Europa y un mundo que permanecen exánimes. Después de Génova, el "público general" empezó verdaderamente a percatarse que estaban ocurriendo cosas en los cuatro rincones del planeta: esto quedaría claro con la segunda y la tercera sesión del Foro Social de Porto Alegre donde, en 2002 y luego en 2003, hubo 50,000 y luego 60,000 participantes; las acciones argentinas; las manifestaciones españolas de miles y miles de personas contra las cumbres europeas en marzo y luego otra vez en junio, en paralelo a una huelga general que recibió apoyo masivo y, finalmente, 10 millones de manifestantes en el mundo entero el 15 de febrero de 2003. Todos estos ejemplos son resultado de evoluciones que tienen que ver tanto con la cantidad como con la calidad.

Porque debe notarse que aquellos que participaron en estas distintas iniciativas, tanto en el Norte como en el Sur, pueden ciertamente hablar de formas diferentes pero hablan acerca de lo mismo y en redes entrelazadas que ya no reflejan las divisiones del siglo anterior. Esta coalición se fortalecerá con el tiempo y será posible hablar de un "movimiento" en sentido político; así habrán de conjugarse diversas esperanzas y desafíos fundados en un sentido amplio de democracia mundial y desarrollo sustentable.

2002, la democracia según el G8 en Kananaskis, y la democracia según la gente en Siby

En 2002, frente a la exigencia de democratización y cambio radical del orden internacional que con tanta vehemencia se reclamó en Génova, el G8 respondió con el exilio. Realizó su siguiente reunión en Kananaskis, un pueblito en lo profundo de las Montañas Rocosas en Canadá, al que solo se accede mediante una carretara, fieramente vigilado por una fuerte presencia policial y militar que se las arregló para causar una víctima: un oso que se había acercado demasiado a la barrera de seguridad. Sin embargo, la sociedad civil fue uno de los participantes más importantes... en las discusiones oficiales! Así, el sitio oficial de la cumbre de Kananaskis en la Internet tenía una sección de "discusión con la ciudadanía", una prueba involuntaria de que la democracia según el G8 es solamente una democracia virtual.

Muchos pensaron, y se equivocaron, que no se organizaría nada contra el G8 ese año. Sin embargo, hubo muchos acontecimientos en Canadá, incluso una contracumbre organizada por el Grupo de los Seis Mil Millones (G6B) que atrajo a cerca de 10,000 personas a la Universidad de Calgary. El 2002 fue también la ocasión para la "primera cumbre mundial" de cuestionamiento frontal al G7/G8: una demostración de que los pueblos del Sur, esos "condenados de la tierra", sabían cómo hacerse oír, sabían cómo mostrar su autonomía y traían otra visión del mundo y de las relaciones entre los pueblos. Entre el 25 y el 28 de junio, paralelamente a la reunión del G7 en Kananaskis, el Foro "Kananaskis, ciudad de los pueblos" tuvo lugar en Siby, Kati Circle, una aldea en el centro de una región de Malí con 18,000 habitantes, a pocos kilómetros de la frontera con Guinea. Este foro fue organizado por Jubileo 2000/CAD-Malí junto a otras organizaciones y la sociedad civil de Malí.

En Siby, al igual que en Kananaskis, se discutió un tema principal: la Nueva Estrategia de Cooperación para el Desarrollo Africano (NEPAD). Sin embargo, la naturaleza y el contexto de las discusiones no eran obviamente los mismos. Mientras los principales responsables de las decisiones que se toman en el mundo se reunían en Kananaskis, Siby daba la bienvenida a unos 300 representantes de organizaciones campesinas, sindicatos y ciudadanos de África occidental (Senegal, Malí, Nigeria, Costa de Marfil, Burkina Faso, Guinea, etc). El objetivo del foro de la aldea de los pueblos en Siby no era dar apoyo a la NEPAD sino generar una oportunidad colectiva y alternativa para la educación, información, discusión y crítica constructiva y de base desde los movimientos sociales a nivel nacional, sub-regional e internacional, con toda la diversidad de sus visiones y posiciones sobre los temas candentes del continente africano, por ejemplo la NEPAD, la carga de la deuda, el comercio injusto, la inseguridad alimentaria, etc.(14)

A pesar de lo limitado de los medios (falta de carreteras, electricidad y agua corriente) hubo tres días de reuniones, análisis e intercambio de experiencias, cada uno de ellos abierto introductoriamente con representaciones imaginativas interpretadas por jóvenes. No sin humor, estas pequeñas escenas pintaban la situación de un pueblo africano empobrecido por el desmantelamiento del sector público, la carga de la deuda externa, la competencia desleal de las transnacionales occidentales y la caída histórica de los precios de las materias primas.

