Esta edición de Enfoque sobre Comercio incluye varias evaluaciones primarias del significado de Cancún, algunos documentos para el registro histórico, informes sobre acciones directas durante la conferencia ministerial y dos artículos que ponen de relieve los vínculos entre el colapso en Cancún y la debacle en Iraq. Para comodidad de nuestros lectores los hemos agrupado cronológicamente –antes, durante y después. (Si, hay vida después de Cancún).
DESPUÉS...
EL SIGNIFICADO DE CANCÚN
Walden Bello
EL FRACASO DE CANCÚN: ÁFRICA MOSTRÓ EL CAMINO
Devinder Sharma
COALICIÓN FILIPINA CELEBRA FRACASO DE LAS NEGOCIACIONES DE CANCÚN
GANAMOS EN CANCÚN: ES TIEMPO DE LUCHAR
POR VICTORIAS MAYORES
Declaración de la coalición Stop the New Round! sobre el fracaso
de las negociaciones de la OMC en Cancún
DURANTE...
El COMUNICADO MINISTERIAL DE LA OMC EN CANCÚN
ONGs EXHORTAN A LOS GOBIERNOS A RECHAZAR EL TEXTO DEL PROYECTO DEL 13 DE SEPTIEMBRE
OMC: LA VALLA EN EL KILÓMETRO CERO
Katharine Ainger
¡ALIMENTACIÓN Y AGRICULTURA FUERA DE LA OMC! ¡INDIA FUERA DE LA OMC!
Shalmali Guttal
ANTES…
LA GUERRA POR OTROS MEDIOS. OMC: ¿arma de destrucción masiva?
Herbert Docena
DE LAS TORTUGAS MARINAS A LAS BOMBAS INTELIGENTES: DE CÓMO ENFRENTA EL MOVIMIENTO ANTIGLOBALIZACIÓN A LA MAQUINARIA BÉLICA GLOBAL
Steven Staples
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También puedes descargar el original en inglés, Focus on Trade, directamente en:
PDF: http://www.focusweb.org/publications/FOT%20pdf/fot87.pdf
HTML: http://www.focusweb.org/publications/Fot2003/fot87.htm
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EL SIGNIFICADO DE CANCÚN
por Walden Bello*
El fracaso de la Quinta conferencia ministerial
de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún, México,
el pasado domingo 14 de septiembre fue un acontecimiento de proporciones históricas.
Cancún tiene varias consecuencias de gran importancia.
En primer lugar, este fracaso representó una victoria para los pueblos de todo el mundo, y no una "oportunidad perdida" de lograr un acuerdo mundial entre el Norte y el Sur. Doha nunca fue una "ronda de desarrollo". Y lo poco que prometió en materia de desarrollo ya había sido traicionado mucho antes de Cancún. Ni siquiera el más optimista de los países en desarrollo llegó a Cancún esperando concesiones de los grandes países ricos en interés del desarrollo. La mayoría de los gobiernos de los países en desarrollo llegaron a Cancún con una postura defensiva. El gran desafío no fue lograr un histórico ‘Nuevo Acuerdo’ sino evitar que EE.UU. y la UE impusieran nuevas exigencias sobre los países en desarrollo, a la vez que evaden las disciplinas multilaterales en sus propios regímenes de comercio.
En este sentido, no fueron los países en desarrollo quienes provocaron el fracaso, como sugirió el Representante comercial de EE.UU. Robert Zoellick en su conferencia de prensa final. Esa responsabilidad recae directamente en EE.UU. y Europa. Cuando la segunda revisión del proyecto del texto ministerial se difundió el sábado 13 de septiembre, estaba claro que EE.UU. y la Unión Europea no estaban dispuestos a hacer ninguna rebaja sustancial en sus altos niveles de subsidio a la producción agrícola, aun cuando continuaban exigiendo intransigentemente que los países en desarrollo redujeran sus aranceles. También resultaba claro que la UE y EE.UU. estaban determinados a ignorar la estipulación de la Declaración de Doha donde se establece que se requiere el consenso explícito de todos los estados miembros para comenzar las negociaciones sobre los "temas de Singapur".
O se negocia bajo nuestras condiciones o no hay negociación: ése
fue el significado de la segunda revisión. No resulta sorprendente
entonces que los países en desarrollo no hayan brindado su consenso para
un marco de negociaciones tan perjudicial para sus intereses.
En segundo lugar, la OMC está muy malherida. Dos reuniones ministeriales fracasadas y una que apenas sobrevivió, la de Doha, no hablan muy bien de la institución. Para las superpotencias del comercio, la OMC ya no es un instrumento viable para imponer su voluntad sobre los demás. Para los países en desarrollo, la OMC no ha significado una protección contra los abusos de las economías poderosas, y mucho menos ha constituido un mecanismo de desarrollo. Esto no quiere decir que la OMC ha muerto. Se harán esfuerzos por salvarla de la ruina, como ya hicieron EE.UU. y la UE en Doha. Pero es muy probable que al carecer del impulso que genera una reunión ministerial exitosa, la maquinaria reducirá significativamente su funcionamiento. Zoellick tuvo razón al dudar que la Ronda de Doha finalizara en su fecha límite de enero de 2005 y el Comisario Comercial de la Unión Europea, Pascal Lamy simplemente trató de restar importancia a la situación al afirmar que la OMC había completado el 30% del programa de Doha.
Aparte de la pérdida de impulso y del deterioro
del funcionamiento básico de la maquinaria de la organización,
el proteccionismo creciente de los países ricos, una economía
mundial asolada por el estancamiento a largo plazo y el desmembramiento de la
Alianza Atlántica debido a las diferencias políticas, no constituyen
un clima favorable para que la OMC funcione como mecanismo principal de la liberalización
y la globalización. La OMC puede eventualmente sufrir la misma suerte
que ésta le deparó a la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Comercio y el Desarrollo): sobrevivir, pero ser cada vez más
ineficiente e irrelevante.
Esto plantea otra cuestión: aunque nos alegremos del fracaso de una reunión ministerial orientada contra los intereses de los países en desarrollo, ¿debemos saludar el debilitamiento de la OMC? Después de todo, hay quien ha argumentado que la OMC es un conjunto de reglamentaciones y maquinaria que, con un equilibrio de fuerzas adecuado, puede ser invocado para proteger los intereses de los países en desarrollo. Los defensores de esta postura afirman que es mejor convivir con la OMC que con los acuerdos de comercio bilaterales, que según afirmó el Representante de Comercio de EE.UU. Robert Zoellick en su conferencia de prensa final, serían ahora la prioridad de Washington después del fracaso de Cancún.
La verdad es que el planteamiento es una falsa oposición. La OMC no es un conjunto neutral de reglamentaciones, procedimientos e instituciones que se puede utilizar en forma defensiva para proteger los intereses de los actores débiles. Las propias reglas –entre las cuáles las principales son la supremacía del principio de libre comercio, la cláusula de nación más favorecida y el principio de trato nacional- son la institucionalización del actual sistema de desigualdad económica mundial. Las armas con las que eventualmente cuentan los países débiles son muy pocas y dispersas. El principio de trato especial y diferenciado para los países en desarrollo goza de un rango muy poco significativo en la OMC. En realidad, en Cancún, EE.UU. y la UE eliminaron de las negociaciones toda la agenda referente al trato especial y diferenciado que establecía la Declaración de Doha. La OMC no es una organización verdaderamente multilateral. Es un mecanismo para perpetuar el condominio de EE.UU. y la UE sobre la economía mundial.
En tercer lugar, la sociedad civil mundial fue un actor importante en Cancún. Desde Seattle, la interacción entre la sociedad civil y los gobiernos en los temas de comercio se ha intensificado. Las organizaciones no gubernamentales han ayudado a los gobiernos de los países en desarrollo en los aspectos políticos y técnicos de las negociaciones. Han movilizado a la opinión pública internacional contra las posturas retrógradas de los gobiernos de los países ricos, como en el tema de las patentes de medicamentos y la salud pública. Han emergido como fuertes coaliciones nacionales que presionan a sus gobiernos para impedir que sigan haciendo concesiones a los países ricos. Si muchos gobiernos de países en desarrollo resistieron la presión de EE.UU. y la UE en Cancún fue porque temían la reacción política de los grupos de la sociedad civil en sus propios países.
Con los movimientos populares marchando por el centro de la ciudad y las ONGs
manifestando cada hora dentro y fuera del centro de convenciones desde la sesión
inaugural en adelante, Cancún se convirtió en un microcosmos de
la fuerza de la dinámica mundial entre los Estados y la sociedad civil.
La autoinmolación del agricultor coreano Lee Kyung Hae en las barricadas
policiales fue una advertencia para todos los que estaban en el centro de convenciones,
de que ya no podrían ignorar la crisis económica de los pequeños
agricultores del mundo, y el hecho fue reconocido por los gobiernos con el minuto
de silencio que se realizó en su memoria. Verdaderamente, el fracaso
de la reunión ministerial de Cancún fue otra confirmación
de la observación del New York Times de que la sociedad civil mundial
es la segunda superpotencia del mundo.
En cuarto lugar, el Grupo de los 21 es un acontecimiento nuevo e importante
que podría contribuir a alterar la correlación de fuerzas a nivel
mundial. Conducido por Brasil, India, China y Sudáfrica, esta nueva agrupación
abortó la ofensiva de la UE y EE.UU. para convertir Cancún en
otro episodio triste en la historia del subdesarrollo. El potencial de este
grupo fue resaltado por Celso Amorin, el Ministro de Comercio brasileño,
que surgió como su portavoz, al decir que representaba más de
la mitad de la población del mundo y a más de dos tercios de sus
agricultores. Los negociadores de comercio de EE.UU. no se equivocaron al afirmar
que el Grupo de los 21 representa una reanudación de la ofensiva del
Sur por un "nuevo orden económico internacional" inicialmente formulada
en la década de 1970.
Sin embargo, gran parte de esto está todavía por verse, y no se
debe sobreestimar el potencial de este nuevo grupo. Por ahora, es principalmente
una alianza cuyo objetivo central es reducir radicalmente los subsidios de la
agricultura del Norte. Y todavía le falta abordar en forma significativa
la necesidad de una protección amplia para los agricultores más
pequeños en los países más pequeños que centran
principalmente su producción en el mercado nacional. Esto es comprensible,
ya que los miembros más destacados del Grupo de los 21 son grandes agroexportadores,
aunque también tienen producción orientada al mercado nacional,
basada en pequeños agricultores.
No obstante, no existe ninguna razón por la cual una agenda positiva de agricultura sustentable orientada al sector de pequeños agricultores no pueda incluirse como reivindicación central del grupo. Tampoco hay ninguna razón por la cual el Grupo no pueda ampliar su mandato para incorporar también un programa común sobre industria y servicios. Todavía más alentadora es la posibilidad de que el Grupo de los 21 sirva como motor de la cooperación Sur-Sur, más allá del comercio en la coordinación de políticas de inversión, flujos de capitales, políticas industriales, sociales y ambientales. Este tipo de formaciones de cooperación Sur-Sur centradas en la prioridad del desarrollo por sobre el comercio y los mercados ofrecen una alternativa, tanto a la OMC como a los acuerdos bilaterales de libre comercio que buscan imponer ahora los EE.UU. y la UE.
