Hay esperanza si hay acción

Argentina Social Forum, Buenos Aires 22-25 August, 2002
Interview with Nicola Bullard

 

  Thursday, October 17, 2002

Nicola Bullard : "Hay esperanza si hay acción"

"Nosotros no pensamos en términos de grandes conceptos a los que arribar,
no queremos que se haga un cambio igual para todos, no queremos
homogeneizar a las personas. Creemos que cada lugar tiene que inventar sus
propios procesos de cambio, sus propios caminos de no exclusión. Hay
fórmulas que pueden funcionar en algunos lugares y en otros no", sostiene
esta estudiosa y activista que ha trabajado durante veinte años con
sindicatos, organizaciones de mujeres, grupos de derechos humanos y
agencias de desarrollo en Australia, Tailandia y Camboya. "Cada vez toma
más forma la existencia de mundos paralelos que tienen sus propias
instituciones, reglas y le dan un nuevo valor a la democracia -agrega-. Hay
que reconceptualizar todo. El nuevo mundo es un trabajo en elaboración".


A cara fresca y pelo negro revuelto Nicola Bullard, lúcida y didáctica,
habla con optimismo y absoluto compromiso sobre los temas que hoy cruzan el
debate y la acción del movimiento antiglobal. Nació en Melbourne,
Australia, pero trabaja desde hace una década en Bangkok, Tailandia, donde
actualmente integra la organización Focus on the Global South, uno de los
centros más serios de investigación sobre economía y procesos de cambio con
los que cuenta el movimiento. Participó en el I y el II Forum Social
Mundial integrando su Consejo Internacional y llegó a la Argentina llena de
curiosidad y entusiasmo. Luego del reportaje se tomó media hora para
entrevistar a la cronista y poner al día sus datos sobre Argentina, después
de leer con impacto las noticias sobre la caída del salario y el
redimensionamiento de la pobreza. Una catarata de agua helada en una mañana
impúdicamente soleada.

¿Podría explicar el concepto "sur global" que da nombre a su organización?

Hay un norte en lo que se considera el sur tradicional y un sur en lo que
se llama comúnmente norte. En el llamado norte está la concentración del
capital pero es en el sur donde se padecen las presiones de esos grandes
grupos de capital, que arrasan con lo que sea para su supervivencia,
haciendo que el mundo gire en torno a su concepto de mercado. El sur es,
entonces, un concepto globalizado, que está en todos los países y que no
reconoce fronteras. Una palabra que invoca una metáfora. Por eso nuestra
agrupación globaliza el concepto de sur. Lo hace significando las zonas del
mundo donde se vive la exclusión.

¿Cómo se puede terminar con la exclusión?

Primero es una cuestión de mentalidad, de no intentar luchar por otro mundo
supuestamente mejor que reproduzca exactamente los comportamientos de las
estructuras de este modelo neoliberal, impulsado por el FMI, el Banco
Mundial y los países ricos. Cada vez toma más forma la existencia de mundos
paralelos que tienen sus propias instituciones, reglas y le dan un nuevo
valor a la democracia. Hay que reconceptualizar todo. El nuevo mundo es un
"work in progress" (N.de la R: un trabajo en elaboración).

¿Quiere decir que el objetivo en sí es un proceso constante?

Absolutamente no. Este movimiento es muy nuevo y todavía está definiendo
sus procesos pero sus objetivos son muy claros y sencillos. Lo digo entre
comillas, pero su objetivo es la "libertad" de los individuos, del modo en
que cada uno la imagine y la necesite. Nosotros no pensamos en términos de
grandes conceptos a los que arribar, no queremos que se haga un cambio
igual para todos, no queremos homogenizar a las personas. Creemos que cada
lugar tiene que inventar sus propios procesos de cambio, sus propios
caminos de no exclusión. Hay fórmulas que pueden funcionar en algunos
lugares y en otros no.

Hay quienes dicen que ya es tiempo de dejar de realizar actos simbólicos
como encuentros entre intelectuales y marchas de protestas y que es el
momento de pasar a la acción. ¿Está de acuerdo?

La acción ya existe. Aquí mismo lo podemos ver. Argentina es un buen
ejemplo con sus asambleas de barrio, el movimiento de los piqueteros, las
organizaciones de abajo. El punto en el que no hay que equivocarse como ha
sucedido en el pasado es con el momento de llevar adelante la acción. Los
que necesitan hacer las acciones las harán o dejarán pasar la oportunidad
histórica de actuar, que es un modo de actuar. Creo que hay que respetar
los tiempos de los que llevan adelante los procesos. No funciona provocar
cambios que la gente todavía no puede o no quiere llevar adelante.

El gobierno de George Bush ha puesto al mundo a los pies de una guerra que
ellos han denominado perpetua. ¿Cómo se lucha hoy por la paz?

Dejando muy claro que la guerra que hoy se hace hombre a hombre, cuerpo a
cuerpo, sigue representando un negocio para el neoliberalismo. Es siempre
una cuestión de dinero. Las intervención a Kabul tiene los mismos objetivos
que las que en otro tiempo tuvo la de Kosovo, hacer funcionar una
maquinaria, concentrar el foco en un enemigo falso blanco. El único
"negocio" posible es la paz.

Usted es una especialista en Asia ¿qué similitudes encuentra entre los
procesos de los países asiáticos con los de América Latina?

Primero tengo que destacar la diversidad que tiene cada uno de estos
continentes para después animarme con una consideración muy general sobre
sus similitudes y también sobre sus diferencias. Si bien muchos países de
Asia funcionan sin las presiones del FMI o del Banco Central, sus gobiernos
generan un esquema de mercado neoliberal tan fuerte como el de los grandes
organismos mundiales. Hoy no hay país en el mundo que escape al esquema
neoliberal. En cuanto a la diferencias, se me ocurre que la más evidente es
que los países de Asia basan más su economía en el campo. Por ejemplo en
China el ochenta por ciento de la población está involucrada en tareas
agrarias. Y otra diferencia es su relación con el dólar. Me gusta pensar
que tanto en un continente como en el otro se están abriendo caminos de
mundos alternativos.

¿Usted es feminista?

Si, creo que sí.

¿Cómo evalúa que en este Foro que se hace en Buenos Aires no exista una
mesa dedicada a la mujer?

¿No hay una mesa dedicada a la mujer? Me parece un dato muy interesante y
muy sintomático de este movimiento que todavía se maneja con términos a
veces antiguos, masculinos y un poco salvajes. Yo, como mujer y feminista,
me siento totalmente responsable de esta falla y de esta ausencia de debate
de género.

¿El movimiento ha recuperado la palabra "esperanza" como una posibilidad
real?

Sí, la ha recuperado en el momento en que la asoció inexorablemente a la
palabra acción.