Una conclusión provisoria

El movimiento, al ir ganando tamaño a partir de Génova, se relaciona con redes de activistas y se integra en los contextos nacionales, pero este mismo hecho le hace perder homogeneidad y transparencia. Poco separaba a los manifestantes de Praga, en setiembre de 2003, de los de Washington DC que, en abril del mismo año, ya estaban manifestando contra las políticas del FMI y el Banco Mundial. Tenían los mismos objetivos y las marchas reunían jóvenes muy similares. Hoy, los movimientos enfrentan desafíos de un orden completamente distinto, y la llegada de nuevas fuerzas y de nuevos socios plantea complejos interrogantes. Ampliar el movimiento a una capa más extensa de la población, mucho mayor que los jóvenes que manifestaron en Seattle o Praga, tiene la inmediata consecuencia de desarrollar acciones a nivel social, como el rechazo a la pérdida de empleos y la inseguridad, la protección de las pensiones, y plantea por lo tanto las relaciones con los sindicatos. En otro nivel, las acciones contra la extrema derecha, por ejemplo en Francia durante las elecciones presidenciales, también plantean el problema del rompimiento con el liberalismo, pues la consolidación de las fuerzas populistas y la extrema derecha en grupos de base también está asociada al rechazo al sistema actual y a una gloablización que no deja lugar a la esperanza. El movimiento está ampliando el espectro de temas que aborda y sus base social, lo que significa que llegarán nuevos participantes, sindicatos o partidos de izquierda. El movimiento se enfrenta a decisiones gubernamentales y asuntos políticos que son realmente consecuencia de la globalización liberal, pero que plantean problemas de alianzas, compromisos y plazos nacionales.

Hoy, las manifestaciones contra la guerra en Irak son el foco de atención principal de los activistas, y constituyen un contexto internacional común para la acción. Sin embargo, a largo plazo, la ampliación de la movilización lleva a que el "movimiento", tal como se lo conoció en Seattle y Génova, se diluya. El asunto de las alianzas lo divide, la llegada de nuevos socios lo hace menos transparente, y la necesidad de responder a decisiones nacionales oscurece su naturaleza global. Pero esta ampliación también le permite demostrar su punto de vista en contra de la globalización neoliberal. Para el movimiento, la tarea será encontrar los lugares y las herramientas para multiplicar el intercambio de experiencias y mejorar la comprensión de la movilización actual.

* Christophe Aguiton es integrante de ATTAC Francia y autor de un libro sobre el movimiento antiglobalización llamado Le monde nous appartient [El mundo nos pertenece], (Plon, 2000).

Notas

1. Zaire, mayo de 1980; Marruecos, junio de 1981 y luego en 1984; Madagascar 1982; Túnez, enero de 1984; Sudán, marzo-abril de 1985; Argelia, 4 de octubre de 1988.

2. Ecuador, octubre de 1982; Chile, mayo de 1983; Brasil, 1983 y diciembre de 1986; República Dominicana, abril de 1984; Haití, mayo de 1985; Guatemala, septiembre de 1985; Bolivia, enero de 1986 y noviembre de 1989; Venezuela, 27 de febrero – 3 de marzo de 1989; Argentina, 1989; Peru 1980 - 1990.

3. Turquía, febrero de 1980; Filipinas, septiembre de 1983.

4. Cf. Serge Cordellier, Le nouvel Etat du monde. Bilan de la decenie 1980-1990, La Decouverte, 1990.

5. Ibid.

6. En general, se trataba de ONG de solidaridad internacional, de desarrollo o ecologistas.

7 Cf. London School of Economics, Global civil society 2001, Oxford University Press, 2002. Véase también el sitio web de laUniversidad de Toronto, ibid.