Al articular su agenda, el Grupo de los 21 encontrará un aliado natural en la sociedad civil. Con EE.UU. y la UE determinados a defender el statu quo, esta alianza debe pasar de ser una posibilidad a ser una realidad lo antes posible. Claro que no será una tarea fácil. Los grupos progresistas de la sociedad civil pueden sentirse cómodos al negociar con el gobierno brasileño encabezado por el Partido de los Trabajadores, pero no se sentirán a sus anchas con el gobierno de la India, que es fundamentalista y neoliberal, ni con el gobierno chino que es autoritario y neoliberal. Sin embargo, las alianzas se forjan en la práctica y ningún gobierno debe ser clasificado automáticamente como imposible de alinear con la causa del desarrollo sustentable orientado hacia los pueblos.
Para concluir, poco después de la Reunión ministerial de Doha, varias organizaciones de la sociedad civil afirmaron que la mejor forma de contribuir con los intereses del mundo en desarrollo sería hacer fracasar la próxima reunión ministerial en Cancún en vez de intentar convertir la reunión en un foro para reformar la OMC. A medida que se aproximaba Cancún, la intransigencia de los países poderosos llevó a punto muerto las discusiones con el Sur en casi todos los frentes. Al momento de realizarse la reunión de Cancún, ya no se hablaba más de reforma. Las cosas estaban absolutamente claras. Con EE.UU. y la UE determinados a imponer sus objetivos, que no hubiera acuerdo era mejor alternativa que un mal acuerdo, una reunión ministerial fracasada mejor que una reunión exitosa que sirviera solamente para clavar un nuevo clavo en el ataúd de las aspiraciones de desarrollo de los países empobrecidos.
Después de Cancún, el desafío de la sociedad civil mundial
es redoblar sus esfuerzos para desmantelar las estructuras de desigualdad y
presionar para lograr acuerdos alternativos de cooperación económica
mundial que permitan favorecer verdaderamente los intereses de los pobres, los
marginados y los desempoderados.
* Profesor de sociología y administración pública de la Universidad de Filipinas y director ejecutivo de Focus on the Global South, un grupo de investigación y acción con sede en Bangkok.
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EL FRACASO DE CANCÚN: ÁFRICA MOSTRÓ EL CAMINO
por Devinder Sharma*
La Cumbre Ministerial de la OMC en Cancún
fracasó en circunstancias que lindaron con lo dramático. Los últimos
olvidados del desarrollo económico (el bloque africano) han salvado al
mundo en desarrollo de ser robado por los mecanismos económicos. Y una
vez más, fueron los países a los que se describe persistentemente
como anclados en el "oscurantismo" los que se levantaron como un bloque
sólido para iluminar el futuro de los miles de millones de personas que
trabajan sacrificadamente y que son la mayoría de habitantes del planeta.
La retirada de los países africanos más pequeños, liderados por Kenia y seguidos por algunos países del Caribe en respuesta a los polémicos temas de Singapur -los cuatro temas nuevos: inversiones, política de competencia, contratación pública, y facilitación del comercio- impuestos en forma agresiva por los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, llevó en los hechos al fracaso de la cumbre ministerial de Cancún. Los temas de Singapur apuntaban a simplificar el tráfico a través de las fronteras y a aumentar la competencia y el acceso a los mercados de las multinacionales. La retirada de los países africanos, por segunda vez en la historia de la OMC, demuestra claramente que en la OMC se juega algo más que un partido de exhibición para los medios.
Primero en Seattle en 1999 y ahora en Cancún en 2003, los países
africanos y del Caribe han resultado ser los verdaderos héroes. El fracaso
de la Cumbre Ministerial de la OMC en Seattle y ahora en Cancún es resultado
directo de la frustración de los africanos y de su voluntad de oponer
resistencia a los poderosos. Kenia bien merece ser saludada: jo jita whohi sikandar.
Y también miles de agricultores, activistas y manifestantes que siguieron
alzando sus voces a diez kilómetros de la sede oficial de las negociaciones
de los Ministros. El sacrificio supremo del agricultor coreano de 56 años
de edad, Lee Kyung-Hae, quedará grabado en la historia del sistema de
comercio multilateral como un símbolo trágico de la repercusión
destructiva del llamado proceso de libre comercio.
En contraste con esto, el Grupo de los 23 (G-23, nombre por el que se conoce
la alianza entre India, Brasil, China y otros 20 países), se limitó
a protestar ruidosamente. Como los perros de la calle que persiguen a un auto
que pasa a toda velocidad, ladraron y ladraron para luego volver a sentarse
recatadamente. También el ministro de comercio indio, Arun Jaitley que
hizo uso de esta oportunidad única para presentarse como el adalid de
la causa de los agricultores, se había dado por vencido en las etapas
finales. Ni India, ni los otros dos gigantes (China y Brasil) se retiraron de
la sala como protesta. El proyecto que hicieron circular un día antes
había exhortado a eliminar los subsidios a las exportaciones de productos
agrícolas que fueran de especial interés para los países
en desarrollo, pero estaba muy lejos de plantear la eliminación de todos
los subsidios como lo exigía el Grupo de los 23 de los países
en desarrollo.
A pesar de sus posturas duras fuera de las negociaciones y antes de los momentos finales, la incapacidad del G-23 de oponerse y ser tenido en cuenta, había llevado en realidad a una fórmula de compromiso que vinculaba la eliminación de los subsidios a las exportaciones agrícolas al tratamiento de los temas de Singapur, que implicaba iniciar las negociaciones respecto de por lo menos dos de estos temas de no ser posible abordar los cuatro. Salvo por el hecho de manifestar su disconformidad, algo que en términos de negociaciones de comercio no significa nada, el G-23 no opuso resistencia. India, China, Malasia e Indonesia, además de la UE y algunos países desarrollados, se encerraron en la ‘sala verde’ en una intensa discusión en las etapas finales para llegar a un solución de compromiso.
Lo que sucedió en Cancún nos trae a la memoria la ausencia de
"instinto matador" que aqueja desde siempre a la sociedad india. Sea
en el atletismo, el hockey o el cricket, muchas veces el país ha tenido
muy buenas actuaciones en torneos internacionales, hasta que llega a las semifinales
y las finales. Cuántas veces estuvo el pueblo entero indio pegado a la
televisión, literalmente en vilo, mirando la final culminante, para terminar
viendo derrumbarse a su equipo bajo la presión. En política, y
más aún en la diplomacia comercial, India repite una y otra vez
estas actuaciones. También en la Cumbre ministerial de Doha, el entonces
Ministro de Comercio, Murlisaran Maran, luchó en solitario contra las
desigualdades que perpetuaba el sistema de comercio global. Una llamada del
Primer Ministro en el momento culminante, y tuvo que rendirse a los designios
manipuladores de los países desarrollados y ricos.
Una vez más, la India malogró su momento de alcanzar la gloria. Seamos muy claros: la Cumbre Ministerial de Cancún fracasó debido al tema de las inversiones y no al de agricultura. El G-23 no se retiró de las negociaciones en demostración de su enojo contra las desigualdades flagrantes presentes en el proyecto ministerial final. Si no hubiera sido por los países africanos, Arun Jaitely habría vuelto a casa con las manos vacías. Su mandato, con la vista obviamente puesta en asegurar las elecciones nacionales, era preocuparse por captar votos del electorado indio. En este sentido, su trabajo puede considerarse muy bueno. Pero si se analiza el enfoque de la coalición liderada por el BJP, durante todos estos años trabajó en un formato totalmente opuesto al que intentó proyectar en Cancún.
Sin embargo, lo que decimos no va en desmedro del esfuerzo de los países G-23 y el G-16 (sobre el trato especial y diferenciado) por hacer oír su voz. No negamos que los países del G-23 se las ingeniaron para generar opinión pública a nivel mundial contra los subsidios agrícolas que los países ricos (agrupados en la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo - OCED) otorgan a su minúscula población de agricultores. En realidad, estos subsidios -que totalizan US$ 311 mil millones-benefician en realidad a las compañías de alimentos y a las empresas agrícolas invocando el nombre de los agricultores. Esos subsidios deprimen los precios agrícolas mundiales y permiten a los países desarrollados inundar con granos baratos a los países en desarrollo, devastando así las formas de sustento de millones de agricultores pequeños y marginales del mundo en desarrollo.
También es significativo que el debate de la Cumbre Ministerial de Cancún generó, por primera vez, el reconocimiento de que todos los subsidios son negativos y distorsionan el comercio. Antes, los economistas, los forjadores de políticas, y muchas ONGs occidentales (en asociación con sus socios de los países en desarrollo) y los ministros hacían críticas permanentemente a los subsidios a las exportaciones pero defendían el apoyo nacional a los subsidios del ‘compartimiento verde’. Cancún también puso al descubierto la protección que otorga la OMC a la agricultura de los países ricos a través de las salvaguardas especiales, aranceles más altos y otras medidas no arancelarias. Al mismo tiempo, pone en evidencia la culpabilidad de la campaña implacable realizada por algunas organizaciones y personas, incluso una sección de la Confederación de la Industria India (CII), a favor de promover el ingreso libre de trabas para las multinacionales brindándoles toda la protección del Estado.
* Devinder Sharma preside el Foro sobre Biotecnología y Seguridad Alimentaria
con sede en Nueva Delhi
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COALICIÓN FILIPINA CELEBRA FRACASO DE LAS NEGOCIACIONES DE CANCÚN
15 DE SETIEMBRE, Manila - Miembros de la Coalición
Stop the New Round! (SNR), una agrupación amplia de movimientos
sociales, sindicatos, partidos políticos y ONGs celebró triunfalmente
la noticia del fracaso de las negociaciones de la Organización Mundial
del Comercio en el día de hoy en México.
Durante una conferencia de prensa organizada apresuradamente, la SNR realizó
una llamada telefónica de larga distancia al Dr. Walden Bello, Director
Ejecutivo de la ONG Focus on the Global South e integrante del contingente
de la SNR presente en Cancún, sobre los últimos sucesos en México.
El Dr. Bello transmitió cómo las
negociaciones se desmoronaron bajo el peso de la solidaridad sin precedentes
de los países en desarrollo que se opusieron a la continuación
de la liberalización de la agricultura sin ningún compromiso de
parte de los países desarrollados de reducir los subsidios masivos, que
hacen imposible para los pequeños agricultores competir en el mercado.
Bello relató que los negociadores de los
países en desarrollo se opusieron con firmeza a los llamados "temas de
Singapur" o nuevas áreas de negociación como inversiones, política
de competencia, contratación pública y facilitación del
comercio.