8. En 1986 se inició un nuevo ciclo de negociaciones del A new cycle of GATT en negotiations began in 1986 at Punta del Este (Uruguay), inaugurando así la Ronda Uruguay que determinó la creación de la Organización Mundial del Comercio en 1994.signifying the beginning of the Uruguay Round which led to the creation of the World Trade Organisation in 1994.

9. Actes du Sommet des sept peoples, parmi les plus pauvres, Agir Ici 1989. Los países empobrecidos allí representados fueron The impoverished countries were Bangladesh, Braszil, Burkina Faso, Filipinas, Haitíi, Mozambique, y the Philippines, Zaire.

10. Bernard Dreano, Actes du Sommet des sept resistances, Lyon 27 de jtth Junioe de 1996, Agir ici, Cedetim, 1996.

11. Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y DesarrolloUnited Nations Conference on Trade and Development.

12. La campaña duró hasta finales del año 2000, cuando las ONG británicas que la habían inspirado decidieron disolver "Jubilee 2000 - UK". De ahí en adelante, los británicos fundaron una campaña de más corto plazo denominada "Drop the Debt" [anulen la deuda], cuyo blanco inmediato era la reunión del G8 en Génova. Este fue en realidad el inicio de un proceso de articulación y confluencia de las ONG más grandes y otros nuevos grupos, que cristalizó después en los Foros Sociales.

13. "Genes. Multitudes en marche contre l'Empire", Reflex, junio de June 2002, Samizdat.net, contiene un estudio muy relevante de estos temasains a very relevant survey of these themes.

14. Sobre este tema se recomienda la lectura de: Recommended reading on this topic is Arnaud Zacharie, Forum des peoples a Siby, Mali, 25-28 de junio de 20022, Une appropriation citoyenne du developpement social en Afrique, CADTM, http://users.skynet.be/cadtm/

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ÁFRICA EN EVIAN: SI SE REÚNE EL G8, DEBE SER HORA DE "DIGNIFICAR" LA NEPAD (nuevamente)

por Patrick Bond*

Después de todo, es posible que en la reunión del G8 en junio de este año en Evian, Francia, no afloren las disputas que se había anticipado se darían por el botín de guerra entre la coalición belicista (EEUU, Reino Unido e Italia) y sus efímeros oponentes (Alemania, Francia, Rusia, Japón y Canadá). Pero la invitación cursada a China para que concurra a la reunión distraerá la atención de la promesa del premier francés Jacques Chirac, de disminuir las barreras del Norte en materia de comercio agropecuario que frenan las exportaciones africanas.

¿Dónde entra, entonces, la Nueva Estrategia de Cooperación para el Desarrollo Africano (Nepad)? ¿Se trata, como dicen hoy muchos comentaristas, de noticias de ayer?

Hace más de un año, el ministro de comercio de Sudáfrica, Alec Erwin, hizo una declaración reveladora en el momento que Robert Mugabe robaba la elección presidencial: "Occidente no debe tomar la Nepad como rehén a causa de los errores cometidos en Zimbabwe. Si la Nepad no pertenece a África, si no es África quien la aplica, fallará, y no podemos ser rehenes de los caprichos políticos del G8 ni de ningún otro grupo".

En contraste, según las críticas de la sociedad civil, la Nepad ya era un proyecto subimperial influido por el equipo de socios de elite que ayudaron a modelarlo entre 2000 y 2001. La Nepad surgió solamente después de extensas consultas con el presidente del Banco Mundial y el director del FMI (noviembre de 2000 y febrero de 2001), con los ejecutivos de las mayores empresas transnacionales y dirigentes gubernamentales asociados (en el Foro Económico Mundial de Davos en enero de 2001, Nueva York en febrero de 2002); con los dirigentes del G8 (en Tokyo en julio de 2000 y Génova en julio de 2001); y con el presidente de la Unión Europea e individialmente con algunos jefes de Estado del Norte (2000-01).

¿Cuál fue el aporte de la sociedad civil? A fines de 2001 y principios de 2002, virtualmente todas las principales organizaciones, redes y personalidades progresistas de la sociedad civil de África atacaron el proceso de la Nepad, su forma y su contenido. Hasta abril de 2000 no hubo consultas formales con ninguna fuerza sindical, de la sociedad civil, de la iglesia, de mujeres, juvenil, política partidaria, parlamentaria o potencialmente democrática o progresista de África de parte de los políticos y tecnócratas involucrados en la construcción de la Nepad.