Los ministros de los países en desarrollo
se retiraron de las negociaciones consternados por la arrogancia de los países
desarrollados que insistieron en imponer estos nuevos temas de negociación.
Esto obligó a los funcionarios de la OMC a declarar formalmente que las
negociaciones habían fracasado.
"Fue muy inesperado que esto se produjera tan
temprano", afirmó Bello. Es la segunda vez que las negociaciones de la
OMC quedan en punto muerto. La primera vez fue en Seattle en 1999.
Derrota oficial
Los miembros de la SNR, que han estado realizando campaña por este tema
desde febrero de este año, se turnaron para expresar su satisfacción
por el resultado de esta campaña de seis meses.
"Ahora es oficial que las negociaciones de Cancún fracasaron",
declaró Mario Aguja, diputado del partido Akbayan! Citizens Party y miembro
de la SNR. "Es una victoria de nuestros pueblos".
Aguja también contó que recibió numerosos mensajes de agricultores
y activistas en las provincias expresando su euforia ante el resultado de las
negociaciones.
Pero el júbilo se vio atenuado por la conciencia de que este tipo de victoria -si bien es histórica-, puede ser de corto aliento. El representante comercial de EE.UU. Robert Zoellick y el Ministro de Comercio de la UE, Pascal Lamy ya han amenazado con recurrir a acuerdos de libre comercio bilaterales más onerosos si no pueden imponer su voluntad a través de la OMC.
"El escenario más probable ahora es que
las grandes potencias comerciales intimiden a los gobiernos de los países
en desarrollo y fuercen su entrada en esos mercados nacionales a través
de acuerdos bilaterales de libre comercio", dijo Leody de Guzman de la organización
Bukluran ng Manggagawang Pilipino (BMP).
Al mismo tiempo que celebran la victoria de haber detenido una nueva ronda de
la liberalización, los miembros de la SNR afirmaron que la pelea no acaba
aquí.
"La liberalización en Filipinas seguirá atacando los intereses
de los pescadores", afirmó Pablo Rosales de Kilusang Mangingisda (Movimiento
de los Pescadores). "Estaríamos más contentos si lográramos
detener la liberalización de la agricultura filipina. Y mucho más
contentos si la Organización Mundial del Comercio como institución
se derrumbara completamente".
Riza Bernabe, integrante del Philippine Peasant
Institute (PPI) y la SNR reconoció la coherencia del gobierno al
mantenerse firme junto al grupo de países en desarrollo a pesar de las
presiones de EE.UU. y la UE. "La ruptura de las negociaciones", afirmó
Bernabé, "muestra que aumenta la crisis de la OMC debido al conflicto
de objetivos que existe entre los países desarrollados y los países
en desarrollo".
Y agregó "Felicitamos a nuestro gobierno por escuchar en cierta forma las preocupaciones de nuestros pequeños agricultores. Pero exhortamos al gobierno a mantenerse en su postura y a no permitir acuerdos bilaterales".
Wilson Fortaleza también elogió al gobierno pero criticó
a aquellos funcionarios que llevaron a Filipinas al redil de la OMC en primer
lugar. "El Secretario de Comercio Mar Roxas tiene razón al afirmar que
es preferible no lograr ningún acuerdo a lograr un acuerdo malo", señaló
Fortaleza.
"Pero estamos en este acuerdo malo desde que nos integramos a la OMC. Desde
ese momento hemos afirmado que la OMC no es una institución democrática
sino que está dominada y controlada por EE.UU., la Unión Europea,
Canadá y Japón", argumentó Fortaleza. "No se rige por reglas
para los pueblos sino para los gobiernos".
Quo vadis
La coalición SNR, una coalición ad hoc que se formó
sólo con la perspectiva de Cancún, dejó de existir oficialmente
después de la reunión ministerial. "Ahora la cuestión es
¿qué hacer después de Cancún?", concluyó Joseph
Purugganan, coordinador de la SNR "¿Cómo enfrentamos las nuevas amenazas
que continuamente plantea la OMC?"
"El camino de vuelta desde Cancún será
todavía más desafiante", admite la coalición en una declaración
oficial. "El gobierno debe lograr traducir su nuevo discurso sobre políticas
de comercio en políticas concretas a nivel nacional. Los sectores mantendrán
su campaña por cambios en las políticas agrícolas, de pesca,
industria y servicios".
Mientras tanto, ante el triunfal colapso de Cancún, la coalición
SNR señaló que celebrará su éxito en una lucha difícil
y por momentos casi imposible. "Durante un momento muy breve haremos una pausa
para declarar la victoria de los pueblos en Cancún", afirmó la
coalición.
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GANAMOS EN CANCÚN: ES TIEMPO DE LUCHAR
POR VICTORIAS MAYORES
Declaración de la coalición Stop the New Round! sobre el fracaso
de las negociaciones de la OMC en Cancún
La Quinta Conferencia Ministerial de la OMC
en Cancún, México finalizó sin poder emitir una Declaración
Ministerial. El fracaso de las negociaciones es una victoria para los intereses
nacionales. Como señalara la coalición Stop the New Round!
(SNR) durante el lanzamiento de su Caravana SNR! y su Obervatorio de Cancún
el 9 de septiembre, que el marco previsto en el proyecto de declaración
de Cancún no haya sido aprobado favorece los mejores intereses nacionales
de Filipinas.
El proyecto de declaración incluía nuevas reducciones arancelarias para la agricultura, nuevas reducciones arancelarias y acuerdos vinculantes para todos los productos no agrícolas, una fecha límite cercana para la conclusión de las negociaciones sobre servicios, y el posible inicio de las negociaciones sobre los nuevos temas. La aplicación de las políticas de comercio del gobierno filipino ha resultado devastadora para la agricultura y la industria, y el gobierno todavía tiene que rendir cuentas sobre estos impactos. La revisión de aranceles está muy lejos de finalizar, y nuevos compromisos perjudicarían el resultado de esa revisión. Asimismo, asumir acuerdos vinculantes en estos temas restringirá el ya limitado espacio de las políticas nacionales de los países en desarrollo, constriñendo sus opciones de desarrollo.
Las negociaciones toman el peor rumbo posible
En el curso de las negociaciones, los países desarrollados trabajaron
para empeorar aún más el proyecto de declaración ministerial
que ya era malo para los países en vías de desarrollo. El proyecto
revisado de declaración ministerial difundido el 13 de septiembre marginó
por completo las posiciones de los países en desarrollo.
Respecto a la agricultura, el texto no exigía reformas importantes en
las medidas de ayuda interna ni en los subsidios a la exportación, aunque
a los países en desarrollo sí se les dice que deben reducir radicalmente
sus aranceles. El llamado Compartimiento Verde que permite otorgar subsidios
ilimitados y que fue usado por los países desarrollados como mecanismo
de dumping no es disciplinado en forma definitiva y concluyente. Había
solamente una concesión limitada a los productos estratégicos
y mecanismos de salvaguarda propuestos por los países en desarrollo.
En el tema del acceso al mercado para productos no agrícolas, no se efectuaban
cambios sustanciales para flexibilizar los compromisos de reducción de
aranceles, aunque si mantenía solamente una débil referencia a
las barreras no arancelarias que han sido utilizadas por los países en
desarrollo como mecanismos para su propia protección.
Pero el colmo fue la insistencia en el texto sobre el inicio de negociaciones al menos en dos de los nuevos temas (contratación pública y facilitación del comercio) y la imposición de una fecha límite para llegar a acuerdo sobre las modalidades de negociación sobre inversiones y política de competencia. Durante el curso de la negociación quedó claro que no había consenso en torno a estos temas, y 16 países encabezaron la oposición de los países en desarrollo a iniciar negociaciones al respecto. El 12 de septiembre, nada menos que 90 países expresaron una posición común de no iniciar negociaciones sobre los temas de Singapur.
Por fin un respiro
Las negociaciones sobre los nuevos temas resultaron ser una línea divisoria
crucial. En las horas finales de la Conferencia, los países intentaban
destrabar las negociaciones en una reunión a puertas cerradas así
llamada de "sala verde", con la participación de 33 países, incluida
Filipinas. No se llegó a consenso. Luis Ernesto Derbez, Ministro de Relaciones
Exteriores de México y anfitrión de la reunión cerró
en forma oficial las negociaciones con una declaración en la que afirmaba
que no había bases para ningún tipo de acuerdo sobre los nuevos
temas. Paraq llegar a ese resultado fue de importancia crucial la negativa de
varios agrupamientos de países en desarrollo a ceder en los temas de
agricultura y los nuevos temas y su decisión de romper filas hacia el
final de la reunión. En el pasado, coaliciones similares se quebraron
bajo el peso de la presión de los países desarrollados sobre las
jerarquías gubernamentales en las capitales de los países en desarrollo.
Sin poder ocultar su descontento, el Representante de Comercio de EE.UU. Robert
Zoellick dijo en broma que muchos países estaban "pontificando y no negociando".
El camino de regreso
El camino hasta Cancún fue difícil para la Coalición SNR!
Nos llevó mucho tiempo convencer al Secretario Mar Roxas, el negociador
comercial de nuestro país, a tomar posición en ciertos temas específicos
que estaban planteados. Si bien las posiciones adoptadas por el gobierno estaban
lejos de las posturas concretas que deseábamos, hicimos explícito
que le pediremos cuenta a los negociadores de todos los compromisos que asumieron
con nosotros, incluso su posición de oponerse al inicio de negociaciones
sobre los nuevos temas. La SNR! ha mostrado su fortaleza política realizando
una amplia movilización multisectorial de dos días el 12 y 13
de septiembre pasados.
El camino de vuelta a casa será un desafío todavía mayor. El gobierno debe lograr traducir su nuevo discurso sobre políticas de comercio en políticas concretas a nivel nacional. Los sectores mantendrán su campaña por cambios en las políticas agrícolas, de pesca, industria y servicios.
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El COMUNICADO MINISTERIAL
Adoptada el 14 de septiembre de 2003
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ONGs EXHORTAN A LOS GOBIERNOS
A RECHAZAR EL TEXTO DEL PROYECTO DEL 13 DE SEPTIEMBRE (y finalmente lo hicieron…)
El texto del 13 de septiembre omite completamente las posiciones que los países
en desarrollo vienen planteando desde hace ya mucho tiempo. También significa
un retroceso con respecto a las promesas sobre desarrollo realizadas en Doha.
Un texto digitado por EE.UU., la UE y la secretaría de la OMC
El texto no refleja las preocupaciones de los países en desarrollo en ninguna de las áreas. Tampoco refleja las posiciones que expresaron los países en desarrollo en los últimos dos días de consultas. El 12 de septiembre, 90 países expresaron una posición común de no negociar los temas de Singapur. También el 12 de septiembre, el Ministro canadiense Pettigrew dijo que las conversaciones estaban polarizadas. No obstante, ¡el texto acuerda negociar los cuatro temas!
Esto cuestiona toda la legitimidad del proceso, dado que la OMC es una institución que se basa en el mecanismo del consenso, supuestamente dirigida por todos sus miembros. El texto muestra claramente que la institución está dirigida por EE.UU., la UE y la Secretaría de la OMC.
Los gobiernos además están comenzando a realizar negociaciones
de ‘sala verde’, a puertas cerradas, en las que participan unos 30 países,
excluyendo a la mayoría de los miembros. Este proceso también
debe ser rechazado por los países en desarrollo.
Agricultura: se legitima escalada del dumping
Tanto en el área
de los subsidios a la exportación como de los apoyos nacionales, el texto
no le exige a los países desarrollados la realización de ninguna
reforma seria. Los subsidios y el dumping tienen incluso vía libre
para aumentar, aún cuando al mismo tiempo se le pide a los países
en desarrollo que reduzcan sus aranceles en forma drástica.
Párrafo 1.5. No se aborda con seriedad el tema del Compartimiento Verde. El compartimiento verde constituye un vacío legal de gran envergadura que permite que el dumping continúe. Se define ahora al Compartimiento Verde como "no distorsionante del comercio". Actualmente está permitido otorgar subsidios dentro de esta categoría sin ningún tipo de restricciones respecto al monto. Por supuesto, solamente los países desarrollados tienen el dinero suficiente para brindar tales subsidios. Y puesto que se trata de sumas que ascienden a las decenas de miles de millones de dólares, no cabe duda que resultan distorsionantes para el comercio. Tanto EE.UU. como la Unión Europea juegan su juego: reducen los subsidios en las categoría conocida como la Medida Global de la Ayuda (MGA), el Compartimiento Ámbar y el Compartimiento Azul y los derivan al Compartimiento Verde con el consentimiento de la OMC. La frase del texto que dice que "se revisarán los criterios del Compartimiento Verde en vistas a asegurar que las medidas del mismo no tengan –o tengan el mínimo- efecto distorsionante sobre el comercio..." no le exige ninguna reforma a EE.UU. ni a la Unión Europea.
Párrafo 3. Los párrafos referidos a subsidios y créditos
a la exportación niegan las promesas hechas en Doha, que establecen la
eliminación progresiva de esos subsidios hasta llegar a su eliminación
total. Por el contrario, el párrafo 3.1 prevé efectivamente la
continuidad de los subsidios a la exportación.
Párrafos 2.1, 2.2, 2.7, 2.8. A diferencia, por ejemplo, de lo que pasa
con el Compartimiento Verde donde no se proporcionan detalles, permitiéndose
de esta forma a los países desarrollados continuar con sus prácticas
actuales, los compromisos de acceso al mercado estipulan con todo detalle las
exigencias a los países en desarrollo para que reduzcan sus aranceles.
Se sugiere una mezcla de fórmulas que incluyen la de la Ronda Uruguay
y también la fórmula suiza. La mayor parte de los países
en desarrollo rechazaron la fórmula suiza. Esta fórmula implica
arrasar con los pequeños agricultores del Sur. Se otorga trato especial
a los países desarrollados permitiéndosele mantener sus aranceles
altos en el párrafo 2.2. Sin embargo, la posibilidad de que los países
en desarrollo puedan aprovecharlo "queda pendiente de negociación"
(2.8).
La cláusula sobre "productos estratégicos" (PE) es completamente inadecuada. Los países en desarrollo habían solicitado que no hubiera reducciones arancelarias sobre los PEs. El texto exige reducciones mínimas. Se exceptúan las reducciones arancelarias para los productos que tienen aranceles consolidados bajos. Esto puede resultar una ayuda para algunos países, pero para la mayoría, no tiene ninguna significación, ya que sus productos sensibles tienen aranceles más altos.
Párrafo 2.9. Si bien se propone el mecanismo de salvaguarda, el mismo está fuertemente condicionado y solamente se admite para algunos productos. Este mecanismo debe estar disponible para que todos los productos puedan hacer frente a las olas de importaciones y las caídas de precios.
6. La Cláusula de Paz otorga inmunidad a los subsidios de los países
desarrollados. Debe expirar el 31 de diciembre de 2003 según lo establecido
en el acuerdo actual, en lugar que ser renovada como se sugiere.
Acceso a los mercados no agrícolas
- A pesar de la gran oposición que originara el Anexo B sobre el acceso
a los mercados de los productos no agrícolas en el proyecto de declaración
original, el Anexo B del último proyecto de declaración presentado
es virtualmente idéntico al anterior. No se registran cambios sustanciales
de ningún tipo que permitan incorporar las inquietudes de muchos países
en desarrollo. Lo reiteramos: el Anexo B emplea la fórmula no lineal
de reducción arancelaria que implica que las industrias que disfrutan
de aranceles altos experimentarán recortes más profundos y sustantivos
que otras, lo que llevará finalmente a que todos los aranceles converjan
en cero. Por otra parte, el Anexo también vincula el resto de las líneas
de aranceles no consolidados al doble del arancel aplicado a la nación
más favorecida, y luego aplica la fórmula no lineal antes mencionada
para lograr finalmente una reducción de la tasa arancelaria. Esta combinación
letal priva a los países en desarrollo del espacio político y
la flexibilidad críticamente necesarios para promover y permitir el crecimiento
de determinados sectores industriales. Las estrategias de fomento industrial
selectivo y dirigido han demostrado ser históricamente de importancia
crucial para el desarrollo industrial de un país, y los aranceles y aranceles
inter-industriales diferenciados son a su vez un elemento importante de esas
estrategias. Al imponerle estas rebajas radicales de aranceles a las industrias
de los países en desarrollo, el Anexo B representa esencialmente la desaparición
de cualquier perspectiva de supervivencia para las industrias nacionales, y
un panorama aún peor para cualesquier planes de desarrollo industrial
en muchos países en desarrollo.
- Al mismo tiempo, el Anexo B sobre el Acceso a los Mercados de los productos
no agrícolas, mantiene su referencia débil y vaga a las barreras
no arancelarias (BNA). En los últimos años se ha vuelto obvio
que los países desarrollados han utilizado las BNAs para proteger y promover
las industrias de su elección. El Anexo B no establece ningún
compromiso firme de eliminación de estas barreras. En realidad, solamente
promete "seguir adelante con ... finalmente negociaciones sobre las BNAs".
Por tanto, el Anexo B, con su combinación de fórmula no lineal
y la ausencia de una declaración firme respecto de la BNAs, es desigual
y sesgado, y fundamentalmente perjudicial para los intereses de los países
en desarrollo.
AGCS/GATS: negociaciones demasiado rápidas y sin exclusiones para los
servicios públicos
El proyecto de declaración
prevé mecanismos para intensificar las negociaciones, no en función
de atender las necesidades de los países sino para liberalizar los servicios
a través del acceso a los mercados y los cambios en las normativas. Contiene
una "fecha horizontal" para fijar una fecha para que quienes presentaron
ofertas puedan mejorarlas y exhorta a aquellos que aún no lo han hecho
a que lo hagan a la brevedad. Esto no toma en cuenta la falta de capacidad de
los países en desarrollo para hacer ofertas de acuerdo a los intereses
de su país o de su gente ni contempla la opción de no hacer ninguna
oferta. Por el contrario, las negociaciones deben apuntar solamente a un mayor
nivel de liberalización. Y lo que es peor, ningún sector ni modalidad
debe ser excluido "a priori": esto significa que la declaración
explícitamente llama a no excluir servicios de agua u otros servicios
básicos del ámbito del AGCS/GATS. La declaración exhorta
a finalizar las negociaciones acerca de nuevas reglas sobre subsidios, salvaguardas
de emergencia, reglamentación nacional y contratación pública
en las fechas establecidas (a fines del 2004 excepto en el caso de las salvaguardas
de emergencia cuya fecha es marzo de 2004), a pesar que las negociaciones son
muy controvertidas, progresan con dificultad y tendrán consecuencias
graves y de largo alcance para los países al restringir las atribuciones
regulatorias nacionales e impedir el apoyo a sus propios servicios, aun cuando
la declaración se refiere al derecho a volver a introducir nuevas regulaciones.
El lenguaje de ‘mayor empeño’ que se usa para los temas de servicios
y el modo 4 de interés de exportación para los países en
desarrollo es muy débil y no incluye ningún compromiso firme,
ignorando los problemas de los países en desarrollo respecto al aumento
de las importaciones de servicios.
Los nuevos temas: incumplimiento del acuerdo de Doha
El proyecto de declaración llama a comenzar las negociaciones sobre facilitación
del comercio y transparencia en la contratación pública, aun cuando
no existe consenso explícito para hacerlo ni tampoco sobre las modalidades
de las negociaciones. Por otra parte, mantiene las inversiones y la política
de competencia en la agenda de la OMC (siguiendo los designios de la UE) al
fijar una fecha (no especificada en el proyecto de declaración) para
acordar las modalidades de negociación (es decir, iniciar las negociaciones)
de un acuerdo de inversión, sin consenso explícito, y al continuar
considerando las modalidades de negociación de un acuerdo sobre competencia.
En la medida que el texto de Doha hacía referencia a la necesidad de
un consenso explícito sobre las modalidades en los cuatro temas durante
la quinta conferencia ministerial de Cancún, y dado que está claro
que este consenso explícito no se alcanzó, los cuatro temas deben
ser retirados del programa de la OMC en esta conferencia: No significa No. El
vínculo que establece la declaración entre la fecha de acuerdo
de las modalidades de negociación del tema inversión con las del
tema agricultura y productos no agrícolas (NAMA, por su sigla en inglés)
en la nota al pie 1, y asimismo la asociación del informe sobre el examen
de las modalidades para las negociaciones sobre competencia, harán muy
difícil para los países en desarrollo resistir el acuerdo en futuras
nuevas negociaciones. Ni siquiera las limitaciones impuestas en las modalidades
de transparencia en la contratación pública (Anexo D) podrán
evitar que las negociaciones avancen más allá de lo acordado en
Cancún, tal y como ya ocurrió en otros temas durante las negociaciones
de la Ronda Uruguay.
Retroceso en las promesas sobre las cuestiones relativas a la aplicación
Las cuestiones relativas a la aplicación han sido una prioridad de los países en desarrollo. En Doha se les prometió que las decisiones se tomarían a fines de 2002. Los países en desarrollo ya han presentado unas 100 propuestas al respecto. No solamente no ha habido ninguna decisión, sino que el texto rebaja las promesas hechas de negociar las cuestiones relativas a la aplicación, y simplemente remite cualquier "acción que corresponda" a una fecha posterior. Esto es inaceptable.
Trato especial y diferenciado
Existe una larga lista de asuntos relativos al Trato Especial y Diferenciado propuestos por el Grupo Africano en Ginebra. Los más significativos para los países en desarrollo no se incluyen en el paquete propuesto. Lo que se ofrece además es inútil, ya que el lenguaje que se emplea es solamente de ‘mayores esfuerzos’ (que fue el problema original de las cláusulas sobre trato especial y diferenciado) que no implicarán acciones, sólo buenas intenciones.