Además, de inmediato surgieron duras críticas al documento básico de 67 páginas a manos de los intelectuales asociados al Consejo de Desarrollo e Investigación Social de África (Adesina, Nabudere, Olukoshi y otros). Para el momento del lanzamiento de la Unión Africana en julio pasado, más de 200 opositores a la Nepad provenientes de grupos de derechos humanos y de defensa contra la deuda y el comercio de la República Democrática del Congo, Kenya, Sudáfrica, Tanzania y Zimbabwe estaban lo suficientemente organizados para realizar una protesta militante durante la ceremonia inaugural en Durban. Luego, el 31 de agosto, por lo menos 20,000 manifestantes contra la privatización de la naturaleza y el desarrollo también condenaron vehementemente la Nepad durante la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo.

La economía y la política de la Nepad proporcionan una buena base para la crítica sostenida. Los dos principios centrales de la Nepad son que una integración más profunda en la economía mundial beneficiará inexorablemente al continente, y que los iluminados que proponen la Nepad impondrán disciplina a los ubicuos déspotas africanos.

¿Es la integración de África insuficiente? En realidad, la participación porcentual del continente africano en el comercio internacional cayó durante el último cuarto de siglo, mientras el volumen de exportaciones crecía. La "marginación" de África ocurrió, por lo tanto, no a causa de la falta de integración sino porque otras regiones del mundo, en especial Asia oriental, se dedicaron a la exportación de productos manufacturados, mientras que el potencial industrial del África colapsó gracias a la excesiva desregulación asociada con las políticas de ajuste estructural.

Además, la crisis de la deuda de África se agravó durante la era de la globalización. Entre 1980 y 2000, la deuda externa total del África subsahariana aumentó de US$60,000 millones a US$206,000 millones, y la deuda aumentó del 23% del PBI al 66%.

Por lo tanto, África devuelve ahora más de lo que recibe. En 1980, las entradas por préstamos por valor de US$9,600 millones sobrepasaban cómodamente las salidas por devolución de la deuda, que sumaban US$3,200 millones. En el 2000 sólo entraron US$3,200 millones y se devolvieron US$9,800 millones, lo que dejó un déficit neto de flujos financieros de US$6,200 millones. Entretanto, la (ya corrupta) ayuda procedente de donantes fue 40% menos que en 1990.

En eso quedó la condonación de la deuda. Desde todo punto de vista, los programas del Banco Mundial y el FMI (la Iniciativa para la reducción de la deuda de los Países Pobres Muy Endeudados-PPME, y los Documentos de Estrategia de Lucha contra la Pobreza-DELP) promocionados en la Nepad fracasaron rotundamente. Siguen encontrándose pruebas convincentes de que las mujeres y los niños y niñas vulnerables y las personas ancianas y minusválidas son las principales víctimas, puesto que se espera que sobrevivan con menos subsidios sociales, con más presión sobre la trama de la familia durante una crisis económica, y con el VIH/SIDA en cercana correlación con los ajustes estructurales.

Las elites africanas contribuyen al problema saqueando el continente. Los dos principales estudiosos del fenómeno, James Boyce y Leonce Ndikumana, demuestran que un núcleo central de países africanos cuya deuda externa ascendía a US$178,000 millones sufrió un cuarto de siglo de fugas de capitales que totalizaron más de US$285,000 millones (incluídos los intereses que se le atribuyen). En la Nepad las fugas de capital de las elites no se toman en serio, pues tomar medidas enérgicas al respecto entraría en conflicto con el compromiso del programa a seguir ampliando la liberalización financiera.

Pero quedó, sin embargo, la inocente esperanza de que la retórica del documento en materia de buen gobierno hiciera algún bien: "Con la Nepad, África se compromete a respetar las normas mundiales de democracia, entre cuyos componentes centrales se cuentan el pluralismo político, permitiendo la existencia de muchos partidos políticos y sindicatos, elecciones democráticas justas, abiertas y libres organizadas periódicamente para permitir a la población elegir libremente a sus dirigentes".