Algodón: se refuerza el dumping
En lugar de eliminar el dumping en el sector del algodón, el texto permitirá legitimar el dumping que se realiza actualmente. No se propone ninguna acción vinculante para los países desarrollados. Por tanto se mantendrán las desigualdades estructurales. Las sugerencias de involucrar a las Instituciones de Bretton Woods para iniciar programas de diversificación es simplemente un "soborno" de dimensión internacional.
Un programa agresivo que vulnera a los países en desarrollo
- Este Proyecto de Declaración Ministerial destruye completamente las
poquísimas dimensiones en pro del desarrollo incluidas en el Programa
acordado en la Conferencia Ministerial de la OMC en Doha. Es imperativo reinstalar
en el texto esas dimensiones en pro del desarrollo y elaborarlas aún
más, manteniendo separadas las Declaraciones sobre "preocupaciones
relativas a la aplicación" y sobre "Aspectos de los derechos
de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC, mejor conocidos
como TRIPS por su sigla en inglés) y Salud Pública". Una
forma de contemplar las preocupaciones en pro del desarrollo y elaborarlas aún
más sería formular una declaración independiente sobre
la Iniciativa del Algodón, que contenga compromisos efectivos e incondicionales
para los países desarrollados respecto de la eliminación completa
de todas las formas de subsidio a la producción de algodón.
- El requisito de "consenso explícito" ha sido fundamental para mantener la soberanía de los países en desarrollo y los países menos adelantados con respecto a la inauguración de negociaciones sobre las modalidades de los temas de Singapur (inversión, competencia, contratación pública y facilitación del comercio). El texto actual del Proyecto de Declaración Ministerial (fechado el 13 de septiembre de 2003) niega a los países su derecho soberano a decidir si desean negociar los temas de Singapur. Por lo tanto es clave que se reincorpore ese requisito y esa expresión en la redacción del texto del Proyecto de Declaración en la forma establecida por la Conferencia Ministerial de Doha.
- La OMC tiene la tradición de respetar el "consenso". La forma
en que se redactó el presente Proyecto de Declaración Ministerial
sobre los temas de Singapur se ha apartado de esta tradición, y constituye
una amenaza al respeto por el "consenso" en la OMC. En la medida en
que no existe "consenso" para iniciar las negociaciones sobre ninguno
de los temas de Singapur, se debe respetar esa realidad y establecer con claridad
que las negociaciones en todas las dimensiones de los temas de Singapur no pueden
comenzar. Si no se desea respetar el principio básico sobre el cual funciona
la OMC, más valdría la pena disolverla.
- Los aranceles son el único instrumento a disposición de los países en desarrollo para nivelar el campo de juego en contra de la importación de productos enormemente subsidiados en origen, especialmente por los países desarrollados. La reducción de aranceles no debe formar parte de las negociaciones.
- Las medidas de ayuda interna y los subsidios a la exportación que distorsionan
el comercio han estado en el centro de los sistemas agrícolas de los
países desarrollados. Los principales beneficiarios de estas medidas
han sido los grandes agricultores y las empresas de estos países que
han podido exportar productos agrícolas altamente subsidiados, causando
la destrucción de la agricultura de los países en desarrollo.
Es necesario y deseable que los países desarrollados fijen topes y reduzcan
drásticamente las ayudas internas otorgadas en los distintos compartimientos
(verde, azul, ámbar – MGA). Los subsidios a la exportación deben
ser eliminados.
- La cláusula de paz ha sido una amenaza para el crecimiento de la agricultura de los países en desarrollo. Tal y como fuera negociada durante las negociaciones comerciales de la Ronda Uruguay, exigimos que la Cláusula de Paz muera de muerte natural el 31 de diciembre de 2004.
- No se debe realizar ninguna oferta ni negociación sobre reglas del
sector Servicios hasta que, y salvo que, se realice una evaluación adecuada
de los impactos producidos por la liberalización de los servicios. Los
servicios públicos deben ser retirados del AGCS/GATS.
- "Transparencia", "Responsabilidad", "Soberanía"
y "Democracia" son características centrales de cualquier proceso
racional de toma de decisiones. Los procesos de toma de decisiones como los
de la "sala verde", que se han vuelto típicos de las Conferencias
Ministeriales de la OMC, contradicen estos cuatro principios de los procesos
racionales de toma de decisiones. Por lo tanto, exigimos que el Presidente Derbez
y el Director General Supachai Panitchpakdi establezcan procesos de toma de
decisiones que respeten esas características en la actual y futuras conferencias
ministeriales y procesos de la OMC. La falta de cumplimiento de estos principios
debe ser interpretado como una premisa para la disolución de la OMC.
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11 DE SEPTIEMBRE: LA
VALLA EN EL KILÓMETRO CERO
por Katharine Ainger*
"Poco después de firmarse el Acuerdo [de la OMC] de la Ronda Uruguay, mis compañeros campesinos coreanos y yo nos dimos cuenta que nuestros destinos ya no estaban en nuestras manos. Nos sentíamos absolutamente impotentes. No podíamos hacer nada más que mirar las olas que destruyeron nuestras hermosas comunidades rurales, establecidas desde hace cientos de años. Para armarme de valor, he intentado buscar las razones reales y las fuerzas principales detrás de esas olas. He llegado a una conclusión... aquí ante la puerta principal de la OMC, les grito a ustedes las palabras que han hervido durante tanto tiempo en mi cuerpo".
Estas fueron las palabras de Lee Kyung-Hae, de la Liga de Agricultores Coreanos,
en marzo de 2003 durante su huelga de hambre que realizara a las puertas de
la sede de la OMC en Ginebra, Suiza, mientras el Comité de Agricultura
elaboraba su agenda para Cancún esta primavera.
Ayer en Cancún, colgó un cartel que decía "LA OMC mata a los agricultores" en la valla de seguridad que impedía a los diez mil manifestantes llegar al Centro de Convenciones. Después se trepó a la parte superior de la valla, y mirando en dirección a la OMC, gritó, y con una navaja del ejército suizo se atravesó el corazón, cayendo hacia atrás en brazos de la multitud.
Lee, tenía 56 daños, era casado y padre de dos hijos, había
pasado toda su vida haciendo campañas por los derechos de los agricultores.
Su sufrimiento aumentaba a medida que empeoraba la situación de los agricultores
(el 10% de la población de Corea del Sur). "¿Cuál sería
su reacción emocional si de repente su salario se redujera a la mitad
sin que ustedes supieran la razón?" había escrito Lee durante
su vigilia de marzo. Igual que en otros lugares del mundo la sobreproducción
y las importaciones baratas posteriores a la liberalización de la agricultura
coreana produjeron una caída masiva de los precios.
Describió aldeas abandonadas y la decadencia de las zonas rurales en
su país: "Algunos agricultores simplemente dejaron de cultivar y emigraron
a los barrios pobres urbanos. Otros... se arruinaron por las deudas. Algunos
afortunados siguieron trabajando, aunque no por mucho tiempo. En cuanto a mí,
no podía hacer nada más que mirar las casas vacías y en
ruinas. Las vigilaba, a veces, con la esperanza de que [sus moradores] volvieran.
Una vez llegué a una casa donde, debido al peso insoportable de sus deudas,
un agricultor se había quitado la vida tomando productos químicos
tóxicos. No pude hacer más que escuchar los gritos de su esposa.
Si hubieran estado en mi lugar, ¿cómo se habrían sentido?"
Más tarde, el grupo coreano describió la ola de suicidios que
había azotado a la comunidad agrícola, y que Lee había
dicho antes de morir, que lo hacía porque la OMC estaba matando agricultores
en todo el mundo. Nadie había sospechado que Lee podía quitarse
la vida, y el grupo estaba conmocionado y acongojado.
Fue llevado de inmediato al Hospital General donde murió tres horas después
debido a heridas punzantes en el corazón y los pulmones.
Llegó la noche y prosiguió la vigilia de la delegación
de activistas coreanos fuera del hospital. En silencio, las mujeres campesinas
indígenas de Chiapas con sus brillantes vestidos rojos, rosados, azules
y anaranjados se les unieron, llevando velas con tranquila dignidad.
***
Nadie había esperado que el día terminara de esa manera.
Había comenzado con la Declaración del Foro Campesino e Indígena en el campamento de Vía Campesina. Esta alianza mundial de agricultores pequeños y familiares, campesinos, pobladores sin tierra y pueblos indígenas, mujeres y trabajadores rurales agrupa en su conjunto a más de 100 millones de personas, en su vasta mayoría habitantes de los países pobres. En un estadio lleno, los campesinos vestidos con sus característicos pañolones y gorros verdes, exigieron soberanía alimentaria, la prohibición de los alimentos transgénicos, y retirar los temas de alimentación y agricultura del ámbito de la OMC. Desde su punto de vista, los alimentos son un derecho humano, no una mercancía, y su producción es esencial para la existencia humana. Esto no significa que estén contra el comercio, sino que los países deben velar en primer lugar por satisfacer su propias necesidades alimentarias apoyando a sus productores locales.
La reunión creció hasta sumar casi a 10,000 personas. Mujeres
campesinas usando vestidos blancos adornados con brillantes motivos floridos
trajeron el campo a la ciudad: había pescado seco colgado en cuerdas
entre los árboles y mazorcas de maíz ahumado apiladas en costales.
Niños pequeños y delgados llevaban pañuelos verdes en la
cabeza.
Un grupo de jóvenes disfrazados como delfines protestaba contra la sentencia
de la OMC en favor de la demanda comercial mexicana contra las reglas establecidas
para la protección de los delfines en la pesca del atún. La marcha
conjunta de los delfines y los sindicatos de pescadores por las calles fue la
réplica en Cancún de lo ocurrido entre los camioneros y las tortugas
en Seattle, cuando los sindicalistas y los ambientalistas marcharon juntos por
las calles.
Un movimiento indígena del estado de Oaxaca, CIPO-RFM, llegó con
intrincados murales de sus granjas, pintados con colores intensos sobre sábanas.
Los indígenas mejicanos se llaman a sí mismos "pueblos del maíz"
y fueron los criadores del maíz como cultivo. CIPO-RFM explicó:
"nuestras antiguas variedades están siendo destruidas por el maíz
transgénico que viene de EE.UU. más barato de lo que nosotros
podemos producir". El año pasado, investigadores universitarios descubrieron
que entre el 20 y el 60% de las variedades tradicionales de maíz de los
cultivos de la comunidad de CIPO-RFM están contaminados con genes modificados
de maíz importado de EE.UU., cuya patente es de propiedad de Monsanto.
Como dijo un agricultor mexicano: "la protesta hubiera sido diez veces mayor
si nuestros agricultores dispusieran de los medios económicos para venir
a Cancún". Quienes no pudieron contribuir con su presencia, hicieron
presente su apoyo desde lejos. Mensajes grabados de la Comandancia zapatista
resonaron en todo el campamento. El Comandante David del EZLN afirmó:
"La tierra es de nosotros, los campesinos y los indígenas, y debemos
tomarla en nuestras manos y hacerla producir para todos, no para un puñado
de holgazanes que de la tierra no conocen ni el color".
El portavoz zapatista subcomandante Marcos dijo: "No es la primera vez, ni será
la última, que quienes se piensan dueños del planeta tienen que
esconderse detrás de sus altos muros y de sus patéticas fuerzas
de seguridad, para hacer sus planes. Como en una guerra, el alto mando de ese
Ejército Transnacional que se propone conquistar el mundo de la única
forma que es posible conquistarlo, es decir, destruyéndolo, se reúne
bajo un sistema de seguridad tan grande como su miedo".
***
A la marcha se unieron la Infernal Noise Brigade –una banda intinerante llegada desde Seattle--estudiantes de Ciudad de México, anarquistas variopintos y activistas golpeando bidones de aceite colocados dentro de carros de Wal-Mart robados, y todos juntos marcharon hacia el alto muro que protege la zona de hoteles de lujo. Un grupo llevaba un muñeco representando al dios maya Kukulkan, una serpiente emplumada, invocada contra el régimen de derechos de propiedad intelectual de la OMC. Otro, arrastraba sobre ruedas a Chac, un asombroso dios maya de doce pies de altura con los brazos alzados al cielo, invocado contra la privatización del agua.
Lo más espectacular eran los 200 miembros de KOPA, una coalición
de 40 movimientos sociales surcoreanos que caminaban, tocando tambores tradicionales
y cantando a coro. Su procesión fue una parodia estilo coreano de una
marcha fúnebre para la OMC, con un ataúd multicolor llevado por
seis personas y seguido por manifestantes disfrazados de sacerdotes.
Llegamos a la valla de seguridad fuertemente custodiada que bloqueaba el acceso
a la gran avenida que lleva al Centro de Convenciones. Algunos ataron pancartas
a la valla, otros se treparon a ella. Con los coreanos a la cabeza, la multitud
comenzó a derribar partes de la valla. Los coreanos quemaron el ataúd
y lo tiraron por encima de la valla. En ese momento fue que Lee cayó
de la valla, al principio no estaba claro para la multitud la naturaleza de
su lesión, y rápidamente se lo trasladó al hospital en
una ambulancia.
Entonces, mientras los tambores de la Infernal Noise Brigade marcaban
el ritmo, la multitud levantó la valla y la derribó. El calor
era intenso y varias personas comenzaron a sentirse mal por esta causa. De la
nada, una nube gris oscuro se abrió directamente sobre nuestras cabezas
y nos bañó con una lluvia refrescante. John Ross, cronista veterano
de la rebelión zapatista, emergió de la multitud, sonriendo burlonamente
con sus dientes partidos y un dejo chamánico en su mirada perdida, y
con los brazos hacia el cielo gritó. "Es Chac, el dios de la lluvia",
antes de desaparecer otra vez entre la muchedumbre.
Un grupo de muchachos cerca del frente de la marcha, reacios a mantener la presión humana sobre la columna de policías antimotines y vencerla, comenzó en lugar a tirar piedras y palos. Los campesinos en la primera línea de la marcha retrocedieron, algunos de ellos heridos por piedras más tarde atribuidas a provocadores, que habían sido aparentemente tiradas desde muy atrás como para estar dirigidas a la policía. La multitud, ahora fatalmente dividida en sus tácticas, comenzó a perder ímpetu. Así pasaron varias horas. Y entonces se fue difundiendo de boca en boca que el coreano estaba muriendo.
***
Y así fue como terminó la marcha de protesta. Los coreanos se sentaron enfrente a la columna de policías antimotines que había llenado el espacio donde había estado la valla derribada, cantando una canción sobre la masacre de Guangzhou de 1980 que recuerda los rostros de los muertos que contemplan a los que todavía siguen luchando. Letras gigantes en maíz dorado conformaban la leyenda "NO A LA OMC" a los pies de la policía. Sobre ellas, la chillona bandera de bienvenida a Cancún a los negociadores oficiales de comercio había sido arrancada a medias, dejando al descubierto una sofisticada mezcla de culturas: detrás de la bandera semidestruida aparecía un aviso donde podía verse una imagen del Cancún real: recolectores de basura empobrecidos rebuscando en la playa.
El cruce donde murió Lee se conoce como Kilómetro Cero. Hoy los
coreanos han vuelto a acampar allí hasta que la OMC suspenda la reunión
por razones de respeto, y exhortaron a la delegación coreana a retirarse
de inmediato de la reunión.
Vía Campesina anunció: 'No queremos más muertes. No queremos
que más personas mueran de hambre... No queremos que muera nuestra tierra...
A un precio muy alto comprendemos este sacrificio de vida, la inmolación
de nuestro amigo Lee Kyung Hae nos ha dejado sin palabras y desconsolados. No
queremos que esta muerte sea inútil; queremos una solución a la
desesperanza en la que viven muchísimos agricultores por culpa de estos
tratados internacionales".
Si bien tanto la delegación oficial de comercio coreana y el Director
General de la OMC Supachai Panitchpakdi expresaron su pesar por la muerte de
Lee, no hay signos de que se cumpla con las exigencias. KOPA sigue sosteniendo
categóricamente: "No se suicidó, lo mató la OMC".
* Katharine Ainger es coeditora del New Internationalist y miembro del
colectivo editorial Notes from Nowhere, cuyo nuevo libro sobre movimientos
sociales "We Are Everywhere" acaba de ser publicado por Verso. www.WeAreEverywhere.org
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10 DE SEPTIEMBRE
¡ALIMENTACIÓN Y AGRICULTURA FUERA DE LA OMC! ¡INDIA FUERA DE LA OMC!
por Shalmali Guttal*
BANGALORE, 10 de septiembre de 2003 – Más de 35,000 agricultores de todo el estado de Karnataka convergieron hoy en Bangalore –la capital estadual- para protestar por el inicio de la Quinta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún, México. El grito de los agricultores era "O se retiran la alimentación y la agricultura de la OMC, o India debe dejar la OMC". La concentración fue organizada por la Asociación de Agricultores de Karnataka – Karnataka Rajya Ryota Sangha (KRRS), a la que se unieron la Dalit Sangharsh Samithi (DSS) y representantes de la Asociación de Agricultores de Tami Nadu. Miembros de la DSS se colocaron frente al parque Mahatma Ghandi con cuerdas alrededor del cuello para llamar la atención sobre el incremento alarmante de los suicidios de agricultores en el estado, y cantaron "Nos deben hacer justicia."
Los agricultores iniciaron su viaje a Bangalore desde varios distritos del estado el día de ayer y se reunieron en la estación de ferrocarril de la ciudad de Bangalore esta mañana. Llevando banderas verdes, pancartas y carteles iniciaron su marcha a través de la ciudad hacia el parque Mahatma Gandhi ubicado en el centro, en una jornada de manifestación, con canciones, teatro y discursos. En su marcha fueron bloqueados por la policía de la ciudad de Bangalore, que alegó que el parque no era lo suficientemente grande para albergar a toda la procesión. Pero los agricultores no fueron disuadidos e hicieron su camino a través de las barricadas y hacia el parque por diferentes rutas. A pesar de los intentos de la policía de la ciudad de dispersar a los manifestantes, al menos 15,000 agricultores ya habían llegado al parque temprano en la tarde y continuaban llegando.
Los principales asuntos denunciados en la manifestación fueron el impacto del Acuerdo de Agricultura de la OMC sobre los agricultores de la India y la incapacidad del gobierno indio para proteger a sus agricultores de la ruina y –literalmente- de la muerte. Acorralados por malas cosechas, los bajos precios de los productos básicos agrícolas en el mercado internacional y el alto endeudamiento, al menos 280 agricultores se suicidaron en Karnataka entre abril y septiembre. La concentración de Bangalore resolvió que la alimentación es un derecho fundamental de las personas y no puede quedar librada a los caprichos o los dictados del mercado.
"Los suicidios de agricultores y la liberalización están directamente relacionados" dijo el profesor Najundaswamy, miembro fundador y actual presidente de la KRSSS. "Todo comenzó en 1995. Antes de esa fecha no habíamos tenido suicidios masivos en Karnataka y otros estados. El 2000 fue un año récord para la producción agrícola desde la independencia [1947], pero incluso ese año hubo suicidios. La razón de ello es la liberalización, que ha dado como resultado la caída de los precios y de los ingresos y el incremento de las deudas". Según el profesor Najundaswamy, la KRSS pidió al gobierno indio que no firmara el acuerdo que establecía la OMC ya en el año 1992. En 1994, líderes de la KRRS se reunieron con los líderes de todos los partidos políticos y abogaron para que la India se retirara de la OMC. "Atal Bihari Vajpayee, que era el líder de la oposición en ese momento, me dijo que no me preocupara tanto y que la India siempre podría retirarse de la OMC con seis meses de aviso" declaró el profesor. "Ahora exigimos que la India salga de la OMC, y en solidaridad con los movimientos de agricultores de todo el mundo, exigimos que la alimentación y la agricultura se excluyan de la OMC."
Según Chandrashekhar, un líder agricultor del distrito Hassan, el número actual de suicidios en el estado probablemente sea muy superior a las cifras reportadas oficialmente: "Muchos suicidios no son reportados por las familias para evitar los complicados procedimientos policiales y el pago de sobornos para poder completar el papeleo. Es necesario detener los suicidios." H. M. Maheshwarswamy del distrito Dawangiri agregó que los agricultores necesitan un conjunto de apoyos de parte del gobierno: "El gobierno de Karnataka debe suministrar electricidad gratuitamente a los agricultores durante 18 horas al día. Los agricultores deben obtener precios justos por sus productos. El gobierno debe fijar precios basándose en estudios científicos apropiados. Todas las deudas de los agricultores, con los prestamistas privados y con los bancos deben cancelarse. Esta es la única forma de detener los suicidios en Karnataka". Los agricultores de la manifestación identificaron la dominación del sector de la alimentación y la agricultura por parte de compañías multinacionales como una seria amenaza para los agricultores locales. "Se debe sacar de la India a las compañías multinacionales" dijo Chandrashekhar. "De modo que, o se excluye a la agricultura de la OMC, o bien India debe retirarse de la OMC. Los agricultores van a intensificar este movimiento en el futuro". Maheshwarswamy declaró que si el gobierno no saca a las compañías extranjeras del sector agrícola indio, "…usaremos todos lo medios posibles para expulsarlas."