Mientras la Sudáfrica de Mbeki todavía permite elecciones libres y justas, el otro principal dirigente de la Nepad, Olusegun Obasanjo de Nigeria, ciertamente no lo hace. En la elección presidencial de abril de 2002, el estado de Ogun del cual Obasanjo es originario le dio supuestamente 1,360,170 votos, contra los 680 de sus oponentes. El número de votos emitidos en una elección simultánea en la misma región geográfica ascendió a apenas 747,296.

La explicación de Obasanjo, como forma de denigrar a los observadores electorales de la Unión Europea, fue que "Ciertas comunidades de este país deciden actuar como una sola persona en asuntos políticos... Probablamente no exista este tipo de cultura en la mayoría de los países europeos". Los observadores internacionales constataron "serias irregularidades en todo el país y fraude en por lo menos 11 (de 36) estados'.

Según Chima Ubani, de la Organización por las Libertades Civiles, "No es el verdadero deseo del electorado sino algún tipo de maquinaria que ha producido resultados increíbles. Acabamos de ver una victoria aplastante y no parece haber ningún factor disponible que la explique con suficiencia". También hubo ásperas quejas del Grupo de Monitoreo de la Transición y de la Comisión de Justicia, Desarrollo y Paz de la Iglesia Católica; entre ambos contaban con 40,000 observadores para documentar abusos.

En contraste, la carta semanal del Congreso Nacional Africano (ANC) de Mbeki en Internet, ANC Today, proclamó que "Nigeria acaba de completar una serie de elecciones que culminó en la reelección del presidente Olusegun Obasanjo para su segundo y último período. Naturalmente, ya le hemos enviado nuestras felicitaciones". Mbeki tuvo que registrar, y luego desestimar, lo obvio: 'Es claro que hubo instancias de irregularidades en algunas partes del país. Sin embargo, también parece claro que, en general, las elecciones se llevaron a cabo correctamente'.

En Zimbabwe también fue evidente un patrón similar de respeto a la democracia. Mbeki y Obasanjo habían calificado la elección presidencial de Zimbabwe en 2002 de 'legítima', y se opusieron repetidamente en el Commonwealth y en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU a que se le impusieran sanciones. En febrero de 2003, el canciller Nkosazana Dlamini-Zuma declaró arrogantemente: 'Nunca criticaremos a Zimbabwe'. Dave Malcomson, de la Secretaría de la Nepad, responsable de los enlaces y la coordinación internacionales, admitió abiertamente a un periodista: 'A donde vayamos, nos espetan el caso de Zimbabwe como explicación de por qué la Nepad es una broma'.

La relación cada vez más íntima entre Pretoria y Harare provocó el alejamiento tanto del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) como de grupos más progresistas de la sociedad civil como la Coalición sobre Deuda y Desarrollo de Zimbabwe (Zimcodd). A fines del año pasado, el dirigente del MDC, Morgan Tsvangirai, antiguamente pro-Nepad, concluyó que Mbeki se había 'embarcado en un safari internacional a favor del régimen de Mugabe. Pretoria es libre de perseguir sus propios intereses. Pero debe darse cuenta que el pueblo de Zimbabwe nuncá más podrá volver a ser engañado'.

La estratagema de febrero de 2003 para readmitir a Zimbabwe en el Commonwealth no fue más que, en palabras de Tsvangirai, 'la vergonzosa partida final de la estrategia a largo plazo de Obasanjo y Mbeki diseñada para infiltrar y subvertir no solo el esfuerzo del Commonwealth sino también, de hecho, todos los demás esfuerzos internacionales para frenar el violento e ilegítimo régimen de Mugabe'. Tsvangirai calificó a los promotores de la Nepad como 'compañeros de viaje confesos en una ruta sembrada de violencia, destrucción y muerte'.

La mayor parte de la sociedad civil de Zimbabwe fue igualmente cínica. En el prefacio de un nuevo cudernillo titulado La prueba de la Nepad en Zimbabwe: Por qué la Nueva Estrategia de Cooperación para el Desarrollo Africano ya está Fracasando [Nepad Zimbabwe's Test: Why the New Partnership for Africa's Development is Already Failing], el presidente de Zimcodd, Jonah Gokova, escribe acerca del 'profundo rechazo que despierta la Nepad entre los miembros de importantes movimientos sociales, sindicatos y ONG de nuestra (de Zimbabwe) sociedad civil cada vez más vibrante'. Califica a la Nepad de 'refrito casero del Consenso de Washington, aumentado con promesas de buen gobierno y democracia patéticamente falsas'.