Los agricultores manifestantes también vincularon los impactos de la liberalización del comercio a otros sectores. En palabras de H.S. Masti del distrito Bagalkot, "Los bienes importados se venderán a precios muy bajos y nuestros propios productores se tornarán inútiles. No sólo los pequeños agricultores, sino también otros productores de nuestras aldeas como los carpinteros y herreros serán afectados por las importaciones baratas. En nuestras aldeas estos productores dependen de los agricultores para su sustento, y también morirán si los agricultores mueren. Si no podemos alimentarnos nosotros mismos ¿cómo podemos alimentar a otros?". Masti también habló sobre los múltiples efectos de los insumos agrícolas y las variedades de plantas transgénicas sobre la calidad de la alimentación y el ambiente local. "Por causa de insumos como el Round-up, hay contaminantes peligrosos que están entrando en nuestro suelo y nuestro sistema de alimentación. Y no importa qué insumos utilicemos, nuestra alimentación aún no satisface las normas de calidad internacionales. El maíz Bt y el algodón Bt han sido introducidos a nuestro ambiente. Nuestro ganado no puede comer el maíz Bt y los animales que se alimentan en el área donde se ha plantado algodón Bt han muerto. No queremos este sistema."
La participación cada vez mayor de la OMC en la alimentación y la agricultura también es una causa grave de preocupación para los movimientos de agricultores de otros estados. Según K. Sellamuthu de la Asociación de Agricultores de Tamil Nadu, las oleaginosas (maní, girasol, sésamo y coco) actualmente alcanzan precios promedio de 35 a 50 rupias por litro. De conformidad con los requerimientos de la OMC, India ha acordado la importación de aceite de palma de Malasia, que se vende a 10 rupias por litro. Esto va a devastar a los productores locales de semillas oleaginosas. De forma similar, el actual precio de mercado del trigo es de 13 rupias por kilo, pero siguiendo los requerimientos de la OMC, el trigo de los Estados Unidos entrará al mercado indio a 4 rupias por kilo. "El estilo de producción de los Estados Unidos es diferente al de India. Cultivan enormes áreas de tierra con tecnología mecanizada. En India tenemos cero subsidios agrícolas y los agricultores ya se están suicidando; el propio sector agrícola se está suicidando. Setecientos millones de personas sufrirán el impacto de la OMC, todas ellas directamente en el sector agrícola. Arun Jaitly también ha dicho esto, pero no hay certeza sobre si el gobierno indio sostendrá este argumento en Cancún ni si aceptará retirarse de la OMC. En base a los resultados de Cancún haremos futuros planes para futuras acciones". Sellamathu agregó: "En las zonas rurales, 80 de cada 100 niños todavía van a la escuela sin chappals (sandalias). Poner la alimentación y la agricultura dentro de la jurisdicción de la OMC no funcionará para los países en desarrollo como India."
Las protestas comenzaron en 1992
La manifestación de hoy no fue un evento aislado o único. Desde 1992, los movimientos de agricultores en India han montado protestas organizadas contra el Proyecto Dunkel y el establecimiento de la OMC, que marcaron el ingreso de la agricultura en la OMC. Desde el lanzamiento de las actuales negociaciones bajo el programa de trabajo Doha, los movimientos de agricultores y de pescadores de los países en desarrollo y desarrollados se han unido demandando que se detenga la liberalización del sector agrícola y que los gobiernos prioricen las necesidades de sus pequeños productores agrícolas y de la agricultura familiar por sobre los intereses de los intermediarios, las compañías agroindustriales y las trasnacionales alimentarias. Una preocupación importante de los movimientos de campesinos y de pescadores artesanales de los países en desarrollo es que sus gobiernos sacrifiquen la agricultura a cambio de concesiones en otros sectores como los servicios, la inversión extranjera directa y la industria. Los agricultores de la manifestación estaban al tanto de la posición de negociación de India en la Conferencia Ministerial de Cancún, pero no confiaban en que el gobierno indio cumpliría el desafío de protegerlos de la masacre de una mayor liberalización del comercio. Las mujeres de la concentración estaban familiarizadas con las reglas del GATT y la OMC y con lo que significaría una expansión de estas reglas para su futuro. En las palabras de uno de los voceros "Desde la independencia, los agricultores que han sido quienes provén de arroz al país se están suicidando y nuestro gobierno es responsable de esto. Jaitly habla con razón en este momento en la OMC. Pero debemos enviarle un claro mensaje de que no cambie su posición en Cancún a pesar de la presión de los delegados de otros países. Vajpayee debe recibir el mismo mensaje."
Los agricultores de Karnataka
han enviado su mensaje. ¿Estarán escuchando Arun Jaitly y Atal Bihari
Vajpayee?
* Shalmali Guttal trabaja con Focus on the Global South desde Bangalore, Karnataka, India.
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LA GUERRA POR OTROS MEDIOS.
OMC: ¿arma de destrucción masiva?
por Herbert Docena*
ESTA SEMANA, MIEMBROS DEL EQUIPO DE 1400 EFECTIVOS que ha estado peinando las
ciudades y desiertos de Iraq desde mayo deberán informar oficialmente
lo que ya todos sabemos: no hay armas de destrucción masiva en Iraq.
A esta altura, el motivo real de la invasión a Iraq se ha tornado incontestable.
Las fuerzas de ocupación no custodiaron los museos que albergaban las
riquezas de la civilización mesopotámica, pero protegieron vigilantemente
los pozos de petróleo. Simplemente como demostración de qué
es lo que está en juego, nombraron al ex-Director Ejecutivo de la Shell
para que supervisara la transferencia de la industria nacional del petróleo
a las empresas petroleras privadas estadounidenses. Con un valor de miles de
millones de dólares en ingresos futuros, el petróleo iraquí
es bien barato: solamente cuesta la vida de más de 6000 civiles iraquíes
y algo más de 200 soldados aliados que han muerto hasta el momento. Pero
no es sólo sangre por petróleo. Luego de la lluvia de bombas,
Iraq se ha convertido en campo fértil para el florecimiento de los negocios
estadounidenses. Se distribuirán contratos directos por más de
cien mil millones de dólares entre corporaciones norteamericanas: parar
reconstruir lo que los soldados estadounidenses destruyeron. La mayoría
de ellas, como Haliburton y Bechtel, estrechamente relacionadas con la administración
Bush. El vicepresidente Dick Cheney, por ejemplo, sigue recibiendo dinero de
Haliburton. Es el tipo de corrupción que puede avergonzar a Estrada.
Es el más violento "capitalismo compinche". Como se prometió,
los iraquíes fueron liberados de las garras de Saddam Hussein, sólo
para ser entregados y dejados a merced de algunas de las mayores corporaciones
empresariales del mundo. Gracias a los libertadores, lo que anteriormente pertenecía
al pueblo iraquí será transferido ahora a unos pocos accionistas.
Tal como van los planes, las empresas estadounidenses se apoderarán de
las escuelas, los servicios de agua y de electricidad anteriormente estatales,
así como de los sistemas de transporte y comunicación; todo como
parte de lo que el Wall Street Journal presentó a la opinión
pública como "planes arrasadores para rehacer la economía
de Iraq a imagen de los Estados Unidos".
Y en caso que esas empresas necesiten dinero para iniciar su aventura iraquí, tendrán acceso al Fondo para el Desarrollo de Iraq –aprobado por la ONU pero controlado por el FMI y el Banco Mundial- : el depositario de todo el dinero de las ventas de petróleo iraquí cuyas sumas serán destinadas a préstamos para las empresas estadounidenses que deseen hacer negocios en Iraq. En otras palabras, el propio dinero de los iraquíes será utilizado para financiar la apropiación de sus recursos estatales por parte de las empresas estadounidenses. Para asegurarse de que los iraquíes no se pierdan los fabulosos beneficios del "libre comercio", las fuerzas de ocupación también han lanzado planes para la Zona de Libre Comercio del Medio Oriente (MEFTA, por su sigla en inglés). Esto facilitará a las compañías estadounidenses la venta de sus productos fuertemente subsidiados y protegidos en un mercado grande y virgen.
A la luz de todos estos procesos palpablemente evidentes – reforzados por la impactante ausencia de armas de destrucción masiva- se ha hecho demasiado obvio a esta altura el verdadero propósito de esta guerra. Tal como lo sostuviera todo el tiempo el movimiento contra la guerra, esta es una guerra por poder, recursos y mercados. Es lo que la destacada crítica social Naomi Klein describe como "privatización disfrazada". Es el Consenso de Washington impuesto con bombas. Es la globalización conducida por las transnacionales en su presentación más sangrienta.
Y sin embargo, aún cuando la guerra en Bagdad continúa, otra guerra se enciende en Cancún. Esta semana, los Ministros de Comercio de 146 países se reunirán en la Quinta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Puede que no sea tan sangrienta, pero en modo alguno será menos violenta. Después de todo, el éxito o no de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en su intentó de imponer una nueva ronda de negociaciones, es una cuestión de vida o muerte para millones de agricultores, trabajadores y personas enfermas en todo el mundo.
En los últimos años, los saqueos de la globalización conducida por las transnacionales –empujada a través de fachadas multilaterales como la OMC- no han sido muy diferentes del impacto de la guerra. La globalización empresarial ha arrasado el empleo y los medios de vida en muchos países, ha profundizado las desigualdades, conducido al deterioro del nivel de vida de grandes masas de población en todo el mundo y ha cerrado el poco espacio que quedaba para el desarrollo. Filipinas, por ejemplo, ha sido citada por el New York Times para demostrar la destrucción desatada por los acuerdos de la OMC. La coalición local Stop the New Round! ha resaltado como –al contrario de lo prometido- los empleos y las exportaciones de la agricultura filipina, en realidad, han descendido. El premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz comparó los métodos del Consenso de Washington con los de la guerra antiséptica de la alta tecnología. De hecho ¿qué tan diferentes son los economistas que deciden las políticas económicas de un país desde sus hoteles de cinco estrellas de los pilotos de guerra que arrojan bombas desde una altura de 50.000 pies [15.240 metros]?.
Gracias al régimen de "libre comercio" de la OMC, millones de agricultores y trabajadores han perdido su medio de sustento y sus empleos, y hasta 14 millones de personas mueren cada año de enfermedades fácilmente prevenibles. Debido a los acuerdos de la OMC que protegen los derechos de las gigantes compañías farmacéuticas y no a los pobres, por ejemplo, millones de enfermos se ven privados del acceso a medicamentos baratos. ¿Qué tan diferentes son sus muertes de las de aquellos asesinados por erráticas bombas inteligentes"?.
Tal como la guerra de Iraq, la OMC es un asunto de poder geopolítico, control de recursos y acceso a los mercados vía privatización, desregulación y liberalización del comercio. Las razones detrás de la guerra en Bagdad son las mismas que las de Cancún: asegurar la continuidad de la prosperidad económica de Estados Unidos y su superioridad estratégica.
El ex Secretario de Estado Warren Christopher declaró "Hemos pasado el punto en el que podemos sostener la prosperidad con las ventas únicamente dentro de los Estados Unidos". La anterior Secretaria de Estado, Madeleine Allbright, admitió que "Nuestra prosperidad depende de tener socios que estén abiertos a nuestras exportaciones, inversiones e ideas." Sin el acceso a mercados extranjeros, dice el ex Secretario de Comercio y decano de la Facultad de Administración de la Universidad de Yale, Jeffrey Garten, "El país no puede seguir generando suficiente crecimiento, empleos, ganancias y ahorros de origen doméstico."
Estados Unidos utiliza dos vías para abrir los mercados de otros países. Cuando puede, actúa a través de la OMC. Sin embargo, como queda demostrado en el libro de Aileen Kwa y Fatournata Jawara recientemente publicado, titulado "Behind the Scenes in the WTO: the real world of international trade negotiations" [Detrás del escenario en la OMC: el mundo real de las negociaciones del comercio internacional], en la persecución de sus objetivos unilaterales Estados Unidos simplemente usa el manto de legitimidad que le proporciona la OMC como organización multilateral para sobornar, amenazar e intimidar a los países débiles. C. Fred Bergsten, director del Institute of International Economics en Washington y destacado promotor del "libre" comercio, sintetizó mejor la verdadera razón de existencia de la OMC cuando dijo al senado estadounidense: "Ahora podemos usar todo el peso de la maquinaria internacional para perseguir esas barreras al comercio, reducirlas, eliminarlas."
Pero cuando la OMC no es suficiente, existen otros medios. Cuando las necesita, Estados Unidos siempre cuenta con sus bombas, muchísimas bombas. Tal como lo expone Klein, Iraq es una prueba de cómo Estados Unidos puede fácilmente cambiar de la modalidad de Libre Comercio Suave, mediante la cual disputa el acceso a los mercados a través del amedrantamiento solapado, a la modalidad de Libre Comercio Recargado, que utiliza para capturar nuevos mercados en el campo de batalla de las guerras preventivas". En otras palabras, Estados Unidos esgrime a la OMC por la misma razón que utiliza sus aviones invisibles. La OMC es tan útil para Estados Unidos como sus bombas.
Esta semana, el mundo es testigo de los asaltos de la globalización empresarial corporativa en dos frentes: la guerra en Bagdad en poco se diferencia de la de Cancún. Los medios son diferentes pero los objetivos y los efectos son los mismos. Pero en Cancún, como en Bagdad: esperen resistencia.
* Herbert Docena es investigador de Focus on the Global South.
Notas
(1) Andy McSmith, Raymond Whitaker y Geoffrey Lean, "Britain and US will back down over WMDs", The Independent, septiembre 7 de 2003.
(2) Nell Banners, "Shell Veteran in Line for Iraq Oil Post", New York Times, abril 3 de 2003.
(3) Philip Matter, "Postwar Iraq: A Showcase for Privatization?" Corporate Research E-Letter EXTRA, abril 3 de 2003.
(4) Por ejemplo, Halliburton –la empresa anteriormente presidida por el vice Presidente Richard Cheney– ganó casi US$ 2,000 millones con la guerra y se prepara para ganar varios cientos de millones más con la ocupación. ("Halliburton’s Deals Greater than Thought", Washington Post, agosto 28 de 2003).
(5) Robert Bryce y Julian Borger, "Cheney is Still Paid by Pentagon Contractor", The Guardian, marzo 12 de 2003
(5) Neil King, Jr., "Bush Officials Devise a Broad Plan for Free-Market Economy in Iraq", Wall Street Journal, mayo 1 de 2003.
(6) Steve Kretzmann y Jim Vallette, "Operation Oily Immunity", Commondreams.org, julio 23 de 2003.
(7) Emad Mekay, "US Maps Out Ambitious Middle East Deal", Inter-Press Service, junio 23 de 2003.
(8) Joseph Stiglitz, Globalization and its Discontents (W.W. Norton and Co, 2002).
(9) David E. Sanger, "On Global Stage, Clinton’s Pragmatic Turn", New York Times, julio 29 de 1996; Jeffrey Garten, "Business and Foreign Policy" Foreign Affairs 76 (mayo/junio de 1997); Madeleine K. Albright, Confirmation Hearing, Comisión de Relaciones Internacionales del Senado, enero 8 de 1997; citado en Bacevich.
(10) Aileen Kwa y Fatoumata Jawara, Behind the Scenes in the WTO (Londres: Zed Books, 2003).
(11) Testimonio ante el Senado de EEUU, Washington DC, octubre 13 de 1994.
(12) Klein, "Privatization in Disguise," The Nation, abril 28 de 2003.
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DE LAS TORTUGAS MARINAS A LAS BOMBAS INTELIGENTES: DE CÓMO ENFRENTA EL MOVIMIENTO ANTIGLOBALIZACIÓN A LA MAQUINARIA BÉLICA GLOBAL
por Steven Staples*
El 13 de septiembre de 2003, decenas de miles de personas responderán a una convocatoria mundial a actuar contra la "La militarización y la globalización" participando de manifestaciones, talleres y otras actividades en todo el mundo. Esto marca un hito importante en la trayectoria de las jornadas de acción mundial: por primera vez los temas de la guerra y del comercio se han juntado.
La convocatoria viene de los grupos de base reunidos en masa en Cancún, México, que planean poner a miles de agricultores y activistas en las calles para protestar fuera de la Quinta Conferencia Ministerial de la poderosa Organización Mundial del Comercio.
No sorprende que el primer gran llamado a la acción contra el militarismo y la globalización venga de grupos mayoritariamente con base en Latinoamérica. Esta es una región donde los militares han defendido los intereses corporativos empresariales de Estados Unidos por generaciones: la United Fruit en Guatemala, la ITT en Chile, Bechtel en Bolivia, Occidental Petroleum en Colombia y el mismo NAFTA en México.
Pero por primera vez, muchas organizaciones que han liderado el movimiento antiglobalización –quizás más certeramente llamado "movimiento de justicia global"- están refiriéndose ahora al militarismo en una forma programática. Por ejemplo, Global Exchange está organizando una presencia permanente en Iraq a través de su iniciativa Occupation Watch, el Institute for Policy Studies está generando valiosas investigaciones y trabajos mediáticos sobre la agenda de construcción imperial de la administración Bush, y United for a Fair Economy ha organizado a docenas de educadores para que se desplieguen en todo el país, dirigiendo talleres sobre militarismo y globalización.
Además de llevar a cabo sus propias campañas, Global Exchange y el Institute for Policy Studies han jugado un papel clave en el establecimiento de la coalición antibélica United for Peace and Justice (Unidos por la Paz y la Justicia). Tal como lo indica su nombre, la coalición reúne a organizaciones que luchan por la justicia social y nuevos grupos antibélicos surgidos luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
United for Peace and Justice puede reclamar gran parte del crédito por las manifestaciones en Estados Unidos durante las históricas manifestaciones antibélicas mundiales del 15 de febrero de 2003. Muchos de los organizadores de la coalición son veteranos de las calles de Seattle y otras protestas contra la globalización. La coalición espera que más de 50 ciudades de los Estados Unidos sean escenario de eventos antibélicos y antiglobalización el 13 de septiembre de 2003, coincidiendo con las manifestaciones contra la OMC en Cancún.
El movimiento antiglobalización
aporta al entendimiento de la economía mundial y ahora está aplicando
de nuevas maneras su análisis centrado en el poder corporativo empresarial
a los temas del militarismo. Corpwatch, U.S. Labor Against the War, Public Citizen,
United for a Fair Economy, el World Policy Institute y otras organizaciones,
están elaborando radiografías de empresas y documentando las profundas
conexiones entre la administración Bush y los grandes beneficiarios de
la guerra como Boeing, Bechtel, Haliburton y el grupo Carlyle.
También fuera de los Estados Unidos, reconocidos grupos antiglobalización han iniciado proyectos anti-militarismo. El Transnational Institute de Europa, el Polaris Institute de Canadá y Focus on the Global South del sudeste asiático están desarrollando nuevas investigaciones y organizando el apoyo a grupos de ciudadanos respecto a los vínculos entre la globalización y el militarismo.
El foco de atención en el militarismo llega en un momento clave para el movimiento antiglobalización. El movimiento ha decaído sensiblemente en los dos años que han pasado desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y su visibilidad y su potencia política han mermado.
Luego de los ataques del 11 de septiembre el movimiento antiglobalización trastabilló y surgieron diferencias entre las facciones moderadas y las facciones radicales del movimiento en torno a si correspondía o no suspender las manifestaciones y asimismo sobre cómo responder a la guerra contra Afganistán.
Es más, la crítica económica y contra las empresas transnacionales sostenida hasta entonces por el movimiento no estaba preparada para la reafirmación del Estado de Seguridad Nacional cuando los gobiernos de Estados Unidos y el resto del mundo empezaron a reorganizarse en torno a los imperativos militares y de seguridad nacional. Los funcionarios del gobierno estadounidense lo han resumido con simplicidad: "La seguridad es amiga del comercio."
Pero la propia Estrategia de Seguridad Nacional para los Estados Unidos de América, anunciada por la administración Bush a finales de 2002, le hace un gran favor al movimiento al vincular claramente el concepto de seguridad nacional al uso de la fuerza militar preventiva y a la expansión del libre comercio. Tal como señala Herbert Docena de Focus on the Global South, la Doctrina Bush "es explícita: el objetivo principal de la política exterior estadounidense debe ser la preservación de su predominio económico y militar en el mundo."
Como afirma United for Peace and Justice en una carta a sus cientos de miembros llamando a la acción el 13 de septiembre: "La Doctrina Bush del ataque preventivo y la guerra permanente va de la mano con el programa de dominación económica a través del "libre comercio" y, no por accidente, enmascara la calamitosa situación económica de los Estados Unidos". Si bien muchos grupos están adoptando este análisis antimilitarista, sería exagerado concluir que todos los grupos antiglobalización se están moviendo en esa dirección. Comprensiblemente, algunos grupos siguen viendo estos problemas como asuntos separados –especialmente aquellos con un enfoque monotemático en los temas de comercio.
Pero vincular estos dos problemas es importante al menos por dos razones estratégicas. Primero, porque incorporar un análisis de la globalización y el militarismo permitirá que la crítica del movimiento avance, abordando un tema que - según algunos- ha sido un agujero negro aún antes del 11 de septiembre de 2001. Segundo, porque le permite al movimiento antiglobalización capitalizar la tremenda movilización antibélica que ha recorrido el mundo, atrayendo nuevos activistas al --más amplio-- movimiento por la paz mundial y la justicia económica.
Desde Seattle, el movimiento antiglobalización ha estado compuesto de varios movimientos sociales cuya diversidad abarca desde ambientalistas a sindicalistas. Esta convergencia de intereses fue resumida en una pancarta en Seattle que rezaba: "Tortugas marinas y camioneros: unidos al fin."
La comprensión de los vínculos entre la globalización y el militarismo fortalecerá al movimiento antiglobalización. Está claro que la nueva agenda de seguridad está influyendo dramáticamente en las relaciones internacionales y, por ende, en la economía mundial; y continuará haciéndolo en las próximas décadas. Es esencial que esta agenda destructiva encuentre la oposición de un movimiento por la justicia social en crecimiento y efectivo.
* Steven Staples es
el director del Proyecto sobre el Estado de Seguridad Corporativa del Polaris
Institute. Polaris Institute es un grupo de investigación de interés
público con sede en Ottawa, Canadá.
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