Las viejas sospechas de las fuerzas democráticas y progresistas de toda África fueron convalidadas cuando, en octubre de 2002, el mecanismo de evaluación de la gestión política de pares africanos casi se elimina del Nepad. El periódico Business Day de Johannesburgo describió el modo en que la Nepad 'había caído, víctima de las realidades de la política africana... Los diplomáticos afirman que había indicios de que Sudáfrica había sucumbido a las presiones de otros países africanos, entre los que estaban Libia y Nigeria, que quierían limitar el alcance del mecanismo de evaluación de pares africanos a asuntos relativos solamente a la gestión económica y corporativa'. Según se informó, el primer ministro canadiense Jean Chrétien llamó a Mbeki para insistir que se restaurara la evaluación de pares africanos, aun si la misma es voluntaria dentro de la Nepad y por lo tanto no tiene poder real (pero sin embargo resulta crucial para las relaciones públicas).

Cómo resultado, ¿quién puede culpar a los dirigentes del G8 de una actitud más reservada hacia sus visitantes africanos de elite?

Cuando la delegación de Pretoria viajó a Kananaskis en junio de 2002 había muchas expectativas, y entre los motivos se contaba el destaque en portada de la revista Time sobre 'La misión de Mbeki: Por fin ha hecho frente a la crisis del SIDA y encabeza ahora la arremetida por un nuevo plan africano de desarrollo'. En realidad, Mbeki ha negado el acceso a medicamentos que salvan vidas a más de cinco millones de sudafricanos, y su ministro de Salud fue recientemente acusado por activistas de ' homicidio culposo ', junto con el ministro Erwin.

El año pasado fue el gran momento de África ante el G8. Sin embargo, según informó el Institutional Investor, las elites mundiales 'apenas desembolsaron US$1,000 millones adicionales para condonación de la deuda, no redujeron en absoluto sus subsidios nacionales a la agricultura y –lo que más decepcionó a los africanos—se negaron a brindar ninguna otra ayuda al continente'.

Mbeki se negó a aceptar la realidad: 'Pienso que han tratado adecuadamente todos los temas que se les planteó'. Kananaskis fue, declaró, 'un momento definitorio en el proceso tanto de evolución de África como de nacimiento de un sistema más equitativo de relaciones internacionales. En términos históricos, significa el fin de la época del colonialismo y el neocolonialismo'.

La última edición del Institutional Investor predice el futuro de la Nepad: 'Al igual que otras iniciativas africanas de largo alcance tomadas a lo largo de los años, esta se salió rápidamente de la senda y cayó en la zanja... Casi dos años después de su lanzamiento, la Nepad tiene poco que mostrar en materia de ayuda o inversión. Sólo hay un puñado de proyectos que se inscriben dentro del marco del plan'.

A modo de beso de la muerte, la revista cita al principal burócrata estadounidense para asuntos africanos, Walter Kansteiner: 'La Nepad es filosóficamente correcta. EEUU se centrará en esos mercados emergentes que estén haciendo lo correcto en términos de desarrollo del sector privado, libre economía y libertad'.

El año pasado, el famoso poeta-activista Dennis Brutus, que estuvo preso en Robben Island, dijo en una columna del periódico Business Day que las intenciones de Mbeki y sus colegas en Kananaskis eran, 'aparentemente, vender el continente bajo la rúbrica de un plan ideado por los mismos tecnócratas que modelaron el fallido programa económico Gear de Pretoria, guiados por Washington y los dirigentes empresariales de Davos... Hace tiempo llegó la hora de insistir que el presidente Mbeki deje de estar arrodillado, se levante y asuma la dignidad de un dirigente africano, o se enfrente al ridículo'.

Lamentablemente, Mbeki continúa ignorando este consejo.

* Patrick Bond es profesor de la Universidad de Wits de Johannesburgo. Zed Press y University of Cape Town Press publicarán próximamente la segunda edición de su libro Against Global Apartheid: South Africa meets the IMF, World Bank and International Finances [Contra el apartheid mundial: Sudáfrica frente al FMI, al Banco Mundial y a las finanzas internacionales]. <pbond@sn.apc.org>

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